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	<title>Doping archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Doping archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Las dos desapariciones de Ernst Jean Joseph</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jan 2025 16:34:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
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		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Doping]]></category>
		<category><![CDATA[Haití]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A la hora de buscar chivos expiatorios, los dictadores haitianos no se andaban con bromas. Un defensor de la Selección se equivocó y pagó.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/las-dos-desapariciones-de-ernst-jean-joseph/">Las dos desapariciones de Ernst Jean Joseph</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Bruno Correa (<a href="https://x.com/br1correa">@br1correa</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-540a85843e3922e8dcb2366f0d94c762"><a href="https://mailchi.mp/edbaedc198dc/cabezadepelota103">Joe Gaetjens</a> se confió de más aquella mañana de julio de 1964 cuando desistió de huir de Haití junto a su familia luego de que el dictador François Duvalier, al que <em>cariñosamente </em>le decían Papa Doc, se armó una constitución a medida y se proclamó presidente vitalicio con derecho a sucesión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f6c60d6bcb66b159f6f6ee987326f62">Aunque su hazaña máxima había sido con la camiseta de la selección de Estados Unidos, aquel gol que alcanzó y sobró para ganarle a la soberbia Inglaterra en el Mundial de Brasil 1950, tenía bien ganado el prestigio en su país natal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20090af10ace7633407b736b33f1f1a1"><strong>Creía que eso le alcanzaba para protegerlo de la burocrática criminalidad de los <em>tontons macoutes</em>, la guardia pretoriana de Duvalier, pero se equivocaba. </strong>A las pocas horas, pasó a formar parte de la fría estadística de desaparecidos del régimen. A Joe la política no le importaba nada, pero pagó la activa militancia de sus hermanos, exiliados en República Dominicana, que formaban parte de una conspiración que planeaba derrocar al dictador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-06727cc3be5f030dac1d518ab9b5e14b">Pese a ese desliz, quizás una torpeza -los <em>tontons macoutes</em> no eran precisamente una tropa de élite-, Papa Doc no era un ignorante del fútbol ni desconocía el bronce de héroe nacional que bañaba a Gaetjens. Por el contrario, Duvalier exprimió al máximo la raigambre popular del fútbol en su pueblo para llevar agua a su propio molino. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3a8a94697c0d422e7b5c3ef422bd453d">Se interesó especialmente en la Selección Nacional, que por obra y gracia del destino, casualmente estaba alumbrando una potente generación de futbolistas. A la suerte hay que ayudarla, pensó Papa Doc, y empezó a inyectar dinero en el proyecto con la única premisa de meter a Haití en una Copa del Mundo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“Dondequiera que jugábamos con un rival del Caribe, nos alojábamos en buenos hoteles y nos alimentábamos bien. Muchos de nosotros veníamos de familias pobres, y François Duvalier trajo brillo a nuestras vidas. Para nosotros, él era el dador de vida, un rayo de esperanza y hubiéramos hecho cualquier cosa por él”</p>



<p>Roger Saint-Vil, exfutbolista de la Selección de Haití.</p>
</blockquote>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f951876583d8c741556e15ce952b8f98">Dos años después, en 1971, Duvalier murió. Lo sucedió su hijo Jean Claude, conocido <em>cariñosamente </em>como Baby Doc. Cuando Papa Doc dejó este mundo, nueve de cada diez haitianos eran analfabetos, la mortalidad infantil se empinaba hasta el 170 por mil, el promedio de vida apenas superaba los 40 años y la renta per cápita era de ochenta dólares.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cbe093c45bcf9c5a6802bd15f4101b7">Así y todo, <strong>para Jean Claude era importante cumplirle póstumamente el sueño a su padre de ver a Haití en un Mundial.</strong> Por eso consiguió que Puerto Príncipe fuera la sede del Campeonato de Naciones de la Concacaf de 1973, torneo que otorgaría la única plaza para el Mundial de Alemania de 1974. Lo consiguió invirtiendo bastante dinero en reformar el estadio Sylvio Cator y construyendo instalaciones deportivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-02450bd55cdfb73507b4224157987074">Pero, tal parece, no fueron las únicas inversiones de Baby Doc. En la segunda fecha del hexagonal, Haití le ganó 2 a 1 a Trinidad y Tobago en un partido con algunas apostillas: el árbitro salvadoreño José Roberto Henríquez le anuló cuatro goles y no le cobró dos penales a los visitantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6522bbe61f7d24a0f9efcbd7be6fa6fb">Las tribunas eran un hervidero que incluía brujos vudú -los Duvalier eran sacerdotes de este rito- practicando maldiciones en vivo y en directo, arrojando objetos indescriptibles dentro del campo de juego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41acf29c4de8355a703e56f52ee63185">Con la <em>fuerza </em>de la localía, y algunos condimentos más, <strong>Haití ganó el torneo y consiguió -al fin- el boleto a una Copa del Mundo</strong>. El sueño de Papa Doc estaba cumplido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d8b3ad09fde4c9ba2101fd4f062d0391">Baby Doc no se sentía lleno por solo ir a Alemania. Tampoco le morigeraba el hambre el sorteo que puso a Haití en un grupo imposible con Italia, Polonia y Argentina. Jean Claude quería gloria. O, tal vez, un módico circo para contrarrestar la escasez de pan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-69451bcd6e1d7260e6431463a11b0ea2">En esa empresa, unos días antes de la partida de la delegación rumbo al Mundial, les organizó un agasajo de despedida donde buscó inyectarles ánimo. O miedo, porque en su discurso los instó a “seguir el ejemplo de Joe Gaetjens”. Un cable pelado viboreó las espaldas de los futbolistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b6876bd32849341b98fdce132fb325f5">El debut dejó conforme a Baby Doc. La caída 3-1 ante Italia fue meritoria para Haití, que puso en aprietos a los europeos al empezar ganando con un gol del delantero Emmanuel Sanon -a la postre leyenda de la Selección-. <strong>Ese gol le quitó un invicto de más de 1.100 minutos al legendario Dino Zoff. </strong>Una de las figuras del equipo caribeño fue el defensor Ernst Jean-Joseph, responsable de que el marcador no terminara más abultado a favor de la Azzurra.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="690" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-8-1024x690.png" alt="" class="wp-image-2778" style="width:578px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-8-1024x690.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-8-300x202.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-8-768x517.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-8.png 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Forza27.com</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b5e43c1f67a80dad7c06c4b646e5e07">En 1966, la FIFA había comenzado una política antidopaje con controles a los futbolistas luego de los partidos. Pero recién en 1974 apareció el primer caso positivo, en pleno Mundial de Alemania.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ccf374b1105087a4e3db54e975817a53">La noticia cayó como una bomba apenas dos días después del triunfo de Italia sobre Haití. El futbolista de la selección caribeña Ernst Jean-Joseph había dado positivo de fenmetrazina, un derivado de la anfetamina, en su control antidoping. La FIFA determinó su expulsión del torneo. Fue el primero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1559f1e6bff908c22f1908dd8ed88e42">El futbolista ensayó una defensa endeble. Dijo que había tomado un remedio para curar su asma sin saber que contenía una sustancia prohibida. Pero el médico de la Selección de Haití, el francés Patrick Hugeaux, inesperadamente lo hundió al negar que Jean-Joseph sufriera de una enfermedad respiratoria y que, aun así, la sustancia consumida sirviera para eso. “No es lo suficientemente inteligente para saber lo que estaba haciendo”, agregó en su descargo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4307e07d5b335d264ce8821e8c4768ad">Aun aturdido por todo lo que había estallado a su alrededor, <strong>Ernst no llegó a comprender en qué lío se había metido cuando una avanzada de militares haitianos apareció en la concentración de la selección y lo secuestró a la vista de todo el mundo</strong>. Tenían la orden estricta de Baby Doc de poner a Jean-Joseph de inmediato en un avión de regreso a Puerto Príncipe. De camino al aeropuerto, para ir ganando tiempo, lo molieron a palos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d78043b97a417d043a36a73c264a4426">En ese marco, sus compañeros debieron enfrentar a Polonia por la segunda fecha del Mundial sin saber absolutamente nada de la suerte de Ernst. Perdieron 7 a 0. La vergüenza de semejante derrota debió <em>ablandar </em>el corazón del dictador, porque en la previa del último partido frente a Argentina, Ernst llamó por teléfono a sus compañeros para decirles que se encontraba bien, por no decir vivo, y que los iba a estar apoyando a la distancia. Perdieron 4 a 1.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa6327e106b209dd7d54c34ae38228b3">Jean-Joseph recibió una condena exprés por “deshonrar a su país” en un juicio sumarísimo y fue encarcelado. Los <em>tontons macoutes</em> no se privaron de practicarle torturas y vejámenes mientras su nombre era borrado de la historia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-918b154e4adf242d29058981374dc310">A los dos años, Baby Doc decidió sacarlo del ostracismo y devolverle la libertad, lo necesitaba para las Eliminatorias del Mundial de Argentina 1978. Ernst volvió a jugar para su Selección, aunque ya no hubo espacio para milagros. Haití nunca más volvió a una Copa del Mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c28616e3dd6e658959ff3ad5c5e7d8ea">Retirado del fútbol, Ernst enfrentó su segunda desaparición, aunque esta vez por voluntad propia. Si bien se dedicó brevemente a la dirección técnica, pasó casi los últimos 40 años de su vida en el más estricto anonimato. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa1b56c758500d00aa1fc5594ceb82ed">Murió el 14 de agosto de 2020, seis años después que Baby Doc. La Federación Haitiana de Fútbol (FHF) lo despidió con un brevísimo comunicado en el que brindó su “más sentido pésame a la familia de Ernst Jean-Joseph, exdefensor de la legendaria selección nacional». Del doping, del secuestro, la desaparición y las torturas, ni una línea.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://substackcdn.com/image/fetch/w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fd9a9fa09-9a6c-4f4d-b011-e47b3522cee5_686x364.jpeg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption">Ernst Jean-Joseph, en el piso, frente a Italia en el Mundial ‘74</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este artículo fue originalmente publicado en <a href="https://open.substack.com/pub/cabezadepelota/p/las-dos-desapariciones-de-ernst-jean?utm_campaign=post&amp;utm_medium=web">https://open.substack.com/pub/cabezadepelota/p/las-dos-desapariciones-de-ernst-jean?utm_campaign=post&amp;utm_medium=web</a></em></p>
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		<title>La irrupción en toda profecía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Oct 2023 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
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		<category><![CDATA[Doping]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU 1994]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vehemencia y la zurda mágica de un imponderable en el trazado del plan divino.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/la-irrupcion-en-toda-profecia/">La irrupción en toda profecía</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Leonardo Nieto (<a href="https://www.instagram.com/leonardo_nieto17octubre/?hl=es">@leonardo_nieto17octubre</a>)</strong></p>



<p>Cada 30 de octubre se lleva a cabo la actualización del mito, la puesta en acto del dios. Entiendo que Maradona es -nótese el tiempo verbal del indicativo- el mejor de todos. No descubro nada. Estamos ante el jugador más completo, más exquisito, más preciso y, sobre todo, más vehemente en términos futbolísticos -más pasional, si usted quiere-. </p>



<p>A propósito de esta idea, no quiero pasar por alto, respecto de la completud, una aserción de Carlos Timoteo Griguol, quien le atribuía esta condición de ser maximal al Beto Márcico. <em>¿Por encima de Maradona?</em> -le preguntaban-. <em>En este sentido de jugador completo, sí. Márcico iba bien y mejor de cabeza</em> -contestaba Griguol, que dirigió a Márcico en Ferro Carril Oeste y en Gimnasia y Esgrima La Plata. </p>



<p>Desde ya, el Beto fue un jugador extraordinario -y, como Diego, un referente de Boca Juniors- pero cuando hablamos de Maradona lo extraordinario se vuelve ordinario y pasamos a hablar de otra cosa, de otro deporte echando mano de un metalenguaje, de un discurso al que el lenguaje no puede abastecer del todo -como la poesía, que hace lo que puede con las herramientas de que dispone, la lengua puesta a disposición del lenguaje poético para tratar de construir el espacio de lo inefable-.</p>



<p>Mi modo de ver el fútbol, mi manera de interpretarlo, de concebirlo, me dicen -me dictan- que el pibe de la periferia más embarrada, vuelto metahumano, alcanzó su mejor nivel en 1994: el mejor Maradona, el mejor Maradona que vi -que <em>no</em> vi, que <em>no</em> vimos, que <em>no</em> nos dejaron ver completamente- es el Capitán de la Selección Argentina en el Campeonato del Mundo disputado en Estados Unidos. </p>



<p>Allí se dio la conjunción exacta entre la habilidad desorbitada -y, en el caso de Diego, desfachatada- y la madurez del genio; ambos componentes, en su justa medida, se habían mezclado. Pero entonces pasó lo que pasó. La mano negra de Italia ’90 alargó sus falanges pétreas, cuatro años después, hasta Norteamérica. </p>



<p>Esta combinación de habilidad y madurez, de habilidad y experiencia -y el paso correspondiente por el fútbol europeo constituye definitivamente ese caduceo- la hemos visto en el Riquelme de 2007, la hemos visto en el Messi de 2022. </p>



<p>Aquel Maradona era un avión: el entrenamiento en <em>Marito</em>, el campo de don Ángel Rosa situado a 61 kilómetros de la capital de La Pampa, había moldeado a un atleta impresionante, imparable -pesaba demasiado poco, lo tocaban y se volaba; Daniel Cerrini y Fernando Signorini lo ayudaron en la puesta a punto-. </p>



<p>Y en cuanto al equipo, la Selección de Basile pintaba para ser una orquesta con nombres que cuando uno los junta en la misma oración -o en la misma formación- no lo puede creer: Caniggia, Balbo, Batistuta, Simeone, Redondo, Chamot… La lista sigue. </p>



<p>Pero a Maradona le cortaron las piernas y el equipo se quedó afuera contra Bulgaria. Se le ganó bien a Grecia, se dio vuelta el partido contra Nigeria y después lo sabido: el control antidoping contra la selección africana dio positivo y fin de la ilusión. No nos dejaron ver al mejor Maradona. Resulta contrafáctico, es cierto, pero, ontológicamente hablando, nuestra nimiedad no nos permite siquiera imaginar cómo nos hubiera deslumbrado el mejor de todos los tiempos en la sucesión de partidos hasta llegar a la final de Estados Unidos ’94.</p>



<p>Siempre es bello inventarse excusas para hablar de Diego. Oíd, mortales, el grito sagrado. Los dioses del Olimpo son acaso los que más se asemejan al ser humano. Los seres humanos conciben mejor y más cabalmente el concepto de divinidad cuando piensan en Diego. Inexorablemente, Maradona sí, siempre sí, siempre un imprevisto, un error de cálculos, un imponderable en el trazado del plan divino, un desmadre en toda profecía. </p>



<p>Y por último, en contraposición a quienes creen en el dualismo antropológico de Platón, sigo sosteniendo: a Maradona dámelo así, completo, antiprofético, total.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="862" height="484" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/10/image-5.png" alt="" class="wp-image-1616" style="aspect-ratio:1.78099173553719;width:638px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/10/image-5.png 862w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/10/image-5-300x168.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/10/image-5-768x431.png 768w" sizes="(max-width: 862px) 100vw, 862px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Twitter (@_jjuani)</figcaption></figure>
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