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	<title>Terrorismo de Estado archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Terrorismo de Estado archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Daniel Marcelo Schapira, ¡presente!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 02:14:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hasta hoy es el único tenista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar argentina</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/daniel-marcelo-schapira-presente/">Daniel Marcelo Schapira, ¡presente!</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="https://x.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d402384ce80f821efe3c486200d307c">La historia de Daniel Schapira, reconstruida por primera vez por el periodista Oscar Pinco en el diario Los Andes en 2001 y luego profundizada por Gustavo Veiga en <em>Deporte, desaparecidos y dictadura</em>, se transformó con el tiempo en un símbolo que excede al tenis: el de una vida atravesada por el deporte, el compromiso político y la violencia del terrorismo de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca7e3c26d1d8b3df62b053b75a7feb7f">Schapira nació el 18 de octubre de 1950 en la Ciudad de Buenos Aires. <strong>Tenía 26 años cuando fue secuestrado en abril de 1977, en la esquina de San Juan y Boedo, por un grupo de tareas. Desde entonces permanece desaparecido. </strong>Su figura es recordada cada año en el Día del Profesor de Tenis, que se conmemora en la fecha de su nacimiento, y también en una Copa que lleva su nombre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7b171217beb1b2eda9a9611aae3436be">Tenista destacado -llegó a ubicarse en tres ocasiones entre los diez mejores del ranking nacional-, compartió generación con jugadores como Ricardo Cano y fue parte de una camada que creció entre clubes como GEBA, Comercio y San Lorenzo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5299aa3ba4af0ab2cc45f85a5a0cfb97">Quienes lo conocieron destacan tanto su talento deportivo como su vocación docente: dio clases en DAOM y Macabi, y su mirada del juego combinaba sensibilidad táctica y pasión. Una anécdota ilustra ese ojo clínico: tras perder un partido, describió con precisión el estilo de un joven rival zurdo que le pegaba de revés de forma muy enroscada. Ese jugador era Guillermo Vilas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-afa7d440d5bf454d7aa01464fb128087">Pero su vida no se agotaba en el tenis. Estudiante de Derecho en la UBA, Schapira fue ayudante en la cátedra de Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Su compromiso político lo llevó a Córdoba, donde en 1976 fue perseguido y baleado por fuerzas represivas. Gravemente herido, logró escapar y regresar a Buenos Aires. <strong>Su hermano Edgardo recuerda que, incluso en ese contexto, se negó a abandonar el país: sentía que hacerlo sería “traicionar y abandonar a sus compañeros”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc678a2892451cfdc56435b93178df6e"><a></a>En la clandestinidad, cambiaba de refugio cada noche, pero mantenía el vínculo con su familia. “A pesar del horror por el que estaba pasando, su pasión por el tenis lo llevaba a recomendarme la táctica para jugarle al rival que me tocaba”, evocó su hermano. Esa mezcla de convicción política y amor por el deporte define buena parte de su legado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="302" height="610" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17.png" alt="" class="wp-image-3781" style="width:204px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17.png 302w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17-149x300.png 149w" sizes="(max-width: 302px) 100vw, 302px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-96c285f02b4414beb9cf0ebc07e01287">Schapira fue visto en centros clandestinos como la ESMA y la Superintendencia de Seguridad Federal, donde fue brutalmente torturado. Su esposa, Andrea Yankilevich, estaba embarazada de un mes al momento de su secuestro; su hijo, también llamado Daniel, nació meses después y hoy está vinculado al deporte. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46b49a06d061f5290a595e8fb30906fa">Recién en 1984 se formalizó la denuncia de su desaparición. Décadas más tarde, su legajo universitario fue señalizado como el de un estudiante detenido-desaparecido, y su imagen integra el mural de los estudiantes de Derecho víctimas del terrorismo de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3f7ecb91726dc4af855910072cc744aa">Su historia, sin embargo, sigue generando nuevas capas de memoria. <strong>Desde Italia, los periodistas Roberto Brambilla y Alessandro Mastroluca publicaron hace unos años <em>Dónde está Daniel Schapira. Desaparecido</em>, un libro que reconstruye su vida a partir de testimonios y documentos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9942062e141c7e0dd8f00dc6cfdb5cc1">El proyecto nació, según cuentan, de la curiosidad periodística y del cruce entre deporte e historia. “Juntar las piezas de la historia de Daniel era también reconstruir un contexto, un momento y una época de la Argentina”, explican en una entrevista que el autor de esta nota realizó para Tiempo Argentino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8858029ad8282beb55a1c2451f1d710">La investigación comenzó en plena pandemia, cuando contactaron a Pinco y, a través de él, a la familia. Ese proceso no solo permitió ampliar la información disponible, sino también devolver fragmentos de la historia a quienes la habían vivido de cerca. “Contar la historia de un desaparecido es volver a darle vida, a darle dignidad a su trayecto humano”, sostiene Brambilla. Para los autores, el caso de Schapira funciona como un paradigma: el de una persona que “soñaba con un mundo mejor y decidió sostener sus ideales hasta el final”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f2f222693924ea78add11fedb3c11c9"><strong>El deporte, coinciden, es una herramienta poderosa para narrar estas historias. No como un ámbito aislado, sino como parte de una trama social y política más amplia. </strong>En ese sentido, Schapira no es solo un tenista desaparecido, sino también un testimonio de época: el de una generación atravesada por la violencia estatal, pero también por la convicción y la búsqueda de justicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c71611e207490ff6b69277f84c5e6c27">A casi cinco décadas de su secuestro, su nombre sigue circulando entre canchas, aulas y libros. Cada evocación, cada investigación y cada relato contribuyen a lo mismo: que Daniel Schapira no sea apenas una ausencia, sino una presencia activa en la Memoria.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="704" height="800" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18.png" alt="" class="wp-image-3782" style="width:448px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18.png 704w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18-264x300.png 264w" sizes="(max-width: 704px) 100vw, 704px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/daniel-marcelo-schapira-presente/">Daniel Marcelo Schapira, ¡presente!</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Torito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Nov 2024 20:22:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Rosario Central]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo de Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homenajearon a Waldino Aguirre, histórico goleador de Rosario Central asesinado a golpes por la policía en plena dictadura.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/torito/">Torito</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Facundo Paredes (<a href="https://x.com/ParedesFacundo">@ParedesFacundo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bbd0a5a8b795c390cccee8a64dfec7d">Con el hígado a la miseria –antes por el alcohol, ahora por los golpes–, costillas rotas, el tórax estropeado y la marca de unos borceguíes policiales como firma en el centro del pecho, Waldino Aguirre le dice a otro de los detenidos de la Comisaría 11ª: “Estoy jodido, hermano. Estoy muy jodido”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-61d94c0b3fd015b8f4513d2bcbf85e3f">Goleador histórico de Rosario Central hasta ser desplazado de esa condición por Marco Ruben, la historia del <em>Torito</em> Aguirre es la del ídolo caído en desgracia. Perdido en borracheras y en la pobreza, alejado de su familia, (sobre)vivía en un vagón del tren cuando <strong>en octubre de 1977, en los albores de la última dictadura, lo fue a buscar la Policía del genocida <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Feced">Agustín Feced</a> por el presunto secuestro de una mujer</strong>. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-734de5fccc2ad139f66997859b2d274e">Horas después, un parte oficial informó que “murió por un ataque al corazón”. Aunque escrito para otro <em>Torito</em> (al popular boxeador Justo Suárez), el cuento de Julio Cortázar también se emparenta con la vida del futbolista nacido y criado en Tablada. “Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba”.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Ilusionista y goleador</h3>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43b1c3277c8a1e7532f673ccc8a4efd4">Waldino Aguirre volvió a la agenda periodística cuando Ruben se aproximaba a su récord de 98 goles con la auriazul, superado en noviembre de 2021. Su nombre luchó contra el olvido gracias a efemérides y estadísticas, hasta que el pasado lunes el espacio <strong>La Memoria es Central recogió su nombre como bandera contra la violencia institucional.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="684" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-3-1024x684.png" alt="" class="wp-image-2694" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-3-1024x684.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-3-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-3-768x513.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-3.png 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Sebastián Francesio</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2051bd6ca29d97386b3046a60d8de635">Salió de la panza de Dominga Caballero el 18 de noviembre de 1920. Sixto, su padre, lo llevó a los clubes La Unión y La Aurora. En 1935 llegó al club grande del barrio, Central Córdoba. Debutó dos años después: jugó con Gabino Sosa y reemplazó, nada menos, que a&nbsp;<em>Capote</em>&nbsp;De la Mata cuando éste se fue a Independiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3a9fe8175e4c0f01dd9bc42934933f7">Dejó el Charrúa en 1941 con un título (el extinto Campeonato del Litoral), 32 goles en 61 partidos, y el dinero de su venta para comprar la sede de calle San Martín 3250. Tuvo dos etapas en Rosario Central, con un título de Segunda División en cada una. En el medio jugó en Racing (lo compró por 80 mil pesos) y Huracán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b96e6a69ba3bc9031613305e66ffc571">Conocida es la anécdota del clásico rosarino en el que exhibió sus testículos al sector femenino de la tribuna de Newell’s, causando el horror de las damas y la furia de los caballeros.<strong> </strong>Ya de mozo en la emblemática parrilla Copalo, de Saladillo, se justificaba ante los comensales que le pedían que repitiera esa historia: “Habían insultado a mi madre”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-de1d2a2f47749e47b8b22bef662adcf0"><strong>Como jugador del Globo pero siguiendo el partido desde la platea, al Torito se le “escapó” un estruendoso aplauso cuando Central –rival de turno– anotó un gol</strong>. El partido se jugó en Arroyito, pero el gesto fue a la vista de los hinchas visitantes, que lo increparon.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70b3cc690dda0c9703d7fe6645949979">Retirado tras su paso por el fútbol peruano, cayó en la pobreza, la depresión y el alcoholismo. Vendía anécdotas: su gloria futbolística apenas le sirvió para recordar historias a cambio de las monedas de quien quería escucharlas. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7d1475ae3e73e93d472538dbe10073e9">Docente y escritora, Berta Temporelli se crió en Tablada con una sobrina de Aguirre: “Mi amiga recuerda –escribió en Facebook– que cuando murió su papá, su tío estaba muy empobrecido, y le tuvieron que prestar un saco para ir al sepelio”. Una nieta del Torito, me cuenta la militante de Hijos María Eugenia Di Pato tras contactarla, reveló que “la familia buscó ayudarlo, pero él se negó, y desde ahí perdieron contacto”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ea6d0612d2e265233061db2e75533f48"><strong>El armazón de un tranvía, en un terreno de Necochea al 4300, hacía de vivienda. Allí llegó la policía la noche del 27 de octubre de 1977</strong>. A falta de patrullero disponible, se lo llevaron en un taxi.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Torito es muerto</h3>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="598" height="728" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-4.png" alt="" class="wp-image-2695" style="width:332px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-4.png 598w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-4-246x300.png 246w" sizes="auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1abda2b396886e903c044bc1cd5cc2c">“Lo que pasa es que no doy más aquí tumbado todo el día”, sigue Cortázar. “La fortuna ya se aparta de vos / Y al club del arpa te asociás”, canta el Indio Solari en <em>Torito es muerto</em>. En el robo de unos 40 atados de cigarrillos con los que Waldino intentó aliviar el hambre comenzó la sucesión de hechos que terminaron con su vida. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2aae30a0a6650d1f4901a63ea7701826">Una crónica del diario La Capital relata que un tal “Alfredo Salinas prometió vender una parte de la mercadería, pero se quedó con el dinero”. Una versión dice que Aguirre, un vendedor ambulante y otro hombre más fueron a buscar al tipo para apretarlo, y que al no encontrarlo, como represalia se llevaron a su hija mayor. Otros dicen que el ex jugador, como conocía el domicilio, sólo guió a sus dos laderos, quienes a su vez negaron participación alguna del ex Central. Pero la esposa de Salinas dijo haberlo reconocido, y le mandó la policía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a47965e8055532199f93b899807e42a">Lo cierto es que en la madrugada del 28 de octubre, cuando los agentes de la Seccional 11ª ya lo habían desfigurado a patadas mientras le preguntaban por el paradero de la chica, ella ya había escapado de sus inexpertos captores y estaba en su casa.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d8cf21f3f3ba201d1897b90fb918243"><strong>El volumen de la radio al palo no evitó que los gritos de la paliza alcanzaran los oídos de los otros presos.</strong> Ciertas prácticas policiales no envejecen con el tiempo, sea en dictadura o en democracia. Al igual que muchos años después con Franco Casco, también víctima fatal de violencia institucional, la voz de los detenidos y la autopsia cambiaron la versión oficial. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-88052028fd2ec969c4412d7ca7629909">De la “muerte por un paro cardíaco” se pasó –tras la investigación del juez José María Peña– a muerte por “extensos hematomas en la región tóraco-abdominal, la deformación del tórax dando la impresión de aplastamiento de la caja torácica, rotura de costillas”. El deceso, concluye el informe del forense, “se produjo por hemorragia masiva por ruptura de hígado por traumatismo múltiple”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cd2341f4ff990c9f50c3b194014ef308">Su principal pecado, dice el investigador de la historia canaya Germán Alarcón, “era ser borracho, negro y pobre”. “Olivera lo tenía de los brazos, Acevedo le saltaba encima y Basualdo le pegaba con los pies y las manos”, relataron los presos sobre los oficiales que aportaron esas prácticas criminales hasta asesinar al Torito. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71088bb5ac89dfdb3d99c5bd15fb2aca">Olivera se dio a la fuga dos años después, antes de conocer su condena. Nunca más se supo de él. Acevedo fue condenado a 13 años de prisión, y Basualdo a 12. <strong>“No tuvieron condenas muy grandes”, lamenta Tomás Labrador –también de Hijos y de La Memoria es Central– “y encima salieron a los pocos años”</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d271eee9357e4e967cd47c6aaf4ecb46">Caprichos oscuros del destino, la policía santafesina de Agustín Feced que asesinó al goleador histórico canaya, incorporó a sus filas a otro que evitaba los goles: Edgardo Andrada, el&nbsp;<em>Gato</em>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Quisiera que me recuerden</h3>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a0a24eaf50d0535c0df4a938c9654803">“La memoria no tiene colores políticos ni colores deportivos”, remarcó de entrada Carlos Comi, dueño del bar Gran Centralito, donde el lunes 28 se realizó un homenaje a Waldino Aguirre, a 47 años su asesinato a manos (y pies) de la policía. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ac70ce1bf5fe03efe88a990f2416db87"><strong>Tras esa aclaración, el ex concejal admitió que parte de la idea surgió de un viejo rival de bancada y de tribuna como Eduardo Toniolli.</strong> Entre los innumerables retratos e imágenes de ídolos canayas que ilustran las paredes del negocio gastronómico vecino del Gigante de Arroyito, “falta el Torito”, le advirtió el hoy diputado nacional y ex edil justicialista y leproso. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d9803dfd92e7e1511ac414a712a8cba">“Carlos nos tiró el centro, sólo tuvimos que empujarla”, agradeció Santiago Garat, periodista de este semanario, escritor y referente de La Memoria es Central, el espacio auriazul de derechos humanos que impulsó el evento. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8aec946f75ae882d41bda55a76560670">Tomás Labrador repasó el legado futbolístico del delantero, que debutó con gol ante Platense. “Hubo amor a primera vista”, apuntó el también militante de Hijos Rosario. Su par María Eugenia Di Pato recorrió su andar tras el retiro y hasta su muerte: “El único futbolista profesional asesinado por la policía en dictadura”. La muralista y militante de derechos humanos María Luciana Pollola, cerró: “Lo matan por ser un negro de gorrita”.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Publicado en el semanario El Eslabón del 02/11/24 y extraído de <a href="https://redaccionrosario.com/2024/11/05/torito/ ">https://redaccionrosario.com/2024/11/05/torito/ </a></em> </p>
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