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	<title>Renato Cesarini archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Renato Cesarini archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Repensando a Peucelle: Su gran pregunta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Jan 2026 17:47:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Directores técnicos]]></category>
		<category><![CDATA[Entrenadores]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuarta parte de una serie en la que buscamos darle nuevos significados a la obra de una de las figuras más importantes de nuestro fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-su-gran-pregunta/">Repensando a Peucelle: Su gran pregunta</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Facundo Nolasco (<a href="https://x.com/stabilemat">@stabilemat</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ffe742998f677881d3300ad70654a53"><strong>Esta es la cuarta parte de una serie de notas. Podés leer la tercera acá: <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/">https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/</a></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb34276dbf6cc8600cc55a78906ecd22">Peucelle vio el fútbol como un arte humano y espontáneo, guiado por el «acoplamiento» de los jugadores, no por moldes rígidos. Desde ahí surge una pregunta radical: ¿qué hace el director técnico (DT) frente a ellos? Para él, el DT no crea ni domina el juego: selecciona, orienta y se aparta, dejando que lo humano decida.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6594b3fb1126c871ebfcc6488f703949">«Me cuesta escribir, pero tengo un problema mayor, que es infinito», confiesa, «porque el fútbol es a cada momento una situación nueva, en razón de que el elemento humano varía constantemente. Y ese elemento humano es el único que decide lo que puede pasar dentro de una cancha».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-90f732a10254e06c526db79fdcd3dc41">El DT, para Peucelle, es un seleccionador, un orientador que se aparta tras dar un marco mínimo, dejando que los jugadores, en su diversidad y espontaneidad, tejan el juego desde su “acoplamiento”. <strong>Esta relación -elástica, descentrada, casi invisible- pone en jaque la autoridad tradicional del entrenador y eleva al fútbol a un acto colectivo donde lo humano, no el pizarrón, es soberano.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40316c151a1adbd646ce67466fcfd271">En un fútbol que hoy se estandariza bajo sistemas globales, Peucelle defiende un juego plural, impredecible, donde la diversidad de los jugadores, no la uniformidad de un modelo, define su ser.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b065180c64b49596f9a66c3e6395dbeb">Esta apuesta choca con un presente que la contradice. En marzo de 2025, cuando el fútbol se asfixia bajo sistemas rígidos, datos y staffs omnipresentes. <strong>La visión de Peucelle resuena como un desafío ontológico: ¿qué es el fútbol si no un devenir colectivo que escapa a la captura del concepto?&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-287f131b2d4e88f69a3d4d6f16794b68">Guardiola diseña cada pase, Luis Enrique vigila cada rincón, imponiendo un control que Peucelle cuestiona. Diniz habilita relaciones, más cerca de su visión, pero aún retiene un saber técnico que Peucelle diluye al apartarse tras intervenir. Su DT no desaparece; se redefine.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">El arte del «elemento humano»</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb6279c7fa0ac53708ad0461e978e52c">Peucelle no teoriza en abstracto; su pensamiento se encarna en su apuesta por el «elemento humano». «El buen equipo se da con el acoplamiento de valores dispares que producen un funcionamiento colectivo», escribe. Es un proceso que surge del espacio y el tiempo vivo entre jugadores, no de un guión impuesto. «Primero se selecciona, luego se orienta y enseña técnica, luego se deja jugar», dice, rechazando la estandarización de escuelas o sistemas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44be22a70b286a12b61bd8117d89a854">“No hay ningún maestro que pueda enseñar el juego, solo alumnos que lo adquieren”, sentencia. Un eco de Tarasconi y Ferreyra, que creaban sin molde externo. Su visión no es nostalgia, sino una apuesta por un fútbol que acontece, más allá de modelos uniformes.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="350" height="428" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image.jpeg" alt="" class="wp-image-3507" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image.jpeg 350w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-245x300.jpeg 245w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-680561b33238450672b0064bea45776b">Este caos creador tiene una “mística”: “El fútbol es además un hecho espiritual”, dice Peucelle, y “la mayor predisposición espiritual viene de la gran amistad entre los jugadores”. No es un adorno; es la fuerza que sostiene el acoplamiento. <strong>“Cuando sabe hacer amigos a todos los jugadores, los conoce bien, se hace querer por ellos, puede crear con su palabra la fuerza espiritual del equipo”, escribe.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b0cf66c655650e7e736f00baed77658a">Machín y Cesarini, desde los márgenes, tonificaban esta química sin imponer. Este caos creador no es solo una práctica; es una intuición sobre el ser del fútbol que desafía las lógicas modernas de control y definición.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1b6a274519a5ff88ff9490279f5794a8">La relación DT-jugadores de Peucelle desafía las formas en que Occidente ha pensado los grupos, buscando su esencia bajo la lógica moderna de definir y categorizar. El concepto aplasta la singularidad, y esa pulsión por atrapar lo diverso en pares antinómicos -individuo/sociedad, parte/todo- recorre el siglo XX.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2acd97844625d7c55804b5bbe5515d85">No hay una evolución del saber, sino cortes epistémicos, <strong>verdades provisorias que emergen en contextos históricos como líneas disruptivas, no acumulativas.</strong> Los grupos no son ni la suma psicologicista de individuos ni una microsociedad sociologicista; son campos complejos que desbordan esas dicotomías reduccionistas de la Modernidad temprana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a3dc099402fff7fd454a4f1cd6f59ea">Peucelle, con su “elemento humano” y su seleccionador que se aparta, intuye esta crítica: el fútbol no se define, se despliega en la tensión singular-colectivo, un ser que resiste la captura conceptual. Es una figura que no enseña el arte sino que lo potencia en los “alumnos” que nacen con él.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="610" height="394" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-1.jpeg" alt="" class="wp-image-3508" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-1.jpeg 610w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-1-300x194.jpeg 300w" sizes="(max-width: 610px) 100vw, 610px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0d8ccb3f67f90adb79fcc93cbfecc88"><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas «Repensando a Peucelle», que se publicó durante los últimas semanas en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/"><strong>Introducción al fútbol humano</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-un-futbol-vivo-para-la-actualidad/"><strong>Un fútbol vivo para la actualidad</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/"><strong>Una red viva</strong></a></li>



<li><strong>Su gran pregunta</strong></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-tres-logicas-en-tension/"><strong>Tres lógicas en tensión</strong></a></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/lo-ultimo/repensando-a-peucelle-dialogo-con-el-presente/">Diálogo con el presente</a></strong></li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este texto fue extraído de</em> <a href="https://medium.com/@stabilemat/el-dt-seg%C3%BAn-peucelle-un-seleccionador-de-lo-humano-en-el-juego-cca444eedd4b"><em>https://medium.com/@stabilemat/el-dt-seg%C3%BAn-peucelle-un-seleccionador-de-lo-humano-en-el-juego-cca444eedd4b</em></a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>#LosNuestros: Pa&#8217; que bailen los contrarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Feb 2024 23:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Charro Moreno]]></category>
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		<category><![CDATA[River]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primer capítulo de una serie de notas donde repasaremos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-pa-que-bailen-los-contrarios/">#LosNuestros: Pa&#8217; que bailen los contrarios</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70010fe7f1a6595b7bb3a1274859e7c0">Hace más de 80 años se dio una singularidad en el fútbol argentino: fue creado el equipo perfecto. Con un simple cambio de piezas, este cuadro quemó todos los libros escritos hasta entonces. Llegó para romper con lo establecido, para fundar un estilo de vida, para constituir los valores que rigen en el deporte argentino hasta la actualidad, dejando en el pasado el culto <em>a la inglesa</em> que era el fútbol en sus inicios en la Argentina. Fue el equipo que creó la modernidad. Cuando se hable del fútbol argentino debe ponerse un punto y aparte para hablar de La Máquina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-878294008af42ed82ae979d503725caf">La Máquina surgió en un contexto donde las influencias extranjeras habían traído la defensa en M de marcación rigurosa a nuestro fútbol. Los grandes jugadores argentinos se veían en un primer momento reprimidos por la nueva táctica. Hasta que vino La Máquina. Este equipo fue la respuesta, orgánica y natural, que tuvo el fútbol criollo de contrarrestar las ideas foráneas con un fútbol elástico y armónico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ff24fdd8b4570ed0d34a5972aa67434">Y fue realmente un congreso de cracks, las grandes personalidades del fútbol argentino reunidas en un solo equipo: Renato Cesarini y Peucelle como técnicos, Moreno, Pedernera, Labruna y tantos otros en la cancha… ¡Cuántos grandes!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e891855ef417ec9cc5e6311e5d445ef">Junto con Muñoz y Loustau representaron -de formas muy distintas- lo que se llamó “La Nuestra”. Ellos fueron los verdaderos maestros porque hicieron escuela aquí y en el mundo. <strong>No es descabellado emparentar el éxito del Madrid que conquistó Europa, el del Millonarios de Bogotá o el de la Juventus con La Máquina. </strong>Quizás su más grande embajador fue el por entonces pibe Alfredo Di Stéfano, quien inculco su fútbol en Europa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c6e97071effd31f7948b1ab2157708a">Fue el equipo que definió la relación entre el rol y el individuo. No había posiciones, había funciones. Pedernera no jugaba de ‘centre-forward’, Pedernera jugaba de sí mismo, y eso a los marcadores los volvía locos. Desde septiembre de 1941 hasta noviembre de 1946 dieron cátedra de fútbol en las canchas argentinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8138ea4ccb2cfe076ade2aef0ef09916">La Máquina nos lleva hacia aquella época. Crea en nosotros ese singular sentimiento de nostalgia por un tiempo que no vivimos. Es como la vieja Italia, donde sus calles permanecen imperturbables ante el tiempo y llaman, como una madre al hijo que juega, a todo aquel que guarde en sí una fracción del verdadero ser latino. La Máquina es herencia, tradición. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-980933e66a2ebf716a24b310c5925ea9"><strong>Trascendió un club, un cuadro o una camada de jugadores. Fue una guía espiritual, el equilibrio entre belleza y eficacia, entre alegría y seriedad, entre inocencia y maldad.</strong> Lo tenía todo para obtener dos campeonatos en la cúspide de aquel fútbol de oro del ’40. Era un cuadro que destacaba por su armonía e imprevisibilidad. Los jugadores, sobre todo los atacantes, fluían en la cancha y a través de las combinaciones entre ellos las posiciones, si es que se puede hablar de posiciones, se iban diluyendo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="589" height="532" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png" alt="" class="wp-image-1894" style="width:463px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34-300x271.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Que les digan que no se puede jugar bien con barro&#8230;</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd698a477b9c2cc35bd31eef2a42fbf9">La Máquina tuvo varios arqueros entre 1941 y 1946: Julio Barrios, Sirni, Lettieri… seguramente el más representativo fue el peruano José Soriano por su estilo más técnico, antecesor inmediato de Amadeo Carrizo en eso del arquero-jugador. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-661d8fe22a276c62f43022122f7690a4">Delante del arquero, una línea de tres: el “Pacha” Yácono, el Ruso Vaghi y Luis Ferreyra. El Pacha era un petisito con cabello ‘descapotable’ que flameaba al viento en cada corrida. Se hizo muy conocido por ser especialista en la marca personal, anulando a un gran wing como lo fue el “Chueco» García. Vaghi, también caracterizado por la marca hombre-hombre, fue el recio mariscal que tenía el equipo para hacer pie en el fondo. Y Luis Ferreyra fue quizás el de menor brillo; luego lo reemplazaron por un defensor de una calidad técnica superior como «El Zurdo» Rodríguez.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7f0d0b91acf35638fbf96266ef6c3f2">Delante de ellos dos fogoneros: Bruno Rodolfi, con un estilo más recio que el de su predecesor José Minella, y José «El Tuerto» Ramos, el más alto del plantel (cabe aclarar que no era atacante pero se iba al ataque con igual o mayor decisión que cualquiera de los delanteros).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40116a31546939f248954252422f1c5d">Completaban el cuadrado mágico las mayores figuras del equipo. Uno era José Manuel Moreno, que todavía no era «El Charro” pero ya lucía su característico bigote. Por ese entonces mostraba sus aptitudes de gran animador del equipo, yendo y viniendo por el carril del 8, ramificando su recorrido por toda la cancha y mostrando, a su vez, su amplia gama de recursos técnicos. Cuando partió rumbo a México su lugar fue tapado por Alberto Gallo, pequeño jugador procedente de Racing. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3d230faccd3ebda6cafbb1d167be1e5f">Al lado de Moreno estaba su gran compañero y del que podemos decir que era el miembro más importante del equipo: <strong>Adolfo Pedernera, el de los ojos en la espalda y los bochazos de 50 metros. Sin él en la posición de centro delantero no había Máquina. Era el cerebro de la operación. El qué movía los hilos, abriendo o cerrando el juego, administrando los tiempos del partido.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c0bafa7b37afe6e01d4e8d34b555228">Por las puntas dos wines bien distintos. Juan Carlos “Tomate” Muñoz era todo velocidad y gambeta desde la derecha, antecesor por estilo de Corbatta y Garrincha. Félix «Chaplín» Loustau, diminuto wing izquierdo que valía por tres jugadores, fue la perfecta edición del wing ventilador. El tercero en discordia era el Mono Deambrossi, menos jugador que los ya nombrados aunque muy útil por manejo de ambos perfiles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c31b0aa1feff8d392dd97e3e3cc9d028"><strong>Pero alguien tenía que meter los goles, terminar el entramado de pases del binomio Moreno-Pedernera o aprovechar los venenosos centros a rastrón hacia el punto penal de Muñoz y Loustau. Ese era Angelito Labruna, el manual del hincha de River. Él FUE River. </strong>Ángel tenía un pique corto que dejaba pagando a cualquier defensor y una capacidad de definición, sobre todo cuando se agachaba mostrando su famosa joroba, que lo llevó a ser el goleador del equipo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-305175d50565ec81a66fe412f392acd8">Este equipo se formó en las inferiores de River y tuvo sus bautismos de fuego frente a los grandes del fútbol después de golear 5 a 1 a Boca en las últimas fechas del campeonato de 1941. Luego de ese partido el periodista José Gabriel escribiría para Crítica que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrossi “Parecieron una maquinita…”.</p>



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		</button><figcaption class="wp-element-caption">Banda roja para Adolfo, buzo azul con la “M” de masajista para Peucelle. Carlos nunca quiso llevar el buzo de entrenador.</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicará durante los siguientes martes en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Pa&#8217; que bailen los contrarios</strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>
</ul>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-pa-que-bailen-los-contrarios/">#LosNuestros: Pa&#8217; que bailen los contrarios</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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