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	<title>Boca Juniors archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Boca Juniors archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>De fenómenos y bichos con óptero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Feb 2025 19:35:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Ander Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Boca Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de fútbol]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Recuerdos de una caída de Enrique Lambert, el poeta futbolero.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/de-fenomenos-y-bichos-con-optero/">De fenómenos y bichos con óptero</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Leonardo Nieto (<a href="https://www.instagram.com/leonardo_nieto17octubre/?hl=es">@leonardo_nieto17octubre</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-728d82e02cd30a26c9c414b84068e933">Enrique Lambert el poeta se puso el sombrero y encaró para la puerta. La pitonisa del quinto piso del Edificio RAF lo alcanzó a medio camino, colocó cada mano en cada mejilla de Lambert y lo besó en la boca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc4c80608e6fa2b339c2601a26d37ffe">-Ahora sí- le dijo. -Andá nomás.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c4ddea28d86bafcfbb3f4499bdf792f7">Le abrió la puerta y se quedó allí parada, sonriéndole con algo distinto del amor pero que la hacía sentir bien lo mismo. El poeta movió casi imperceptiblemente el ala del sombrero con el pulgar y el índice de su mano izquierda. La otra ya buscaba los cigarrillos en el bolsillo derecho del saco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6f17e151d49b10f7ac863e104995f5f7">-Pitonisa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e73690655e102db5bda2a35de94f967">-Poeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f792d024b408107b1b77e2d92031b5e1">Traspuso la puerta con lentitud y con el cigarrillo apagado en los labios. No se volvió cuando oyó su nombre: aprovechó para encender y echar automáticamente una bocanada de humo que pronto formó un minúsculo corro de libélulas en el aire del zaguán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c0c0a744d7a8fb50031491f8b2a034e8">-Lambert…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cae44999687756388ef42cab9d016d5">El poeta observó a los anisópteros en vuelo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3356eee0e0d46d153925efff76819f42">-Libélulas- susurró la pitonisa antes de decir lo que en verdad quería decir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39cc97a95ec87b5b52e9d27ac3183603">La voz de Lambert -siempre de espaldas- llegó cansada, vencida:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb198b49878d3881af407ff9c1decb95">-En Colombia las llaman “caballitos del Diablo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a78696cfce8ba67e411a48c5a27771ee">La pitonisa se persignó instantáneamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3b372577d4fb31e8b6a842d74998953b">-Por favor no te mates.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7b5235490d414080bab20d64e0bf81c5">-Tranquila. Nunca se me habría ocurrido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-65e15494eea23cb8bbb3225dd65920ba">-Ni te mueras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-166281be2ed3601477dac145dc14accc">-Chau.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14e8e387f84c81e7a1a2097b94e961c0">-No te me mueras, Lambert- dijo ella levantando la voz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9dd7e23797d506f13c8e8efda5a61326">-Nos vemos pronto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-828da0528e0c17d96dfb695a19bf433b">-¿Cómo salís?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a33231e159fddf22424ddfe7a5e7f53e">-Alguien me abrirá.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e671f56cbdb3b71828b9c878ff22361">Enrique Lambert el poeta dio unos pasos hacia las escaleras sin voltearse jamás. Cuando ella lo perdió de vista, cerró por fin la puerta, se acomodó las tetas en el vestido floreado, suspiró y se perdió en el interior del departamento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b4933a20b8ba4e136bc73a6b3107e67">Los pocos escalones que había descendido Lambert volvió a pisarlos en sentido contrario y además siguió subiendo. Cuando llegó al octavo piso del Edificio RAF, el último, caminó el pasillo hasta llegar a la escalerilla que da a la azotea. Bajo el cielo de San Martín, cerró los ojos para que el sol no le perturbara la vista y pitó largo para terminar el cigarrillo. Dejó caer la colilla y la pisoteó con el zapato. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32d869324506070046640ee56196eb15">Sin darse cuenta ya tenía otro cigarrillo en los labios que no se disponía a encender aunque apretaba con fuerza y sin verdadera gana el encendedor en la mano derecha. No fue consciente de que abría los ojos y se vio obligado a achinarlos porque el sol le daba, pletórico, en el rostro. Se acercó a la cornisa -o como se llame- y oteó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a939af465bfe8055d4e9d93d24d4b883">-Nueve pisos- dijo para sí. -Suficiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-033af573ba782266ce7ae35c68d9e0db">Se quitó el sombrero con la mano izquierda y también lo dejó caer. El viento no lo alejó demasiado de la colilla apagada. En el aire, durante la caída libre, su tiempo fue distinto, como una metáfora. Nancy fue quien se le apareció primero, desde ya. El cabello húmedo, escaso y ondulado; los ojos bien distintos entre sí -le debe uno a su padre y el otro a su madre-; la sonrisa llena, toda para él; una calidez como ingenuidad en la expresión. Sin embargo, se obligó a cambiar de pensamiento antes de tocar el suelo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-90709b5e1a3c7f7825395e02d32b5d52">-Algo más banal- pensó. -No quiero morirme con su rostro grabado en mis retinas. Además, ella no se lo merece.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ef00e0a4dd716ac429f036136d97169">Modificó pues la línea de sus tópicos y halló en la memoria un recuerdo. Era una conversación durante una sobremesa del 17 de octubre de algún año reciente. Había vino y tabaco. En el caserón de Moe Mont, el pianista de jazz, sonaba Miles Davis. Aunque afuera hacía buen tiempo y la noche estaba fresca, agradable, promisoria, estaban todos en la sala, amplia y cómoda, rodeados de instrumentos musicales. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c9e9c1a4ed77319544672a3d30b0582c">Por lo general, cuando los mentideros se organizaban en casa de Moe Mont, tenían lugar afuera, bajo el toldo metálico abierto; sin embargo, esta vez el músico les había <em>sugerido</em> que se quedasen dentro para no asustar al zorro que desde hacía unos días vivía en su patio, allá en el fondo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1105c502e98a30799315d9f9e343160e">Más de uno de los comensales -si no todos- pispeó a través del ventanal de la sala -y aún del de la cocina- para ver al excéntrico animal en su nuevo hábitat; las luces apagadas y el nerviosismo del zorro no les permitieron ver nada. Así las cosas, Mont dormitaba echado en un cómodo sofá de tres cuerpos de cuero marrón sin perder el pulso de Davis. Los demás hablaban de fútbol.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fec34b5a353b5a54cd5cf96b039abae8">-¿Qué me dicen del Gallego?- preguntó Nieto el menor con la boca llena de un alfajor de maicena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f5a6a735812d8e60b5f1d02d8d11f077">-¿Cuál gallego?- replicó Phylicia Arias, la mujer más hermosa del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8bffe38fe774aed6daf0cf53a97b9c5d">-El Gallego, el que vino a Boca- contestó Nieto el menor y escupió un par de hebras de coco, húmedas y pegajosas debido al dulce de leche mezclado con la saliva, que fueron a parar a la pierna descubierta de Phylicia. Los macanudos, todos menos el artista Rafael Arias, agradecían aquel shorcito exageradamente corto. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41bd3c7523faa4f351151afebabe29cc">-Qué asco- dijo Rafael Arias, que se parece mucho a Alejandro Giuntini, el defensor que jugó en Boca Juniors.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13cf68eba0350e533fc0863324154470">-Uy, perdoname- se disculpó Nieto el menor mientras estiraba la mano para remover el coco pegado en la piel deliciosa. Ella lo espantó con su propia mano con soltura, pero con una vehemencia que a nadie se le escapó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b4a37f6f116ff73c683ea4f96407622a">-Que no es gallego- intervino Lambert.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-887d813137d7603da6df78e5e222f4f6">-¿Cómo que no es gallego?- preguntó Nieto el menor a la vez que intentaba deglutir su postre. -Habla en euskera o no sé qué mierda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f0192de3d88fac46e8af17efd017d977">-Precisamente- continuó el poeta-, el euskera es la lengua del País Vasco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1971e59cbb921e70ddd3bc77352d6947">-El tipo es vasco- dijo Nieto el menor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-08929df2a6d7b6674597625488cda44d">-El tipo es vasco- confirmó Lambert mientras fumaba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c1ac33299d175eeca6a9b180fda1c6c">-Pero es gallego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-09f04b6b2524c842769cd2124b60f3b5">-Si el tipo estuviera acá, entre nosotros, tomándose un vaso de vino, es muy posible que si lo llamaras “gallego” te metiere una piña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9af672da414e8096d0c703bf9a27d41f">-Primero- se enojó Nieto el menor-: ¿por qué hablás así, Lambert?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6225cab514126ba66a73c6bb0537f63d">-Así cómo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7ba4afc29a34a84178203e9a2457a0a5">-Así, “metiere”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa6a84d97c11a7cc26f4ea17ee4a8aa3">-¿Y segundo?- preguntó Enrique Lambert sin contestar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82f01e463c6a2cfcb67902faaf87bb5c">-Segundo que es gallego. Habla con la zeta. Viene de España.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2dce39d23478fe03ca51bb40e862a4a">-En el Normal Mariano Acosta -el poeta se puso de pie para decir esto que dijo y luego volvió a sentarse- teníamos un profesor vasco. Con Benites y los muchachos lo llamábamos el “Gallego”. Y el tipo, un sabio, nos desaprobaba en todos los tiros. Era un fenómeno. Puelles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-02a7b74f00549dce089fc638a1809fb9">-Siempre lo mismo, Lambert. Me mareás. Deberías parecer un tipo de ochenta largos y seguís pareciendo un pibe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-83113feb85d3369eb964dbdf26a7960f">-Es por lo de Nancy- le susurró al oído Phylicia Arias- Cuando ella se fue, el tiempo se detuvo para Enrique. Y ahí lo tenés: inmortalizado en los veintiocho años mientras puede hablarte de cosas que vivió hace un siglo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-602f424515edd17c2a17715b97eac0d3">-Pero entonces Nancy debe estar hecha mierda. No sé qué carajo le ve este tipo. La verdad, no entiendo- le contestó también al oído Nieto el menor mientras le olía el cuello y le miraba las tetas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e00e69a43524b0fe289c8abe9c222845">-Como sea- habló el Inspector-, el Gallego también es un fenómeno. Con la pelota, digo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51750281221b028aa4c066290581e97e">-Botines negros- tiró Rafael Arias. -Listo: los botines negros te dan la pauta de que el tipo es distinto, de que juega un fenómeno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48009661c62d02877709e1701b691b11">-De todas maneras- apareció Nieto el mayor-, yo esperaba más del Gallego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6688074a8acd73ce54279875211a315e">-¿Qué más? Jugó dos partidos- se quejó el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7321d107f4dfc9c07a5f63a1482e5e2e">-Y no los terminó siquiera- agregó Rafael Arias para fortalecer los argumentos de este último.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0250dbcc3e6be1e62735db2854f3a31e">-El Tano -prosiguió Nieto el mayor-, cuando vino a Boca, hizo un gol de cabeza el día del debut.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-872438edc82414b07b77c672584acc8f">-Qué fenómeno el Tano- aprobó Phylicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27ee48f8a1633b6b970e0e219fc58c27">-Hay que darle tiempo al Gallego- continuó el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0650f4b2c70cdf582efdd498d4c77202">-No tenemos tiempo. Boca no tiene tiempo- sentenció Nieto el mayor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-654c765bec31307638f76cdd56b49b06">Moe Mont se incorporó en el sofá y se obligó a despabilarse para escuchar mejor un solo de Davis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a4714cd70dbb01caa03856fc8655393b">-¿Vos qué pensás, Moses?- le preguntó Arias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71b2fe86c340496c6da8e2ebadbca7e2">-Está tocando Miles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8a50b772880a3efadd3ab97e7dd8366">-Ya sé. Pero dale, decí algo. Después seguís, te dejamos tranquilo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd75207412288acc59629374a4ae7f7e">-Hay que ganar- contestó Mont y encendió un cigarrillo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-90d21a8e6a4aec2b0b8c39d646f1c907">-Bueno, con vos no se puede hablar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-02d7589a86ab22942906f0b6cf70f9a6">-Lo dicho- confirmó el músico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-80f667dcabba5058f579d2cbb724f7f8">-¿Nos vas a decir cómo es que tenés un zorro en el patio?- preguntó Phylicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8610cb0b41b17ae5202a4e98ec65af1a">-No.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c3bef3d5df1887326e14a900962928a0">-Zorro. Ése es un buen apodo para un futbolista- tiró Arias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8102e3c7351b782d07dca0e8fbe20629">-Como el de Huracán- dijo entusiasmado Nieto el menor mientras se mandaba el índice para remover la maicena del paladar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b3ba38342f8035a73b9ac4f7faa65c1f">-Ya no está en Huracán- continuó el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-779a9d90541c6145c8daaa6a0a7c2d3b">Nieto el menor apuró el vaso de vino antes hablar:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5cbc9f9203c3866af1c33535b7d8d8b1">-Maldita costumbre. ¿Todos se tienen que ir? ¿Por qué no vino a Boca? Qué mundo ingrato. El del fútbol, digo. El del fútbol argentino, que es el único que miro. Ingrato para nosotros, digo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2f613d8c11e95a1fd91664f4fe93935">-¿Querés saber qué es ingrato?- lo increpó Enrique Lambert el poeta- ¿Querés saber?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42f2ef03fd4aa104283e43721c068eb2">-A ver…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b49589376c4de49359448f2271a559cf">-Que te persiga <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-64945848">Lilith</a> cada noche en el sueño. Y que entonces te dé miedo dormir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e793a33f297f4f47b29c1890d3e2c05b">-Lilith y otras cosas peores- agregó Moe Mont. -Doy fe de que las hay.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fab52d9008e535013afb4979bc9b63db">-Yo también- colaboró Arias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-826da930b84657998443ff1d3053cac8">-¿Por qué no podemos ver al zorro, Moses?- volvió Phylicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3099cc1303b10718a44b7b026f59e7ce">-Sí. ¿Por qué no lo traés acá y lo vemos? ¿Qué puede pasar?- insistió Nieto el menor. -¿Muerde? ¿Lo podemos vender? Lo vendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d25a33048f0136dcb4c089a2bb5d1f25">-Los botines negros te voy a traer, Nieto. Así te los metés en el orto. A ver si así parás de decir estupideces y te dejás de joder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-405e33eb5ea189cbb1acb0b0953268fe">-Uy, qué genio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ffdbecc23d47f27a0d82bfe3936d57be">Enrique Lambert el poeta salió de aquella situación y volvió a pensar en Nancy. Ahora, Nancy, como bien sabía, era Lilith. Y sintió un aguijonazo en el corazón. Lo relacionó con el beso de Nancy antes que con la muerte próxima. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4353fac440ba9a3ef2aac804443c704b">A punto de estrellarse contra el suelo, siempre mirando al cielo, siempre con el cigarrillo apagado entre el mayor y el pulgar, con la colilla apuntando hacia afuera de la palma, siempre con el encendedor en la otra mano sintió de súbito que una superficie amable lo recibía: un enjambre poderoso de mariposas negras se le ofrecía como una suerte de colchón que le salvaba la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24ee85769e1f608a92d0fc5cee2740f7">Abrió los ojos recién cuando las alas le hacían cosquillas en la nariz. Se sentó como quien estando acostado en la cama se incorpora para buscar el calzado con los pies desnudos. Se puso de pie. Desbarató sutilmente el enjambre de mariposas negras y las despidió con un sentimiento que -si le preguntáramos- no sabría definir. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ccd6af76037ee8f840b6d1a621c9673b">Mientras las veía alejarse, no pudo evitar pensar en el poeta colombiano José Asunción Silva y en su compatriota Fernando Vallejo. Pensó, ya que andaba por la zona, en el Pibe Valderrama también. Y pensó en Nancy, por supuesto: cuando compraron el libro en una antigua librería escondida en una galería de Santos Lugares que tenía una simpática campanita en el mostrador, que aparentemente traía la buena suerte y que Nancy tocaba con placer infantil y sin sentido cada vez que visitaban el lugar. Enrique Lambert el poeta odia la campanita y la librería.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e0f3146db3289088026faa14d97d1a19">-¿Por qué los jugadores de fútbol se nos van afuera cada vez más jóvenes, cada vez más pronto?- se preguntó en silencio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbacbfef26603daa4511e7b0964fded4">Encendió el cigarrillo y se dispuso a esperar que alguien entrara o saliera del Edificio RAF para poder ingresar, subir los ocho pisos por escalera, caminar el pasillo hasta la escalerilla que da a la azotea, subir esos últimos peldaños, exponerse al cielo, al sol y recoger el sombrero que había quedado por ahí tirado. Cuando vio que alguien salía apuró el paso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b822c7664c345a525a5cad6165b4840">-A veces, entre todos los que se van, hay uno que viene. Qué fenómeno el Gallego- dijo sin hablar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-2937" style="width:384px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-1024x1024.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-300x300.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-150x150.png 150w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-768x768.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo-50x50.png 50w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Diseno-sin-titulo.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Canva IA</figcaption></figure>
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		<title>Bilardo y Menotti, su único cruce como futbolistas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 May 2023 21:49:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[bilardismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Daniel Reinoso (@futymultitudes) Año 1965. En el país gobernaba el doctor Arturo Illia, presidente</p>
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<p class="has-text-align-right"><em>Por Daniel Reinoso (@futymultitudes)</em></p>



<p>Año 1965. En el país gobernaba el doctor Arturo Illia, presidente acosado por el sindicalismo y el poder militar. No le aceptaban, entre otras cosas, el aumento del presupuesto educativo.&nbsp; Independiente de Avellaneda se consagraba Campeón de la Copa Libertadores de América al vencer a Peñarol de Uruguay en la final. Leopoldo Marechal publicaba su notable obra, El banquete de Severo Arcángelo. Rodolfo Walsh hacia lo mismo con Los oficios terrestres. El Martin Fierro figuraba entre los libros más vendidos. Eran algunos de los sucesos de la época.</p>



<p>En el fútbol, hubo uno que, en apariencia no tenía relevancia. El 2 de mayo, y por el torneo argentino en 1 y 57, se enfrentaron Estudiantes de La Plata y Boca Juniors. Empataron 2 a 2 con goles de los Rojas, Alfredo y Ángel Clemente para Boca y para el Pincha marcaron Conigliaro y Juan Ramon Verón. El resultado quedó para las estadísticas.</p>



<p>Lo significativo del partido fue el enfrentamiento, por primera y única vez como futbolistas, de Carlos Salvador Bilardo y Cesar Luis Menotti, dos jugadores más en el campo de juego. Todavía no sabían lo que les depararía el destino en materia de protagonismo. El tiempo, las diferencias, los medios, los transformarían en mitos.</p>



<p>El Narigón, limitado técnicamente, corredor, detallista, su mayor virtud, leer los partidos. Ya era un técnico dentro de la cancha. A algunos de sus compañeros los cansaba de tantas indicaciones. Cuentan que Carlos Pachame, compañero de equipo, en medio de un partido, le dio una trompada, harto de que le comiera la cabeza con sus arengas.</p>



<p>El Flaco, piernas largas y de andar cansino, elegante con la pelota, corría lo necesario. Antonio Rattin, contó “<em>Jugábamos en cancha de Boca y estábamos perdiendo, me acerco y le digo: —Corré Flaco, estamos perdiendo, nos van a matar a todos. Menotti se dio vuelta y me contestó: —Lo único que falta que, para jugar al futbol, tenga que correr</em>”. Así como jugadores, fueron como entrenadores.</p>



<p>Antes de obtener el título más importante que un entrenador aspira, ser campeón del mundo, Menotti en el ´78 y Bilardo en el ´86. Fueron campeones en recordados equipos, Bilardo en el año 1982 – aunque el torneo se definió en 1983— con Estudiantes de la Plata, con jugadores de la talla de Sabella, Ponce, Trobbiani, Miguel Ángel Russo.</p>



<p>El Flaco Menotti con el inolvidable Huracán del ´73, con una delantera de lujo, Houseman, Brindisi, Avallay, Babington, Larrosa y con Fatiga Russo en el medio.</p>



<p>Con estilos y gustos diametralmente opuestos, marcaron sus diferencias, no solo en lo futbolístico, también lo fueron en la música, el cine, la cultura, la política.</p>



<p>Al Flaco le gustaba escuchar música de Piazzolla, Mercedes Sosa, Serrat, Pugliese. A Bilardo le encantaba la cumbia, los Wawancó sus predilectos, los tangos de Juan D’Arienzo y Julio Sosa,</p>



<p>En política, Menotti simpatizaba con la izquierda, Bilardo nunca defendió una bandería a viva voz, pero de izquierda, no era.</p>



<p>Estas y otras diferencias <em>transformaron una amistad, en la grieta más profunda que alguna vez haya dividido al fútbol argentino en su historia. Los medios afines que apoyaban a uno y denostaban al otro, fueron parte de esta guerra dialéctica. </em><em></em></p>



<p><em>Gente cercana al cuerpo técnico del seleccionado, que encabezaba Bilardo, aseveran lo que colmó la paciencia del Narigón, fue la crítica peyorativa por parte de Menotti cuando la selección perdió un amistoso con el Valladolid de España, en su preparación para México 86. Para el Flaco jugar y perder con un equipo que no fuera una selección, era perder prestigio. </em><em></em></p>



<p><em>Bilardo no aguantó la falta de respeto y traición de alguien, que también había sido entrenador del seleccionado y que había sufrido los mismos escarnios de la detracción. </em><em></em></p>



<p><em>A partir de allí, munición gruesa, de todos los calibres. Menos de la familia, se dijeron de todo. El egocentrismo de ambos tuvo su manifestación. Menotti dijo que Bilardo fue elegido por barato, mientras que él se fue de la selección por caro. Golpes bajos y denigrantes. Hubo gente que intentó un acercamiento, tal es el caso de Roberto Marcos Saporiti, amigo de ambos, su mediación no prosperó. Enemigos irreconciliables. </em><em></em></p>



<p><em>Desde ese partido han transcurrido 58 años y nunca, aun con diferencias, se sentaron a compartir un café. Los dos más importantes técnicos que tuvo la Selección Argentina de futbol en su historia.</em><em></em></p>



<p><em>El doctor se enfermó. El Flaco, quizás un poco tarde, tuvo un alarde de sensibilidad y se refirió sobre el estado de salud y deseo su recuperación. De la otra parte no hubo respuesta, su deterioro no le permite responder. </em><em></em></p>



<p><em>Si la pelea empezó por diferencias futbolísticas, hay que recordar que antes que el menottismo y el bilardismo nacieran y fueran considerados estilos de juego, hubo grandes equipos que jugaron bien y mal al futbol. &nbsp;</em><em></em></p>
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		<title>Seba Varela del Río: «Román me conectó con el juego por su contraculturalidad»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Dec 2022 02:07:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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		<category><![CDATA[Lobo Ledesma]]></category>
		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevistamos hace unos meses para nuestra primera revista digital a Sebastián Varela del Río, que nos habló del final de la carrera futbolística de Riquelme.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="http://twitter.com/@tafurel" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@tafurel</a>) y Gonzalo Arrese (<a href="http://twitter.com/@gon_ruso" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@gon_ruso</a></strong>)</p>



<p>Sabíamos perfectamente que Sebastián Varela del Río tiene a Juan Román Riquelme como uno de sus jugadores favoritos, un emblema absoluto en el arte de tratar bien a la pelota. Y además hace poco lo habíamos escuchado en una de sus transmisiones de Twitch (que la rompen toda) recordando cómo había seguido la campaña de Román en su paso final por Argentinos Juniors. A partir de allí pensamos esta charla con un periodista que es referente en lo que hace y con el cual siempre es un placer hablar de fútbol. Riquelme y el Bicho, un retorno al origen para quedar a mano. </p>



<p><strong>La Pelota Siempre Al 10: ¿Qué significa para vos, como periodista y como persona, la figura de Riquelme?</strong></p>



<p>Sebastián Varela Del Río: Es básicamente el jugador que me conectó con el disfrute del juego, e incluso conocí el Monumental y la Bombonera por querer verlo a él en diferentes momentos: en 1997 le pedí a mi papá que me lleve al que iba a ser su debut con la Selección cuando todavía era un juvenil y vuelvo a verlo en 2004 en su retorno a la selección post-Bielsa. <strong>Siempre me conectó con el juego en parte por la contraculturalidad en su estilo, en su manera de afrontar tanto el “mundillo futbolístico” como lo que ocurre dentro de la cancha</strong>. Después, por absolutas casualidades, mi trabajo fue para ese lado, yo arranqué a cubrir a Boca y justo seguí alguna situación contractual de Riquelme pero ya te digo, fue sin buscarlo.&nbsp;</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Recordás cómo fueron sus últimos meses en Boca?</strong></p>



<p>SVDR: Ya Angelici había sido célebre por oponerse a la firma del contrato anterior cuando todavía era tesorero, lo cual terminó quebrando a la Comisión Directiva de ese momento (fue en 2010). Ahora que estaba de Presidente <strong>comienza una suerte de “operativo desgaste” en los últimos meses de contrato que tenía Riquelme</strong> para no asumir el costo público de decir que no le quería renovar. Para su sorpresa, Román levanta su rendimiento en esos meses y recuerdo especialmente un partido en cancha de Tigre que hace un golazo increíble de 35 metros, yo estaba en la cancha y hubo dirigentes que putearon porque ese gol los condicionaba. De hecho en la semana previa a su último partido intentaron por todos los medios que no jugara y así evitar una despedida con la Bombonera llena. Por suerte Román juega y termina pidiendo un sinfín de camisetas para regalar dando a entender que era el último partido. Cubrir esa semana fue bastante divertido. Obviamente estaban interesados varios clubes del fútbol brasileño según recuerdo, estaba Tigre también que siempre sonaba pero él se termina decantando por Argentinos contra todos los pronósticos.</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Creés que él igualmente hubiera vuelto a Argentinos si el contexto en Boca hubiera sido otro?</strong></p>



<p>SVDR: No creo que tuviera planeada su salida aunque seguramente en su cabeza jugaba la situación de ver si se podía ascender o no, quizás si no lo lograban no hubiera dejado de jugar. Sí creo que <strong>hay una directriz bastante observable a lo largo de su carrera y es que a Román le encanta el fútbol como nada en su vida, pero más que el fútbol le encanta Boca. </strong>Es la única cosa por la que yo creo que no puede dormir y eso también se ve reflejado en sus pasos enormes como futbolista y en lo que a él le generaba estar en Boca o no estarlo. Supongo que su cronología en Boca con otro entorno político dentro del club hubiera sido diferente en cuanto a tiempos.&nbsp;</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Qué te sorprendió dentro de la cancha de aquel Román de Argentinos Juniors?</strong></p>



<p>SVDR: Lo que me sorprendió fue el liderazgo para con un plantel obviamente de muchísima menor estatura que él, sacando la figura del Lobo Ledesma que quizás sí se le comparaba un poco. También que <strong>desmintió ese mito de que en el ascenso cierta dureza en el juego hace que ciertos futbolistas no puedan jugar,</strong> me parece que esas son las dos cosas que enmarcan la cuestión aún con un Argentinos Juniors al que le costó encontrar el equipo. Quedó trunco el proceso de Claudio Borghi y en el proceso de “Pipo” Gorosito tampoco deslumbró, pero con todos esos matices igual se las arregló para conducirlos hasta el último partido.&nbsp;</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Qué partido recordás en el que haya demostrado que podía seguir jugando y destacar aún en el Ascenso? Nosotros tenemos muy presente uno contra Racing por Copa Argentina.</strong></p>



<p>SVDR: Si querés uno del campeonato me acuerdo uno muy bueno, creo que contra San Martín de San Juan, que hace una jugada increíble. Después sí, del de Racing me acuerdo porque ese día detecté algo que nunca había detectado de él. En Boca yo miraba los partidos desde el palco de prensa y cuando había ido a la tribuna a verlo lo hice desde la platea. En la cancha de Argentinos por las dimensiones tampoco me había dado cuenta. Pero ese día en el Ducó (estadio de Huracán) como estaba en la platea al lado de la familia de Román vi que <strong>él todo el tiempo sabía dónde estaban los suyos y casi que mantenía un diálogo desde adentro de la cancha con la segunda bandeja.</strong> El tipo estaba todo el tiempo pendiente de qué estaba pasando con su familia durante el partido, me pareció una cosa completamente extraterrestre. Ese partido con Racing es increíble, el gol que hace es fantástico.</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Cómo creés que fue el impacto de la presencia de Román en la categoría? ¿Viste algo que te llamara la atención?</strong></p>



<p>SVDR: Bueno, en primer orden <strong>le jugaban todos a muerte como se le juega a los equipos grandes y no me refiero en particular a Argentinos, sino al peso de la figura de Riquelme en esos partidos.</strong> Uno se da cuenta que daban un poco más que la media como también le pasa a Boca y River en el torneo local. Después sí creo que en un partido contra Boca Unidos de visitante la rompe y medio que calla a los que le venían exigiendo que apareciera más en los momentos clave. Otra cosa bastante increíble sobre todo en partidos que usualmente no tendrían tanto público era cómo la cancha de Argentinos estaba llena siempre, hasta de visitante había 5000 personas más solo porque jugaba él.&nbsp;</p>



<p><strong>LPSA10: En esa etapa se reencuentra con el “Lobo” Ledesma. Román en su carrera había compartido equipo con mediocampistas centrales de buen pie como Ledesma venía mostrando en San Lorenzo, pero siempre se había sentido mejor con uno más del estilo Serna o Mascherano. ¿Cómo viste esa relación adentro de la cancha?</strong></p>



<p>SVDR: Seguramente se sentía más cómodo con un 5 más de corte defensivo. Aún así el Riquelme del 2007 es probablemente el mejor de su carrera y sin embargo el 5 era Banega, por ahí tiene que ver más con las circunstancias de Riquelme en los equipos que participó que con una teórica complementariedad. Sí creo que <strong>a ese Argentinos le faltó encontrarle los complementos a un mediocampo que se basaba en ellos dos</strong>: el Lobo como 5 clásico pero manejando más el juego sobre la derecha y Román con tendencia a tirarse bien a la izquierda, casi que siendo un tercer punta por momentos. Sus mejores intervenciones eran todas por ese lado, con campo abierto. La cancha de Argentinos tiene dimensiones más reducidas que la mayoría entonces eso también era un tema, muchas veces incluso hasta aparecía de segunda punta si jugaban con uno arriba.</p>



<p><strong>LPSA10: ¿Cómo recordás el contraste con el semestre que tuvo Boca en ese momento? Es ahí cuando echan a Bianchi, asume Arrubarrena, quedan afuera de la Sudamericana contra River…&nbsp;</strong></p>



<p>SVDR: Públicamente es un semestre de cruces de declaraciones y encima<strong> la dirigencia de Boca ejecuta lo que quería: terminar de borrar lo que podríamos llamar como “rastro riquelmo-bianchista”.</strong> Román vuelve por Bianchi a principios de 2013 y Bianchi se queda solo, encima con una renovación de jugadores que rindieron poco y costaron mucho. Para peor a Carlos lo limpian de una manera bastante polémica: al mediodía le dicen que se va a poder despedir en el partido siguiente y a la tarde hay una suerte de rebelión de la Comisión Directiva en contra de Angelici y lo presionan con éxito para que lo eche. Ya sin él, Román desde las declaraciones marcó la cancha. Igual tampoco es que habló tanto en su etapa en Argentinos.&nbsp;</p>



<p><strong>LPSA10: En su momento dijiste “Pensamos que no iba a haber un nuevo Maradona y apareció Messi que, salvando las diferencias, es del mismo estilo, pero como Riquelme creo difícil que surja otro. Fue un jugador contracultural y distinto en todo sentido”. ¿Será realmente “El Último Diez”?</strong></p>



<p>SVDR: Yo no me animo a apostar en contra del fútbol porque lo único más grande que tipos como Maradona, Messi o Riquelme es el fútbol mismo. Y no es solamente el mejor juego de todos, sino además una energía o una magia que te sorprende todo el tiempo. Me resulta difícil pensar que puede haber otro Riquelme porque me parece que en un tiempo en el que además el fútbol se ha convertido en una industria (lo viene siendo hace mucho tiempo, pero se ha agudizado) que saca piezas de manufactura cada vez más parecidas, cada vez más uniformes y cada vez menos altisonantes. Entonces <strong>en esa uniformidad me parece que Riquelme es una pieza de orfebrería hecha a mano, no me parece fácil de reproducir</strong> por muchos factores relacionados a su lugar de origen e historia. No digo que no se va a repetir solamente porque el fútbol te sorprende todo el tiempo y eso va con un poco de tristeza también.</p>



<p><strong>LPSA10: Gracias por el tiempo y por la buena onda, Seba!</strong></p>



<p><em>Esta entrevista realizada en junio de 2022 fue originalmente publicada en nuestra primera revista digital, dedicada a Juan Román Riquelme. Se puede conseguir por solo $400 en este link:</em> https://t.co/xhBLHvp9HV</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="602" height="423" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-7.png" alt="" class="wp-image-1032" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-7.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/12/image-7-300x211.png 300w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>
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		<title>Román siempre juega bien</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2022 20:04:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 2000 de Juan Román Riquelme es un año para enmarcar. 365 días sin igual en un jugador que se convirtió en leyenda. River y Real Madrid como 2 capítulos destacados. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por Diego Tomasi (@DiegosTomasi)</p>



<p>Hasta el segundo partido de cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000, Juan Román Riquelme era el dueño futbolístico del Boca de Bianchi, era el jugador que hacía mejores a sus compañeros, era un pibe de 21 años que jugaba bien siempre.&nbsp;<strong>Después de ese partido del 24 de mayo de 2000, Román se convirtió en una leyenda. En un jugador mítico en el sentido más estricto: era difícil establecer si su existencia era real, o si solo había sido imaginado por un afiebrado narrador de historias inverosímiles.</strong></p>



<p>Ese partido con River en la Bombonera fue, ciertamente, inverosímil. Riquelme desparramó su fútbol como si fuera fácil. Como si cualquiera pudiera hacerlo. Dio la asistencia del primer gol. Metió el segundo de penal. Empezó la jugada del tercero. Manejó los tiempos del juego como si él tuviera la capacidad de decidir cuándo un reloj se detiene, cuándo avanza, cuándo no hay reloj. Y, sobre todo, hizo un caño que, en palabras de Martín Kohan: “Es la jugada que no fue gol más importante de la historia de Boca, junto con el penal que Roma le atajó a Delem”.</p>



<p>Un caño que es un universo en sí mismo y que encierra muchas de las condiciones de Riquelme como futbolista: el talento técnico, la inteligencia, la valentía, la capacidad para entender el juego como si lo estuviera mirando desde afuera. Ese partido ilumina tanto que a veces se pierden de vista otros de ese año 2000. El partido en la Boca contra El Nacional, por ejemplo. O el de ida contra América en semifinales. O las dos finales contra Palmeiras, eclipsadas por el partido maravilloso que Riquelme jugó un año después contra el mismo equipo en Brasil, por semifinales.&nbsp;</p>



<p>Todos juegos en los que Román hizo lo que quiso, y el equipo creció con él.&nbsp;Pasa algo similar con la final del mundo contra el Real Madrid<strong>. </strong><strong>Hay pocos partidos tan icónicos para un jugador como ese para Juan Román Riquelme. Las pisadas, los pases, el culo contra el cuerpo de sus marcadores. Todo ese manual de jugadas que parece contener los eventos pasados y futuros del fútbol todo. </strong>Eso fue Román ese día, y sin embargo no fue solo eso en esa segunda mitad del año. Fue el líder de un equipo que ganó también el Torneo Apertura, con un momento estelar: el pase gol a Palermo en el partido con San Lorenzo, segundos antes del final.&nbsp;</p>



<p>El año 2000 fue uno de los puntos más altos no solo para la carrera de Riquelme, sino para cualquier otro futbolista de las últimas décadas. Casi nadie jugó así de bien tanto tiempo seguido, asumiendo tantas responsabilidades, haciendo mejores a tantos compañeros.<strong> </strong>Podría decirse, en realidad, que ese año se estiró hasta fines de 2001. Como si fuera una continuación natural del año anterior, en 2001 Román jugó otro de los partidos de su vida -ahora sí: la revancha con Palmeiras en semifinales de Libertadores-, la rompió en la injusta derrota contra Bayern Munich, y, además, escribió otro capítulo de su propia mitología: en 2001 hizo el Topo Gigio que lo convirtió en el animal político que todavía es -y que, parece, seguirá siendo mucho tiempo-.</p>



<p>Por qué pareciera que ese 2000 continúa en 2001 como si no hubiera calendarios. Por los mismos motivos por los que en 2007 Riquelme volvió a Boca como si en el medio no hubiera pasado nada: <strong>porque Román siempre juega bien.</strong> <strong>A veces mejor, a veces mucho mejor, a veces no. Pero juega bien siempre. Como buen narrador omnisciente, conoce todos los elementos del juego y maneja toda la información disponible. Es el dueño del espectáculo, de todo. </strong>El uso del presente no es un mero recurso: Riquelme sigue jugando. Todo el tiempo está jugando. Como en aquel maravilloso, inolvidable, inverosímil año 2000.</p>



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<p>Este texto está incluido en nuestra primera revista digital dedicada a Juan Román Riquelme. Si te interesaba comprarla, lo podés hacer a través de nuestra web donde está la tapa o clickeando en el siguiente link: https://mpago.la/2uKcBfh</p>
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		<title>Puntapié inicial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2022 16:35:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Salimos a la cancha con nuestra primera revista digital y te invitamos a leer la introducción que le hizo Sebastián Tafuro, director de este espacio.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="450" height="640" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1.jpg" alt="" class="wp-image-637" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1.jpg 450w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1-211x300.jpg 211w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><figcaption>Podés conseguir nuestra primera revista digital a través de Mercado Pago.</figcaption></figure>



<p>Hace ya varios años &#8211; la cuenta se pierde entre 5 y 6 &#8211; decidí generar un espacio donde volcar inquietudes vinculadas al deporte y principalmente al fútbol. Encontrar una manera diferente de comunicar, tanto en el tono como en los temas elegidos, era el desafío. El nombre me apareció rápido. Inspirado por la canción de “Las Pastillas del Abuelo” y por el talento asociado a ese número tan especial, “La Pelota Siempre al 10” saltó a la cancha. Facebook, Blogger y Twitter fue el tridente inicial. “Algunos siguen hasta hoy”, diría Cerati.</p>



<p>Durante todo este tiempo, el espacio cambió y creció. Las bases originales siguen firmes: el deporte como una herramienta, o una excusa, para contar historias. Pero esas historias requerían de más voces. Ya no se trataba, o básicamente no quería que se tratara de un espacio individual, sino uno de puertas abiertas. Y en la invitación a otros y otras a escribir encontré una hermosa recepción. Hoy puedo decir con orgullo que en el blog hay casi 200 notas publicadas y muy poquitas cuentan con mi pluma.&nbsp;</p>



<p>En algún momento me preguntaban “¿todo esto lo haces vos solo?». Y la respuesta, medio titubeante, era que sí. Uno siempre encuentra los espacios cuando algo lo apasiona. “Una pasión es una pasión”, le dice Sandoval a Benjamín en la inolvidable “El Secreto de sus Ojos”. Pero dentro de esa pasión había un horizonte, una idea de que se podía desplegar el tipo de periodismo que pretendía desarrollar con mayor intensidad y en diferentes planos. Y claramente no lo podía hacer solo.&nbsp;</p>



<p>Esta revista, que los lectores y las lectoras evaluarán a partir de sus propios criterios, es un lindo desafío que nos planteamos. Y hablo de nos porque “La Pelota Siempre al 10” ya es un equipo que decidió salir a jugar en un nuevo terreno. Con la joven promesa que es Emiliano Rossenblum, que ya viene aportando sus excelente notas desde octubre de 2020 en aquella serie que denominamos “Siempre Maradona”, y la incorporación más reciente de Gonzalo Arrese, que la rompió con un texto sobre Román a principios de año, posiblemente un disparador para que este número 1 sea dedicado a la figura del actual vicepresidente de Boca.&nbsp;</p>



<p><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#007c1b" class="has-inline-color">El elenco que convocamos a participar y que se puso la 10 &#8211; tal como lo hacía Riquelme cuando jugaba &#8211; es un verdadero lujo. Ese orgullo por la participación en el blog se traslada y se potencia en este material. Creo que es el mayor logro del sitio: que tantos periodistas quieran escribir aquí, que nos hayamos hecho un lugarcito &#8211; por más pequeño que sea &#8211; en este mundo complejo y a veces hostil.&nbsp;</mark></em></strong></p>



<p>Arrancamos con&nbsp;<strong>Ezequiel Scher</strong>, que nos brinda un prólogo en donde nos recuerda por qué lo leemos permanentemente en Cenital y por qué es una referencia.&nbsp;<strong>Julián Rodríguez Clingo</strong>&nbsp;bucea en aquel primer Román, el que hizo debutar Bilardo y el que se juntó con Aimar en Malasia 97.&nbsp;<strong>Diego Tomasi&nbsp;</strong>se detiene en el Román del 2000, del caño a Yepes a la conquista del mundo y su continuidad en el 2001. ¿El mejor año de su carrera? No lo sé, porque&nbsp;<strong>Javier Roldán</strong>&nbsp;nos contará sobre su etapa en el Villarreal, previa decepción en el Barcelona, y pensaremos que aquello que hizo en 2005-06 no tiene parangón. Y ahí se colará&nbsp;<strong>Sebastián Rosa&nbsp;</strong>(“Corta y al pie” para los amigos) para decirnos: ¿ustedes vieron a aquel Román que conquistó América en 4 meses furiosos de 2007? Ya el de Argentinos, cuya etapa nos retratará&nbsp;<strong>Seba Varela del Río</strong>&nbsp;en una hermosa charla que pudimos tener, no tenía la misma magia pero dejó su huella y quedó a mano con sus orígenes.</p>



<p>En el medio&nbsp;<strong>Esteban Sánchez&nbsp;</strong>se introducirá en el debate sobre el rol del enganche, ese puesto que tuvo a Román como bandera y hoy se encuentra en plena mutación.&nbsp;<strong>Emiliano Rossenblum</strong>&nbsp;tributará a Juan Pablo Varsky y su “The Best Speaker Ever” para hablar del Román declarante, ese de las frases tan precisas como filosas. Porque hablando también juega como nadie.&nbsp;<strong>Gonzalo Arrese</strong>&nbsp;indagará en los amores y odios que genera el 10, sobre todo los últimos. Porque Román está en un lugar que otros quieren estar. Y esos otros quieren hacer hasta lo imposible para sacarlo de ahí. Y no de buenos modos. Finalmente&nbsp;<strong>Oscar Barnade</strong>&nbsp;nos regalará un texto donde pondrá sobre la mesa el vínculo entre dos a los que no les importaron los colores de sus camisetas: el propio Riquelme y Pablo Aimar.&nbsp;</p>



<p>Y todo esto matizado por el principal sentimiento que tiene Román, su sentimiento bostero. Por eso&nbsp;<strong>Chu Cossar</strong>, la referenta del vóley xeneize, escribió el otro prólogo con la pasión a flor de piel y su mirada sobre la idolatría que tiene JRR. Por eso bosteros y bosteras en sus diferentes roles (integrantes de agrupaciones, de programas partidarios, todos y todas parte del famoso e intenso “Twitter Boca”) nos cuentan qué significa Román para ellos y ellas.</p>



<p>No me queda otra que ir cerrando porque no se las quiero hacer muy larga y en las próximas páginas van a tener para entretenerse. La invitación es la misma de siempre, la de cada nota que compartimos, la de cada hilo, la de cada posteo: a adentrarse en la lectura y disfrutar de un material que nos encantó realizar. Ojalá a ustedes, que bancan día a día lo que hacemos en todas las plataformas, les guste tanto como a nosotros.&nbsp;</p>



<p></p>



<p><strong>Podés conseguir la edición n°1 de nuestra revista digital acá: <a href="https://t.co/xhBLHvp9HV" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.co/xhBLHvp9HV</a></strong></p>
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