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	<title>Huracán archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Huracán archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Gambeta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Aug 2025 02:36:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Excursionistas]]></category>
		<category><![CDATA[Huracán]]></category>
		<category><![CDATA[René Houseman]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>René Houseman es parte de la cultura de un barrio, de un club, de muchas vidas. Y no hay muerte que pueda evitarlo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/gambeta/">Gambeta</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Sebastián Pujol (<a href="https://www.instagram.com/seba_del83/">@seba_del83</a>)</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“..es necesario no asustarse de partir y volver, compañeros.&nbsp;</p>



<p>Estamos en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.”</p>



<p>Raúl González Tuñón</p>
</blockquote>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca9b4e0dd2e04437208d0399dd665d56">La última vez que lo vi estaba solo en la puerta del club. Yo había salido a buscar algo al auto y cuando volví lo encontré apoyado contra la pared. Ya le habían diagnosticado cáncer. Era de noche y estaba tranquilo, con la camiseta del verde y una gorra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71924695dbbd7e5000d2d4aca3b9abd9">Para nosotros, los hinchas de Excursionistas, era algo habitual verlo en el estadio de Pampa y Miñones. Era familia de algunos, amigo de la mayoría, un ídolo cercano para otros. Este último era mi caso. No cualquiera se puede dar el lujo de ver habitualmente a un ídolo, aunque nunca me animé a hablarle.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9af26f9f94ffe9ed0caaad8bb208f745">La última vez que lo vi tampoco me animé. No quise ser irrespetuoso. Estaba demasiado tranquilo, en su casa. El barrio, donde también nació mi viejo, había cambiado: se llenó de edificios de lujo, de autos caros y desaparecieron los bares, los “studs” de caballos y muchas casas, pero René y Excursio seguían fieles al barrio que los vio nacer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6bdafae39fcdf9c4972785a2eedd186">Entré al SUM del club. Ese lugar había sido alguna vez un buffet. Ahora, junto a otros socios estábamos armando una biblioteca y un espacio para actividades. Un lugar de reunión para los hinchas. René pasó por la puerta y uno de los socios dijo: “ahí está René” y saludó con la mano. Era el campeón del mundo más humilde de la historia. Era un crack.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-414200a6cec37243f61291c76046d9d0">Un par de días después, me enteré de su muerte. Para mis amigos y para mí fue una bomba. Esa noche lo velaban en Parque Patricios, en su segunda casa.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="560" height="535" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-2.jpg" alt="" class="wp-image-3168" style="width:424px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-2.jpg 560w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-2-300x287.jpg 300w" sizes="(max-width: 560px) 100vw, 560px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d45b574c5587716e7c3ed17a750d2fd">Al final de la avenida Jujuy, que a esa altura y por unas pocas cuadras se llama Colonia, vimos el Palacio Tomas Adolfo Ducó. Habíamos cruzado toda la Capital Federal desde la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Los grandes edificios escasean y las calles son cada vez menos iluminadas cuando uno viaja con rumbo sur. En un paredón cercano al estadio hay un mural con el escudo del Club Atlético Huracán. Debajo está Oscar “Ringo” Bonavena, a un costado Herminio Masantonio y al otro el hombre que esa noche descansaba dentro de un ataúd abierto en el estadio del globo de Parque Patricios: René Orlando Houseman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5bff35b05d7a472726ba9c739ea82e6b">En la esquina del estadio, un grupo de hinchas de Excursionistas tomaban cerveza y comían pizza. En la puerta del hall central había algunas cámaras de televisión. René ocupaba el centro del salón. A un costado estaba la familia. Un grupo grande de gente comenzó a aplaudir y a cantar. Las voces retumbaban en el salón y una sensación sobrecogedora recorría el ambiente: “Y chupe, chupe, chupe, no deje de chupar, el Loco es lo más grande del fútbol nacional”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0ecfc53db55ef88b2376960ea84ca7c3">Los hijos velaban a su padre, la esposa a su compañero, los amigos a un tipo incondicional y cercano. Pero muchos otros velábamos a una raza de tipos en vías de extinción, a uno de esos que ya no hay, a un loco que parecía venir del pasado para enseñarnos cómo se vivía en otras épocas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1041976ca959cd6aa266b6b929246191">En ese hall cubierto de mármol, que conserva el estilo de otras décadas, frente a un busto de Ducó, estaba Houseman, el campeón mundial, el jugador del pueblo, el pibe nacido en Santiago del Estero, criado en una villa del Bajo Belgrano, el impredecible, el gambeteador sin igual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-885c2a1820295cdf92ab28aea9984e9d">Estaba cubierto por una bandera de Huracán, otra de Excursionistas y una camiseta de la Selección Argentina. La gente se acercaba hasta el féretro y temblaba, lloraba, le daba aliento, le hablaba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c94d5ce9495b1fbc40edd48bd66acad">Había que estar ahí para entender del todo lo que estaba ocurriendo. Uno entendía en ese momento la razón de ser de la amistad, el fútbol, la mística, la niñez, la gambeta, la gloria, los recuerdos, los clubes y su historia, las raíces, las alegrías y las tristezas, el país, el barrio, el ser humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a081156b9bb9d655f8f13061169e74f7">Uno, simplemente entendía todo ese misterio del tiempo que a veces parece trascurrir todo junto, en un mismo plano.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43282da9ab091669777b38197014729a">Algunas semanas después del velorio, salí del club y me subí la capucha de la campera. Hacía frío. La calle estaba tan ruidosa como todas las noches en Belgrano, un barrio que nunca se queda quieto. Desde la vereda opuesta se veían los reflectores del estadio prendidos. Se escuchaban algunos gritos de las pibas que habían alquilado la cancha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d8ceca4eb492f66f44494809c7a79b97">Había salido a tirar basura y volvía pegado a la pared. La calle La Pampa hervía de autos. Cuando doblé para meterme en el club, lo vi. Llevaba una campera negra y una gorra verde y blanca. El pantalón corto le llegaba hasta las rodillas flacas. Tenía las medias caídas y unas zapatillas viejas. Me animé a saludarlo y me devolvió la pared. “¿Qué hacés pibe?”, me dijo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e34e346e73dbe67aba92b3d7e3ad5b1">“Afuera está René”, comenté cuando entré el SUM. Se rieron. Mi cara de sorpresa sería demasiado evidente. Entonces lo vimos pasar. Saludó con la mano y se perdió debajo de la tribuna. Algunas cosas no cambian nunca.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="394" height="510" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-1-1.jpg" alt="" class="wp-image-3171" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-1-1.jpg 394w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/05/Gambeta-1-1-232x300.jpg 232w" sizes="(max-width: 394px) 100vw, 394px" /></figure>
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		<title>Huracán, el primer escalón hacia la gloria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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		<category><![CDATA[Menotti]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Huracán campeón no se construyó de la noche a la mañana; fue el fruto del trabajo a conciencia de un líder excepcional.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Alejandro J. Lomuto (<a href="https://x.com/ajlomuto">@ajlomuto</a></strong>)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8feeb9fcd61ca10dcf95d14bda6ea39">César Menotti colgó los botines a fines de 1969 y no perdió tiempo. “Yo no sabía ordenar a un equipo adentro de la cancha, pero allá por el 70 decidí que quería ser entrenador, así que me fui al Mundial de México, para poder aprender”, recordaría muchos años después. Allí, además de observar entrenamientos y analizar partidos con el periodista Osvaldo Ardizzone, ratificó su devoción por el estilo de juego de Brasil, donde había pasado sus últimos dos años como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0aaffec3581d8ee5861425f7a6ddde9e">En abril de 1971 hizo su debut como DT en Huracán. Tenía 32 años y apenas una breve experiencia como ayudante del <em>Gitano</em> Miguel Antonio Juárez. No era un desafío sencillo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10704b88a8e70ed7240479657d10cd04">El Globo era el único de los seis grandes que no había sido campeón de liga en cuatro décadas de profesionalismo y en los últimos años habían pasado por su <em>silla eléctrica</em> varios entrenadores de renombre –Renato Cesarini, <em>Pipo</em> Rossi, Adolfo Pedernera, Carmelo Faraone y Osvaldo Zubeldía, entre otros–, todos sin éxito. Y en el plantel, si bien no faltaban jugadores de buen pie, escaseaba la disciplina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-356c4e60f92437c5a8d2c6d9902a4483">El comienzo no fue alentador: casi sin tiempo para el trabajo futbolístico –se apretaron 12 partidos en dos meses–, el equipo cayó a puestos de descenso. <strong>Un receso de 40 días le permitió al Flaco imponer sus reglas, las futbolísticas y las de convivencia, y Huracán terminó noveno en el torneo. Pero eso no alcanzaba para la sufrida hinchada </strong><strong><em>quemera</em></strong><strong>. Había que apuntar más alto.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a213088229792fc625a8b161bcbeeab">La idea de juego ya la tenía, como me dijo en 2023: “Brasil del 70 trabajaba en la recuperación de la pelota, más que en lo físico, en los espacios. Ellos achicaban para atrás y donde vos metías una pelota había tres brasileños. Yo tenía esa idea en la cabeza. La mejor manera de defenderse es con la pelota.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e914ada9fd2bccac0ee758105946f0b8">Había algunos intérpretes –Miguel Brindisi, Carlos Babington, Roque Avallay, Alfio Basile– y los que faltaban fue encontrándolos en los sucesivos mercados de pases. Así, en 1972 llegaron Francisco Russo y Omar Larrosa, y en 1973, Jorge Carrascosa, Nelson Chabay y René Houseman.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-495e7ab2587fcc254b7fb442b03d3ddf">Tuvo su cuota de suerte: aunque parezca inimaginable hoy, Houseman no fue la primera ni la segunda opción consideradas por Menotti para ser el puntero derecho titular de Huracán en 1973. El primer candidato fue el brasileño Marcos Pereira Martins, que había jugado en el 72 pero prefirió volver a su país, y el segundo fue un joven Daniel Bertoni, pero los dirigentes del Globo consideraron demasiado caro lo que Quilmes pidió por su pase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff6936488cf5f788d4c83d660be599db">Pero no todo fue cuestión de suerte. En realidad, casi nada lo fue. <strong>Si la idea estaba clara de entrada, Menotti trabajó mucho en la semana para que los solistas hicieran sonar a la </strong><strong><em>orquesta</em></strong><strong> como él quería. Que le gustara el juego elegante no quiere decir que dejara todo librado a la improvisación y que no le interesaran los resultados.</strong> Y vaya si trabajó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cfa8646d6f8b23fafdc2b2562bbe32e4">“La única vez que usé el pizarrón en Huracán fue a mediados del 71, cuando expliqué cuál era el funcionamiento que pretendía, y en ese funcionamiento el número cinco era un jugador clave”, reveló en 1973. Entonces aún no estaba Russo, que llegó al año siguiente después de tres temporadas en Platense. En el Globo empezó de atrás, hasta que se convirtió en el número cinco que Menotti pretendía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31a1aa8b9185094f0cd5de6c35896eb9">Con <em>Fatiga</em> Russo como eje, Huracán levantó hasta terminar el torneo Metropolitano de 1972 en el tercer puesto, como el equipo más goleador y con algunos partidos memorables, como el 5-1 a Boca Juniors, el 3-0 al San Lorenzo que acababa de consagrarse campeón y el 2-1 a River en el Monumental. En noviembre, el diario Clarín bautizó al equipo como <em>Los hermanos de Pelé</em>, entonces el mejor futbolista del universo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bab57d51d392aaad9a3cf7f80a46aca">Además de Russo, ese Huracán tenía varios recursos que resultaron claves. Uno de los más interesantes era que Brindisi y Babington jugaban al revés de como lo hacían el ocho y el diez en los demás equipos (en este caso era el diez el que se quedaba más cerca del cinco y el ocho, el que participaba más del ataque), lo que complicaba las marcas a los mediocampos adversarios.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc351b16b23aab5e435933dea53c4153">Desde la izquierda partía Omar Larrosa, un falso extremo que sabía cómo acompañarlos de la mejor manera: “<strong>Hay un momento de cada partido jugado por Huracán en estas dos últimas temporadas en que Omar se convierte en el jugador más importante para el equipo</strong> –explicó Menotti en 1973–. Es la última media hora, cuando abandona la raya izquierda y pasa a trabajar desde atrás, cerca de Russo, relevando a Brindisi.”&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59e5692a5e388bdc99143eb5d92ecbf1">Y por supuesto, en el fondo lideraba Basile, líder indiscutido del plantel dentro y fuera de la cancha: “Siempre digo que vos podés tener los jugadores que tenía Huracán, pero no sé qué hubiese pasado si no estaba <em>Coco</em>”, me dijo Babington en 2002.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43b79f3d0947dc4a076b17733e5c1d75">Había también <em>laboratorio</em>. “Se preparaba todo, los tiros libres y los corners, en los que íbamos a cabecear Basile, Buglione, Avallay y yo; no tirábamos 20 corners o tiros libres, sino tres, pero lo practicábamos”, me dijo Russo. “Todo era trabajado; César por ahí no quería mostrarlo públicamente, pero lo hacíamos”, ratificó Larrosa.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXcxwVVCBrVkaLAHjj36pwp6-MWY6lu3lrs4lV9u5UdeV9yfYoYQjkte_n_HVpcI2AFU2GFMW4ZgqfeR-MKV4jQAismM7EIDNYfAPFSdwzNpxLZ4InKJo7NRbrH0oRMBP401N-W95KAv7Mr7bgT_BHNYXj-6KKFwO3yZPfsc?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82da34da81cc705561fe0db867a74714">Pero aún faltaba un poco más. El recambio de jugadores en el verano de 1973 obligó a Menotti a seguir trabajando, especialmente en la defensa, en la que todos sus integrantes llevaron su sello.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff7977a6432c5a71c46a0e1d3f733cbb">A Chabay lo ubicó de lateral derecho, la posición en la que menos había jugado pese a que podía ocupar cualquiera de los cuatro puestos del fondo; a Buglione, un zaguero fuerte y expeditivo, lo convenció de salir jugando por abajo; a Basile, disminuido por una rodilla lesionada que lo obligó a infiltrarse antes de cada partido y en cada entretiempo, lo hizo jugar más contenido, y a Carrascosa le quitó responsabilidades ofensivas a las que estaba acostumbrado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-efaa07968a2b0c0e53c75e6fca143d9f"><strong>El Globo empezó el Metropolitano del 73 con ritmo demoledor: 6-1 a Argentinos Juniors, 2-0 a Newell’s en Rosario, 5-2 a Atlanta, 3-1 a Colón en Santa Fe y 5-0 a Racing. Con otras goleadas –incluido un brillante 5-0 a Rosario Central como visitante–, terminó la primera rueda con 46 goles, a un promedio de 2,88 por partido. Ganaba, goleaba y gustaba.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-385cccb7ebf1724903b2ecd27f2acc04">Pero a poco de comenzar la segunda rueda, la Selección que se preparaba para jugar las eliminatorias para el Mundial de 1974 les quitó a los clubes sus principales jugadores, y Huracán debió afrontar 13 de los 32 partidos del torneo sin Brindisi, Avallay y, en varios de esos encuentros, sin Russo, Houseman y Babington.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c8759cc857d3b5d5ecd767e586b6b53">Con un plantel <em>corto</em> y reemplazantes de características diferentes, el equipo perdió fuerza ofensiva y, en cambio, fortaleció la defensa. Desde que perdió a esos futbolistas y hasta que se consagró campeón, solo volvió a ganar dos partidos consecutivos en una sola ocasión y terminó superado en la cantidad de goles a favor, pero tuvo en cambio la valla menos vencida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12889712397c349bd2d36cc5701a5751">Menotti dirigiría a Huracán hasta el último partido de 1974 –para entonces ya había asumido como director técnico de la Selección– pero el Globo, con otros entrenadores, completaría un quinquenio en el que jugó muy bien, goleó a menudo y no bajó del tercer puesto: campeón en el 73, tercero en el 72 y el 74, y subcampeón en el 75 y el 76. En su debut como director técnico, el Flaco acababa de producir un cambio de época en un club y se aprestaba a iniciar otro, mucho más duradero, en la Selección.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXfZHfddOkYPfejvPd2a6QO0t9fNCvD7kUiWkcMxh4mNu7P4QLzWQkBKkBpPz2FJFVTq9i-bPg39r5Ci9B-Td668671nUkM8g3j1xWTPn6oLUH5MSz0prwmoiQmJyMHk3BJ14R1RyFg5vYILbSPqwM8BhKdgpNByLUAnP1SxVA?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-medium-font-size"><strong><em>Este artículo fue publicado originalmente en nuestra octava revista, dedicada a César Luis Menotti. Podés conseguirla en preventa en <a href="https://t.co/2xNAHzCzzK">este link</a>.</em></strong></p>
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		<title>#LosNuestros: Usted entre a la cancha e invente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2024 19:17:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Coco Basile]]></category>
		<category><![CDATA[Houseman]]></category>
		<category><![CDATA[Huracán]]></category>
		<category><![CDATA[Menotti]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noveno y último capítulo de una serie de notas donde repasamos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-470bbb5b4f3f383cddd1016e3739c73f">“Usted entre a la cancha e invente. Nada más”. Son las palabras con las que El Flaco Menotti solía arengar a su “as de basto” (según lo describió Basile), René Houseman. No hay que cinchar mucho con la imaginación para hacerse la imagen del Loco llegando embalado a los vestuarios, quince minutos antes del comienzo del partido, viniendo de vaya a saber uno dónde, desnudándose, vistiéndose y, sin masajearse ni calentar, entrar a la cancha para “inventar” el fútbol. Ese Fútbol, el que predicó y defendió Menotti.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b5accd3704ef1c2450ffad135ad51175">El domingo pasado se nos fue El Flaco y con él se nos fue un cacho grande de fútbol argentino. ¿Por qué? Veamos: En las notas anteriores de esta serie nos adentramos en un periodo singularmente trágico para la historia del fútbol argentino que sucedió al famoso fracaso de Suecia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-891ef7e086e9d8c138c0aa15bfb7735a">Fue el golpe más duro que recibió el fútbol argentino en su historia y al momento de conectarse lo movió todo, mientras que la identidad, intangible, quedó flotando por la inercia como las gotas de sudor que quedan suspendidas en el aire después de que el guante descargue su potencia en la cabeza del adversario. Nocaut. <strong>Se decía que faltaba materia prima, grandes jugadores. Que no quedaban más de los Tucho Méndez, de los Martino, Sarlanga, etc. ¿La realidad? Había, pero no los dejaban ser…</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="589" height="778" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-1.png" alt="" class="wp-image-2074" style="width:367px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-1.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-1-227x300.png 227w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Villa del Bajo Belgrano… Por acá se fugaba el as de basto.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d6d76e58929643eb7d21e87cdbf8e9e">Para el final de la década ya asomaban quienes harían el esfuerzo de nadar a contracorriente y volver para recuperar aquello que el fútbol había dejado atrás. Así es como en el año 1971 Menotti, que venía de dirigir a Newell’s, toma la dirección técnica de Huracán. Allí comienza a gestarse uno de los equipos que se ganaría un huequito eterno en el recuerdo de nuestro fútbol: el Huracán del ’73. Un cuadro que fue sensación ganando el campeonato Metropolitano con una gran campaña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bdb8ed40ee102848598d6f21d80bf5b5">Pero el título es algo externo, aparte. El Huracán de Menotti trasciende el campeonato ya que ese equipo logró algo más importante que, desde entonces, muy pocos lograron: que la gente se identifique con su juego. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1ea707315a059845e5dcb42e9acbd74c"><strong>Al igual que el San Lorenzo del ’68, y a diferencia del Racing de José y el Estudiantes de Zubeldía, ese Huracán se nutría de grandes individualidades. </strong>En el fondo lo tenía al Coco Basile, que seguía siendo el mismo caudillo desde la época de Racing. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-de78eb58b423ea269432626249caa9db">Y arriba se había formado una línea de cinco “forwards”, como se decía antes. De “8” jugaba Miguel Ángel Brindisi, de gran despliegue, elegancia, técnica y con muchísimo gol. De “10” estaba Babington, el exquisito, zurdo, de gran toque, extraordinario jugador. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71a71e9835fa2a2f4d4b321faad8af14">El wing derecho, aunque con gran libertad, era Houseman, el as del equipo, el crack. No se sabía si era zurdo o derecho, estaba dotado de un manejo extraordinario y de una capacidad creativa por la cual se le admitían comportamientos que a otros no. Un genio. Por izquierda jugaba Larrosa, polifuncional, de gran despliegue y criterio. Y el “9” era Avallay, veloz, de buen pique y generoso.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="453" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image.png" alt="" class="wp-image-2073" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-300x231.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Houseman, Brindisi, Avallay, Babington y Larrosa. Quinteto de los de antes.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ebcab17b01d97a49659a32b2554aebc1"><strong>Estos fueron los hombres que mejor encarnaron el fútbol de Menotti. Mejor incluso que la selección campeona del mundo (en lo que a representar los ideales del Flaco respecta). Fueron una bandera. </strong>César Luis Menotti recuperó el carácter lúdico del juego que se había olvidado hacía rato, fundó una nueva era en la historia del seleccionado y defendió como nadie la historia misma del fútbol argentino. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd91717990fb7b7ee1a90a831577f493">Como prueba queda una extensa lucha que emprendió en los medios defendiendo nuestros nombres y valores, cuando los Pedernera, los Loustau o los Sastre ya no podían defenderse. De aquella pelea rescato algunas reflexiones de Menotti que, creo, vale la pena reproducir una vez más:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-95d683a8cfa04231048ae0bb1df4f1b3">“Lo peor que se le puede hacer a Bochini, para negarlo, es quitarle la historia que hicieron Grillo, De La Mata y Sastre, porque Bochini es lo que es gracias a sus gloriosos antecesores. El talento no surge de la nada y por nada. Tiene raíces, fundamentos, emociones.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-06a1cb7825c9b179b6e79ec1c5fa0882">“Al negar la historia que hicieron los grandes, con un estilo muy definido, nuestro estilo, se despoja al presente de su principal base de sustentación. Lo deja sin apoyo histórico y a expensas de cualquier cosa. Todo vale a partir de ese momento.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-90642ba0df63b6951432c486665d4c68"><strong>“La gente tiene el derecho y la obligación de exigir un fútbol mejor, porque lo aprendió con la historia. Lo vio o se lo contaron, que es la forma de transmitirla.” </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31ea2b053868d2adea590e3f7683af29">Y me aferro a esto último. Vale la pena leerlo una vez más, pero esta vez dando dos pasos hacia atrás, viendo el cuadro completo. ¿Dónde está leyendo esta nota? ¿Quién y, más importante aún, por qué la escribió? ¿Una serie de notas, qué sentido tiene? </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ed87e79b1ddb8d31a3032014bc13836">Bueno, vea. Este fenómeno del cual estamos siendo parte es el de la transmisión de la historia. Historia que se quedó ahí, afuera de la era del exhaustivo registro fílmico al que estamos tan acostumbrados. Historia que siente frío cuando se van personas como Menotti, que la defendieron. Ese es el espíritu de la serie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2be38322f5fd1f328f9d1a04fb7dbb3e">¿Tendría sentido seguir esta serie y hablar de, por ejemplo, el Independiente del ’84? Definitivamente no. Justamente por lo último que mencioné, uno puede ver jugar a ese Independiente, su final con Liverpool, Gremio, sus goles en el Metropolitano ’83. No hay necesidad de contar una historia que se puede reproducir. Tenemos que cuidar las que no corren con la misma suerte.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="325" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-2.png" alt="" class="wp-image-2075" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-2.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/05/image-2-300x166.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hasta siempre, Flaco.</figcaption></figure>



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<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicó durante los últimas semanas en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-pa-que-bailen-los-contrarios/">Pa’ que bailen los contrarios</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-feos-sucios-y-malos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Feos, sucios y malos</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-al-colon/">¡Al Colón!</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/futbol-a-220-v/">Fútbol a 220 V</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-y-ahora-que/">¿Y ahora qué?</a></strong></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-rock-goal-revolution/"><strong>Rock &amp; Goal</strong>&nbsp;<strong>Revolution</strong></a></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-salir-del-barro/">Salir del barro</a></strong></li>



<li><strong>Usted entre a la cancha e invente</strong></li>
</ul>
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