Por Rocío Gorozo (@RGorozo)
Después del infartante alargue de Argentina vs. Cabo Verde, el triste desenlace de la utopía paraguaya ante Francia, la sorprendente (o no tanto) eliminación de Brasil y el cruce picante entre México e Inglaterra, había cierta expectativa por el clásico de la Península Ibérica.
Había buenos motivos: una supuesta revancha de la última Nations League, el hecho de que en la previa se hablaba de dos grandes candidatos, la calidad de ambos planteles y la esperanza de ver a figuras del tamaño de Yamal, Pedri, Vitinha y Cristiano lucirse con la pelota. Finalmente, el partido resultó tan parejo como aburrido, en especial durante el segundo tiempo. Pido que alguien investigue la causa de que los partidos entre europeos sean tan somnolientos.
Los españoles tuvieron las ocasiones más claras, el problema fue que sus pases dentro del área rival terminaban siendo imprecisos. Unai Simón casi no transpiró salvo por una atajada acrobática, Rodri y Dani Olmo manejaron los hilos de La Roja a la perfección, pero Oyarzábal, Pedri y Lamine Yamal -anulado por Nuno Mendes- no gravitaron.
Hasta su lesión en el segundo tiempo, el lateral del Paris Saint Germain fue uno de los puntos altos del conjunto luso, junto con Joao Félix y Diogo Costa, como no podía ser de otra manera en este Mundial que también está siendo de los arqueros. Paralelamente, fue flojo el desempeño de Vitinha y Bruno Fernándes.
Lo más interesante vino después de los 82′. El ingreso de Bernardo Silva fue contraproducente, porque generó varias faltas y una de ellas derivó en la jugada en la cual Ferrán Torres (que entró a los 74′) asistió a Mikel Merino (presente en cancha a partir de los 84′) para el gol agónico que dio la clasificación de los de De La Fuente a cuartos de final. Salvo, por supuesto, que a último momento, Donald Trump decida lo contrario y le pida otro favor a Infantino y la FIFA. Es chiste, pero no tanto.
La historia se volvió a repetir, no sólo porque desde 1921 el saldo es ligeramente favorable para «La Furia» (con 18 triunfos y 18 empates), sino por el hecho de que la primera vez que se midieron en un enfrentamiento mundialista fue en Sudáfrica 2010, también por octavos de final y coronado con la victoria española, de la mano de David Villa. ¿Eligen creer?
La «Seleção das Quinas» ahora se enfrenta al desafío de reconstruir su identidad, con nuevos referentes, liderazgos y potencial futbolístico. Tiene con qué. La actuación en Inglaterra 1966, marcada por la presencia de Eusebio y condecorada con el tercer puesto, ya queda demasiado lejos.
Según los rumores periodísticos el camino ahora estará en manos de Jorge Jesús tras la renuncia de Roberto Martínez. España, aunque no se asemeja a su versión de la Eurocopa 2024, no abandona su estilo de toque y juego asociado y espera por Bélgica o Estados Unidos. Está mejorando la imagen que ofreció en la fase de grupos, demostrando ser un rival difícil, duro de roer y ¡con valla invicta!
Mientras tanto, seguimos despidiendo a leyendas que marcaron un antes y un después en este deporte que tanto amamos. A Luka Modrić, Memo Ochoa y Neymar Jr. se suma Cristiano Ronaldo, a sus 41 años y tras anotar por primera vez en un partido de eliminación directa (ante Croacia de penal).
Sí, es verdad que hoy se lo vio lento, estático y poco determinante. Sin embargo, el árbol no debe tapar el bosque: 5 Balones de Oro, 6 mundiales jugados, máximo participante y goleador de su selección, campeón de la Eurocopa 2016, de las Nations League 2018-2019 y 2025.
Deja un legado innegable en la historia de Portugal, lamentablemente manchado por su ego y sus aires de grandeza, con declaraciones en las cuales menosprecia la importancia del trabajo en equipo y el valor de su única deuda pendiente.
Aún así, se retiró resignado y en lágrimas del Dallas Stadium. Un llanto que seguramente se reflejó en niños y niñas que soñaban ver a su país avanzar de ronda y ganar la Copa del Mundo, sintiendo que esta era la mejor oportunidad.
Quizás lo dice por una postura de superioridad eurocéntrica, o por el hecho de que su carrera tuvo la ¿desventaja? ¿maldición? ¿pesadilla? ¿motivación? de coincidir con el desarrollo de la del mejor jugador de todos los tiempos: Lionel Andrés Messi. Pero en palabras de Christopher Earle: “Sé humilde en la victoria y elegante en la derrota”.
