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	<title>Sabella archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Sabella archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Modelo 82: la zurda mágica de Alejandro en un equipo de colección</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Feb 2023 19:13:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Alejandro Sabella]]></category>
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		<category><![CDATA[Sabella]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Vargas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un recorrido por aquel brillante Estudiantes del 82. El rol de Sabella en ese mediocampo de colección conducido por Carlos Bilardo. Un texto incluido en nuestra tercera revista digital. </p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/revistas/modelo-82-la-zurda-magica-de-alejandro-en-un-equipo-de-coleccion/">&lt;strong&gt;Modelo 82: la zurda mágica de Alejandro en un equipo de colección&lt;/strong&gt;</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Walter Vargas (@waltervargas58)</strong></p>



<p>Nobleza obliga: sabrán disculpar el empleo de la primera persona del singular, pero confío en lo que sabe consentir un énfasis discursivo capaz de albergar algo más o menos aproximado a lo que el autor de estas líneas pretende evocar, reponer, testimoniar.</p>



<p>Deduzco que el vínculo de Sabella con Estudiantes nace el domingo 4 de mayo de 1975. Esa tarde, en el estadio hoy remodelado bajo el inconfundible nombre de Uno, el Pincha que dirige Bilardo le gana por 2-1 al River de Ángel Labruna, que, meses después, cortará la célebre sequía de 18 años sin vueltas olímpicas.</p>



<p>En la fecha de entresemana River había sacado adelante su partido con Racing y sin embargo sobrevolaba el vestuario cierta aureola de inquietud: se había lesionado el insigne Beto Alonso e iba de suyo que no jugaría en La Plata.</p>



<p>Y así fue nomás. La responsabilidad de portar la número 10 recayó en un joya de las Inferiores, un gambeteador empedernido que a sus 20 años se movía con pericia de veterano dentro y fuera de la cancha. Criado en el refinado barrio porteño de Plaza Guadalupe, hincha de Boca (sí, de Boca), aspirante a alumno de Derecho y adherente a la Juventud Peronista: Sabella.</p>



<p>Bilardo se salió con la suya, Estudiantes ganó con dos centros de laboratorio, pero cuando River estampó el 1-1 transitorio después de un sprint coreográfico rubricado con un derechazo rasante, el Doc les dijo a sus ayudantes: “¡Qué bien juega ese pibe!”.</p>



<p>Contra lo que piensan o desean pensar sus detractores, entre sus varias obsesiones el Doctor ha cultivado sin desmayos el valor de un buen número 10. Debutó en Primera en una delantera en la que brillaba Sanfilippo y ganó todo con Estudiantes en compañía de dos 10 de probada calidad y características diferentes. Bocha Flores: su cerebro entendedor y la zurda de terciopelo que en Nancy fascinaría al Platini adolescente. Juan Echecopar: todocampista dinámico, solidario, veloz y filoso.</p>



<p>Cuando a comienzos del año 82 asume por tercera vez la dirección técnica de Estudiantes, Bilardo ya había honrado su ponderación a los jugadores con capacidades especiales que portan el dorsal del número perfecto. En el Pincha, el español García Ameijenda, el misionero Carlos López, el marplatense Jorge Santecchia, el nicoleño Patricio Hernández. Y en Colombia, en Deportivo Cali, un tal Diego Edison Umaña, un prestidigitador de pelo ensortijado que lo había hecho renegar tupido por su escasa resistencia a las tentaciones de la noche.</p>



<p><strong>“Sabella, Sabella, Sabella, hay que traer a Sabella”, repetía como un poseso, mientras los dirigentes se encogían de hombros y respondían al pan pan: “No tenemos un dólar ni en fotos”.</strong></p>



<p>Del paso siguiente se ha escrito mucho. La anécdota ha corrido como reguero de pólvora, así que los eximiré de hablarles de la mojadez del agua. Bilardo acopia recortes de diarios que dan cuenta de la profunda crisis económica que vive la Argentina, junta mil dólares, sube a un avión y llega a Sheffield. Sorprendido y al tiempo halagado, el propio Sabella oficia de traductor con el dirigente inglés que tiene la potestad del sí y del no. <strong>La verba caótica y seductora del Doctor gana por goleada y pocas semanas después Alejandro ya es el lujoso 10 de Estudiantes que se pone el equipo al hombro hasta que en una semifinal del Torneo Nacional, versus Quilmes, una patada artera lo deja fuera de carrera.</strong></p>



<p>“Vos hacé lo que sabés, tenela, tenela y hacé jugar. Lo único que te pido es que, cuando la perdemos, nos des una manito”.</p>



<p>Por aquellos días la revista Estadio me encomienda entrevistar a Bilardo en su departamento cercano a la Plaza Morelos: Flores. Entre pocillos de café, el Doctor me habla de su sistema ideal. “Tengo dos buenos puntas, Gottardi y Trama, se mueven, alternan, tienen gol. ¿Para qué quiero un wing-wing? Si lo necesito en algún partido, lo pongo al Gringo Galletti y chau. <strong>Lo más importante es tener gente que juegue bien en el medio campo. Si domino el medio campo, domino el partido. Y si domino el partido, hay más chances de ganar. </strong>¿Sabés lo que me está faltando? Un socio para Sabella. Eso no me deja dormir”.</p>



<p>Un par de semanas después suena un teléfono en la redacción de Estadio. “Para vos, Walter. Es Bilardo”.</p>



<p>-Cómo te va, Walter. Te llamo para contarte que se me ocurrió un nombre para que sea el socio de Sabella. Es Trobbiani. ¿Qué pensás?</p>



<p>-¿Trobbiani? Un lujo, Carlos. ¿Querrá ir a Estudiantes?</p>



<p>-Querer, quiere, solo tengo una duda: ¿No se me descompensará el retroceso?</p>



<p>Asombrado por el honor que me dispensa el interlocutor, pero gozoso de mi impertinencia, le doy mi parecer.</p>



<p>-Ojo que Trobbiani ya no es el pibe calesitero que debutó en Boca en 1973, Carlos. Hasta donde sé en Elche jugaba como una especie de enlace con Gómez Voglino y también colaboraba en la recuperación. Además, tenés a Miguel Russo, que es un pulpo y si es necesaria más marca, eso te lo garantiza Lemme. Yo que vos, al pibe Ponce lo llevaría de a poco.</p>



<p>Sí, pueden pensarlo y decirlo: aquel periodista (y Pincha) que fui a los 24 años se despacha con una absurda, acaso ridícula, andanada de narcisismo.</p>



<p>Pero hete aquí que una de las virtudes más admirables de Bilardo es escuchar con atención a Beckenbauer sin desdeñar una certera observación del quiosquero de la esquina.</p>



<p>-Me gusta eso de Trobbiani como un media punta, un poco delantero, un poco volante que se junte con Sabella.</p>



<p>-Sabella, primera guitarra, Carlos. Trobbiani, segunda guitarra. Como en el rock.</p>



<p>-De rock no entiendo nada, a mí me gusta la cumbia, me dice el Doctor. Y suelta una risotada.</p>



<p>De rock, nada, pero de fútbol, mucho. <strong>Bilardo forja un Sabella insospechado cuando había emigrado a Inglaterra. Sin declinar ni un ápice de la gambeta –corta, impredecible, tormento de sus marcadores- aquel pibe de River deviene este hombre de Estudiantes que engalana la tradición de la número 10 en clave de sabia hormiguita que va y viene juntando compañeros, pases, vías de salida, de confección y de llegada.</strong> (Por las orillas con Camino y Herrera, por el medio con Russo, a veces con Ponce y sobre todo&nbsp; con Trobbiani, el socio ideal&nbsp; de paredes, preciosuras y&nbsp; profundidades, tres cuartos de cancha calle arriba).</p>



<p>Ese Sabella prefigura el que 30 años después, al frente de la Selección, inculcará un apotegma con rango de ley de oro: “el nosotros antes que el yo”.</p>



<p>El Estudiantes del Metropolitano 82 corona el 14 de febrero de 1983, cuando en un partido cerrado Sabella pide la pelota tanto, tanto, pero tanto y recibe tantas faltas, que un defensor de Talleres se despista y comete el penal que el Tata Brown transforma en gol.</p>



<p>No bien termina la vuelta olímpica, corro raudo a los vestuarios y cuando entro veo a Sabella sentado en un largo banco enfrascado en el trámite de sacarse las medias.</p>



<p>-¿Dónde encontrás el gran mérito de este título, Alejandro?</p>



<p>-Mirá. Peleamos mano a mano con otro equipazo, como Independiente, pero creo que lo merecemos porque trabajamos mucho, muchísimo, mucho más de lo que se pudo ver en la cancha.</p>



<p>Le estrecho la mano y cuando me acerco a hablar con Trobbiani aparece Bilardo. Sabella se pone de pie y abraza al Doctor.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Este texto lo podés encontrar en nuestra tercera revista digital. La misma la podés conseguir por <a href="https://mpago.la/2oYbPDR"><strong>aquí</strong></a> y luego te la enviamos por mail.</p>
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		<title>El Mundial que necesitábamos para creer</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-mundial-que-necesitabamos-para-creer/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 01:30:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Di María]]></category>
		<category><![CDATA[Messi]]></category>
		<category><![CDATA[Sabella]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Brasil 2014, contado desde la perspectiva de un pibe que recién empezaba la facultad por aquellas inolvidables fechas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Julián Quintero (<a href="http://twitter.com/@soyjuliquintero" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@soyjuliquintero</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70799cabdb5adc842e39d36988685650">Recuerdo que veníamos de dos mundiales normales. Alemania 2006 llegábamos con un buen equipo, pero por alguna razón sentía que no estábamos para campeón y en Sudáfrica 2010 más que nada nos sostenían las coincidencias con México 1986, porque desde lo futbolístico la Selección Argentina no era la mejor e incluso le costó llegar a esa cita máxima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c6c455e7da54e68d55919e8d6e3bab93"><strong>Para Brasil 2014 la situación era parecida, pero me daba la sensación de que Alejandro Sabella tenía un plan siempre y el equipo iba a terminar ganando el partido. </strong>No de canchero, no por ser inmensamente superior, sino por tener la confianza en el ideólogo y los ejecutantes del plan, lo cual ya me parecía un avance extraordinario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca37b5b618ca085547078b30592280d6">El último partido que vi antes de que viajen fue frente a Trinidad y Tobago en el Monumental. Estaba en mi casa con la tranquilidad de que era un amistoso y un rival accesible de cara a la Copa del Mundo. La preocupación mínima surgió cuando durante el partido Argentina creó muchísimas situaciones de gol y logró concretar solo tres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3026ac09affc4b82c114f83705b13351">15 de junio del 2014, día del padre, lo pasamos en lo de mi abuelo. Toda la familia se fue antes de las 19 hs que arrancaba el partido excepto nosotros. Mi viejo, mi hermano, mi abuelo acostado en una camilla y yo. Sabella sorprendía de entrada, línea de 5. <strong>Yo pensaba: “Tiene un plan, lo hace por algo, confiá”. Después de todo es el técnico que me hizo volver a creer en una Selección Argentina competitiva. Y en mi mente los recuerdos se reproducen todos juntos: a los 5 días me despiertan con la noticia de que mi abuelo había fallecido.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed93a108f7957ed3585409282a4cbd4a">Próximo partido: Irán, sábado al mediodía, decidí quedarme en casa, hacernos compañía con mi viejo y mi familia. Ese sí lo sufrimos de más, ¡nos pudo ganar Irán! Ahí la frase que sonó en mi cabeza cambió porque Alejandro no tenía un plan, el que lo tenía era Lionel Messi. Todavía recuerdo estar sentado en el mismo lugar en el que miré todo el Mundial cuando lo hacía en mi casa y ver cómo ingresaba la pelota en los minutos finales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f7f75c2cc931036ed4f37f858d38d3c8">Estaba en el último año del secundario: sí, en 2014 terminé el colegio, empecé la facultad, me fui de viaje de egresados y mi equipo de fútbol salió campeón, probablemente haya sido el mejor año de mi vida. Clasificados, respirando con alivio, vimos Argentina vs. Nigeria en la casa de una compañera después del colegio, cocinamos, compramos gaseosa y disfrutamos el partido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-122a5a2db55a485e89a21bcc6c81d509">Con Suiza decidimos repetir la fórmula pero ahí nos costó un poco más, por lo menos hasta que vi a Rodrigo Palacio recuperar la pelota, a Messi encarar y a Ángel Di María definir. Lo gritamos por toda la cuadra y también casi nos infarta ese palo salvador en la última jugada. Pitazo final, festejos, abrazos y a pensar en el próximo partido de cuartos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9e79d4624c90b218fef5365ccf5c4464">Al menos me alegraba no tener que volver a ver a México en octavos y Alemania en cuartos, ya me tenía un poco cansado esa situación. Miré el partido igual que contra Irán. <strong>Bélgica me daba respeto, en mi cabeza sabía que Sabella tenía algo planeado y sentí, desde el segundo que entró el remate de Gonzalo Higuaín en el palo derecho de Thibaut Courtois, que Argentina se había metido en semifinales aunque faltaran 80 minutos más.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-566a923c75e6a9ccd3f3382dbd622a46">Llegaban las semifinales y era algo nuevo para mí, a esta altura en otros mundiales ya estaría enojado pegando pelotazos en el fondo o mirando otros partidos ajenos a mi sentimiento. Me senté en el mismo lugar de siempre, ahí lo miré todo completo, enfrente a mí lo tenía a mi papá en el sillón. Debo admitir que mi madre me spoileó los penales que atajaba Sergio Romero porque estaba en otra tele, pero me abracé como nunca con mi padre cuando metió Maxi Rodríguez el último.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10528da4c9151ba79643563d6a598430">Me levanté temprano el domingo 13 de julio de 2014. Triste, me enteré de la muerte del “Topo” López. No lo conocía ni sabía quien era, nunca lo había escuchado, pero esa noticia me dolió mucho. Estaba por empezar el partido, me senté en mi lugar de siempre, con mi familia al lado y también algunos amigos que se habían sumado para ver la final de la Copa del Mundo 2014.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-00322e9b92190b828a89cf616b09b06d"><strong>Cuando me preguntan cuál es el gol que más grité en mi vida, digo siempre el mismo: el de Higuaín a Alemania en la final de Brasil 2014. Aunque al final no fue gol, lo grité y me abracé como nunca hasta que el director de cámaras se le ocurrió enfocar al línea levantando la bandera.</strong> Al final del partido la desazón era total, cuando hace el gol Gotze lo único que pude pensar era en qué cábala había fallado como para perder semejante partido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-101ba36f7b86616f59d832f5ff5f6613">Me fui al Obelisco, había muchísima gente que se había convocado ya para ver el partido y otros llegaron para “bancar” lo que había pasado. Loco, llegamos a una final del mundo, nuestra generación, que lo máximo que había visto era una final de Copa América en Venezuela y después nada más, tenía que manifestarse a favor de un proceso más allá de que la pelotita haya entrado o no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6bb6064377c83768bb3183496bc4c07d">Ustedes que llegaron hasta acá se preguntan, ¿por qué este pibe nos cuenta todo esto? Es que hay pocos sucesos históricos que te hacen recordar exactamente lo que estabas haciendo y para mí Brasil 2014 fue eso. Piensen ustedes que están leyendo esto si se acuerdan dónde miraron todos los partidos, con quién se abrazaron o qué gol gritaron más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3724bdd526b40d363db6b41e21c8378b">También lo digo porque el gran responsable fue Alejandro Sabella, que agarró una Selección Argentina en la que no confiaba nadie y la llevó al máximo lugar, que es en el corazón de la gente, porque todos los argentinos se sentían representados por cada jugador que salía a la cancha. Después de todo, Brasil 2014 fue el Mundial que necesitábamos para creer y Sabella fue uno de los principales responsables de que fuera posible. Gracias.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="589" height="393" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-4.png" alt="" class="wp-image-989" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-4.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-4-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-50a0e2e46349b2cd58f1362266130ee6"><strong><em>Este artículo es parte de nuestra tercera revista, dedicada enteramente a la figura de Alejandro Sabella. Podés conseguirla acá: <a href="https://t.co/jE12X47Q57">https://t.co/jE12X47Q57</a></em></strong></p>
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		<title>El mérito está en la simpleza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 00:20:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Agüero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué la Selección de Sabella llegó hasta donde llegó? Intentamos responderlo desde el aspecto táctico en esta nota.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Belén Grillo (<a href="http://twitter.com/@belgrillo_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@belgrillo_</a>)</strong></p>



<p>Argentina iniciaba su participación mundialista en Brasil con dudas por varios aspectos futbolísticos que no convencían sobre todo a la prensa y los hinchas pero con la seguridad de un grupo con valores compartidos, compañerismo y la continuidad en la convocatoria que estuvo mayoritariamente compuesta por jugadores que venían jugando y triunfando juntos desde las juveniles de la Selección.</p>



<p>Acostumbrado a mantener el equilibrio dentro de su ciclo en Estudiantes, Sabella se encontraba con el gran desafío de conseguirlo dentro de una selección que contaba con gran poderío ofensivo. Messi, Higuaín, Di María y Agüero estaban en un nivel por encima de las delanteras de otros países, pero el equipo carecía de una defensa y un mediocampo que acompañen.</p>



<p>Con sus diferentes variantes esquemáticas, primero un inesperado y criticado 532 y luego el finalmente asentado 442, se mantuvo la misma idea a pesar de rotar nombres durante casi todos los partidos del Mundial.&nbsp; Se vio a un DT y a un plantel encolumnados detrás de esa idea y eso desembocó en que el equipo siempre respondiera en manera ascendente.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="608" height="512" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image.png" alt="" class="wp-image-980" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image.png 608w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-300x253.png 300w" sizes="(max-width: 608px) 100vw, 608px" /></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="598" height="260" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-1.png" alt="" class="wp-image-981" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-1.png 598w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-1-300x130.png 300w" sizes="(max-width: 598px) 100vw, 598px" /></figure>



<p><strong>La mejora fue ante todo a nivel colectivo pero acentuando la importancia de las individualidades, y así terminó imponiéndose en las instancias decisivas: manejando a la perfección muchos registros, siendo mentalmente fuerte y con</strong><strong> </strong><strong>la jerarquía de jugadores que podían marcar la diferencia.</strong></p>



<p>Ambos laterales tenían la responsabilidad de darle amplitud y profundidad a los ataques, fijando en zonas exteriores para liberar de responsabilidad a los jugadores en el interior en la fase ofensiva. Allí Argentina concentraba el mayor talento con Lionel Messi a la cabeza.</p>



<p>Defensivamente la Selección sufrió poco y eso se vio reflejado en la cantidad de goles que recibió (4). Lo lograron a partir de la coordinación y el compañerismo para cubrir los espacios en el repliegue, algo que implicó grandes esfuerzos de los delanteros. Aunque por supuesto la clave estuvo en la zaga, algo reflejado en dos datos representativos: Martín Demichelis fue el jugador con más intercepciones por partido en el Mundial (5.7) y Garay el tercero con más despejes (10.1 por partido).</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="300" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-2.png" alt="" class="wp-image-982" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-2.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-2-300x150.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>



<p>Así se desarrollaron muchas fortalezas principalmente instalándose en bloque bajo u ocasionalmente intermedio dependiendo el rival. No se trataba de un equipo con gran despliegue de variantes tácticas en el juego, pero desde la simpleza se encontraba cómodo sin la pelota. Los objetivos principales eran no dejar espacios libres entre líneas, recuperar la pelota en campo propio y después ser eficaces en el contragolpe a través de los atacantes, que tenían mucho terreno para atacar si lograban atraer la presión del rival a su propio campo.</p>



<p><strong>Argentina logró en casi todos sus partidos tener el dominio del juego e inclinarlo hacia donde se sentía más cómoda. Sin ser apabullante ni desde la cantidad ni la calidad de ataques, se sabía imponer en los momentos precisos aprovechando su jerarquía y después controlaba perfectamente a rivales que no llevaban su mayor fortaleza en la ofensiva</strong> (sacando quizás a Holanda y Alemania).</p>



<p>Para poder conseguirlo Javier Mascherano fue la carta emocional y motivacional que todo equipo necesita en un deporte donde lo mental es tan o más importante que lo físico. Su rol de comunicador constante dentro y fuera de la cancha como capitán del equipo era el que mantenía la mentalidad ganadora, manejaba los hilos del mediocampo y destacó mucho con pelota siendo el 4to jugador con mayor porcentaje de precisión en pases por partido en todo el Mundial, además del 2do con más pases en largo precisos solo superado por Gary Medel.</p>



<p>Ya en ataque las mejores ocasiones de gol de Argentina solían tener que ver con la inmejorable participación de Messi, que al contrario del resto del equipo tuvo una participación de más a menos. Los rivales ajustaban su sistema para poder marcarlo con más jugadores y aún así hizo notar su talento diferencial en cada uno de los partidos que se lo necesitó más desde su cuota goleadora que creativa.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="303" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-3.png" alt="" class="wp-image-983" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-3.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-3-300x151.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>



<p>De esa manera la Selección Argentina de Sabella terminó el Mundial con un subcampeonato de manera invicta en los 90’ y no casualmente jugó su mejor partido en la final ante Alemania (uno de los únicos rivales que tomó la posesión pero cedió terreno en los contragolpes argentinos).  Jugar simple es paradójicamente una de las cosas más difíciles en el fútbol y esa Selección lo logró promoviendo los cuatro pilares necesarios para competir a ese nivel: jerarquía individual, armado de grupo, mentalidad ganadora y comprensión de los momentos para lastimar al rival. Eso también es, de alguna manera, triunfar.</p>



<p><strong>Esta nota fue escrita originalmente para nuestra tercera revista digital, dedicada a Alejandro Sabella. Podés conseguirla por solo $600 acá: <a href="https://t.co/ehmbKGyaOk" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.co/ehmbKGyaOk</a></strong></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/analisis/el-merito-esta-en-la-simpleza/">El mérito está en la simpleza</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Sabella: el maestro que para dar clases eligió una cancha de fútbol</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2022 18:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
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		<category><![CDATA[Alejandro Sabella]]></category>
		<category><![CDATA[docencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Sabella]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un texto de Máximo Randrup sobre la capacidad docente de Alejandro Sabella, parte de nuestra tercera revista digital</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por Máximo Randrup (@maxorandrup)</p>



<p>Alejandro Sabella fue un educador revolucionario que ideó un disruptivo método pedagógico: para brindar sus clases, el reconocido profesor argentino se apartó del clásico escenario áulico y optó por dar cátedra desde una cancha de fútbol.</p>



<p>Esta inusual forma de presentarlo no es un mero capricho. No se trata de un antojo sin argumentos. Sus dirigidos/alumnos eligen subrayar y realzar su arista docente. Se les pregunta por el entrenador y ellos elogian al formador. Al maestro.</p>



<p>Tres testimonios de los últimos años bastan para demostrar que los futbolistas quedaron impactados por la docencia de un DT que, más que un técnico de fútbol, fue un técnico para la vida.</p>



<p>“Cada vez que te habla, te deja algo. Alejandro es sabiduría, profesionalismo, humildad, docencia y bondad. Si agarro lo mejor de todos los entrenadores que tuve, se forma Sabella”, decía en 2018 Rodrigo Braña, quien fue dirigido por Diego Simeone, Gustavo Alfaro, Reinaldo Merlo, Miguel Russo, Diego Maradona, Mauricio Pellegrino y Ricardo Rezza, entre otros.&nbsp;</p>



<p>“A lo largo de mi carrera tuve grandes formadores y un maestro que fue Alejandro. Es un DT que al jugador le llega por su conocimiento futbolístico y también por su costado humano. Muchos técnicos se preocupan por la idea y dejan de lado si el futbolista la entendió. Para mí es como un padre”, afirmaba Leandro Desábato en 2020, cuando era entrenador de Estudiantes de La Plata.&nbsp;</p>



<p>“Para nosotros significó más que nuestro técnico. Él era un sabio que siempre tenía la palabra justa, tanto para decirnos lo bueno como para marcarnos algo malo. Fue un ser humano extraordinario y un docente para el ambiente del fútbol. Le gustaba ayudar al futbolista y no sólo dentro de la cancha”, confiesa Gastón Fernández. Palabras sentidas, como aquellas que escribió cuando Pachorra falleció: “Descansa en paz, PROFESOR, te recordaremos por siempre. Gracias por cada momento compartido y por ser un padre para muchos de nosotros. Te amo para siempre”.</p>



<p>Justamente la Gata, hace unos días, juntó a sus dos campeones: los planteles del Pincha de 2009 y 2010. “Más nosotros y menos yo”, pedía el DT. Y eso hizo Gastón Fernández: transformó su partido despedida en un homenaje para muchos.</p>



<p><strong>Sabella preparaba a sus dirigidos para ganar, pero les enseñaba que perder era una posibilidad. Sabella motivaba a los futbolistas para que buscaran la gloria, pero los levantaba si no la encontraban. Sabella entrenaba jugadores, pero no se olvidaba que eran personas.</strong></p>



<p>Por todas esas enseñanzas, Pachorra no dejó huellas; las huellas se borran. A quienes lo disfrutaron, les estampó tatuajes. Marcas perennes.&nbsp;</p>



<p>Y a Sabella no sólo le sacaron jugo los futbolistas. También lo exprimieron dos equipos: Estudiantes y el seleccionado argentino. Al Pincha le demostró que –si se lo propone– puede ser un grande del continente y a la selección la convenció de que —con trabajo— todavía se puede luchar por un Mundial. Cuando el Pincha creía que la Copa Libertadores de América era un cuento que los abuelos les contaban a sus nietos, apareció Pachorra y a ese <em>cuentito</em> lo volvió realidad. Cuando la Albiceleste pensaba que los cuartos de final de la Copa del Mundo eran un muro infranqueable, emergió Sabella y señaló el sendero para sortear ese obstáculo.</p>



<p>Esa búsqueda insaciable del éxito deportivo, sin embargo, jamás lo alejó de aquel valor que lo guió a lo largo de su vida: el respeto. Docencia para entrenar y decencia para competir. De esa manera se manejó en su exitosa carrera como director técnico. Perdón: como educador.</p>



<p>“Un Gran DT. Un noble caballero en una galaxia espinosa. El último pedagogo”. Así lo describe el periodista, psicólogo social y escritor Walter Vargas en su libro <em>Fútbol, antifútbol y otras yerbas</em>.</p>



<p><strong>Sabella hizo algo que en el fútbol logran unos pocos: combinar gloria y humildad. Ése es, quizás, su mayor legado: ratificar que el éxito y la bondad son compatibles.</strong></p>



<p>Además de bueno, Alejandro Sabella fue un tipo raro. Infrecuente. Un maestro que, para dar clases, eligió una cancha de fútbol.&nbsp;</p>
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		<title>Sabella, el Profesor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Nov 2022 14:44:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
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		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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		<category><![CDATA[Alejandro Sabella]]></category>
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		<category><![CDATA[Sabella]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Viviana Vila]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Viviana Vila y el prólogo de nuestra tercera revista digital sobre Alejandro Sabella. Unas líneas entre la memoria y el corazón. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por Viviana Vila (@viviana_vila)</p>



<p>“Nosotros, que somos los conductores, nos creemos que miramos de arriba y vamos a tomar examen a todos, y no nos damos cuenta que en ese mismo momento todos nos están tomando examen a nosotros. Esa prueba tenemos que aprobar, para ganarnos el respeto de nuestros dirigidos. Ellos deben ver la dedicación al trabajo y nuestro conocimiento”, así sentía Alejandro Sabella en la más profunda de sus convicciones el perfil de un conductor que se construyó desde las inferiores de River, regado con una experiencia inglesa, la consolidación pincharrata y la cumbre de la Selección Argentina.</p>



<p>Hay un Alejandro Sabella tremendo jugador de fútbol, convertido a 10 clásico en épocas del gran Beto Alonso y la dirección técnica de Angel Labruna. Un volante exquisito en días de Diego y los superlativos Bochini y Borghi. Seducido por Carlos Bilardo volvió de Inglaterra y logró ser campeón con Estudiantes, su nueva y definitiva casa que lo abrazó para todos los tiempos. Un amor tan de ida y vuelta como místico y ganador.&nbsp;</p>



<p>Hay un Alejandro Sabella enorme conductor técnico-táctico, inteligente y obstinado en sacar lo mejor de cada jugador, potenciando cualidades y corrigiendo errores. Le ocurrió en cada sitio que caminó desde que comenzó su carrera en 1990 como ayudante de campo de Daniel Passarella y mucho más aún desde 2009 cuando tomó la decisión de ser cabeza de un grupo que supo de momentos gloriosos.</p>



<p><strong>Hay un Alejandro Sabella generoso, compañero, comprometido con su vida social y política que se extiende a la concepción de un universo menos cruel, más justo y digno.&nbsp; Lo habitaba un profundo ejercicio de contemplar la vida desde el gesto reflexivo y la decisión oportuna.</strong></p>



<p>Hay un Alejandro Sabella solidario, que abrió su casa y recibió vecinos de Tolosa cuando se inundó La Plata en 2013. Los que sobrevivieron y miles más, como en procesión desde distintos sitios fueron a esa misma casa a dejar un recuerdo, un mensaje, una camiseta o una foto cuando, temprana y dolorosamente, se murió un feo día de diciembre del 2020.</p>



<p>El mundo del fútbol, cada tanto, se permite salir del resultado puro para empaparse de estos seres que marcan caminos y dejan huellas, porque <strong>era coherente con su lenguaje público y su vida privada desde el “más nosotros, menos yo”,&nbsp; comprendiendo que los liderazgos son construcciones que se trabajan desde la honestidad, convicción y ejemplo de ser respetado antes que temido.&nbsp;</strong></p>



<p>En los textos acá presentados se repasan las aristas de este hombre que provocó, por ejemplo, que muchas estrellas del mundo se sientan felices juntas en un vestuario y en eso tan simple como poderoso de jugar a la pelota. A Messi le pasó, a Mascherano, a Lavezzi, y compañía, porque en la exigente simpleza transmitía mucha tranquilidad y les daba paz. Una de sus primeras decisiones como seleccionador fue quitarle la cinta al “Jefecito” y darle la capitanía a Lionel. Todos lo entendieron.&nbsp;</p>



<p>Alejandro se fue atrás de Diego admirando su vida y conmocionado por su muerte, en medio de la peor pandemia que recordemos por estos tiempos. Desgarran el alma las ausencias de gente necesaria. Sabella y Maradona lo eran.&nbsp;</p>



<p>En las palabras de quienes pasaron por su vida se concentran muchas emociones porque les significaba algo más que un entrenador de turno, sentían a un Maestro con la palabra justa, la mirada aguda y el abrazo oportuno. Un docente que los ayudaba dentro y fuera de la cancha.&nbsp;</p>



<p>Y hablando de docencia, recuerdo el día que lo invité a la Universidad, me contó que la noche previa no durmió por lo que significaba semejante acontecimiento en su vida y por el respeto que le generaba la educación pública y gratuita a la que defendió también y de la que formó parte.&nbsp;</p>



<p>Hay un resultado esperanzador: poner el bien común por encima del individuo.</p>



<p>Como dijo Sabella, “seamos dignos nosotros mismos, con nuestros compañeros o rivales, seamos dignos en la victoria y también en la derrota”.&nbsp;</p>



<p>Disfruten el camino y la lectura.</p>



<p>“Por favor y muchas gracias».</p>
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