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	<title>Dibu Martinez archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Dibu Martinez archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>El arco de Argentina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Oct 2024 16:24:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vaya donde vaya, Dibu siempre es protagonista. La gala del Balón de Oro no podía ser la excepción.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/el-arco-de-argentina/">El arco de Argentina</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Gorozo (<a href="https://x.com/RGorozo">@RGorozo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9e33d40e803f77b5b98efbfce010a478">Alrededor de las 6 de la tarde del lunes, las primeras diez tendencias de Twitter Argentina ubicaban la palabra «Dibu» en el primer puesto, como así la frase «el mejor arquero del mundo». Sin embargo, ya no alcanzan las palabras para describir a Emiliano Martínez, que rompió un nuevo récord tras ser el primero de la historia del fútbol en ganar, por segunda vez consecutiva, el Trofeo Lev Yashin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22204bbfe698cbda04e6d769523165a0">En una premiación marcada por las polémicas ausencias de Vinicius y de la delegación del Real Madrid, frente al rumor certero de que el brasilero no sería galardonado, los argentinos no quedaron en las sombras. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7fb0d8dafe50688280ce06926652a250">Lionel Scaloni fue uno de los nominados a mejor entrenador del año (perdió contra Carlo Ancelotti), Alejandro Garnacho quedó sexto en el ranking de mejor jugador sub-21 y Lautaro Martínez se posicionó entre los siete mejores futbolistas propuestos para el máximo premio, superando nada más ni nada menos que a Lamine Yamal, Toni Kroos y Harry Kane.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a8ded53034999e2d3ddd3ecfb23bbd5"><strong>No cabe duda que la principal de nuestras figuras fue Emiliano, quien llegó junto a su esposa Mandinha haciendo caso omiso a los abucheos y silbidos franceses</strong>, a los que ya se ha acostumbrado hace tiempo, más precisamente desde el 18 de diciembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6aa4182db2460e290b84c7d23beeb1c5">Fue el único arquero nominado en el listado general (quedó en el puesto n°18) y volvió a ser coronado como el mejor en su rol. Algo lógico, luego de ser pieza fundamental para que el Aston Villa juegue la Champions League (tras 41 años sin hacerlo) y sea puntero de la primera fase en estos momentos, además de llevar a la selección campeona del mundo al bicampeonato de América.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-df9c7a4a2478962ad03b513a2328f724">Más allá del reconocimiento individual, sus palabras y acciones son demostración de cuestiones mucho más valiosas que un trofeo. Tal como reconoció el cariño de los hinchas, en sus declaraciones expresó su felicidad ante el hecho de que fuera el «Toro» quien estuviera a su lado en el escenario, la importancia de aquellos valores inculcados por sus padres, el deseo de que sus hijos se sientan orgullosos de él y el agradecimiento a sus compañeros de la Scaloneta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-93db96d4527825fe37f04d9ebef8132e">Inclusive, la comitiva que llevó consigo a Francia incluyó a sus entrenadores de arqueros, Martín Tocalli (de la Albiceleste) y Javier García (de los Villanos), para que lo acompañaran en la ceremonia. <strong>Una muestra más de que aún en los premios individuales, los triunfos son colectivos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f894ec82780fae9f8cae6a287aabd09a">Según la mitología griega, el «arco de Artemisa» (diosa de la caza y la naturaleza) era un símbolo que se asociaba a la fuerza y la protección frente a las malas energías y otros peligros. Pero si hablamos de cultura futbolera, estamos en condiciones de afirmar que hoy es difícil imaginar nuestro arco, el «arco de Argentina», sin ese muchacho marplatense.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94c8981aeb4ba11667e91a77709b9d89">Alto, loco, pícaro y atrevido, lleno de confianza, autoexigente, perseverante, capaz de darlo todo por su equipo y por sus coterráneos, tanto dentro como fuera de la cancha (como quedó demostrado en noviembre de 2023, en el Maracaná), que se ganó el corazón y la idolatría de los grandes y, en especial, de los niños. Que critiquen los que quieran criticar, que abucheen los que quieran abuchear, que pateen los que quieran patear. El «Dibu» Martínez nos protegerá.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="924" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7-924x1024.png" alt="" class="wp-image-2668" style="width:400px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7-924x1024.png 924w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7-271x300.png 271w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7-768x851.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7-1024x1134.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/10/image-7.png 1170w" sizes="(max-width: 924px) 100vw, 924px" /></figure>
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		<title>El escritor de radioteatros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jul 2024 19:21:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
		<category><![CDATA[Copa América 2024]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Dibu Martinez]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Hasta dónde llega el límite de lo creíble? Nada mejor que un escritor para ponerlo a prueba.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/copa-america-2024/el-escritor-de-radioteatros-de-radio-quito/">El escritor de radioteatros</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Diego Tomasi (<a href="https://x.com/DiegosTomasi">@DiegosTomasi</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3615ce9b84418a992a6bf410f5712046">Se dice que a Leonardo Páez, el escritor de radioteatros, le interesaba una sola cosa: que sus personajes fueran verosímiles. No la fama, el dinero o el prestigio —y ciertamente tuvo las tres cosas—. Ni siquiera el amor —en el que casi nunca le fue bien—.&nbsp; Quería que las personas que creaba llegaran al público como si en efecto existieran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c1bc3c7ae513b6a26319a17cdcb1ddbc">Trabajó en varias emisoras regionales hasta que lo contrató la gran Radio Quito. Y fue un suceso. Las familias se reunían alrededor del aparato para escuchar los radioteatros que él escribía. Lloraban si una pareja dejaba de amarse, reían con las travesuras de los niños que él había inventado. Hasta mandaban flores a los estudios de la radio cuando uno de los personajes moría.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-caec2d9276781d474f37cd443eb9f942">A mediados de la década del cuarenta, Leonardo Páez pensó en apostar a más. Aburrido de las ficciones costumbristas, empezó a trabajar en textos policiales. <strong>Fue un movimiento arriesgado, en el que se jugó el valor de lo único que le importaba. La apuesta funcionó. </strong>Lo verosímil seguía estando ahí, intacto. Hubo gente que fue a la comisaría para dar información que pudiera ayudar a resolver los crímenes que él escribía. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-db96d1729ff961db38e3c374408a5f2a">El 30 de octubre de 1938 la CBS estadounidense había emitido un programa que resultó ser un hito de la radiofonía: una adaptación sonora de la novela <em>La guerra de los mundos</em>, de Herbert George Wells, en la que se narra una invasión alienígena a la Tierra. El guionista y director que llevó el libro a la radio se llamaba Orson Welles. Leonardo Páez se enteró de esa transmisión un tiempo después, y supo enseguida que ese era su destino. Él tenía que ser quien escribiera una versión radial en la que los extraterrestres atacaran la capital ecuatoriana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5e203323f8ee4b30e2f44e32b7aa58b5">Es 12 de febrero de 1949. Suena una canción, y de repente un reporte informativo interrumpe para dar alerta: algo anda mal en el cielo. Al principio se cree que una explosión solar amenaza a la Tierra, pero enseguida se advierte que se trata de naves llegadas desde otro planeta. El pánico se extiende primero entre los oyentes de la emisora y después en toda la ciudad. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ea5241883b15cc7602bdc6ce54f88263">En los estudios de Radio Quito aparecen las autoridades para contar con detalle qué está pasando y para invitar a la población a defenderse ante el ataque alienígena. Es todo parte de la ficción, pero la ciudadanía responde al llamado. Un rato después, cientos de personas están en la puerta de la radio a la espera de respuestas. Alguien prende un primer fuego, y después es imitado. Al final de la jornada el incendio se cobra seis vidas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f20a9d2959a9f46de8b3372dfbd2b9e6"><strong>Leonardo Páez, el escritor de radioteatros, había llegado al punto máximo de su búsqueda: había provocado una tragedia, sí, pero con el objetivo alcanzado. </strong>Había hecho pensar a miles de personas que su historia falsa, su propia guerra de los mundos, era verdadera. Tan verosímiles eran las palabras que había tipeado con sus propias manos que la gente había estado dispuesta a morir por ello. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8a7f9ec917d6fe3f93d8379535b26f06">Los años siguientes fueron de gloria y aburrimiento. A Leonardo Páez le pagaban el precio que pidiera por escribir historias que volvían locos a los oyentes pero que para él ya no eran un desafío. Así que, en sus últimos tiempos, decidió cambiar una vez más. Y empezó a escribir partidos de fútbol.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4045ae4f11e94f28df06161151106942">Radio Quito —donde permaneció a pesar de las atractivas ofertas de emisoras privadas, inclusive de otros países— dejó de transmitir el torneo local y pasó a poner al aire solamente los partidos que Leonardo Páez escribía. Si uno se asomaba por la ventana de cualquier edificio de la ciudad se podía escuchar cómo se gritaban los goles y cómo eran insultados los árbitros que él había creado.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-269e775d73bed22a9530e5f3f31d22b6"><strong>La preocupación por ser verosímil había devenido en obsesión.</strong> Leonardo Páez forzaba cada vez más los límites de lo creíble para ver hasta dónde llegaban los directivos de la radio, hasta dónde la fe de los oyentes. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e857c445446b5291132c678351fe8af">Propuso la historia de un corredor olímpico que decide dedicarse al fútbol y se convierte en goleador del campeonato porque nadie puede alcanzarlo; mellizos que patean la pelota al mismo tiempo, uno con su pierna derecha y el otro con la izquierda, y superan al arquero por el extraño efecto del tiro; y un campo de juego que esconde trampas para que los jugadores tropiecen, caigan o directamente sean víctimas de un suelo que se hunde cuando están a punto de patear. Todo aprobado por Radio Quito, todo vitoreado por la audiencia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1831ae65e5d806893b7e38783ac4d245">Un día, ya viejo, Leonardo Páez, el escritor de radioteatros, estaba frente a su máquina de escribir y sintió un ardor, un impulso. Escribió y escribió las características del nuevo personaje que había diseñado. <strong>Le pareció su obra máxima.</strong> Mejor que <em>La guerra de los mundos</em>, mejor que sus antiguos policiales. Estas son las notas que tomó, conservadas en el Museo de Radio Quito:</p>



<div class="wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-96704fa3859d4391ba40e1ba592e67d8"><em>Un arquero. Puede ser <s>uruguayo o brasileño</s> argentino. Tiene un nombre común pero un apodo inolvidable (PENSAR BIEN CUÁL. VER SI ES EL DIMINUTIVO DE UNA PALABRA QUE SE USA PARA OTRA COSA, PROBABLEMENTE INFANTIL). </em></p>



<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-fc135219887db6c8bd30b775574e153b"><em>Pasa por demasiados equipos. Nadie lo quiere. Se va a jugar a Europa siendo muy joven. Se lesiona el arquero titular y él termina atajando. Pero lo dan a préstamo a otro equipo menor. </em></p>



<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-e90e356941e89d886f91400a545e0576"><em>Ataja tan bien que lo llaman a la Selección Nacional. Nadie lo conoce.</em> <em>Ataja penales después de decir cosas hirientes a los ejecutantes. Sale campeón. Los hinchas lo aman. Los rivales lo odian. Los niños llevan su camiseta todo el día, en cualquier circunstancia. Usa el número <s>1/12</s> 23.</em> <em>Cumple su sueño de ir al mundial. Otra vez ataja penales (varios). Pone tan nerviosos a los pateadores que hasta logra atajar con la vista (¿DESPUÉS DE ATAJAR BAILA?). </em></p>



<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-736b3923e07247e8761f8d0299384eac"><em>En la última jugada del partido final su pierna izquierda salva la pelota imposible.</em> <em>Campeón del mundo. </em></p>



<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-0582e2c04b2b3eab0d76dcb3b4492fa9"><em>No se conforma. Quiere seguir ganando. Su mentalidad es más importante, casi, que su cuerpo. En el peor momento, en el más oscuro de su equipo, se mantiene inconmovible. Ataja dos penales más (¿DA UNA ALEGRÍA ÚNICA A UN PUEBLO QUE YA NO SABE CÓMO ABRAZARSE? —PENSAR BIEN). </em></p>



<p class="has-black-color has-cyan-bluish-gray-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-683f4b947bef70e060038b2ecae177b3"><em>(CONTINUAR)</em></p>
</div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d51509c26c6111d789127df09080f6ab">Leonardo Páez, el escritor de radioteatros, cometió el error de mostrar estas notas antes de que estuvieran terminadas. Los directivos de Radio Quito, con pena en los gestos por estar ante la decadencia de alguien que había sido tan grande, se limitaron a decir las palabras que el autor nunca hubiera pensado escuchar: <strong>“Esto no es verosímil, Paéz. Este personaje no es real. No puede serlo”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d65a4126c7c649f88b79b456306f5e1d">Se dice que Leonardo Páez se murió con la certeza de que había fracasado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="616" height="684" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Captura-de-pantalla-2024-07-05-160311-1.png" alt="" class="wp-image-2337" style="width:346px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Captura-de-pantalla-2024-07-05-160311-1.png 616w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Captura-de-pantalla-2024-07-05-160311-1-270x300.png 270w" sizes="(max-width: 616px) 100vw, 616px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Twitter (@Librosyescritor)</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-889833f372e3343ea037af9de958c366"><em>Este artículo forma parte de nuestra cobertura de #CopaAméricaEnLaPelota. ¡Seguinos en todas nuestras redes para enterarte las últimas novedades!</em></p>
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		<title>El Mundial de nuestras vidas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jan 2023 00:17:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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		<category><![CDATA[Passarella]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión en frío a más de un mes de la felicidad eterna.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Coni Vanzini (<a href="http://twitter.com/@covanzini" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@covanzini</a>)</strong></p>



<p>36 años después. Messi se arrodilla y ríe al ver que el destino, al fin, le concede su deseo. «Somos campeones del mundo», grita Paredes mientras abrazaba al 10 entre lágrimas. Y repite, como si necesitara confirmarlo: «somos campeones del mundo».</p>



<p>Segundos antes, Montiel pateaba el penal definitivo de la mejor final de la historia. Cachete no lo festejó. No pudo, se tapó la cara con su camiseta y empezó a llorar. El sueño se hizo realidad y como Cachete fuimos millones.</p>



<p>El Mundial de nuestra generación. El último de nuestro 10 contemporáneo. El Mundial de nuestras vidas. El primero que ganamos. Con el que siempre soñamos.</p>



<p>Nosotros crecimos sin saber lo que era ver a Argentina campeón. Escuchamos sobre las proezas y hazañas de los Mundiales que no vivimos. Leímos libros y vimos infinitas repeticiones del Káiser levantando la Copa en el Monumental y a Diego en el Azteca. <strong>Con orgullo, convertimos esos relatos en parte de nuestra identidad futbolera aunque no fueran propios.</strong></p>



<p>Durante más de 30 años, cada cuatro temporadas, nos sentamos frente a la TV con la esperanza de que alguna vez la tercera estrella brillara para nosotros. El paso del tiempo nos golpeaba pero nuestro niño interior seguía con la fantasía intacta. Leo era uno de nosotros. Ángel y Nicolás también. Tiempo después, Rodrigo y Emiliano crecían a la par. Los más pibes, Enzo, Julián, Alexis ya nacieron con ese mismo anhelo pendiente.</p>



<p><strong>Las derrotas nos dejaron enseñanzas. Aprendimos a perseverar. A intentar, una, dos, tres veces, como en la vida. A (no) entender que hasta al mejor de los nuestros no se le perdonara fallar. A que jamás había que darse por vencido, aunque te soltaran la mano en tu tierra natal. Así, hace un año, con ellos aprendimos a festejar una Copa América.</strong></p>



<p>Con ellos, en Qatar, curamos las heridas de estos 36 años. La emboscada a Diego del &#8217;94, el cabezazo del Burrito Ortega del&#8217; 98, el dolor de aquella primera ronda en Corea-Japón. Los papelitos alemanes en los penales del &#8217;06 y la goleada del &#8217;10. El Brasil 2014 de ensueño que también nos enseñó tanto y no pudo ser. El sabor a poco en Rusia 2018.</p>



<p>El vínculo con la Scaloneta surgió desde adentro hacia afuera. <strong>A esta generación con el corazón roto después de lo del 2014 con otro plantel que amamos, no nos era simple volver a confiar.</strong> Como en cualquier relación, ninguno creyó en Scaloni desde el comienzo. Nos enamoramos pasito a pasito. Partido a partido. Con la sabiduría de Aimar, Samuel y Ayala a un lado del campo. Con referentes y un equipo renovado en la cancha. </p>



<p>Todos ellos construyeron puentes adonde había muros, a base de fútbol y alegría. Nos contagiamos de la admiración hacia estos ídolos en la mirada de los niños y en la manija a toda hora de los más jóvenes. Nos identificamos en la sencillez y cercanía de estos jugadores tan talentosos como especiales, imperfectos, con carácter y sentido del humor. Humanos, como nosotros.</p>



<p><strong>Creamos nuestros propios relatos y nuevos héroes. Con la mística de los elegidos y el famoso «fuego sagrado», volvimos un poco a la infancia con la épica de las leyendas que nos contaron. Dibu como Fillol, Julián a lo Kempes y Leo en su versión más maradoniana.</strong></p>



<p>A pura cábala y fe, coronados de gloria viviremos.</p>



<p>Locas promesas hicimos para que ganen la tercera Messi, Di María y este equipo con el que nos volvimos a ilusionar. Convencimos al destino que el fútbol fuera justo con su mejor exponente del siglo y con su leal Angelito, el de los goles importantes.</p>



<p>Ahora sabemos lo que se siente. Ahora somos felices. Campeones del mundo, al fin. 36 años después y para siempre. Leo cumple lo que otro rosarino ya había anticipado alguna vez. «Se abrirá todo el cielo, no será un día normal. Después de todo, todo llega siempre de algún modo. Las profecías se dan.»</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="980" height="551" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn.jpg" alt="" class="wp-image-1056" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn.jpg 980w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn-300x169.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 980px) 100vw, 980px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Twitter (@negrocruz)</figcaption></figure>
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