En estos Juegos Suramericanos hubo aspectos negativos. Los voluntarios hicieron centenares de tareas para las que no fueron debidamente capacitados, la organización muchas veces falló en términos de acompañar a la gente y a los periodistas, muchos de los deportistas argentinos se prepararon en condiciones que no fueron ideales y seguramente todo será utilizado políticamente por dirigentes cuyas intenciones no son precisamente inocentes.
Algunas de esas cosas las contamos durante estos 15 días. Otras fueron contadas por gente de este mundo cuyo trabajo también vale la pena. Pero lo que es innegable es que incluso con esos defectos, los Juegos fueron una fiesta que puso en valor al deporte argentino. Un mimo necesario para un ambiente polideportivo que solo parece existir durante estos eventos.

Filas, filas y filas. Cientos de personas quedaban afuera de los eventos más importantes. Cientos de familias querían sumarse a esa ola espontánea de fanatismo por todo deporte en el que un argentino nos representase. Cientos de niños descubrieron qué era el voley playa, cuál es la diferencia entre rugby XV y rugby 7, cómo se llama la capitana de Las Panteras.
Abrazos, abrazos y abrazos. Porque el deporte es colectivo inclusive cuando solo compite uno. Siempre hay equipos detrás. Compañeros que son familia, entrenadores que son segundos padres o madres, familiares de sangre que a veces deben hacer de entrenadores y de compañeros. O personas como Daniel Castellani, que merecen abrazos al cielo como el que Las Panteras le dieron en la foto de portada de este artículo tras recibir sus medallas de plata.

Por eso en La Pelota Siempre Al 10 elegimos hacer el esfuerzo de viajar. Para vivir esas experiencias en carne propia y transmitirlas desde la sensibilidad que solo otorga el poder elegir qué ver y qué contar.
Las historias que contamos algunas veces tuvieron que ver con deportistas que ganaron un oro. Pero muchas otras tuvieron que ver con entrenadores, familiares, con equipos que quedaron afuera del podio. Eso fuimos a buscar. Y esperamos haber podido transmitirlo.
Para ello contamos con el apoyo de Saga Barbicano, proyecto que resultó importantísimo para poder hacer una cobertura en condiciones dignas. Agradecemos ese voto de confianza que nos permitió trabajar tranquilos sabiendo que además estábamos promocionando la labor literaria de Juan Pablo De Luca.
De las 36 disciplinas disputadas en Rosario, cubrimos 29. De las 20 sedes ubicadas allí, visitamos 16. Y a eso le sumamos 3 deportes más en Santa Fe. Para eso estudiamos reglamentos, vimos los eventos de principio a fin e hicimos jornadas de 12 horas de cobertura continua.
Todo ese esfuerzo no solo incluyó a Emiliano Rossenblum, nuestro enviado en tierras santafesinas, sino también al resto del equipo, que aportó a la distancia el trabajo necesario para organizar y publicar el material de la mejor manera. Pero sobre todo contamos con el apoyo de ustedes del otro lado, que apoyaron cada contenido, compartieron cada post, reaccionaron a cada historia. Son ustedes los que le dan valor a lo que hacemos y nos reafirman que este es el camino a recorrer.
En el medio Argentina ganó 293 medallas y quedó en un histórico segundo lugar (mejor actuación en 20 años). Pero es lo menos importante. Lo que va a quedar es un evento que demostró el amor de los argentinos hacia el deporte, sea en la forma que sea y sin importar edades. Ahora queda algo más difícil: preservar todo eso y que estos 15 días no sean la excepción.
