Por Fabio Martín Olivé (@fmartinolive)
La Pelota Siempre Al 10 te va a estar acompañando durante el torneo más relevante del mundo futbolístico con una cobertura en todos los frentes: «Crónicas desde el living» será nuestra entrega nocturna en web resumiendo lo que ocurra alrededor del mundial día a día, pero también vas a tener en Instagram y Twitter contenidos exclusivos sobre la Selección Argentina y distintas historias y datos extrafutbolísticos que atraviesen al Mundial. Además, como no podía ser de otra manera, también habrá espacio para recordar que Diego está presente desde donde sea que esté.
La espera terminó. La pelota comenzó a rodar en el mítico estadio Azteca (que volvía a ser la casa de un partido mundialista desde la final entre Argentina y Alemania en 1986). El ambiente eléctrico que se vive en los instantes previos traspasa la pantalla. Estamos todos sentados, ansiosos como niños. México y Sudáfrica inician el evento deportivo más importante del planeta.
Quizás llevados por la algarabía, la ansiedad o porque no entendían bien este deporte, parte del público empezó a gritar “oooleee” desde el saque inicial mientras la pelota pasaba de central a central. Los mexicanos tenían poca paciencia con su equipo y se lo hicieron notar cuando, ganando 1-0 y con un hombre de más, empezó a silbar porque quería más goles.
El Vasco Aguirre, entrenador de mil batallas, supo cómo calmar a las fieras: adentro Gilberto Mora. El joven de 17 años es la gran esperanza mexicana; en sus pies pueden pasar los mejores momentos futbolísticos de una nación desesperada por torcer su propia historia.
Del encuentro, revancha del partido inaugural del Mundial 2010, hay que destacar a un Julián Quiñones omnipresente. Controlando, descargando, girando, gambeteando, asistiendo, rematando. Cada ataque mexicano mejoraba con su intervención. Gol y asistencia para quedarse con el primer «Man of the Match» del Mundial.
Cuando el colombiano jugaba en el América y era una de las figuras de la liga mexicana, su nacionalización encontró mucha resistencia y despertó numerosas críticas. Un fútbol tan cosmopolita nos permite ver cada día más casos de jugadores en la diáspora. Pero chovinismos aparte, una selección mexicana que anda escasa de talento no podía desaprovechar la posibilidad de contar con él.
Mientras Shakira cantaba, el teléfono de Marcos Senesi sonaba para avisarle que debía suspender sus vacaciones, agarrar sus petates y viajar a Kansas City para sumarse a la concentración de Argentina como reemplazo del lesionado Leonardo Balerdi. El central, que acaba de firmar por el Tottenham y viene de completar una gran temporada en el Bournemouth, disputará su primera Copa del Mundo.
Debutó el «cooling break» en un Mundial. Era molesto desde un principio, pero existía un pequeño resquicio para la duda si se aprovechaba para ver y escuchar las indicaciones de los entrenadores. No quedó ni siquiera ese resquicio. Al menos en Disney+, donde vi el partido, tuve que soportar un sinfín de publicidades berretas hechas con inteligencia artificial en lugar de eso.
Es una batalla perdida. El fútbol es cada día más caro y, para sostener los pingües beneficios que requieren las empresas, se copió esta forma de televisación de las transmisiones deportivas estadounidenses. El futuro será con un poco de fútbol entre nuestras publicidades.
El primer día del Mundial se completará con el otro partido del Grupo A entre Corea del Sur y Chequia. Ideal para disfrutar en la tranquilidad que brinda la nocturnidad. El Mundial ya es parte de nuestras rutinas. Durante más de un mes, los horarios se acomodan a los partidos. Nuestro ritmo circadiano se sincronizará con el de la pelota. Es un gran momento para disfrutar.
