<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mundial 1994 archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<atom:link href="https://lapelotasiempreal10.com/tag/mundial-1994/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/tag/mundial-1994/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 16 Jun 2025 14:03:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/04/cropped-logo-512-32x32.png</url>
	<title>Mundial 1994 archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/tag/mundial-1994/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Mejor persona que jugador</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2025 19:56:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[La Pampa]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1994]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3196</guid>

					<description><![CDATA[<p>Diego tiene mil y una historias dentro de sus mil y una vidas. En este cuento se retrata una de las que mejor reflejan lo que era como ser humano.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/">Mejor persona que jugador</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Diego Dal Santo (<a href="http://x.com/diego1010ar">@diego1010ar</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cf194b1dd9ca44086785cf4a956f0f1">Una provincia de horizontes bajos, de caminos que parecen repetirse. De viento y tierra. De cielos azules y atardeceres amarillos anaranjados. La Pampa no era noticia. No lo había sido nunca. ¡O sí! Algunas veces. Y después de esos días, pasaría lo mismo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4aa83df15febe7f310cb0c42dc0fcc8c">En 1994, mientras el mundo ajustaba sus ojos para mirar a Estados Unidos, Diego Maradona -el Diego real, el de carne y hueso, de errores y gloria- se refugiaba entre los caldenes, buscando algo más que estado físico. Tal vez paz. Tal vez redención. Tal vez todo junto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c93e8f3abf7edb9cbf993cfd15f7c12a">Se decía que había venido a entrenarse para el Mundial, a bajar los kilos que la noche y los fantasmas le habían puesto encima. Pero también creo que Diego vino a esconderse del ruido, a lamer sus heridas. A reencontrarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ebaaeb2be946ceacf0c68da0be91dd28">Y en ese exilio voluntario, ocurrió algo que no salió en los diarios. Una mañana de domingo, se apareció por la Escuela Hogar de Jagüel del Monte. Un rincón olvidado incluso por los mapas. Llegó en su auto, con un par de acompañantes. Llevaba puesta una remera blanca y en la cara, la mezcla exacta entre agotamiento y ternura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-647459a8cb0070478df133aaba853662">No hubo flashes ni discursos oficiales. Solo el asombro de los chicos, que habían decorado la escuela esperando su ingreso.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0e3f1604bbd06dfdf6974f8a7ba79f5b">&#8211; ¿Es él?, preguntó uno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f04de72ae85a71ad978a8a573570c2a7">&#8211; ¡Es El Diego!, dijo otro, como si con eso bastara para entenderlo todo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a8acbb10ecb63bcffe15c5fced3fb50e">No quiso honores ni distancias. Se sentó entre ellos. Recorrió sus lugares. Preguntó sus nombres. Escuchó historias. Se rió con ganas, mientras tomaba un chocolate caliente que habían preparado en una olla enorme. Se sorprendieron cuando lo veían devorarse las galletitas de coco. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f4baf9c141e75e7e03f5151c7195db3">A un pibe que le mostró un dibujo de su gol a los ingleses, le dijo que estaba mejor que el relato de Víctor Hugo. A otro que quería ser arquero, le prometió: “Si te entrenás fuerte, algún día me atajás un penal… pero no muchos, ¿eh?”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62fb262ef60d4883f9c9020901337633">Después, cuando todos callaron, se puso de pie y habló. No fue una arenga de esas que ya había hecho tantas veces. Más bien fue una confesión. Con el corazón en la mano. Y sin la escafandra que significaba la camiseta 10.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a71ac00e3159350ade73b986c58939a">&#8211; Yo no vengo a darles lecciones. Vengo a contarles que también fui como ustedes. Que pasé frío, hambre y que muchas veces estuve a punto de largar todo. Pero no lo hice. Y no porque fuera un genio, sino porque soñaba. Soñaba con que algún día iba a cambiar mi suerte. Iba a cumplir mis sueños. Y con ellos, ayudar a mi familia para que tuvieran una vida mejor que hasta ese momento».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c4089c9efe70d9dfde140e476e2594a">Hizo una larga pausa. Lo miraban como si fuera un abuelo joven, un sobreviviente del otro lado del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb5c23ac94d17246fb8755e7f3ede3a6">&#8211; Me equivoqué muchas veces. Y me voy a seguir equivocando. Pero siempre me levanté. Porque eso es lo que hace la gente que ama lo que hace: se cae, se lastima, y vuelve a intentarlo». </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e807cd9ce0fb0b165c9769497cc751f8">¿Sabía lo que le tocaría vivir 2 meses más adelante, enfermera de la mano mediante?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ceb47f5314e35f2192a31a0b8511c3c">Hubo un silencio. Entonces, bajó un poco la voz y agregó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45297fb18e646bd4e45ddac0b9be19be">&#8211; Y si alguna vez dudan, si no saben para dónde ir… miren a sus viejos. A sus madres, a sus padres. A estos maestros. A los que se rompen el lomo por ustedes. Ellos son los verdaderos ejemplos. Yo, soy solo un jugador de fútbol que quiso darle alegrías al pueblo. Pero no quiero ser ejemplo de nadie. Quizás ese día, con otras palabras, ensayó por primera vez aquello de “yo me equivoqué y pagué…”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-df10e254d6f99a52f22dd6faf5e36fa4">Volvió a sentarse. No hubo aplausos. Solo murmullos que se parecieron al respeto. A la emoción contenida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ea2d14ec10a68bad8616614274d4c59">Antes de irse, firmó una pelota y la dejó de regalo para los chicos de la escuela. Abrazó a cada uno y prometió regresar. No volvió. Pero no hacía falta. Ese día dejó algo que no se borra con el tiempo. Quedaron algunas fotos. Pero, sobre todo, dejó palabras que calaron hondo. Palabras sin marketing, sin escudos, sin banderas. Palabras humanas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9eb90886b6f7fd146abb59b085c1a19f">Años después, uno de esos chicos, ya hombre, diría: “Cuando las cosas se me ponían difíciles, me acordaba del Diego diciéndonos que no dejáramos de intentarlo. Y seguía”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff3250d57b618c63d8674de71f113e5a">Otro, aún conserva una servilleta doblada, con manchas del chocolate caliente, y un garabato azul: “Sos más fuerte de lo que creés. Aguantá. Diego 10”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-99c8aceb10ee0007d0416369d1d86aec">Por eso, en esta tierra de viento y enormes caldenes, algunos decimos sin miedo que Diego fue mejor persona que jugador. Y eso, conociendo al jugador que fue, no es poca cosa. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdac60edd4f153947808806858ef59cd"><em><strong>Este relato ganó el cuarto puesto en el concurso de cuentos «Mejor persona que jugador», organizado por La Pelota Siempre Al 10. El jurado que lo eligió fue compuesto por Ariel Scher, Viviana Vila y Alejandro Duchini.</strong></em></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="491" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-1024x491.jpg" alt="" class="wp-image-3202" style="width:654px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-1024x491.jpg 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-300x144.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-768x368.jpg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24.jpg 1252w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fuente: Roberto Esteban Ros</figcaption></figure>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/">Mejor persona que jugador</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>#HermososPerdedores: Roberto Baggio</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/qatar-2022/hermososperdedores-roberto-baggio/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/qatar-2022/hermososperdedores-roberto-baggio/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Nov 2022 02:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
		<category><![CDATA[Baggio]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1994]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=939</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay formas y formas de perder. Esta serie de notas, que comienza hablando de Roberto Baggio, lo demuestra.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/qatar-2022/hermososperdedores-roberto-baggio/">#HermososPerdedores: Roberto Baggio</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Julián Rodríguez Clingo (<a href="https://www.instagram.com/pelotacontraelpiso/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@pelotacontraelpiso</a>)</strong></p>



<p>Para hablar de hermosos perdedores primero hay que replantearnos la figura del perdedor, bastardeada por gran parte de los medios de comunicación, de hinchas y amantes del deporte. Para nosotros se puede ser un perdedor mediocre o hermoso, así como también existen ganadores con las mismas descripciones. La palabra hermoso no es un atenuante a perdedor, es una complementación que de no haberse dado quizás no sería tan fuerte. Esta sección obra como la reivindicación de aquellos jugadores que a pesar de no llegar a coronarse lograron quedar en la historia a fuerza de estética, juego en equipo y carisma.</p>



<p>En este caso y tomando en cuenta el contexto mundialista que nos cosquillea el cuerpo nos centraremos en futbolistas maravillosos que coquetearon con la Copa del Mundo pero no pudieron conseguirla.</p>



<p>El primero será Roberto Baggio.</p>



<p>Rebelde, carismático, bohemio, sensible e imprevisible, merecedor de tener la diez en la espalda.</p>



<p>Metió su primer gol en la Serie A contra el Napoli de Maradona, justo el día que el Diego salió campeón del Scudetto. Lo apodaban el “Divino” por su clase al jugar al fútbol y la importancia que le daba a sus looks.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Italia 1990</h2>



<p>Fue una aparición tan repentina como espectacular. Su primer Mundial fue en su país con sólo 23 años luego de recibir el premio al mejor jugador de Europa. Pese a no jugar hasta la última fecha de la fase de grupos, dibujó un golazo contra la en ese entonces Checoslovaquia gambeteando desde la mitad de cancha hasta llegar al área y definir. En octavos contra Uruguay, y ya de titular, le anularon un gol de tiro libre en el que con viveza la había puesto en el ángulo mientras el arquero estaba armando la barrera.</p>



<p>Luego de pasar cuartos de final contra Irlanda venía la semifinal en el San Paolo contra la Selección Argentina. Contra el Diego. Ese partido donde Maradona dividió más que nunca a Italia. Roberto Baggio fue desde el banco, porque según el técnico, estaba cansado. Más allá de convertir su gol en la tanda de penales, se quedaría fuera de la Copa. Ganarían el tercer puesto contra Inglaterra donde otra vez, como no podía ser de otra manera, hizo un muy lindo gol.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Estados Unidos 1994</h2>



<p>Llegó al Mundial 1994 en Estados Unidos en un momento de forma excelente tras ser elegido Balón de Oro un año atrás. A eso se le sumaba un plantel plagado de estrellas y que habían ganado la Champions League con el Milán. El técnico era Arrigo Sacchi, un tacticista que tuvo su éxito con el Milan, ese que tenía a Van Basten y Gullit. La realidad marcaba que no había buena relación entre la estrella y el DT: “Arrigo Sacchi no me llevó al Campeonato de Europa de 1996 para demostrar que los esquemas son más importantes que los jugadores: no llegó a cuartos de final, no lo tengo entre los entrenadores con los que me he llevado bien”, contaba el jugador.</p>



<p>Encima empezarían perdiendo el primer partido contra Irlanda. Empezaban las críticas. Baggio, el dueño de la 10, era uno de los focos. Contra Noruega Italia ganaba pero tras la expulsión del arquero tano el técnico sacó al 10 y eso no le gustó para nada. Casi a tono del dramatismo italiano, tan solo consiguió un empate contra México en la última fecha y clasificó primera, ya que todos los equipos del grupo tenían los mismos puntos. Increíble.</p>



<p>En octavos tocaba Nigeria. Equipo dificilísimo comandado por Jay Jay Okocha. Los africanos irían ganando durante todo el partido. Pero faltando 2&#8242; y justo unos minutos antes de que no le cobren un penal, apareció nomás. Y poniendo la pelota en el ángulo inferior izquierdo llevó las cosas al alargue. Una vez allí, el 10 cuchareaba la bocha para Massaro, al que le cometían penal. Y habían desencadenado a la bestia. Disculpen, al Divo. </p>



<p>Contra España en cuartos empezaban ganando con un golazo de Dino Baggio, pero Caminero, con otro golazo, empataba. Otra vez, faltando dos minutos, Roberto quedó mano a mano con el arquero, y él, que sólo sabe hacer lindos goles, lo amagó y le dio el pase a Italia a las semifinales. “Un predestinado, un iluminado, un jugador nacido con estrella, una estrella que no alumbra salvo en el momento decisivo”, decía el poeta Víctor Hugo tras el gol.</p>



<p>En las semis tocaba la Bulgaria de Hristo Stoichkov, que había vencido a Argentina en la fase de grupos y se mostraba como la sorpresa de la Copa. A los veinte minutos Baggio giraba cerca del área por izquierda y llegando&nbsp;a la medialuna abrió su pie y la puso en el ángulo inferior izquierdo del arquero búlgaro. Cinco minutos después, con otro lindo gol, ponía el dos a cero. Italia llegaba a la final.</p>



<p>La final sería con la efectiva Brasil de Romario y Bebeto. Un equipo sólido y sin tanta vistosidad como nos tienen acostumbrados los brasileros, quienes venían de una sequía grande de Mundiales. Italia partía como candidata por el gran nivel de Baggio. El 10 había dicho que su final soñada era contra Brasil. El partido en sí no despertó muchas emociones, y hasta fue catalogada como una de las peores finales que se recuerden en Mundiales. Tras el 0-0 fueron a penales. Roberto había metido todos los penales para su Selección hasta antes de ese partido. Por cosa del destino o en plan de demostrar lo malicioso que es a veces este deporte, la tiraría por arriba del travesaño. Para colmo la última acción del Mundial es su penal errado, ya que ese lo consagró a Brasil.</p>



<p>“Sigo sin perdonarme el penalti fallado en la final del Mundial del 94 contra Brasil. No hay religión que importe, ese día podría haberme suicidado y no habría sentido nada”, diría tiempo después, aunque también, dejo una frase menos protocolar y digna de su arte:</p>



<p>«En ese momento quise cavar un foso para esconderme. Después, pensé que como Brasil tiene muchos más habitantes que Italia, hice más personas felices con ese tiro».</p>



<h2 class="wp-block-heading">El amargo final</h2>



<p>En el país galo hizo dos goles llegando a 9 en Mundiales y quedando afuera por penales contra la local Francia. Pero lo curioso vino 4 años después cuando antes del Mundial 2002 le haría una carta al técnico Giovanni Trapattoni para convencerlo de que lo convoque: “Mi experiencia con este equipo ha sido muy valiosa en el plano personal y también con miras a convencer al país de que todavía puedo jugar con la Nazionale. He hecho todo esto porque la camiseta de la selección es la única que siento hecha a mi medida, y a esa camiseta quiero ofrecerle todo mi esfuerzo una última vez durante el Mundial”. </p>



<p>Se llegó hasta hacer una campaña para que Robby llegué pero no hubo caso. Y ahí concluyó la historia mundialista del hermoso perdedor de hoy. Un jugador de época, de esos que emocionan, con tintes maradonianos y cultivador de talentos, ya que muchos jugadores y hasta el gran Galeano se inspiraron en él: “Todo Roberto Baggio es una gran cola de caballo que avanza espantando gente en elegante vaivén”</p>



<p>Aunque hay algunos de esos bohemios poetas que rondan las calles de algún pueblo de Italia que te cuentan que a pesar del paso del tiempo la estrella de Baggio siguió brillando hasta 2006, donde cumplió su tarea. Y aunque esa estrella se agotó, sigue siendo bandera.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/11/image-3-1024x576.png" alt="" class="wp-image-940" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/11/image-3-1024x576.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/11/image-3-300x169.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/11/image-3-768x432.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/11/image-3.png 1440w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: TN</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/qatar-2022/hermososperdedores-roberto-baggio/">#HermososPerdedores: Roberto Baggio</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/qatar-2022/hermososperdedores-roberto-baggio/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
