Por Sebastián Tafuro (@tafurel)
Es imposible no agradecer por su heroica gesta al General Güemes y a la decisión, muchos años después, de establecer este feriado nacional en su honor. Jamás habrá imaginado que uno de sus efectos sería regalarnos un fin de semana largo a pura fiebre mundialista antes de que mañana volvamos a la rutina (apaciguada por el debut argentino). Mucho menos que caboverdianos y árabes nos remitiesen a su inigualable espíritu de resistencia para combatir los embates españoles -esto le hubiera gustado- y uruguayos, respectivamente.
Vaya lunes me tocó en suerte para meterme en esto que dimos en llamar “Crónicas desde el living”. Incluso va a quedar afuera el debut de Irán, con todo lo que ello conlleva. Presumíamos una goleada española que terminó en el máximo bombazo de la Copa del Mundo hasta el momento. Bélgica y Egipto no arrojaron mucho, o más bien una ratificación: si alguna vez hubo un tren que subió a los belgas a sentirse candidatos a algo, ya dejó de pasar hace rato.
Uruguay debió haber ganado ante Arabia Saudita, pero los mil y un intentos (modo Argentina-Suecia 2002) no pudieron torcerle el brazo a una selección que ya puede ser titulada enemiga del Río de la Plata en su conjunto.
Los grandes protagonistas de este 15 de junio fueron los arqueros. Cuando veíamos que pasaban los minutos y el 0 a 0 se sostenía, pocos se imaginaban que ese sería el resultado final. La imagen de Curazao empatando con Alemania durante 17 minutos fue la primera que apareció. ¿Un tiempo? ¿A los 15 del segundo? ¿Después de un cooling break? Ya va a caer el gol de España. Pero Vozinha, el 1 de Cabo Verde, tenía otros planes.
A los 40 años, Josimar José Évora Dias tuvo la actuación de su vida. Con un apodo que remite a su infancia cuando, debido a los golpes que cualquier niño sufre jugando al fútbol, corría a refugiarse con su abuelita (literalmente el significado de Vozinha), este arquero que ataja en la segunda división de Portugal demostró que el camino más largo también puede tener premio.

Más allá del terreno simbólico, su exponencial salto en redes sociales le otorgó otra victoria a lo Tim Payne: pasó de 50 mil seguidores a más de 4 millones. Para quienes no lo conocían, ahora lo conocen muy bien. Sobre todo los españoles.
Dediquemosle un párrafo a la selección de De La Fuente. Este cronista tiene una opinión que quizás contraste con algunas mayorías, pero que hoy se vio ratificada. Le cuesta España. Le parece un buen equipo, pero que sin Yamal -quien no deja de ser un pibe de 18- repite los viejos vicios del tiki tiki improductivo, que puede chocar contra un Cabo Verde.
Hoy parecen cómodamente menos que Portugal y Francia. Inglaterra también podría sumarse a la lista aunque es justo decir que aún no hicieron su debut y no podemos medirlos. Lecturas iniciales con algo de picante, sin que nos queme la lengua.
El otro gran arquero de la jornada estuvo a la noche. A Mohammed Al-Owais lo tenés. Recuerdos que (no) mienten (ni) un poco de aquel debut qatarí. Ojo, hay que decir que en ese partido no fue el héroe principal. Las figuras Arabia Saudita las tuvo en otro lado. Pero jugó, respondió aceptablemente y festejó tanto como sus compañeros la inolvidable victoria ante Argentina. Hoy hizo su estreno en su tercera Copa del Mundo y sus atajadas aún impactan en el pueblo uruguayo.

De un estilo un tanto curioso, hasta poco dúctil, Al-Owais sacó casi todo lo que el equipo de Bielsa intentó. Con una tendencia a no agarrarla, a dejar incluso rebotes incómodos (como el del empate uruguayo), Al-Owais le puede mostrar el compilado a su familia y amigos y va a quedar claro que fue, sin duda alguna, la figura del partido.
¿No es que a los arqueros no les tienen que hacer goles? Sin importar el cómo, al 1 de Arabia Saudita le hicieron apenas uno y, si nos guiamos por la peligrosidad de los remates celestes, podrían haber sido, mínimo, media docena.
Lo intentó Uruguay, hay que decirlo. El primer tiempo no fue para nada destacado, pero la segunda parte combinó método Bielsa clásico con algunas creatividades singulares para buscar quebrar la resistencia árabe que, sobre el final, ya ni siquiera era heroica. Hacían lo que podían.
Hubo mucho centro de mierda, como diría Guillermo Barros Schelotto, pero también llegadas claras. No se pudo, pero todo quedó abierto. Y observando el partido anterior del grupo, los hermanos sudamericanos pueden elegir creer.
Para el final, me quedo con lo que se viene. ¿Sabías que mañana se cumplen 20 años del debut de Messi en Mundiales? Aquel 16 de junio de 2006, cuando entró por Maxi Rodríguez, quién hubiera podido sospechar lo que significaría en nuestras vidas, entre la magia, la frustración y la gloria eterna.
Mientras tanto, Scaloni se emociona en conferencia de prensa al encontrarse con viejos compañeros y amigos (muchas gracias Palermo, crack Djalminha), parece que se viene un 3-5-2 bilardista y el dato de que ningún sudamericano ganó hasta el momento nos pone en alerta. Ahora sí, empieza nuestro Mundial.
