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	<title>Revista archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Revista archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Huracán, el primer escalón hacia la gloria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:17:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El Huracán campeón no se construyó de la noche a la mañana; fue el fruto del trabajo a conciencia de un líder excepcional.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/revistas/huracan-el-primer-escalon-hacia-la-gloria/">Huracán, el primer escalón hacia la gloria</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Alejandro J. Lomuto (<a href="https://x.com/ajlomuto">@ajlomuto</a></strong>)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8feeb9fcd61ca10dcf95d14bda6ea39">César Menotti colgó los botines a fines de 1969 y no perdió tiempo. “Yo no sabía ordenar a un equipo adentro de la cancha, pero allá por el 70 decidí que quería ser entrenador, así que me fui al Mundial de México, para poder aprender”, recordaría muchos años después. Allí, además de observar entrenamientos y analizar partidos con el periodista Osvaldo Ardizzone, ratificó su devoción por el estilo de juego de Brasil, donde había pasado sus últimos dos años como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0aaffec3581d8ee5861425f7a6ddde9e">En abril de 1971 hizo su debut como DT en Huracán. Tenía 32 años y apenas una breve experiencia como ayudante del <em>Gitano</em> Miguel Antonio Juárez. No era un desafío sencillo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10704b88a8e70ed7240479657d10cd04">El Globo era el único de los seis grandes que no había sido campeón de liga en cuatro décadas de profesionalismo y en los últimos años habían pasado por su <em>silla eléctrica</em> varios entrenadores de renombre –Renato Cesarini, <em>Pipo</em> Rossi, Adolfo Pedernera, Carmelo Faraone y Osvaldo Zubeldía, entre otros–, todos sin éxito. Y en el plantel, si bien no faltaban jugadores de buen pie, escaseaba la disciplina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-356c4e60f92437c5a8d2c6d9902a4483">El comienzo no fue alentador: casi sin tiempo para el trabajo futbolístico –se apretaron 12 partidos en dos meses–, el equipo cayó a puestos de descenso. <strong>Un receso de 40 días le permitió al Flaco imponer sus reglas, las futbolísticas y las de convivencia, y Huracán terminó noveno en el torneo. Pero eso no alcanzaba para la sufrida hinchada </strong><strong><em>quemera</em></strong><strong>. Había que apuntar más alto.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a213088229792fc625a8b161bcbeeab">La idea de juego ya la tenía, como me dijo en 2023: “Brasil del 70 trabajaba en la recuperación de la pelota, más que en lo físico, en los espacios. Ellos achicaban para atrás y donde vos metías una pelota había tres brasileños. Yo tenía esa idea en la cabeza. La mejor manera de defenderse es con la pelota.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e914ada9fd2bccac0ee758105946f0b8">Había algunos intérpretes –Miguel Brindisi, Carlos Babington, Roque Avallay, Alfio Basile– y los que faltaban fue encontrándolos en los sucesivos mercados de pases. Así, en 1972 llegaron Francisco Russo y Omar Larrosa, y en 1973, Jorge Carrascosa, Nelson Chabay y René Houseman.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-495e7ab2587fcc254b7fb442b03d3ddf">Tuvo su cuota de suerte: aunque parezca inimaginable hoy, Houseman no fue la primera ni la segunda opción consideradas por Menotti para ser el puntero derecho titular de Huracán en 1973. El primer candidato fue el brasileño Marcos Pereira Martins, que había jugado en el 72 pero prefirió volver a su país, y el segundo fue un joven Daniel Bertoni, pero los dirigentes del Globo consideraron demasiado caro lo que Quilmes pidió por su pase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff6936488cf5f788d4c83d660be599db">Pero no todo fue cuestión de suerte. En realidad, casi nada lo fue. <strong>Si la idea estaba clara de entrada, Menotti trabajó mucho en la semana para que los solistas hicieran sonar a la </strong><strong><em>orquesta</em></strong><strong> como él quería. Que le gustara el juego elegante no quiere decir que dejara todo librado a la improvisación y que no le interesaran los resultados.</strong> Y vaya si trabajó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cfa8646d6f8b23fafdc2b2562bbe32e4">“La única vez que usé el pizarrón en Huracán fue a mediados del 71, cuando expliqué cuál era el funcionamiento que pretendía, y en ese funcionamiento el número cinco era un jugador clave”, reveló en 1973. Entonces aún no estaba Russo, que llegó al año siguiente después de tres temporadas en Platense. En el Globo empezó de atrás, hasta que se convirtió en el número cinco que Menotti pretendía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31a1aa8b9185094f0cd5de6c35896eb9">Con <em>Fatiga</em> Russo como eje, Huracán levantó hasta terminar el torneo Metropolitano de 1972 en el tercer puesto, como el equipo más goleador y con algunos partidos memorables, como el 5-1 a Boca Juniors, el 3-0 al San Lorenzo que acababa de consagrarse campeón y el 2-1 a River en el Monumental. En noviembre, el diario Clarín bautizó al equipo como <em>Los hermanos de Pelé</em>, entonces el mejor futbolista del universo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bab57d51d392aaad9a3cf7f80a46aca">Además de Russo, ese Huracán tenía varios recursos que resultaron claves. Uno de los más interesantes era que Brindisi y Babington jugaban al revés de como lo hacían el ocho y el diez en los demás equipos (en este caso era el diez el que se quedaba más cerca del cinco y el ocho, el que participaba más del ataque), lo que complicaba las marcas a los mediocampos adversarios.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc351b16b23aab5e435933dea53c4153">Desde la izquierda partía Omar Larrosa, un falso extremo que sabía cómo acompañarlos de la mejor manera: “<strong>Hay un momento de cada partido jugado por Huracán en estas dos últimas temporadas en que Omar se convierte en el jugador más importante para el equipo</strong> –explicó Menotti en 1973–. Es la última media hora, cuando abandona la raya izquierda y pasa a trabajar desde atrás, cerca de Russo, relevando a Brindisi.”&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59e5692a5e388bdc99143eb5d92ecbf1">Y por supuesto, en el fondo lideraba Basile, líder indiscutido del plantel dentro y fuera de la cancha: “Siempre digo que vos podés tener los jugadores que tenía Huracán, pero no sé qué hubiese pasado si no estaba <em>Coco</em>”, me dijo Babington en 2002.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43b79f3d0947dc4a076b17733e5c1d75">Había también <em>laboratorio</em>. “Se preparaba todo, los tiros libres y los corners, en los que íbamos a cabecear Basile, Buglione, Avallay y yo; no tirábamos 20 corners o tiros libres, sino tres, pero lo practicábamos”, me dijo Russo. “Todo era trabajado; César por ahí no quería mostrarlo públicamente, pero lo hacíamos”, ratificó Larrosa.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXcxwVVCBrVkaLAHjj36pwp6-MWY6lu3lrs4lV9u5UdeV9yfYoYQjkte_n_HVpcI2AFU2GFMW4ZgqfeR-MKV4jQAismM7EIDNYfAPFSdwzNpxLZ4InKJo7NRbrH0oRMBP401N-W95KAv7Mr7bgT_BHNYXj-6KKFwO3yZPfsc?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82da34da81cc705561fe0db867a74714">Pero aún faltaba un poco más. El recambio de jugadores en el verano de 1973 obligó a Menotti a seguir trabajando, especialmente en la defensa, en la que todos sus integrantes llevaron su sello.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff7977a6432c5a71c46a0e1d3f733cbb">A Chabay lo ubicó de lateral derecho, la posición en la que menos había jugado pese a que podía ocupar cualquiera de los cuatro puestos del fondo; a Buglione, un zaguero fuerte y expeditivo, lo convenció de salir jugando por abajo; a Basile, disminuido por una rodilla lesionada que lo obligó a infiltrarse antes de cada partido y en cada entretiempo, lo hizo jugar más contenido, y a Carrascosa le quitó responsabilidades ofensivas a las que estaba acostumbrado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-efaa07968a2b0c0e53c75e6fca143d9f"><strong>El Globo empezó el Metropolitano del 73 con ritmo demoledor: 6-1 a Argentinos Juniors, 2-0 a Newell’s en Rosario, 5-2 a Atlanta, 3-1 a Colón en Santa Fe y 5-0 a Racing. Con otras goleadas –incluido un brillante 5-0 a Rosario Central como visitante–, terminó la primera rueda con 46 goles, a un promedio de 2,88 por partido. Ganaba, goleaba y gustaba.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-385cccb7ebf1724903b2ecd27f2acc04">Pero a poco de comenzar la segunda rueda, la Selección que se preparaba para jugar las eliminatorias para el Mundial de 1974 les quitó a los clubes sus principales jugadores, y Huracán debió afrontar 13 de los 32 partidos del torneo sin Brindisi, Avallay y, en varios de esos encuentros, sin Russo, Houseman y Babington.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c8759cc857d3b5d5ecd767e586b6b53">Con un plantel <em>corto</em> y reemplazantes de características diferentes, el equipo perdió fuerza ofensiva y, en cambio, fortaleció la defensa. Desde que perdió a esos futbolistas y hasta que se consagró campeón, solo volvió a ganar dos partidos consecutivos en una sola ocasión y terminó superado en la cantidad de goles a favor, pero tuvo en cambio la valla menos vencida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12889712397c349bd2d36cc5701a5751">Menotti dirigiría a Huracán hasta el último partido de 1974 –para entonces ya había asumido como director técnico de la Selección– pero el Globo, con otros entrenadores, completaría un quinquenio en el que jugó muy bien, goleó a menudo y no bajó del tercer puesto: campeón en el 73, tercero en el 72 y el 74, y subcampeón en el 75 y el 76. En su debut como director técnico, el Flaco acababa de producir un cambio de época en un club y se aprestaba a iniciar otro, mucho más duradero, en la Selección.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXfZHfddOkYPfejvPd2a6QO0t9fNCvD7kUiWkcMxh4mNu7P4QLzWQkBKkBpPz2FJFVTq9i-bPg39r5Ci9B-Td668671nUkM8g3j1xWTPn6oLUH5MSz0prwmoiQmJyMHk3BJ14R1RyFg5vYILbSPqwM8BhKdgpNByLUAnP1SxVA?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-medium-font-size"><strong><em>Este artículo fue publicado originalmente en nuestra octava revista, dedicada a César Luis Menotti. Podés conseguirla en preventa en <a href="https://t.co/2xNAHzCzzK">este link</a>.</em></strong></p>
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		<title>Hacer las cosas bien: lo que el Loco nos enseñó</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Apr 2024 17:59:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Retratar en palabras al Loco Bielsa no es tarea fácil. Por eso le dedicamos una revista, y por eso disponibilizamos este texto que forma parte de ella</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Nadia Fink (<a href="https://www.instagram.com/nadiafink77/?hl=es">@nadiafink77</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0833767dc00f9460a54deba1d8b552c8">Esta nota no sería aprobada por Marcelo Bielsa. Si lo observamos un poco, con esa mirada que se desvía, esa cabeza baja, la sonrisa tímida; si seguimos su carrera y sus ideas esparcidas en todos estos años sabremos que el Loco no disfruta de las palabras elogiosas. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-800a704a706b9704467dc99d59397c4b">“Nadie que haya llegado tan lejos puede haberlo hecho sin hacer concesiones”, podría decir tranquilamente y anularía toda posibilidad de refutación. Sin embargo para querer al Loco hay que estar un poco loca también, así que habrá que poner los valores de Bielsa sobre la mesa y bancarse la que venga.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59421b7014d9d5eb2d140ff6214df76d">Es cierto que en estos últimos tiempos el Bielsismo sigue ganando seguidoras, seguidores. Es como los hongos: hace rato que están ahí, pero de golpe se conocieron todos sus beneficios.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b3342a3e0a26cc753ec596fb4ffa84c3">Todavía se escucha algún eco del “Quedamos afuera en la primera ronda” (cual personaje capussotteano que grita: “¡seis a cero con Bolivia!”), pero cada vez hay más acuerdos y más fanáticos del Loco. <strong>Y Bielsa es una rareza en el mundo del fútbol porque tiene sus propios hinchas. </strong>En todos los equipos donde fue técnico la gente lo quiso mucho, y lo sigue hasta hoy, “juegue donde juegue”, perdón, “dirija donde dirija”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-81df03bebc436af23d22a76d27b484c4">La periodista Ayelén Pujol nos abre una puerta para empezar a pensarlo: “Él tiene una forma de ver el fútbol que, para mí, habla también de una forma de mirar el mundo, la sociedad, y la forma en la que vivimos. En general, pareciera que el sistema nos dice que con esos valores que propone no ganás, que para ganar hay que hacer trampa, hay que pensar en el resultado, hay que pasar al otro por arriba”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b03ea81f94a27cc62df5c95987aff3a4"><strong>Y ahí encontramos uno de los primeros valores a rescatar: su idea de que se aprende más de la derrota que del triunfo</strong>, en un mundo que se empeña en el triunfalismo y, en particular, en un fútbol profesional parte del mundo del espectáculo donde los jugadores y las jugadoras deben ser máquinas generadoras de dinero, show y resultados, parece un bálsamo en medio de tanta verborragia resultadista.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc24d405bd4479c7603e88e03535cf6b">También nos hace eco en nuestra cotidianeidad, porque la vida misma es una sucesión de hechos que solo a veces generan felicidad. Bielsa vendría a ser, en este contexto, nuestro<em> anti final feliz</em> de los cuentos de hadas. Y eso se lo agradecemos mucho.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8a7851a781e934d3df564b31bf200065">“No se lo regalamos, se lo devolvimos”</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c9cfa6c800107a393482005c678a1569">Por la fecha 45 de la Championship inglesa el Leeds, dirigido por Bielsa, recibía al Aston Villa. En el minuto 72, Mateusz Klich convirtió un gol para el Leeds y los rivales salieron furiosos a reclamar. ¿Qué había pasado? El tanto había sido convertido mientras el jugador del Aston, Jonathan Kodjia, había quedado tirado en el piso.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-78c667fd71f8bc083f615b3be335af75">Cuando el Leeds sacó del medio, Bielsa les había dado la orden que se dejaran empatar: así que sin resistencias, Albert Adomah puso el 1 a 1, que terminó siendo el resultado final. Con ese empate el Leeds sepultó la posibilidad de ascender a la Premier League y Bielsa fue condecorado con el premio Fair Play.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cff36d1021bed3bbaa36fa6a3e977ddc">Días después, cuando le otorgaron dicho galardón, escribió: <strong>«Quiero mencionar a mi madre, quien me enseñó a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. También a Newell&#8217;s, el club al que pertenezco y en el que durante 20 años aprendí a vivir el fútbol de una forma particular. Hay razones permanentes en mi vida, como mi familia y mis amigos, que me recuerdan los valores que no deben ser olvidados».&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-86c98eeba648dc4f26a95607b70fb698">Vuelvo a ver el video. Bielsa discute a los gritos, sacado como pocas veces, con John Terry, uno de los dos DT del Aston. Su pedido de que le convirtieran un gol no es solo de bondad: es, más bien, de picado, un “¿Sabés dónde te podés meter el gol?, a mí no me vas a decir que hago trampa, mamerto”, jamás dicho por nuestro correcto Bielsa, pero expresado en esos ojos que emiten rayos láser.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1280" height="720" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-7.png" alt="" class="wp-image-2017" style="width:728px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-7.png 1280w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-7-300x169.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-7-1024x576.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-7-768x432.png 768w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21a7dc5e77a49b8fdf3ea8c9262d06ec">Ni hacer juicio por retrovisión</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b2703e928df55539f626694dc7223c8c">Su abuela materna, la “Nona Marina”, decía que el pequeño Marcelo era “mal encarado”. Se ve que tenía carácter bravo desde chico. Era muy alegre y fácil de hacerse querer, pero cuando se enojaba, agarrensé porque era gritón y chinchudo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6755ee7104ad5aee902eb7eda524192f">Y una de las cosas que más lo enojaba (además de dormir la siesta y tener que ir a la escuela) eran las injusticias. Eso de “mal encarado” lo vemos cada vez que algo no le parece correcto, y no lo disimula.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a28cb88c2c936a872e538f6fb3379df">Era 2010 y la Selección chilena, que dirigía Bielsa, había quedado afuera del Mundial de Sudáfrica. Pero el pueblo lo recibió como si hubieran ganado el mundial.<strong> El presidente Sebastián Piñera los recibió en el Palacio de la Moneda. Bielsa negó el saludo primero y luego dio una mano de muy mala gana.</strong> Con esa carita que a la Nona Marina le hacía decir: “este se levantó con la luna”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f071d0f93d5de51d709cf7e1b096c176">Además de no interesarle los protocolos forzados, era una cuestión ideológica. Marcelo estaba más cercano a los valores de la ex presidenta Michelle Bachelet que a los de Piñera. Cuando la sociedad se alzó contra él opinó: «Admiro lo que el pueblo chileno está haciendo. Están tratando la democracia de una manera diferente. Son un ejemplo para el resto de los países, maltratados por sus autoridades. Ellos reclaman una manera correcta de hacer democracia».</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-739234b02a03aa7b08935b0ad56a74a0">El futuro ya llegó </h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e2be1e93ac4a7e287ee92296e1713b1b">“Me llena de orgullo que levante las banderas del fútbol que levanta, pero por sobre todas las cosas las banderas de la vida. Y lo que significa el fútbol como herramienta transformadora y entender un juego que tiene que ver con la vida misma”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ac7f932fa05eaa12c9c7249994b4edf0">Las palabras son de Mónica Santino, ex jugadora de fútbol y DT. Mónica, además, es parte de “La Nuestra”, un grupo que está en la Villa 31 desde hace años haciendo fútbol con las pibas de ahí. Su lema es “me paro en la cancha como en la vida” y de ahí viene esta mirada sobre el fútbol como herramienta transformadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40baa8f62575ea4fcfe45fc3377cb317">Hace algunos años, Bielsa dio una charla en el secundario en el que había cursado: el Sagrado Corazón, en Rosario, Santa Fe. Van algunas ideas que expresó allí, como para seguir esparciendo semillas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Sobre el éxito y el fracaso:&nbsp;</strong></li>
</ul>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f246d3723aeda9ddba25d7bdf0e4dc69">«No permitan que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte solo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es lo importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo»</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Sobre la fama:&nbsp;</strong></li>
</ul>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a68b51e9bf2060a06408219be134b396">«Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es lo único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo; cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen esos tipos de cosas, que se los describan millonarios, que se los describan famosos, que se los describan extraídos de la realidad social, fuera del contacto con la gente común.”</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Y sobre los valores (a los que Bielsa llama virtudes):</strong></li>
</ul>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f28e9db9fe657e78e883d42c59b7c24a">«Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes, decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro, yo aprendí por el deporte que la generosidad era mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con que yo después traté de orientar mi vida».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5ac3777fbc2283c1ee53b6b5bb8a1880"><strong>Y así como les habla a las juventudes, asistimos a una nueva era del bielsismo: el de un Marcelo que, parece, se está dejando querer. </strong>En todos los lugares abrazó a las niñeces, en Uruguay charla con ellos y ellas cada vez que puede y en Carlos Pellegrini, un pueblo de Santa Fe, incluso hicieron una obra de teatro sobre su vida en un jardín de infantes. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-807fc787b033ad4fa4311bc0a89b8b6f">¿Qué rescataron esas niñeces? ¿Qué rescataron las maestras? Sus valores. Entonces, tal vez, todas estas palabras tengan algún sentido. Aunque, seguramente, Bielsa no lo apruebe.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="602" height="601" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-6.png" alt="" class="wp-image-2015" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-6.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-6-300x300.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-6-150x150.png 150w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/04/image-6-50x50.png 50w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>



<p><strong><em>Este artículo pertenece originalmente a nuestra séptima revista, dedicada a la figura de Marcelo Bielsa. Contactanos en nuestras redes para conseguirla!</em></strong></p>
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		<title>El Mundial que atravesó mi corazón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Aug 2023 00:39:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Scaloni]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión sobre las razones que nos llevaron a enamorarnos de La Scaloneta.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Marirró Varela  (<a href="http://twitter.com/marrirovarela" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@marirrovarela</a>)</strong></p>



<p>Cuando me invitaron a escribir esta columna tenía dos caminos: describirlo desde mi rol de periodista que acompaña a la Selección Argentina desde hace ya 32 años o darle un enfoque más pasional, acercarme a esa hincha que copó las calles de Doha y le dio color y calor a un Mundial que jamás olvidaremos. Tomo este último atajo, ese que me lleva a armar un mosaico de momentos atesorados en mi corazón.</p>



<p>El enamoramiento es un estado emocional que se caracteriza por la alegría y la fuerte atracción hacia el otro. Este sentimiento se manifiesta en los individuos de modo tal que sienten que puede compartir todo tipo de acontecimientos de sus vidas. De alguna manera el amor tiene relación con la fe. Y la fe la tuvimos desde mucho antes de Qatar. La llama se prendió en la Copa América, se hizo fuego con la Finalissima y para el Mundial ya era una brasa ardiente imposible de apagar.&nbsp;</p>



<p>Ese arquitecto de bajo perfil llamado Lionel Scaloni no nos invitó a soñar. Al contrario, siempre eligió tener los pies sobre la tierra.<strong> Fuimos nosotros los que nos embalamos atraídos por un equipo lleno de valores con ejemplos a seguir. </strong>La Selección es como esa sociedad idílica que supimos ser y que aspiramos a recuperar. Líderes positivos, administradores honestos, trabajadores incansables, solidaridad, unión, inteligencia, talento, esfuerzo, sacrificio&#8230;pico y pala.</p>



<p>El camino hacia la construcción de la tercera estrella duró 36 años. Esa ilusión se llevó puesto a grandes equipos y enormes estrellas de la historia del fútbol argentino que lo intentaron sin éxito. El propio Lionel Messi casi queda atrapado en esa aventura. Sin embargo el mejor del mundo decidió insistir y en eso también encuentro una razón para enamorarnos.&nbsp;</p>



<p>Esa pasión del 10 por la camiseta argentina nos llevó a recorrer 13.000 kilómetros hacia una tierra lejana y exótica. Pasamos de la amargura y la frustración ante Arabia Saudita a un optimismo elevado y necesario después de México. <strong>Empezó a cristalizarse ese sueño que se fue alimentando de un amor correspondido. Nos sentíamos convencidos y unidos: plantel, hinchas, todos juntos.&nbsp;</strong></p>



<p>Las noches previas a los partidos eran interminables y los días, llenos de vértigo e intensidad. Los octavos, cuartos y semis fueron películas de todos los géneros… suspenso, acción, tristeza y euforia. Y la final, dios mío… escribo y me tiembla la mano. Pasamos de la gloria a la debacle en un instante, sobrevivimos al 3-3 de Mbappé hasta llegar a los penales y rezamos. Nos escuchó el de arriba que de amores sabe mucho.</p>



<p>Jamás olvidaré que se me cerró el pecho, que hubo un momento en el que dije <em>“No puede ser, otra vez no se nos puede escapar!!”</em>. Y apareció Dibu, y luego un predestinado Gonzalo Montiel para el penal que pateamos millones de argentinos. Cuando entró esa pelota sellamos nuestro amor eterno con esta “Scaloneta”.&nbsp;</p>



<p>Por siempre será el Mundial de nuestras vidas, nada lo cambiará. <strong>Está tatuado en nuestros corazones.</strong> <strong>Atravesó como una flecha mi carrera de periodista pero mucho más a la hincha apasionada por la Selección que vive dentro mío.</strong> Merecíamos bellos milagros y sucedieron.</p>



<p>Tal vez el éxito de este equipo tenga que ver mucho con la amistad de un grupo de «muchachos» que nos hicieron emocionar hasta las lágrimas. Ellos se hicieron amigos y se juramentaron llegar a lo más alto, ser campeones del mundo. Cumplieron.</p>



<p><strong><em>Este texto fue originalmente publicado en nuestra quinta revista, dedicada enteramente a la figura de Lionel Scaloni. La conseguís acá: <a href="https://t.co/8x8OZ4ZVFf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.co/8x8OZ4ZVFf</a></em>.<em> </em></strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh5.googleusercontent.com/q4q94FkKMKarqlE5WpoJhbrcbg9qQQxp2V6KJ0s7pJI_4n-zUVDhM4beU18oCAPHsexVcJ3IO4IOnLwPvsrinn9pVKBJpHdxy3zjoGq3PV3GOSu1j5LgjloLt2mo1YujMlnkyKoz5A_T" alt=""/></figure>
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		<title>Aquel pibe de sonrisa pícara</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Jul 2023 19:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Series]]></category>
		<category><![CDATA[Pujato]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Digital]]></category>
		<category><![CDATA[Scaloni]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un viaje a los orígenes futboleros de Lionel Scaloni en Pujato. Anticipo de uno de los contenidos de nuestra revista dedicada al conductor de la Selección que nos conquistó para siempre. </p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/aquel-pibe-de-sonrisa-picara/">Aquel pibe de sonrisa pícara</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">Por Emiliano Nunia (@EmiNunia4)</p>



<p>«Lionel Scaloni en Pujato es más que Lionel Messi a nivel Argentina». La frase le corresponde a Daniel Quacquarini, presidente comunal de Pujato, un pequeño pueblo de poco más de 4.000 habitantes a solo 40 kilómetros de Rosario.</p>



<p>El 16 de mayo de 1978 -40 días después que Argentina ganará su primer mundial- nació allí el actual DT campeón del mundo. Sus padres, Eulalia y Ángel, y sus hermanos, Corina y Mauro, todavía viven en aquella localidad del Departamento de San Lorenzo.</p>



<p><strong>Scaloni dio sus primeros pasos como futbolista en el Club Atlético Sportivo Matienzo hasta que su padre lo llevó a probarse a Newell&#8217;s Old Boys.</strong> Después vino Estudiantes y luego el salto al exterior con su pase al Deportivo de La Coruña, de España. Pero Pujato, ese pequeño pueblo del interior del interior, guarda como un tesoro los secretos más preciados de su hijo pródigo.</p>



<p>Aparece en escena María Cristina Fosarolli, más conocida como la seño “Chichita», quien fue su docente de Lengua en sexto y séptimo grado y se anima a recordar así al técnico campeón del mundo: «Era un alumno aplicado, respetuoso y responsable, pero era de la barra de los traviesos, de hacer constantemente cosas».</p>



<p>Toda una definición que bien podría aplicarse al Scaloni que hoy conocemos, tan responsable como aventurado. Tan aplicado como hacedor de cosas. Vaya que hizo cosas. La seño continúa recordándolo como un chico muy hiperactivo, que todo aquello que encontraba lo transformaba en pelotita. “Cuando nos descuidamos lo encontrábamos pateando algo en el patio,” recuerda.</p>



<p>La pervivencia de ese niño de pueblo en el actual hombre campeón del mundo es algo que casi todos podemos presentir. Su mirada simple, su capacidad de asombro y su emocionalidad son buenas pistas. Coincide con esta idea Chichita, cuando emocionada dijo <strong>«Cuando lo vi bajar del avión con la Copa del Mundo me hizo acordar cuando tenía 11 o 12 años e íbamos de viaje de estudio a Buenos Aires, Córdoba o La Plata. Me transporta a ese momento donde era tan chiquito. Su sonrisa es la misma».</strong></p>



<p>Sin embargo, en la vida siempre hay personas que el destino nos pone por delante y nos permiten cambiar el curso de las cosas. Naturalmente que ese mérito no es solo de aquellos mentores, sino de quienes nos permiten transformarnos a partir de los buenos ejemplos.</p>



<p>Para retratar al Scaloni futbolista de aquellos años en Pujato nadie mejor que Alberto «Beto» Juárez. Él fue quien lo entrenó y dirigió en dupla técnica con Chiche (Ángel, su padre) en el reconocido Mundialito de Arteaga cuando tenía 12 años: <strong>«Era un chico atrevido, despierto. Se ponía el equipo al hombro e iba para adelante”.</strong> Sin embargo, la mayoría de las veces lo tenía en la vereda de enfrente ya que dirigía a Atlético Pujato y Lionel jugaba por su querido Matienzo, acérrimo rival del primero.</p>



<p>Si hacía falta una anécdota que pintara a la perfección esa mezcla de ingenuidad y travesura a la que refería su maestra, ese carácter “despierto” al que refiere luego Juárez, esa misma astucia que puso a Di María por izquierda sin que nadie se enterara hasta una hora antes de jugar, el entrenador del equipo rival de Matienzo recuerda una anécdota perfectamente representativa.</p>



<p>Matienzo debía jugar el clásico con Deportivo Pujato, era el día anterior al partido. Juárez llamó a sus dirigidos para darles una charla técnica previa al encuentro y junto a ellos fue un grupo de amigos, entre los que se encontraba Scaloni. Naturalmente la idea era que, por ese momento, solo se acerquen a la charla los jugadores de Deportivo Pujato.</p>



<p>La amistad del barrio debía dejarse de lado por un rato para que el técnico pudiera hablar con sus pequeños jugadores, de solo 11 años. <strong>Scaloni contra toda lógica se arrimó a sus circunstanciales rivales y se encaminó a escuchar la charla.</strong> Juárez, sorprendido, le dijo: “Lio, estoy dando la charla, no podes estar, retírate un cachito y después seguís jugando con los chicos.”</p>



<p>Rápido de reflejos y sin amilanamiento, Lionel le respondió: “No te hagas problemas, Beto, yo mañana no juego, me quedo”. Así llegó el día del partido, en el que el muchachito no solo jugaría sino que saldría primero a la cancha. “Tenía 11 años, tenía una picardía, su cabeza ya volaba» resumió Juárez, quien sin querer hizo una referencia al germen de futuro técnico que había en aquel chico.</p>



<p><strong>Es notable como el “pujatismo” se cuela en su personalidad, consagrando en la Copa una victoria del espíritu de la gente del interior, aguerrida, honesta, avispada, frontal.</strong> Sin embargo, la vida está llena de momentos, y cada uno de ellos puede ser el principio de todo para quien tiene el alma y la cabeza abierta. Este es el caso de Scaloni, quien decidió hacer convivir su espíritu pueblerino, los saberes de su Pujato natal, con la mirada de las personas que se cruzaron en su camino.</p>



<p>Al menos así es lo que contó “Chichita” refiriendo a cómo ese niño se cruzó con una gran influencia positiva: «La convivencia con Pekerman lo cambió como persona. Hubo un antes y después. Lo hizo una persona de bien. Les hablaba de una manera, les explicaba lo que era la vida. Yo lo estoy viendo ahora, porque veo que lo está practicando y lo está haciendo muy bien. Todo lo que aprendió de él, lo está llevando a su máxima potencia”.</p>



<p>De chico en Pujato nadie se imaginaba a Scaloni entrenador y Juárez reconoce que no se dio cuenta de esa faceta. Lo compara con Mascherano, al que también dirigió de pequeño: «En aquel momento si me preguntaban si Scaloni podía llegar como entrenador, te decía que no. En cambio a Javier Mascherano lo veía con otra personalidad y pensaba que podía ocupar cualquier puesto. Pero este pibe está tocado. Pega una pelota en el palo y entra, para otro esa misma pega en el palo y se va afuera».</p>



<p>En Qatar pegó en el palo y entró, pero para llegar a eso antes hubo un niño que se divertía con sus amigos jugando en el Sportivo Matienzo. A aquel pibito que hacía gala de su viveza hasta en la escuela le debemos una alegría gigante y eterna.</p>
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		<title>The Best Speaker Ever</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Jun 2023 16:47:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Román Riquelme]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
		<category><![CDATA[The Best Speaker Ever]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una mirada sobre Román y su relación con los micrófonos a lo largo de su carrera. Un texto incluido en nuestra revista dedicada al 10. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">Por Emiliano Rossenblum (@emirossen)</p>



<p>La relación entre Riquelme y los micrófonos ha sido un aspecto más que interesante para seguir desde que El Último Diez comenzó su carrera. Aún hoy, cada vez que tiene uno delante, amor y odio, idolatría ciega y desprecio se vuelven a poner en juego, reviviendo las divisiones que su figura genera entre los amantes del fútbol. No por nada el periodista Juan Pablo Varsky lo ha apodado “The Best Speaker Ever” (cuya traducción literal es “El Mejor Orador de Todos los Tiempos”, aunque en su caso aplique más que nada para sus declaraciones ante el periodismo); sus frases son latigazos cortos, simples y lapidarios, que no dejan lugar a respuesta. Muy parecidos a ciertos pases suyos…</p>



<p><strong>“Jugar en La Bombonera es como jugar en el patio de mi casa”</strong></p>



<p>Solo una oración le fue necesaria para describir todo un sentimiento vivido a lo largo de 13 años vistiendo la camiseta azul y oro en el estadio que lo cautivó para siempre. Si dentro de la cancha comprendió mejor que cualquier arquitecto el qué, el cuándo y el cómo debía hacer para que miles de personas con su misma camiseta hicieran cobrar vida a esa mole de cemento, afuera siempre intentó con éxito que esas mismas personas vieran en él a un tipo tan confiable como frontal. Los niveles de identificación de una gran parte de los hinchas subieron aún más y el sentido de pertenencia hacia Boca, aún sin haber nacido futbolísticamente en el club, está fuera de discusión en parte gracias a ello.</p>



<p><strong>«Cuando las cosas van mal, nos critican. Cuando las cosas salen muy bien, también”</strong></p>



<p>Nadie como él para describir -con un poco de ironía en este caso- al llamado “Mundo Boca”. Siempre despreció las exigencias a veces exageradas del ambiente y el periodismo fue uno de sus principales chivos expiatorios, muchas veces de forma justificada y otras simplemente para desviar la atención. Se encontró y se encuentra cómodo en la confrontación con ellos y rara vez se le escapó una declaración que no quisiera hacer; o lleva la pregunta al terreno donde puede permitirse lanzar estos dardos… o directamente responde otra cosa que no le preguntaron. Es la picardía propia del habilidoso, entrenada en dejar mal parados a los rivales y puesta a disposición de sus intereses.&nbsp;</p>



<p><strong>“Estamos a mano”</strong></p>



<p>La frase que más resonó de su breve pero intensa etapa en Argentinos lleva escondida toda una forma de entender la vida. De defender los tan citados valores, de pertenencia, de un toque Románticista en la Era del Fútbol-Negocio. Autenticidad y humildad antes que cualquier otra cosa. No fue solo volver para “cerrar el círculo” de su carrera. El día del ascenso, que como no podía ser de otra manera terminaría siendo el último de su trayectoria profesional, Román saldó su última deuda: un intento de devolverle al fútbol (y no únicamente al club de La Paternal) todo lo que le dio a lo largo de su vida. Para disfrute de todos, lo hizo con creces.</p>



<p><strong>“Yo si paraba mal la pelota, me iba enojado a mi casa”</strong></p>



<p>El juego, cómo no. Y no cualquier juego, “su” juego. Desde siempre se encargó de dejar en claro que para él todo es blanco o negro sin lugar a grises, esto no podía ser la excepción. Cada vez que tuvo oportunidad le bajó el precio a la dificultad de jugar y si exaltó algo fue lo que pasaba de la línea de cal hacia afuera. Discípulo más o menos consciente del inigualable Johan Cruyff, al control de la pelota lo convirtió en arte e hizo de la simpleza su bandera, ignorando la imposibilidad de los demás mortales para imitar su repertorio dentro de la cancha.</p>



<p><strong>“Mi padre desde chico me enseñó a jugar para divertirme”</strong></p>



<p>Cuando habla de fútbol aflora una y otra vez esa visión casi infantil del juego, de hacer divertir a los demás pero principalmente de disfrutarlo él mismo. Ese elemento, inherente al juego entendido como tal antes que como deporte de alta exigencia, no es casual en absoluto; es parte de un discurso que reivindica la desdramatización del fútbol. Como ya dijo otro gran pensador de este deporte: “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”.</p>



<p><strong>“Ahora se comen cereales, te ponen un GPS, ¡Hay que darle la pelota a un compañero!”</strong></p>



<p>El desprecio a la complejización del fútbol en todos los aspectos (que en el fondo apunta a que justamente esos aspectos ganen seriedad y por tanto vayan en contra de su ideal de desdramatización) fue y sigue siendo una característica palpable dentro de su ideal futbolístico. Sin necesidad de repetirlo todo el tiempo es partidario de que en el fútbol está todo inventado y en eso se escuda para hablar desde la posición de supuesta sabiduría que le confiere el haber jugado al más altísimo nivel. Sobre hasta dónde es verdadera esa sabiduría puede teorizarse mucho dependiendo de la valoración que se haga de su figura; lo que es innegable es su talento para tener todos los factores en la cabeza a la hora de declarar y hacerlo de una manera que le llegue a la gente.</p>



<p><strong>“Seremos menos malos que los demás”.</strong>&nbsp;</p>



<p>Comprensivo cuando está dentro del club (antes como jugador, ahora como dirigente) y crítico más o menos sutil cuando no lo estuvo, sabe el valor de su palabra para gran parte de los hinchas y conoce cuánto valen los resultados positivos y negativos. Su condición de líder no indiscutido pero sí con un pequeño margen para equivocarse en un ambiente que no perdona se ha beneficiado desde siempre de su ingenio enfrente de las cámaras y cuando los resultados están de su lado siempre se encarga de dejar en claro quién es quién en la historia.</p>



<p><strong>«No conozco a ningún club que se llame Club Atlético Oficialista o Club Atlético Oposición. Yo soy de Boca.»</strong></p>



<p>Ya en su faceta más política, poco antes de presentarse en las elecciones de 2019 cuando la unidad todavía parecía una idea viable, supo incomodar a quienes creía que lo necesitaban para que su propuesta fuera considerada. Una vez rechazada su iniciativa, aprovechó desde su triunfo en las urnas para apuntar una y otra vez a sus predecesores en el poder (como suele ser costumbre por otra parte). A veces equivocado, otras con más razón de la que muchos quieren admitir, mantiene la coherencia y no se calla nada. Y por si alguien lo duda, aclara:</p>



<p><strong>“La pelota me lo ha dado todo”</strong></p>



<p>Él también le dio todo a ella.</p>
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		<title>Siempre Maestro</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/revistas/siempre-maestro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Mar 2023 16:33:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ferro]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasia]]></category>
		<category><![CDATA[Griguol]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nota presente en nuestra cuarta revista digital. Luis Rivera nos cuenta sobre el rol docente que cumplía Griguol dentro y fuera de las canchas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/revistas/siempre-maestro/">Siempre Maestro</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Luis Rivera (<a href="http://twitter.com/@luiggiriveralp" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@luiggiriveralp</a>)</strong></p>



<p>Un jugador calificado. Un entrenador extraordinario. Un líder por naturaleza. Un hombre de un gran humor pese a su natural parquedad. Un gran anfitrión. Amigo, de los buenos, de sus amigos. Todo eso, y probablemente mucho más, fue Carlos Timoteo Griguol: pero si hubiera que elegir una cualidad que lo haya distinguido por sobre todas esas cualidades, esa fue la de su perfil docente.&nbsp;</p>



<p>La explicación es de Adrián Paenza, uno de sus grandes amigos: <strong>“Timoteo fue un maestro que eligió el fútbol para enseñar, para hacer mejores a los que tenía alrededor. Podría haber sido cualquier cosa, pero no pudo escapar a su destino de ser docente, de enseñar, de dejar algo en cada uno que pasó a su lado”.</strong></p>



<p>Lo notable de este cordobés que supo mantenerse en la élite del fútbol argentino desde 1957, cuando llegó a Atlanta como un aguerrido e inteligente volante central, hasta 2004, cuando dirigió su último partido en el Bosque platense con una victoria de su querido Gimnasia, es que esa faceta de maestro le aplicó tanto en lo que concernía al fútbol como a todos los órdenes de la vida que conlleva la formación de una persona.</p>



<p>Algunos lo recordarán por la versatilidad de sus equipos y otros elegirán la obsesión porque sus dirigidos invirtieran bien el dinero que iban ganando. Algunos se quedarán con aquel primer título propio de Rosario Central en 1973 o su pragmatismo para hacer un gol y cerrar los partidos. Muchos recordarán los años virtuosos de un Ferro que se interpuso en el camino de los grandes. Otros rescatarán su paso de escasa cosecha pero huella profunda por River y no serán pocos los que hablarán de la refundación de un Gimnasia en el que hubo un antes y un después de Timoteo.</p>



<p>Pero todos, sin distinción de camisetas ni identidades futboleras, no podrán obviar ni menospreciar al Timoteo que fuera de las canchas parecía tener iniciativa o respuesta para todo lo que involucrara la formación de una persona. <strong>Porque para él, siempre estaba la persona por delante del futbolista.&nbsp;</strong></p>



<p>“Yo trabajo con muchachos que tienen la ilusión enorme de trascender en el fútbol y también ganar mucho dinero para tener su vida resuelta. Pero no es fácil ni todos tendrán las condiciones para hacerlo. Entonces les tengo que dar herramientas para que estén preparados para la vida y también para el fútbol. Que estudien, que aprendan un oficio, que sean más inteligentes, que guarden el dinero, que se rodeen de gente buena. Todo eso les servirá para ser mejores futbolistas o mejores personas”, desparramó una calurosa tarde de 1995 bajo uno de los añosos árboles de Estancia Chica.</p>



<p>En aquel predio de entrenamiento y concentración en las afueras de La Plata Griguol cortaba el pasto, marcaba las canchas, plantaba árboles y armaba equipos poderosos. Porque una de las cosas que también imponía era el ejemplo.</p>



<p>Mario Griguol, su primo y compinche de los sueños de futbolista en Córdoba y de los primeros pasos grandes en Buenos Aires, recuerda que ya como compañero se tomaba el trabajo de enseñar. Así, por ejemplo, eligió la cama pegada a la puerta en la pensión de Atlanta para controlar de cerca a sus compañeros más jóvenes y evitarles excesos que complicaran sus incipientes carreras. O cuando consiguió un trabajo para él y dos compañeros en una galería de arte, así podían conseguir unos pesos más a la espera de los mejores contratos que ansiaban firmar.</p>



<p><strong>Ya como entrenador, era capaz de sentarse largas horas con sus jugadores, sobre todo con los más jóvenes, para interiorizarse de sus familias, de sus orígenes, y de allí sacar elementos para entender cómo los podía hacer rendir mejor.</strong> Fue por entonces cuando les pedía a sus dirigidos que se compraran un saco y una corbata para el momento en que debieran juntarse con los dirigentes para la firma o renovación de un contrato porque eso les generaría mayor respeto de parte de aquellos.</p>



<p>Uno de sus cuidados especiales era el manejo del dinero. Así, por ejemplo, inculcaba la imperiosa necesidad de comprarse una vivienda como primera medida. Sabía que muchos de esos jugadores provenían de hogares humildes y que quizás ese dinero que ganaban ya como profesionales, era la única chance de ellos y de sus familias de tener el techo propio. Entonces atacaba con la misma convicción y orden que sus equipos en la cancha: si un jugador llegaba con un auto nuevo y no tenía vivienda, corría el riesgo de no jugar.&nbsp;</p>



<p>El mensaje era claro y predicaba con el ejemplo. En los ’80 le habían conseguido la chance de comprarse un auto Toyota, un lujo de aquellos tiempos. Tenía el dinero y el negocio era tentador. Timoteo se quedó con su viejo auto nacional y se hizo traer de Estados Unidos una isla de edición para poder grabar partidos y hacer videos que después hicieron mejor a su Ferro.</p>



<p><strong>El estudio y la formación como persona era su obsesión a tal punto que llegó a poner normas estrictas: jugador que no terminaba el secundario, corría el riesgo de no jugar en sus equipos.</strong> Y hasta mandaba gente de sus cuerpos técnicos a seguir a sus futbolistas en el derrotero en las escuelas. Con los más grandes, los convencía de estudiar un oficio o algo que los mantuviera inquietos y por lo tanto, con la capacidad de incorporar nuevas cosas.&nbsp;</p>



<p>Hubo un año en el que Mariano Messera, aquel exquisito volante de Gimnasia de la mano de Timoteo, tuvo que salir corriendo en diciembre a dar las últimas materias de la escuela secundaria porque el ultimátum había llegado: no lo llevaría a la pretemporada. ¡Y ya era figura en Primera División!</p>



<p>El orden, el respeto, el cuidado, los buenos modales, la valoración de lo que se tiene, era una marca registrada de los planteles de Griguol. Sus equipos viajaban religiosamente vestidos de saco y corbata o con la ropa oficial del club, el Ferro de los 80 no concentraba a condición de un impecable comportamiento personal y de que nadie aprovechara de eso, en Gimnasia impuso multas para quienes llegaban tarde o no saludaban como correspondía. <strong>“En los detalles también está el crecimiento”, decía.</strong></p>



<p>Pero todo esto, de innegable valor, estaba siempre atado a lo futbolístico. Porque dentro del campo en la semana, y desde la raya los fines de semana, Timoteo también fue un maestro de los que ya no abundan. Armaba equipos siempre peligrosos, de mucha versatilidad, de innovación permanente, capaces de jugar con el mérito propio o con el error ajeno, casi siempre provocado. No en vano es el único entrenador que peleó campeonatos en los 70, los 80 y en la última década del siglo pasado. Rosario Central, Ferro, River y Gimnasia pueden dar fe de ello.</p>



<p>Maestro dentro y fuera de la cancha, Griguol fue uno de esos personajes destinados a escribir historia grande. Fue capaz de ser un magnífico estratega, un excelente entrenador y también un cariñoso docente. Por eso, será “Siempre Maestro”.</p>



<p></p>



<p><strong><em>Esta nota forma parte de nuestra cuarta revista digital, dedicada a Carlos Timoteo Griguol. Podés conseguirla por $600 en este link: <a href="https://mpago.la/2sf3m6s" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://mpago.la/2sf3m6s</a></em></strong></p>



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		<title>Román siempre juega bien</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2022 20:04:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 2000 de Juan Román Riquelme es un año para enmarcar. 365 días sin igual en un jugador que se convirtió en leyenda. River y Real Madrid como 2 capítulos destacados. </p>
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<p>Por Diego Tomasi (@DiegosTomasi)</p>



<p>Hasta el segundo partido de cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000, Juan Román Riquelme era el dueño futbolístico del Boca de Bianchi, era el jugador que hacía mejores a sus compañeros, era un pibe de 21 años que jugaba bien siempre.&nbsp;<strong>Después de ese partido del 24 de mayo de 2000, Román se convirtió en una leyenda. En un jugador mítico en el sentido más estricto: era difícil establecer si su existencia era real, o si solo había sido imaginado por un afiebrado narrador de historias inverosímiles.</strong></p>



<p>Ese partido con River en la Bombonera fue, ciertamente, inverosímil. Riquelme desparramó su fútbol como si fuera fácil. Como si cualquiera pudiera hacerlo. Dio la asistencia del primer gol. Metió el segundo de penal. Empezó la jugada del tercero. Manejó los tiempos del juego como si él tuviera la capacidad de decidir cuándo un reloj se detiene, cuándo avanza, cuándo no hay reloj. Y, sobre todo, hizo un caño que, en palabras de Martín Kohan: “Es la jugada que no fue gol más importante de la historia de Boca, junto con el penal que Roma le atajó a Delem”.</p>



<p>Un caño que es un universo en sí mismo y que encierra muchas de las condiciones de Riquelme como futbolista: el talento técnico, la inteligencia, la valentía, la capacidad para entender el juego como si lo estuviera mirando desde afuera. Ese partido ilumina tanto que a veces se pierden de vista otros de ese año 2000. El partido en la Boca contra El Nacional, por ejemplo. O el de ida contra América en semifinales. O las dos finales contra Palmeiras, eclipsadas por el partido maravilloso que Riquelme jugó un año después contra el mismo equipo en Brasil, por semifinales.&nbsp;</p>



<p>Todos juegos en los que Román hizo lo que quiso, y el equipo creció con él.&nbsp;Pasa algo similar con la final del mundo contra el Real Madrid<strong>. </strong><strong>Hay pocos partidos tan icónicos para un jugador como ese para Juan Román Riquelme. Las pisadas, los pases, el culo contra el cuerpo de sus marcadores. Todo ese manual de jugadas que parece contener los eventos pasados y futuros del fútbol todo. </strong>Eso fue Román ese día, y sin embargo no fue solo eso en esa segunda mitad del año. Fue el líder de un equipo que ganó también el Torneo Apertura, con un momento estelar: el pase gol a Palermo en el partido con San Lorenzo, segundos antes del final.&nbsp;</p>



<p>El año 2000 fue uno de los puntos más altos no solo para la carrera de Riquelme, sino para cualquier otro futbolista de las últimas décadas. Casi nadie jugó así de bien tanto tiempo seguido, asumiendo tantas responsabilidades, haciendo mejores a tantos compañeros.<strong> </strong>Podría decirse, en realidad, que ese año se estiró hasta fines de 2001. Como si fuera una continuación natural del año anterior, en 2001 Román jugó otro de los partidos de su vida -ahora sí: la revancha con Palmeiras en semifinales de Libertadores-, la rompió en la injusta derrota contra Bayern Munich, y, además, escribió otro capítulo de su propia mitología: en 2001 hizo el Topo Gigio que lo convirtió en el animal político que todavía es -y que, parece, seguirá siendo mucho tiempo-.</p>



<p>Por qué pareciera que ese 2000 continúa en 2001 como si no hubiera calendarios. Por los mismos motivos por los que en 2007 Riquelme volvió a Boca como si en el medio no hubiera pasado nada: <strong>porque Román siempre juega bien.</strong> <strong>A veces mejor, a veces mucho mejor, a veces no. Pero juega bien siempre. Como buen narrador omnisciente, conoce todos los elementos del juego y maneja toda la información disponible. Es el dueño del espectáculo, de todo. </strong>El uso del presente no es un mero recurso: Riquelme sigue jugando. Todo el tiempo está jugando. Como en aquel maravilloso, inolvidable, inverosímil año 2000.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Este texto está incluido en nuestra primera revista digital dedicada a Juan Román Riquelme. Si te interesaba comprarla, lo podés hacer a través de nuestra web donde está la tapa o clickeando en el siguiente link: https://mpago.la/2uKcBfh</p>
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		<title>Puntapié inicial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2022 16:35:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Juan Román Riquelme]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Salimos a la cancha con nuestra primera revista digital y te invitamos a leer la introducción que le hizo Sebastián Tafuro, director de este espacio.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="450" height="640" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1.jpg" alt="" class="wp-image-637" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1.jpg 450w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/07/005-Revista-1-211x300.jpg 211w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /><figcaption>Podés conseguir nuestra primera revista digital a través de Mercado Pago.</figcaption></figure>



<p>Hace ya varios años &#8211; la cuenta se pierde entre 5 y 6 &#8211; decidí generar un espacio donde volcar inquietudes vinculadas al deporte y principalmente al fútbol. Encontrar una manera diferente de comunicar, tanto en el tono como en los temas elegidos, era el desafío. El nombre me apareció rápido. Inspirado por la canción de “Las Pastillas del Abuelo” y por el talento asociado a ese número tan especial, “La Pelota Siempre al 10” saltó a la cancha. Facebook, Blogger y Twitter fue el tridente inicial. “Algunos siguen hasta hoy”, diría Cerati.</p>



<p>Durante todo este tiempo, el espacio cambió y creció. Las bases originales siguen firmes: el deporte como una herramienta, o una excusa, para contar historias. Pero esas historias requerían de más voces. Ya no se trataba, o básicamente no quería que se tratara de un espacio individual, sino uno de puertas abiertas. Y en la invitación a otros y otras a escribir encontré una hermosa recepción. Hoy puedo decir con orgullo que en el blog hay casi 200 notas publicadas y muy poquitas cuentan con mi pluma.&nbsp;</p>



<p>En algún momento me preguntaban “¿todo esto lo haces vos solo?». Y la respuesta, medio titubeante, era que sí. Uno siempre encuentra los espacios cuando algo lo apasiona. “Una pasión es una pasión”, le dice Sandoval a Benjamín en la inolvidable “El Secreto de sus Ojos”. Pero dentro de esa pasión había un horizonte, una idea de que se podía desplegar el tipo de periodismo que pretendía desarrollar con mayor intensidad y en diferentes planos. Y claramente no lo podía hacer solo.&nbsp;</p>



<p>Esta revista, que los lectores y las lectoras evaluarán a partir de sus propios criterios, es un lindo desafío que nos planteamos. Y hablo de nos porque “La Pelota Siempre al 10” ya es un equipo que decidió salir a jugar en un nuevo terreno. Con la joven promesa que es Emiliano Rossenblum, que ya viene aportando sus excelente notas desde octubre de 2020 en aquella serie que denominamos “Siempre Maradona”, y la incorporación más reciente de Gonzalo Arrese, que la rompió con un texto sobre Román a principios de año, posiblemente un disparador para que este número 1 sea dedicado a la figura del actual vicepresidente de Boca.&nbsp;</p>



<p><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#007c1b" class="has-inline-color">El elenco que convocamos a participar y que se puso la 10 &#8211; tal como lo hacía Riquelme cuando jugaba &#8211; es un verdadero lujo. Ese orgullo por la participación en el blog se traslada y se potencia en este material. Creo que es el mayor logro del sitio: que tantos periodistas quieran escribir aquí, que nos hayamos hecho un lugarcito &#8211; por más pequeño que sea &#8211; en este mundo complejo y a veces hostil.&nbsp;</mark></em></strong></p>



<p>Arrancamos con&nbsp;<strong>Ezequiel Scher</strong>, que nos brinda un prólogo en donde nos recuerda por qué lo leemos permanentemente en Cenital y por qué es una referencia.&nbsp;<strong>Julián Rodríguez Clingo</strong>&nbsp;bucea en aquel primer Román, el que hizo debutar Bilardo y el que se juntó con Aimar en Malasia 97.&nbsp;<strong>Diego Tomasi&nbsp;</strong>se detiene en el Román del 2000, del caño a Yepes a la conquista del mundo y su continuidad en el 2001. ¿El mejor año de su carrera? No lo sé, porque&nbsp;<strong>Javier Roldán</strong>&nbsp;nos contará sobre su etapa en el Villarreal, previa decepción en el Barcelona, y pensaremos que aquello que hizo en 2005-06 no tiene parangón. Y ahí se colará&nbsp;<strong>Sebastián Rosa&nbsp;</strong>(“Corta y al pie” para los amigos) para decirnos: ¿ustedes vieron a aquel Román que conquistó América en 4 meses furiosos de 2007? Ya el de Argentinos, cuya etapa nos retratará&nbsp;<strong>Seba Varela del Río</strong>&nbsp;en una hermosa charla que pudimos tener, no tenía la misma magia pero dejó su huella y quedó a mano con sus orígenes.</p>



<p>En el medio&nbsp;<strong>Esteban Sánchez&nbsp;</strong>se introducirá en el debate sobre el rol del enganche, ese puesto que tuvo a Román como bandera y hoy se encuentra en plena mutación.&nbsp;<strong>Emiliano Rossenblum</strong>&nbsp;tributará a Juan Pablo Varsky y su “The Best Speaker Ever” para hablar del Román declarante, ese de las frases tan precisas como filosas. Porque hablando también juega como nadie.&nbsp;<strong>Gonzalo Arrese</strong>&nbsp;indagará en los amores y odios que genera el 10, sobre todo los últimos. Porque Román está en un lugar que otros quieren estar. Y esos otros quieren hacer hasta lo imposible para sacarlo de ahí. Y no de buenos modos. Finalmente&nbsp;<strong>Oscar Barnade</strong>&nbsp;nos regalará un texto donde pondrá sobre la mesa el vínculo entre dos a los que no les importaron los colores de sus camisetas: el propio Riquelme y Pablo Aimar.&nbsp;</p>



<p>Y todo esto matizado por el principal sentimiento que tiene Román, su sentimiento bostero. Por eso&nbsp;<strong>Chu Cossar</strong>, la referenta del vóley xeneize, escribió el otro prólogo con la pasión a flor de piel y su mirada sobre la idolatría que tiene JRR. Por eso bosteros y bosteras en sus diferentes roles (integrantes de agrupaciones, de programas partidarios, todos y todas parte del famoso e intenso “Twitter Boca”) nos cuentan qué significa Román para ellos y ellas.</p>



<p>No me queda otra que ir cerrando porque no se las quiero hacer muy larga y en las próximas páginas van a tener para entretenerse. La invitación es la misma de siempre, la de cada nota que compartimos, la de cada hilo, la de cada posteo: a adentrarse en la lectura y disfrutar de un material que nos encantó realizar. Ojalá a ustedes, que bancan día a día lo que hacemos en todas las plataformas, les guste tanto como a nosotros.&nbsp;</p>



<p></p>



<p><strong>Podés conseguir la edición n°1 de nuestra revista digital acá: <a href="https://t.co/xhBLHvp9HV" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.co/xhBLHvp9HV</a></strong></p>
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