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	<title>Sociología archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Sociología archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>El fútbol como capital social en África</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 01:50:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol africano]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El deporte fue uno de los pocos campos donde los africanos podían destacarse en el marco de una sociedad colonial. Primera parte de esta serie de notas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/analisis/el-futbol-como-capital-social-en-africa/">El fútbol como capital social en África</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Candela Massa (<a href="https://www.instagram.com/candela.massa_/">@candela.massa_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-02c3c356eaabaa42c33865e11bea7fd5">Desde las primeras décadas del siglo XX, los procesos de urbanización que se dieron en África transformaron tanto a individuos como a grupos. Las ciudades del continente imitaban a las europeas en lujos, distribución y organización, con un centro habitado por los denominados “civilizados”: funcionarios de metrópolis, comerciantes, expatriados y soldados. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0a3ab1d3b1125c2d8fd12915d5a9273">Los suburbios fueron habitados en su mayoría por africanos de diferentes etnias, religiones y lugares como resultado de los traslados de población a los entornos urbanos creados, lo que propició la difusión del fútbol mucho más rápido que en otros puntos del mundo y de forma horizontal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13454bb4a3d1ca36bfd9c805c9114945">El papel desempeñado por ese juego en la construcción de los suburbios se ancló en las características del juego como una forma de cultura popular. Un proceso particular transformó las actuaciones de los jugadores, las células básicas de una actividad deportiva, en un conocimiento compartido. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29c302502d4c8930f3ad2595931265f0">Al mismo tiempo transformó un capital deportivo en un capital social, dado que el equipo con sus victorias y sus derrotas representaba al individuo en una variedad de situaciones cotidianas.<strong> El fútbol se convirtió en un medio de identificación individual y colectiva cotidiana, una especie de religión secular, de lenguaje universal.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ed3740006fb4de9a57eedf5f3be3f10">Para los jóvenes africanos no solo era un medio para lograr un cierto estatus dentro de un entorno urbano local que desafiaba las jerarquías previamente establecidas, sino que también resultaba un vehículo a través del cual los habitantes locales aspiraban a otra existencia material y simbólica. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="450" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-11.png" alt="" class="wp-image-3977" style="width:450px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-11.png 450w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-11-300x254.png 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Orange Free State Bantu Football Club en 1899. Imagen: kodromagazine.com</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El rol de las instituciones deportivas</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7f4077e8d335a76d3531d4d435e8dfc">A partir de 1930, además, algunos jugadores negros y sobre todo mestizos comenzaron una trayectoria profesional que los llevaría a los principales clubes de las metrópolis. <strong>Pero no solo fue el juego en sí lo que posibilitó la creación de vínculos e identidades a los habitantes de la ciudad, sino la afiliación a clubes que los definían en oposición a otros. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d1477bb17105e8c862414706b773f04">Ese fue el elemento estructurante desde el cual los individuos manejaron sus conocimientos futbolísticos en el curso de sus interacciones sociales, lo que fortaleció la autoidentificación del grupo en un contexto de interacción con otros grupos de diferentes orígenes en un espacio urbano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-208e8184191855092345cd6fa24bb62b">Los colonos europeos que introdujeron el deporte en África formaron primero clubes cerrados ubicados en las grandes ciudades donde se establecieron. Usaron nombres que provenían de la metrópoli, como Racing, Stade, Cercle, Union. En 1903 se creó el Excelsior Club, considerada la primera asociación de fútbol de Ghana, y recién a partir de 1910 este fenómeno se convirtió en una característica distintiva de la vida de las ciudades africanas en crecimiento. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9955ce9a905bdbe5f22a18e148b72e71">No es casualidad que varios de los clubes más importantes y antiguos de África tengan sus orígenes en este momento. Hearts of Oak en Accra (1911), Espérance de Tunis (1919), Jeanne d’Arc en Dakar (1921), son algunos de los primeros ejemplos. En los años &#8217;30 se sumaron Canon y Tonnerre en Yaoundé, Young Africans y Simba en Dar es-Salaam o Diables Noirs y Renaissance en Brazzaville, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="400" height="240" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-9.png" alt="" class="wp-image-3974" style="width:520px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-9.png 400w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-9-300x180.png 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Así formaba el Excelsior de Costa del Cabo en 1903. Imagen: ghanaianmuseum.com/</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Un elemento de integración</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6fd5aa12c51bf73c3a7fca7a18bd1180">Según Paul Darny <strong>la formación de clubes de fútbol se benefició de una dinámica asociativa durante las primeras décadas del siglo que facilitó la integración social de los colonos. Muchos de ellos habían llegado a África sin un centavo a su nombre. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b4e143616108cc411834400c1b999a1">Las asociaciones asistenciales y mutualistas buscaron integrar socialmente a la población urbana mientras que las asociaciones recreativas y deportivas permitieron a los colonos entrar en contacto con personas organizadas, que a menudo reproducen un sentido metropolitano de pertenencia especialmente dentro de este contexto regional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-865a060af9c61a18788e67778f673ad7">Los primeros equipos creados por africanos pusieron en evidencia la influencia europea en sus nombres. Aston Villa y Wolverhampton Wanderers en Accra, Sunderland en Dar es-Salaam y Blackpool en Johannesburgo fueron algunos de los clubes que imitaron los nombres de club ingleses de élite. Devonshire Rovers en Ciudad del Cabo y Highlanders en Johannesburgo y Bulawayo reflejaron la influencia de los soldados ingleses. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cee675e47aaca662bdba399e13f9a9b9">Además, el papel activo de los misioneros europeos se mostró en la adopción de nombres religiosos como Jeanne d’Arc en Dakar y Saint-Eloi en Elisabethville. <strong>Cabe destacar que la mayoría de los clubes africanos se identificaban con un grupo étnico específico o un grupo de familias o un vecindario y hasta a veces representaban lugares de trabajo, haciendo que el juego estuviera teñido de tensiones raciales y/o étnicas.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d69015396eab8f27614cc8a269be709f">Sin embargo, a partir de principios de 1930, los clubes comenzaron a crear equipos mixtos con la intención de tener mejores jugadores. Fue en este momento que el fútbol además de ser un mecanismo de control se estaba convirtiendo en una herramienta que permitía subir de escalón social. El proto profesionalismo del fútbol africano permitió a muchos jugadores y sus familias ser reconocidos por sus comunidades y por la élite por la que jugaban, logrando un ascenso social desde el aspecto simbólico.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="564" height="838" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-12.png" alt="" class="wp-image-3978" style="width:348px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-12.png 564w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-12-202x300.png 202w" sizes="(max-width: 564px) 100vw, 564px" /><figcaption class="wp-element-caption">Arthur Wharton, ghanés de nacimiento, fue el primer futbolista nacido en el continente africano que jugó profesionalmente en el fútbol inglés. Imagen: Wikipedia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El punto de vista europeo</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c7ae2b27f1de462afc8cd771f9baaff2">John Arthur, un médico misionero, informó en enero de 1909 sobre un encuentro jugado en Kenia. El artículo, titulado «Un gran partido de fútbol», ilustra la mirada del continente colonizador sobre por qué era positivo que los nativos incorporasen el juego en su cultura:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3180067fd451f7d65351fc013afb154">Los campos de batalla de lanza y cuchillo darán lugar a los campos de juego del deporte, en cuya virilidad, coraje y abnegación añadirán su cuota a la formación del verdadero carácter…. [&#8230;] Creemos que nuestros juegos pueden ser, cuando se controlan adecuadamente, un poderoso canal a través del cual Dios puede trabajar para la elevación de esta raza.</p>
</blockquote>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fda24e361f555774e5e457e438932e22">Como dice Peter Alegi, para los europeos el fútbol era lo suficientemente potente como para civilizar a los africanos y enseñarle la moral y el orden. <strong>Sin embargo, los africanos no fueron simplemente engañados para que adoptaran el deporte occidental: disfrutaron del juego por sus propias razones y en sus propios términos.</strong> <strong>Se apropiaron y desplegaron maneras distintas de jugar al fútbol, </strong>a menudo con propósitos diferentes a los que originalmente pretendían los europeos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae7df3ec77d01f4058766108b9768c3b"><em>Esta es la primera parte de la serie de artículos «El desarrollo del fútbol en el África subsahariana». Podés leer la segunda acá: <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/analisis/el-futbol-como-medio-de-resistencia-colonial-en-africa/">https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/analisis/el-futbol-como-medio-de-resistencia-colonial-en-africa/</a></em>.<em> </em></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="653" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-13-1024x653.png" alt="" class="wp-image-3979" style="width:580px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-13-1024x653.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-13-300x191.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-13-768x489.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/05/image-13.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen: Facebook (Harry Valentine)</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43056c82c3f67fc76b6730c43ebc3cc1">ALEGI, P. (2010).&nbsp;<em>African Soccerscapes</em>&nbsp;(1st ed.). Ohio University Press from<a href="https://www.perlego.com/book/662335/african-soccerscapes-pdf">&nbsp;</a><a href="https://www.perlego.com/book/662335/african-soccerscapes-pdf"><u>https://www.perlego.com/book/662335/african-soccerscapes-pdf</u></a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2e857bc4ffb1d884eff300f628077f30">DOMINGOS, N. (2017).&nbsp;<em>Football and Colonialism</em>&nbsp;(1st ed.). Ohio University Press.<a href="https://www.perlego.com/book/662666/football-and-colonialism-pdf">&nbsp;</a><a href="https://www.perlego.com/book/662666/football-and-colonialism-pdf"><u>https://www.perlego.com/book/662666/football-and-colonialism-pd</u></a><a href="https://www.perlego.com/book/662666/football-and-colonialism-pdf"><u>f</u></a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6aab2ce221e3985b9074e2e58046fa45">LACHHEB, M. (Ed.). (2010). Genre et sport en Afrique: Entre pratiques et politiques publiques. CODESRIA.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9429b0814c9a3eb2905c9fb6478e0ba8">JEAN-PIERRE, Augustin, « Éléments géopolitiques du sport africain », Les Cahiers d’Outre-Mer [En ligne], 250 | Avril-Juin 2010, mis en ligne le 01 avril 2013, consulté le 23 août 2021.&nbsp;URL :<a href="http://journals.openedition.org/com/5922">&nbsp;</a><a href="http://journals.openedition.org/com/5922"><u>http://journals.openedition.org/com/5922</u></a>&nbsp;; DOI :<a href="https://doi.org/10.4000/com.5922">&nbsp;</a><a href="https://doi.org/10.4000/com.5922"><u>https://doi.org/10.4000/com.5922</u></a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b81cb61a60594d18c8153a1fa8e8d307">OCHOA, F. N. (2018). Rivales criollos: El deporte como dispositivo en la construcción de masculinidades en la Argentina de principios del siglo XX.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c7809df276f66b73304284fdba2355ce">ONWUMECHILI, C. y AKINDES, G. (Eds.).&nbsp;(2014).&nbsp;<em>Identidad y nación en el fútbol africano: aficionados, comunidad y clubes</em>.&nbsp;Saltador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b176bc8533b85eda3700fdc89f8c591d">DARBI, P (2000) Football, colonial doctrine and indigenous resistance: Mapping the political persona of FIFA&#8217;s African constituency, Culture, Sport, Society: Cultures, Commerce, Media, Politics, 3:1, 61-87, DOI: 10.1080/14610980008721863</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f71ca8642133b8052a9d580465cd5553">CORNELISSEN, S y GRUNDLINGH, A(2013).&nbsp;<em>Sport Past and Present in South Africa</em>&nbsp;(1st ed.). Taylor and Francis. Retrieved 16 January 2022 from<a href="https://www.perlego.com/book/1679486/sport-past-and-present-in-south-africa-pdf">&nbsp;</a><a href="https://www.perlego.com/book/1679486/sport-past-and-present-in-south-africa-pdf"><u>https://www.perlego.com/book/1679486/sport-past-and-present-in-south-africa-pdf</u></a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cecf6da572b35b8b9c555a347f2cb1b3">SHEHU, J. (Ed.). (2010). Gender, sport and development in Africa: Introduccion. African Books Collective.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dbb954fe352913eefc351a806705b83f">YATIE, YAKAM, C. (2009). Les formes d’échanges et de pouvoir dans le football au Cameroun: contribution à une analyse des enjeux sociaux du sport de haut niveau en Afrique subsaharienne (Doctoral dissertation, Strasbourg).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aef1da4a66866a5fa1a79674b582646f"><em>Este artículo es un extracto adaptado de lo publicado en <a href="https://coyunturadeafrica.blogspot.com/2023/12/introduccion-al-desarrollo-del-futbol.html">https://coyunturadeafrica.blogspot.com/2023/12/introduccion-al-desarrollo-del-futbol.html</a></em></p>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/analisis/el-futbol-como-capital-social-en-africa/">El fútbol como capital social en África</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Campo? de exterminio: Parte 2</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Sep 2023 20:51:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[Potrero]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Sudamérica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un análisis desde las ciencias sociales a nuestra identidad latinoamericana y cómo se relaciona con el fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-2/">¿Campo? de exterminio: Parte 2</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sócrates Atanzio (<a href="https://twitter.com/SocratesAtanzio">@SocratesAtanzio</a>)</strong></p>



<p><em>Podés leer la primera parte de este artículo acá: <a href="https://lapelotasiempreal10.com/analisis/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-1/">https://lapelotasiempreal10.com/analisis/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-1/</a></em></p>



<p>Tantas décadas degradando nuestra imagen sobre el estilo y forma latinoamericano de jugar a la pelota llevó a que surgiera la creencia de que el retraso intelectual para leer el juego limita nuestras condiciones para competir.</p>



<p>Si intentamos desenredar las costuras del lenguaje obtenemos algunas respuestas interesantes. Uno de los códigos que comparte la comunidad futbolera son los dialectos, y es a través de ellos que creamos las relaciones de estética, imagen y cultura. Inventamos una identificación.</p>



<p>Esta costumbre es rara. En un deporte dominado por la tecnología y elitizado de arriba a abajo, no hay lugar para «artesanías». En otras palabras, el fútbol <em>inerte</em> no se derrama en la memoria de quienes lo comparten, sólo sirve como un escape inmediato, una diversión artificial de contenido dopaminérgico. Sin acceso a las puertas del afecto lo que depende exclusivamente del alma se vuelve incapaz de sobrevivir.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Potrero, el sinuoso camino de tierra</strong></h2>



<p>Con todo este sistema cancerígeno hemos alcanzado el umbral capaz de explicar la conducta suicida estimulada en la cultura futbolera. En primer lugar, es necesario hablar del fracaso de no tener el fútbol en el centro de las relaciones humanas.</p>



<p>Si se piensa que el juego es externo al ser humano y al entorno como cualquier objeto o trabajo es poco probable que llegue al éxito de su esencia, que se configura en jugar a la pelota. No en su sentido corpóreo y terrenal, sino en su significado para el mundo, el logro de liberarse de la impaciencia mecánica de la vida y ser un individuo en ascenso.</p>



<p><strong>La pelota es lo sagrado. Ella narra. Y como sabemos, está entrelazada en la época contemporánea a través de lenguajes, signos, ópticas.</strong> De la misma manera que en una película el ocular es capaz de sensibilizar al espectador hasta el punto de unirlo a la historia, en el fútbol quienes juegan y quienes miran (aunque pertenezcan a una unidad creativa) sienten la misma causa. La cancha no está separada de sus entes.</p>



<p>Cuando se pasa a pensar el fútbol como una práctica aislada de la noción física del ser humano, en este caso controlada, medida y definida (alto rendimiento), nos alejamos directamente de su carácter fenomenológico. Se descarta el orgullo de la creación humana y cuando visualizamos un intenso contorsionismo simbólico para la aplicación de métodos infames, se entiende que todo esto es cuestión de tiempo, modos de producción y moral.</p>



<p>Desde que el fútbol sufre cambios en su formato a nivel industrial, hemos perdido un poco de lo que lo convertía en un completo placer. Quien regula descaradamente la forma de jugar al fútbol es el mercado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo vivo y lo bello</h2>



<p>¿Qué se necesita para la felicidad moderna? Consumo. El sentido del mundo son las convicciones de las personas, y en eso nunca estaremos hablando de estética o planificación. Desde que aceleramos el modo de vida hemos ido perdiendo el sentido del gusto y sobre todo la voluntad.&nbsp;</p>



<p>¿Qué es lo que hace que te guste el fútbol? ¿O una catedral? ¡¿Qué es tan importante?! ¿La materia, la ocupación espacial? <strong>Hace mucho tiempo que no se piensa en la vida. </strong>Cuando Roger Scruton (2009) nos pregunta abiertamente adónde se fue la belleza está hablando de eso.&nbsp;</p>



<p>La forma de pensar sobre las relaciones (el juego) se refleja en la forma en que construimos la sociedad. Si no es necesario pensar en la plenitud ni en la importancia de cada elemento vivo para que exista una armonía visual capaz de trascender lo humano en cuestión (el ser de emoción), no necesitamos más que dedicar horas sobresaltadas viendo vallas publicitarias.&nbsp;</p>



<p>La escasez de creación es inherente a nuestro tiempo, a nuestra forma de vida. Como trata Kant en “La Crítica de la Facultad de Juicio”, para encontrar la belleza en algo es necesario que su reflejo pase por el tamiz del desinterés; el puro desinterés de la razón. <strong>Una cosa es bella precisamente por la gracia de estar ahí y desde el momento en que pasamos nuestros gustos por el filtro de la utilidad matamos lo que hace que una persona sea persona: la emoción.</strong></p>



<p>Lo mismo ocurre con el lenguaje, precisamente con la forma en que conjeturamos nuestro entorno y establecemos cómo vivimos: la cultura. En este sentido, hablando también del mundo y de América Latina, estamos hablando de una barrida histórica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo nuestro</h2>



<p>Todos nosotros estamos encerrados en una mera definición <a href="https://pt.wikipedia.org/wiki/Complexo_de_vira-lata"><em>vira-lata</em></a>. Subyugados a la propia insignificancia y a la voluntad de imitar. Y según lo expuesto resulta imposible identificar si es <em>pelada</em>, <em>fulbo</em>,<em> peloteo</em> o un <em>picadito</em>.</p>



<p>Seguimos una línea cada vez más racional, disfrazando la audacia, anulándonos. Esta es la verdad detrás de la desaparición de elementos de nuestro juego que se refieren a la comunicación del tiempo, el espacio, el hombre y la pelota. Como dice <a href="https://twitter.com/Jozsef_Bozsik">el viejo húngaro</a>, es el factor determinante para que pensemos la vida.</p>



<p>«Mi lengua, mi patria», diría Fernando Pessoa. Mientras tanto, la desaparición de figuras construidas bajo nuestra mirada tiene que ver directamente con la modernidad y el sometimiento al capital.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El latino rompedor</strong></h2>



<p>Así podemos llegar a la pregunta que motivó la creación de este texto. ¿De qué ámbito hablamos cuando hablamos de fútbol? El pensamiento rutinario de un juego juzgado, definido y limitado a sí mismo rompe con la naturaleza de lo impredecible. Es esto último lo que permite la lógica completa de creación del propio deporte.</p>



<p>Dada la desaparición de imágenes tan personales y tan propias de sus culturas, estamos ante un potente fenómeno comercial. <strong>Cuando no hay rasgos, ornamento y dimensión, no se cumplen las tres causas de que algo sea importante y verdadero: ser bueno, bello y justo.</strong></p>



<p>Lo doloroso es comprender que aunque sigan existiendo jugadores de poder trascendental los medios los anulan para que sean cada vez más duros y sin memoria. Y sin memoria no hay movimiento. Y sin movimiento no existiría lo más bello de las cosas. Nuestros rasgos no pueden ser los de un autómata¹, afirma Pasolini.</p>



<p>Es por eso que el gusto por el juego se apaga ante cualquier partido de un campeonato nacional. Si se tiene a Crespo en Argentina, Salas en Chile y Adriano en Brasil, significa que las consideraciones humanas sobre el juego están ahí física y moralmente.&nbsp;</p>



<p>Es como leer la Odisea a cualquier griego o el Bhagavad Gita a cualquier indio. No será un texto cualquiera, sino un proverbio tan propio, interno y real, que te concierne incluso en esa condición, una transfusión metafísica entre el hombre y el juicio de su alma. Raza, gen, raíz y tierra.</p>



<p>________________________________________</p>



<p>¹ Pier Paolo Pasolini en Los Jóvenes Infelices denuncia el modo de vida de los jóvenes de aquella época. Agotados por la futilidad y con la cabeza regulada por el consumo, los &#8216;setenteros&#8217; italianos son para el gran cineasta una aberración ética y moral.</p>



<p>________________________________________</p>



<h2 class="wp-block-heading">Referencias</h2>



<p>Scruton, Roger (28 de noviembre de 2009). Por qué importa la belleza (documental). BBC 2.</p>



<p>Kant, Immanuel (1892). Crítica del juicio. Traducido por J. H. Bernard, Nueva York: Hafner Publishing, 1951.</p>



<p>Galeano, Eduardo (1971). Las venas abiertas de América Latina; L&amp;PM; Traducción de Sérgio Faraco.</p>
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		<title>¿Campo? de exterminio: Parte 1</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Sep 2023 17:59:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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		<category><![CDATA[Sudamérica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un análisis desde las ciencias sociales a nuestra identidad latinoamericana y cómo se relaciona con el fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-1/">¿Campo? de exterminio: Parte 1</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sócrates Atanzio (<a href="https://twitter.com/SocratesAtanzio">@SocratesAtanzio</a></strong>)</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>«Y nada de eso es más triste que un corazón que no acepta la sangre que lo tiñe.»</p>
</blockquote>



<p>El material que producimos tiene poco que ver con nosotros y se vuelve cada vez más genérico; son vestigios de las marcas coloniales que hacen que no nos aceptemos en tiempo y espacio. Cuando uno se deja perder en el tiempo y se vuelve incapaz de tocar las intimidades de la memoria cultural, asume la tarea de prostituirse ante los dioses artificiales del mundo capitalizado y especializado. Eso es lo que ellos quieren.</p>



<p><strong>El fútbol es una idea que también entra en esos parámetros. </strong>Los valores que consideramos importantes suelen ser distorsionados tanto dentro como fuera del deporte, aunque odiarse sea diferente a negarse a uno mismo.</p>



<p>Rodeados de deslumbrantes máquinas grises que ocupan cada terreno abierto, se dificulta más sentir la energía de un juego indomable, puro e ilimitado fluyendo en la piel. Ese juego insubordinado cuando se vende es como un pájaro en cautiverio, porque no se enseña a jugar a la pelota como se enseñan matemáticas.&nbsp;</p>



<p>El arte compartido, unido y separado como la serie <a href="https://www.obrasbellasartes.art/2015/01/desnudo-azul.html">“Los Desnudos Azules” de Matisse</a> no se inyecta en las personas sino que se hace en ellas: <em>es</em> porque <em>debe ser</em>. Simplemente se dirige hacia algunos elegidos (los que tienen alma) y les dice «sos futbolista».&nbsp;&nbsp;</p>



<p><strong>Los frustrados -quienes se quedan con las facultades de juicio y separan sus horas para organizar las cosas- detonan la lógica natural del negocio invirtiendo en reglas y formas que lo atrofian. </strong>El positivismo científico se convirtió en el arma principal de este grupo.</p>



<p>Combinan estadística, materialismo, evidencia puramente física y concretismo para negociar el intercambio entre lo anticuado y lo moderno, lo primitivo y lo avanzado, una raza y otra.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sinónimos: raza, valor y localidad</strong></h2>



<p>Enfocándolo desde ese plano nos embarcamos en un camino sensible, un árbol que intenta encontrar la luz solar sin importarle cómo hacerlo. Y en el fútbol nos enfrentamos a una moral poseída por la hiperespecialización del trabajo -únicamente capaz de pensar en la producción y el producto sin llegar a comprender el fenómeno-, haciendo que la práctica se rinda ante la fría prueba de lo real y deje de lado su plano humano y abstracto.&nbsp;</p>



<p>La raza es un elemento que depende exclusivamente de la conciencia y solo garantiza su importancia si está debidamente incrustada en lo metafísico, el sentido social que determina lo que será relevante para las relaciones dentro de la sociedad.&nbsp;</p>



<p><strong>Es el conflicto que más formas tomó a lo largo de la historia de la humanidad, pero sigue siendo principalmente un juicio más relacionado a lo moral. Forma parte del sentido común, y únicamente en pura situación de pertenencia una u otra raza puede o no ser identificada por el entorno.</strong></p>



<p>El valor tiene un peso único en estas decisiones colectivas. Los valores son ideas, y la idea de raza está a la altura de las convicciones que rodean el entorno. Cuando hablamos de latinidad (el sentimiento compartido de verse latino fenotípico-racialmente), algo caracterizado por el mestizaje, nos encontramos ante el deseo tiránico de envolverlo en un paquete y guardarlo en el fondo de un cajón.&nbsp;</p>



<p>No hay lugar en las ideas que compartimos para comprender nuestra raza/identidad. No hay espacio para comprender al individuo a la luz de su raíz. Con esto, la localidad se convierte en capital. Precisamente ella es la materia para que todo esto sea extraído del campo de las ideas, es nuestra <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Inmanencia">inmanencia</a> como individuos.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Respiro el aire de aquí</h2>



<p>Lo local es la cultura que se ve en cada pared y el conocimiento compartido da significado simbólico a esas prácticas, contabilizando así valor (moral) para la existencia de un sentido de pertenencia. Por tanto, las señales del mundo dependen exclusivamente del acceso que permita lo local.</p>



<p>Cuando unimos estos conceptos y divagamos sobre su actualidad en el fútbol nos encontramos ante una realidad que desconoce estas dimensiones que forman el juego. Y ni hablar de respetar cada una de estas unidades como objeto de promoción de una actividad cercana al expresionismo.</p>



<p><strong>Hay que entender al humano como algo completo, inmenso y profundo, sensible a las ocasiones temporales del espacio.</strong> Es un paso inerte para el fútbol. Sin movilidad no hay vida.&nbsp;</p>



<p>Todas estas condiciones de raza y sus valores pertenecen a la inestabilidad e irreductibilidad del movimiento. Por eso no habría “fútbol cafetero” si no hubiera cumbia. Solo hay samba si hay <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ciranda">ciranda</a>. Y cada una de estas «celebraciones» sólo existió si primero inventamos las Américas.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Desconectados de la noción de identidad</strong></h2>



<p>La uniformización de las relaciones es un fenómeno de avance humano que se ha vuelto inherente a la modernidad. Las relaciones laborales modifican las relaciones humanas. Todo debe ser velocidad. Importa la producción, y más aún, la reproducción. Las epifanías industriales vuelven asépticas a las personas e instalan un abismo en su humanidad.</p>



<p>En el fútbol no es diferente, y al pertenecer a esta red de microorganismos sociales, todo aquello de lo que se alimenta la sociedad también es devorado por ella. El fenómeno del aburrimiento también se apodera del deporte. Aún así en su caso se vuelve un poco más problemático porque adquiere la impronta de la raza y el valor.&nbsp;</p>



<p><strong>Como sudamericanos cultivamos una forma de vivir la vida lenta, placentera y contemplativa. Esto nos marca como individuos de culturas que se entrelazan más allá de las tensiones del lenguaje.&nbsp;</strong></p>



<p>La forma en que se ve el mundo es la misma desde Bogotá a Recife, desde Lima a La Plata. La forma en que entendemos el mundo se refleja en la forma en que jugamos al fútbol, al fulbo, al <em>futebol</em> o a la pelota.</p>



<p>Sin embargo, quienes promueven este “espectáculo” desde las sombras tienen el resentimiento encarnado de ver este juego multimillonario en la intimidad de las clases bajas, hijo de la cultura popular.</p>



<p>El fútbol latino aborda el paradigma moral de la reforma. Y esto se trata de raza y cultura. Es racial desde el momento en que sabemos que el deporte está dominado por quienes siempre han estado a cargo de los negocios acá: la clase alta. Y son precisamente ellos los que en el fondo odian que un juego que debería ser exclusivo sea lo suficientemente inclusivo como para apoyarse en las habilidades capoeiristas o en el llanto de Gardel.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Poder y no-poder</h2>



<p>Cuando abordamos la raza entendemos que lo que odian es precisamente la posibilidad de que el fútbol provenga de las condiciones del arte para todos, cosa que provoca una ebullición de peculiaridades que marcan nuestro estilo.</p>



<p>La subversión o la indiferencia pertenecen a la capacidad de las clases bajas de ser absurdas con la vida, de embellecerla frente al caos. El odio colosal de nuestra burguesía radica en su fracaso para controlar ese tipo de capacidades que hoy solo pertenecen a la raza supuestamente menos educada.</p>



<p>La turbulencia de este fenómeno, a pesar de ser un pensamiento burgués, llega de todos modos a las masas. <strong>Y lo más común de todo es poder ver en un plano casi físico la desaparición de nuestra identidad y el predominio de tendencias disonantes. Los medios de comunicación son grandes culpables.</strong></p>



<p>Llaman la atención los discursos que propagan la llamada «maldición genética» del fútbol brasilero recapitulando pasajes como el Mundial de 1950 con Moacir Barbosa y el de 1954 con toda la selección -Didí, entre otros-. Allí vemos que el razonamiento es esencialmente colonial. Nada nuevo bajo el sol.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>«A la burguesía industrial de América Latina le pasó lo mismo que a los enanos: llegó a la decrepitud sin haber crecido. Nuestras burguesías hoy son funcionarios de corporaciones extranjeras todopoderosas.»&nbsp;</p>
<cite>Galeano, 1971, p. 276</cite></blockquote>



<p>Este pasaje de «Las Venas Abiertas de América Latina” sintetiza en número y grado la burla racial cultivada por esta clase y su necesidad de desvincularse de la masa/cultura -sucia y genéticamente desfavorecida-. El deseo de proyectarse ante el mundo como capaces de ser extremadamente civilizados alimenta sus convicciones racistas desde hace 500 años y podría hacerlo 500 años más.</p>



<p><em>Podés leer la segunda parte de este artículo acá: <a href="https://lapelotasiempreal10.com/analisis/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-2/">https://lapelotasiempreal10.com/analisis/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-2/</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/raza-gen-raiz-y-tierra-parte-1/">¿Campo? de exterminio: Parte 1</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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