Por Sebastián Tafuro (@tafurel)
Mi hijo, como buena parte de los niños de este país, está fanatizado con el Mundial. Con sus 6 años a cuestas está a full con saber cómo sale cada partido, mira todo lo que puede y además estamos compartiendo, diría con la misma intensidad, la aventura de coleccionar y completar el álbum de figuritas. A futuro será un gran recuerdo esta cita.
El único problema, si es que lo podemos llamar así, es su fanatismo por Cristiano Ronaldo al punto de autopercibirse portugués y desearle lo mejor a quien admira. Pero como los chicos suelen ser muy cambiantes en sus pareceres, hoy me dijo que quería que ganara Croacia.
Se lo pregunté varias veces como quien no cree lo que le están diciendo, pero lo reafirmó en varias ocasiones. Nada en contra de CR7, solamente un deseo puntual. Lukita Modrić también tiraba, así que quien sabe si fue por ese lado.
Cuando se estaba por ir a dormir con la mamá y la hermana, me dijo que mañana le contara el resultado. Y por supuesto, volvió a transmitirme su reciente sentimiento croata. Antes de que se cerraran sus ojos, llegó el 1-0 en el inicio del segundo tiempo. Lo grité para que se enterara. Lo celebró y, por suerte para todos, rápidamente se durmió. Mañana será otra historia.
Para quien no habrá mañana es para la dignísima selección croata, encabezada por ese jugador excepcional que es Modrić. A diferencia de la admiración de mi hijo, a mí Cristiano, qué quieren que les diga, nunca termina de cuajarme. El respeto es total, no soy boludo, pero si él y sus equipos pierden muchísimo mejor.
Y perdían. Y ganaba bien Croacia que pudo aumentar incluso el marcador. Hasta que empezó a jugar el VAR, combinada con la imponente dosis de emocionalidad que nos regala el Mundial en el último tramo. Lindo gol de CR7, anulado. Penal dudoso en favor de Portugal, cobrado. Primer gol del luso en mano a mano mundialista. Poco, ¿no? Cooling break e igualdad.
Le anularon un gol a Croacia que no quería alargue y hacía realidad la mirada de Eduardo Galeano: la dignidad de los nadies que resistieron un tiempo y dominaron el otro. Un equipo corajudo y admirable por momentos, que enriquece la maravillosa historia balcánica con este deporte, frente a la lluvia de estrellas del otro lado, que se daban el lujo de que Cristiano viera los últimos 15′ desde el banco mientras los valientes croatas imponían condiciones.

Aunque hay ilusiones que parece que se van a concretar, la única utopía imposible por ahora la cazó Paraguay. En muchos duelos, nos terminamos abrazando a los hermosos perdedores. En cambio sobre los goles en el final ya ni se pregunta, se sabe que van a ocurrir.
El árbitro adicionó 10 minutos y un Portugal levemente mejorado la metió a los 93′ con un tremendo cabezazo de Gonçalo Ramos tras enorme centro de Rafael Leão. Los nombres que estoy escribiendo, por favor. Sobrado el team de Martínez.
Pero nunca hay que dar por muerto a Croacia, a quien le quedaban unos minutos más para soñar con la igualdad. El juez tenía ganas de jugar un rato más y ya iban casi 13′ cuando llegó el estallido: gol, sí, gol croata para poner el 2 a 2. Delirio, quizás el gol que más grité del Mundial por fuera de los de Argentina (o más). Mi alegría era doble: por Croacia y por mi hijo.
Pero la tecnología nos privó del alargue en un día que teníamos margen para quedarnos, por el gran horario del partido. Todavía igual nos estamos preguntando qué cobraron, porque todavía es imposible identificar si el jugador croata la desvía. ¿Hace falta que validemos esto que aparenta ser súper preciso pero no logra sacarnos la duda real de lo que ocurrió? El VAR sigue siendo la búsqueda de una aguja en un pajar. No me van a convencer.
El dolor es total. Se despide un crack sin igual y la generación dorada de esa selección en su conjunto. Como todo equipo que marca una etapa (final 2022, semis 2018), deberá reconstruirse. Portugal avanza sin sobrarle nada, pero ahí está.
Se vendrá un duelo más que interesante contra una España que hoy más temprano le ganó sin despeinarse a una horrenda Austria. El equipo de De La Fuente por ahora gana el trotecito. No le hacen goles, Yamal está al 70% pero tienen a Oyarzabal -en el Mundial de los delanteros- completamente prendido fuego. En los papeles (generales, pero también pongo los míos sobre la mesa) creo que son un poco más que los lusos.
Al despertar, me tocará informar resultado. Cómo no sentirme así si Luka ya no sigue allí.
