Por Sebastián Pujol (@seba_del83)
Hoy Argentina enfrenta a Jordania por el último partido de su grupo, antes de jugar los 16avos de final contra Cabo Verde. La cosa ya está resuelta para la albiceleste, que es la líder del grupo J, por lo cual vamos a aprovechar la calma que este liderazgo nos permite para contar una historia que une al país más austral de América del Sur con su rival asiático Y para hacerlo, como en cada entrega de #PensandoEnVosSiempre, el hilo conductor es Diego.
El río Jordán separa la placa tectónica africana de la asiática, entre lo que hoy en día son Jordania e Israel. Desemboca en el mar de Galilea. Se cree que tres años antes de que lo crucificaran, Jesús -nombrado en infinidad de ocasiones como el Barba por este otro D10S terrenal- llegó al río Jordán desde Galilea, donde se encontró con Juan el Bautista, su primo, para que lo bautizara.
Juan, ubicándose en el lugar que le correspondía, le dijo que la cosa tenía que ser al revés. Jesús insistió. Entonces el primo dijo que sí, se abrieron los cielos, el espíritu santo bajó en forma de paloma y el bautismo se llevó a cabo en la orilla del rio Jordán, que corresponde al actual territorio de Jordania.
Ahora es donde la cosa se pone blasfema, pero entretenida. Esperando ofender la menos cantidad de susceptibilidades posibles, vamos a traer el relato a este presente profano y contar lo sucedido en 2015. El bautismo de otra divinidad, en este caso futbolística, que no se cuenta en ningún evangelio.
Diego Armando Maradona -que no conocía los grises- no dudaba en meterse en política y sumarle dolores de cabeza a su agitada vida cotidiana. En 2015, época en la que vivía en Dubai, viajó a Jordania para apoyar al príncipe Ali bin Al-hussein, hermano del actual rey jordano y fundador de la Federación de Futbol de Asia Occidental. Se postulaba a la presidencia de la FIFA. Se venían elecciones y Diego lo bancaba en contra de Blatter. El suizo terminó ganando, pero tuvo que renunciar en seguida por los escándalos de corrupción.
Fiel a su costumbre, Diego no pasó desapercibido. Acompañado de Rocío y de su hija Jana se hizo tiempo para pasear por el país y dar entrevistas. Hasta que un día bajó a la orilla del río jordán y también fue bautizado. No por Juan el Bautista, claro está. Los cielos no se abrieron, ni hubo palomas. El video se puede ver en Youtube. Diego, con una remera Puma negra, escucha con respeto al cura y recibe el bautismo. Después hace la señal de la cruz y se va a seguir haciendo de las suyas.
Debajo de cada piedra hay una historia que lo tiene a Diego como protagonista. Nuestro D10S del futbol -que nació en un pesebre en Villa Fiorito, todavía no resucitó, pero se cansó de hacer milagros adentro de una campo de juego- sigue presente.
