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	<title>Pedernera archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Pedernera archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Repensando a Peucelle: Un fútbol vivo para la actualidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Jan 2026 14:42:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol humano]]></category>
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		<category><![CDATA[Relacionismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Segunda parte de una serie en la que buscamos darle nuevos significados a la obra de una de las figuras más importantes de nuestro fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-un-futbol-vivo-para-la-actualidad/">Repensando a Peucelle: Un fútbol vivo para la actualidad</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Facundo Nolasco (<a href="https://x.com/stabilemat">@stabilemat</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c3f056e07cb3d8dc3aaae00919617ff"><strong>Esta es la segunda parte de una serie de notas. Podés leer la primera acá: <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/">https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/</a></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a5bda66a48148454cb2a7872b346496">El Fútbol Todotiempo de Peucelle es un retrato vibrante de “La Nuestra”, pero nos invita a repensarlo desde hoy, no a superarlo como si fuera un pasado a dejar atrás, sino a dialogar con su legado y hacerlo florecer en un contexto más amplio.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd03d930b15fc34addd988104b3f1fc8">Los artículos de <a href="https://medium.com/@stirlingj1982/what-is-relationism-c98d6233d9c2">Jamie Hamilton</a> y <a href="https://medium.com/@Jozsef_Bozsik/entre-a-bola-e-o-homem-h%C3%A1-o-espa%C3%A7o-e-o-tempo-ataque-posicional-jogo-de-posi%C3%A7%C3%A3o-e-ataque-89fd98088355">Jozsef Bozsik</a> nos abren la puerta a este repensar. Jamie describe el relacionismo como un fútbol donde el juego nace de las relaciones entre los jugadores y el balón, un flujo de conexiones que no depende de posiciones fijas marcadas en un plano, como las que caracterizan el posicionalismo de entrenadores como Pep Guardiola.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b727a3d3770e17c974b05cf55b99659">Si lo miramos desde hoy, el 1-10 de Peucelle tiene ecos relacionales: los diez de campo suben y bajan sin atarse a un rol estático, guiados por la pelota más que por un esquema fijo. <strong>Su amor por el “toco y me voy” -pases cortos y rápidos para moverse hacia adelante- y su pared, nacida en la calle con los chicos, son ejemplos de patrones que emergen del instante, del vínculo entre los jugadores, no de un esquema dibujado antes del partido.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1d616ef7aa149b6137099584b483b58c">«Una organización para desorganizar al adversario», como él decía, que «La Máquina» encarnó sin un DT que la planificara. Desde esta mirada, Jozsef profundiza la distinción: el ataque funcional -relacionismo- pone al hombre y su relación con la pelota por encima del espacio predefinido, mientras el ataque posicional organiza el campo como un tablero, asignando zonas que los jugadores ocupan con disciplina racional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-037073c9866393067d464a34f6277881">&nbsp;Si repensamos a Peucelle desde aquí, su fútbol se inclina al flujo del balón: cuando debatía con Pedernera, terminaron por decir que siempre era un ajuste al momento, un devenir guiado por el balón y el rival. Su nombre de «Barullo» -bajar desde el wing, subir como interior, desbordar o asistir- era un caos vivo que desorganizaba al adversario, una danza instintiva alrededor de la pelota que hoy podríamos llamar relacional, lejos de un mapa fijo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-616f84974b10aa5dc6756c1cf51da76a">Esto nacía de su convicción profunda: <strong>«No hay maestro que pueda enseñar el juego», solo jugadores que lo adquieren en la cancha, donde el DT, como él decía, «sugiere pero no crea», un rol secundario frente al «acoplamiento» espontáneo que hace del fútbol un arte vivo, no una ciencia de pizarrón.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="679" height="382" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-5.png" alt="" class="wp-image-3495" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-5.png 679w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-5-300x169.png 300w" sizes="(max-width: 679px) 100vw, 679px" /><figcaption class="wp-element-caption">Para Peucelle, la pared podía ser ensayable a nivel técnico. Aquí mostrándoselo a Moreno y Labruna.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd1c5ffa7aa3dc96ede099e4a672d9e0">En vez de encasillar a un jugador en un puesto fijo, abrazamos su idea de «buscar el puesto para el hombre», o de otro modo, «un acoplamiento entre personalidades opuestas» como él decía, donde los jugadores encuentran su lugar en cada jugada según el momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-177c2374a39543b3de837b35ed5e7d7b">Esto no es una táctica cerrada, sino un “flujo vivo”: el balón dicta los movimientos, y el “acoplamiento” surge del roce entre jugadores distintos -un gambeteador que rompe líneas, un pasador que teje la jugada, un luchador que recupera la pelota-que se potencian en la cancha como una “ensalada humana” que vibra con vida.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddcb3ba98008b165438fd20b5db05eb">Esa “ensalada” no es solo una metáfora: <strong>son jugadores moviéndose como un organismo donde cada parte late al ritmo del otro con una libertad que los une en el caos vivo del juego.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd956319456e8e56e90014122e369c8b">Si el fútbol es este organismo vivo, ¿cómo se entrena sin traicionar su espontaneidad? El entrenamiento para este fútbol vivo sería una recreación de las condiciones que el potrero genera, elevado a un nivel más consciente sin perder su esencia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-05ad7fe70872df9bea0d3a1931c81086">No habría un DT gritando instrucciones fijas ni un pizarrón con flechas; el entrenador guiaría el caos, dejando que los jugadores sientan el juego, ajusten su “arritmia” -pasar lento para preparar, rápido para explotar- y descubran cómo desorganizar al rival como un “Barullo” (des)controlado.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e797b4431c3090f2d1898d1f1c549e4f">Es un fútbol que sigue siendo humano, que vive en el <em>verde césped</em> y rechaza la rigidez de los esquemas, pero que se adapta a rivales diversos -desde equipos posicionales que ocupan el campo con precisión hasta otros relacionales que fluyen como agua- sin perder su raíz criolla. La pared sigue siendo la esencia, como Peucelle la veía, y ahora se multiplica en combinaciones que mueven al equipo hacia adelante, y los pases cortos y largos se deciden en el instante, sin fórmulas rígidas, como él y Pedernera intuían.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="767" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-1024x767.png" alt="" class="wp-image-3494" style="width:651px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-1024x767.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-300x225.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.png 1100w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0d8ccb3f67f90adb79fcc93cbfecc88"><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas «Repensando a Peucelle», que se publicó durante los últimas semanas en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/"><strong>Introducción al fútbol humano</strong></a></li>



<li><strong>Un fútbol vivo para la actualidad</strong></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/"><strong>Una red viva</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-su-gran-pregunta/"><strong>Su gran pregunta</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-tres-logicas-en-tension/"><strong>Tres lógicas en tensión</strong></a></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/lo-ultimo/repensando-a-peucelle-dialogo-con-el-presente/">Diálogo con el presente</a></strong></li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este texto fue extraído de&nbsp;<a href="https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169">https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-un-futbol-vivo-para-la-actualidad/">Repensando a Peucelle: Un fútbol vivo para la actualidad</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 22:06:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Peucelle]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primera parte de una serie en la que buscamos darle nuevos significados a la obra de una de las figuras más importantes de nuestro fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/">Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Facundo Nolasco (<a href="https://x.com/stabilemat">@stabilemat</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc54d1f3104b5408b234578ca03fadf2">Carlos Peucelle, una figura inmensa del fútbol argentino, fue mucho más que un jugador habilidoso o un observador agudo: fue un poeta del césped que destiló la esencia de “La Nuestra” en su libro <em>Fútbol Todotiempo: Historia de La Máquina</em>, escrito en 1974.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54d7f41d9247a1ef1146c16bce2162d1">Peucelle no solo vivió el fútbol, lo entendió desde adentro y luego lo miró desde afuera con una mezcla de nostalgia y lucidez. Para él, el fútbol es humano hasta la médula. “Es infinito porque el fútbol es a cada momento una situación nueva”, y “ese elemento humano es el único que decide lo que puede pasar dentro de una cancha”, no los entrenadores con sus pizarrones ni las tácticas rígidas que en la época llegaban de Europa.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94d647da03d24e31f375901d4aad752a"><strong>Lo imagina como un juego infinito, cambiante, un flujo constante donde cada instante trae una situación nueva, imposible de atrapar en un manual. </strong>Luego de instalarse ya cierta ola cientificista-metodista en los 60s, sumado al <em>fútbol total</em> holandés que se asomaba como una novedad, Peucelle defendía el potrero, la calle.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-963e30b564bb568c3676bf32cccd0265">Creía que el verde césped es la verdadera escuela del fútbol, despreciando los “libritos” europeos llenos de triangulaciones, bisectrices y proyecciones que pretendían reducir el juego a una ciencia exacta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fddf18398a66ae2591bb50f2a9856478">Su ideal es el 1–10, un sistema que no se dibuja con números fijos como el 4–2–4 o el 4–3–3, sino que vive en la cancha: los diez jugadores de campo suben juntos al ataque y bajan juntos a defender, sin posiciones estáticas que encorseten su libertad.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cdd11a8e793f1f46e1105aa6be1de02">Esto lo llama “disciplina de la elasticidad”, y es uno de sus conceptos más hermosos: no es la rigidez de un esquema donde cada uno tiene un casillero asignado, sino una flexibilidad viva, un equipo que se estira y contrae como una red elástica según las necesidades del juego. Es una disciplina que no limita, sino que potencia: los jugadores se comprometen a participar, pero con espacio para improvisar, como una orquesta que toca sin partitura fija.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0491f27cec520c7f77290b44d2b46f3"><strong>Peucelle veía el fútbol como arte puro, no como ciencia, y lo llenaba de imágenes poéticas</strong>: un “ritmo” que no es una marcha constante, sino un vaivén entre lento y veloz. Un “ritmo arrítmico”, como él lo redefine, “lento cuando conviene y veloz cuando dejó de convenir lo lento”, que engaña al adversario con pausas y explosiones repentinas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8f1e6f5bdb9f5dc2ad1093bd7f59a07">Este ritmo depende del “acoplamiento”, la magia de unir elementos humanos dispares -el gambeteador impredecible, el pasador preciso, el luchador incansable- en una “ensalada humana” que vibra con vida propia. «No hay ningún maestro que pueda enseñar el juego», decía, «solo alumnos que lo adquieren» en la cancha, porque «el arte sale del discípulo» y no del pizarrón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b98e21278b04f95266ee064e388a7176">Peucelle era un práctico con alma de filósofo. Ganó el apodo de “Barullo” en los años &#8217;20 porque bajaba desde su puesto de puntero, subía como interior, desbordaba o asistía, desorganizando al rival con un orden que solo él entendía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7936fb45b93218acec569575791db830">No era desordenado; era un «desorganizador de lo ajeno», un caos vivo que no caía en la mal llamada anarquía, sino que tejía una lógica sutil desde la inteligencia de los jugadores, su picardía y su lectura del momento, y con eso, según él, marcó el fin de los punteros estáticos pegados a la línea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-98a930f9c5da5fb2193470584de5401f"><strong>La pared, esa jugada simple de pases cortos y rápidos entre dos compañeros, la eleva a símbolo</strong>: nacida en la calle con los chicos, es para él la esencia del fútbol, un intercambio veloz que mueve al equipo hacia adelante y que Pelé y Coutinho llevaron a la perfección con su «doble pared», «la jugada esencial del 1–10», como él la llamó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d54189a61849077d1fc57a301fe4943a">En un debate con Adolfo Pedernera, su compañero en “La Máquina”, discutían cuántos pases cortos y largos hacían falta: Pedernera apostaba por tres cortos y uno largo para dar seguridad; Peucelle, por dos cortos y uno largo para sorprender, pero ambos terminaban en que no hay fórmula -“son las que hagan falta en cada momento”- porque el fútbol es circunstancial, no un guión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42ac0239ba3c63a20eeae9f3d17aec40">Peucelle no creía en épocas: odiaba las etiquetas de “antiguo” o “moderno” que dividían el fútbol en etapas, y afirmaba que es “uno solo”, <strong>un Fútbol Todotiempo que trasciende el calendario y se juega en “toda la cancha” con todos involucrados, desde el arquero hasta el jugador más avanzado.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5080e869a7422dce090f2a8c5f7f042d">Sin embargo, lo juzgaba con un criterio ético-estético: “bueno” cuando es equilibrado y dinámico, “malo” cuando es rígido o desequilibrado, como esos equipos que “juegan para atrás” o se encierran sin atacar. Criticaba el creciente profesionalismo de 1974, que veía como un negocio “enloquecedor” que ponía al fútbol al servicio de demasiados aspirantes a vivir de él, perdiendo su raíz lúdica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-872939f984536fbf3562e2cdfa65631f">Para él, el fútbol es un un montón de cosas -táctica, lucha, amistad, mística- que se ensamblan en un instante único&nbsp; -un encuentro-&nbsp; y luego se disuelven en recuerdos, un juego que no se planifica porque vive en la cancha, no en los escritorios. Ejemplos como Sastre, un “hombre sin puesto” que encontraba su lugar en cada jugada, o “La Máquina”, que “jugaba de memoria”, son su prueba: el fútbol es humano, espontáneo, un arte del momento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1100" height="619" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited.png" alt="" class="wp-image-3487" style="width:711px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited.png 1100w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-300x169.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-1024x576.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-768x432.png 768w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption class="wp-element-caption">La doble pared de Pelé y Coutinho que maravillaba a Peucelle.</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0d8ccb3f67f90adb79fcc93cbfecc88"><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas «Repensando a Peucelle», que se publicó durante los últimas semanas en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Introducción al fútbol humano</strong></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-un-futbol-vivo-para-la-actualidad/"><strong>Un fútbol vivo para la actualidad</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/"><strong>Una red viva</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-su-gran-pregunta/"><strong>Su gran pregunta</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-tres-logicas-en-tension/"><strong>Tres lógicas en tensión</strong></a></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/lo-ultimo/repensando-a-peucelle-dialogo-con-el-presente/">Diálogo con el presente</a></strong></li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este texto fue extraído de <a href="https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169">https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/">Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>#LosNuestros: Pa&#8217; que bailen los contrarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Feb 2024 23:00:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Primer capítulo de una serie de notas donde repasaremos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70010fe7f1a6595b7bb3a1274859e7c0">Hace más de 80 años se dio una singularidad en el fútbol argentino: fue creado el equipo perfecto. Con un simple cambio de piezas, este cuadro quemó todos los libros escritos hasta entonces. Llegó para romper con lo establecido, para fundar un estilo de vida, para constituir los valores que rigen en el deporte argentino hasta la actualidad, dejando en el pasado el culto <em>a la inglesa</em> que era el fútbol en sus inicios en la Argentina. Fue el equipo que creó la modernidad. Cuando se hable del fútbol argentino debe ponerse un punto y aparte para hablar de La Máquina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-878294008af42ed82ae979d503725caf">La Máquina surgió en un contexto donde las influencias extranjeras habían traído la defensa en M de marcación rigurosa a nuestro fútbol. Los grandes jugadores argentinos se veían en un primer momento reprimidos por la nueva táctica. Hasta que vino La Máquina. Este equipo fue la respuesta, orgánica y natural, que tuvo el fútbol criollo de contrarrestar las ideas foráneas con un fútbol elástico y armónico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ff24fdd8b4570ed0d34a5972aa67434">Y fue realmente un congreso de cracks, las grandes personalidades del fútbol argentino reunidas en un solo equipo: Renato Cesarini y Peucelle como técnicos, Moreno, Pedernera, Labruna y tantos otros en la cancha… ¡Cuántos grandes!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e891855ef417ec9cc5e6311e5d445ef">Junto con Muñoz y Loustau representaron -de formas muy distintas- lo que se llamó “La Nuestra”. Ellos fueron los verdaderos maestros porque hicieron escuela aquí y en el mundo. <strong>No es descabellado emparentar el éxito del Madrid que conquistó Europa, el del Millonarios de Bogotá o el de la Juventus con La Máquina. </strong>Quizás su más grande embajador fue el por entonces pibe Alfredo Di Stéfano, quien inculco su fútbol en Europa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c6e97071effd31f7948b1ab2157708a">Fue el equipo que definió la relación entre el rol y el individuo. No había posiciones, había funciones. Pedernera no jugaba de ‘centre-forward’, Pedernera jugaba de sí mismo, y eso a los marcadores los volvía locos. Desde septiembre de 1941 hasta noviembre de 1946 dieron cátedra de fútbol en las canchas argentinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8138ea4ccb2cfe076ade2aef0ef09916">La Máquina nos lleva hacia aquella época. Crea en nosotros ese singular sentimiento de nostalgia por un tiempo que no vivimos. Es como la vieja Italia, donde sus calles permanecen imperturbables ante el tiempo y llaman, como una madre al hijo que juega, a todo aquel que guarde en sí una fracción del verdadero ser latino. La Máquina es herencia, tradición. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-980933e66a2ebf716a24b310c5925ea9"><strong>Trascendió un club, un cuadro o una camada de jugadores. Fue una guía espiritual, el equilibrio entre belleza y eficacia, entre alegría y seriedad, entre inocencia y maldad.</strong> Lo tenía todo para obtener dos campeonatos en la cúspide de aquel fútbol de oro del ’40. Era un cuadro que destacaba por su armonía e imprevisibilidad. Los jugadores, sobre todo los atacantes, fluían en la cancha y a través de las combinaciones entre ellos las posiciones, si es que se puede hablar de posiciones, se iban diluyendo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="532" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png" alt="" class="wp-image-1894" style="width:463px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34-300x271.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Que les digan que no se puede jugar bien con barro&#8230;</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd698a477b9c2cc35bd31eef2a42fbf9">La Máquina tuvo varios arqueros entre 1941 y 1946: Julio Barrios, Sirni, Lettieri… seguramente el más representativo fue el peruano José Soriano por su estilo más técnico, antecesor inmediato de Amadeo Carrizo en eso del arquero-jugador. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-661d8fe22a276c62f43022122f7690a4">Delante del arquero, una línea de tres: el “Pacha” Yácono, el Ruso Vaghi y Luis Ferreyra. El Pacha era un petisito con cabello ‘descapotable’ que flameaba al viento en cada corrida. Se hizo muy conocido por ser especialista en la marca personal, anulando a un gran wing como lo fue el “Chueco» García. Vaghi, también caracterizado por la marca hombre-hombre, fue el recio mariscal que tenía el equipo para hacer pie en el fondo. Y Luis Ferreyra fue quizás el de menor brillo; luego lo reemplazaron por un defensor de una calidad técnica superior como «El Zurdo» Rodríguez.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7f0d0b91acf35638fbf96266ef6c3f2">Delante de ellos dos fogoneros: Bruno Rodolfi, con un estilo más recio que el de su predecesor José Minella, y José «El Tuerto» Ramos, el más alto del plantel (cabe aclarar que no era atacante pero se iba al ataque con igual o mayor decisión que cualquiera de los delanteros).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40116a31546939f248954252422f1c5d">Completaban el cuadrado mágico las mayores figuras del equipo. Uno era José Manuel Moreno, que todavía no era «El Charro” pero ya lucía su característico bigote. Por ese entonces mostraba sus aptitudes de gran animador del equipo, yendo y viniendo por el carril del 8, ramificando su recorrido por toda la cancha y mostrando, a su vez, su amplia gama de recursos técnicos. Cuando partió rumbo a México su lugar fue tapado por Alberto Gallo, pequeño jugador procedente de Racing. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3d230faccd3ebda6cafbb1d167be1e5f">Al lado de Moreno estaba su gran compañero y del que podemos decir que era el miembro más importante del equipo: <strong>Adolfo Pedernera, el de los ojos en la espalda y los bochazos de 50 metros. Sin él en la posición de centro delantero no había Máquina. Era el cerebro de la operación. El qué movía los hilos, abriendo o cerrando el juego, administrando los tiempos del partido.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c0bafa7b37afe6e01d4e8d34b555228">Por las puntas dos wines bien distintos. Juan Carlos “Tomate” Muñoz era todo velocidad y gambeta desde la derecha, antecesor por estilo de Corbatta y Garrincha. Félix «Chaplín» Loustau, diminuto wing izquierdo que valía por tres jugadores, fue la perfecta edición del wing ventilador. El tercero en discordia era el Mono Deambrossi, menos jugador que los ya nombrados aunque muy útil por manejo de ambos perfiles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c31b0aa1feff8d392dd97e3e3cc9d028"><strong>Pero alguien tenía que meter los goles, terminar el entramado de pases del binomio Moreno-Pedernera o aprovechar los venenosos centros a rastrón hacia el punto penal de Muñoz y Loustau. Ese era Angelito Labruna, el manual del hincha de River. Él FUE River. </strong>Ángel tenía un pique corto que dejaba pagando a cualquier defensor y una capacidad de definición, sobre todo cuando se agachaba mostrando su famosa joroba, que lo llevó a ser el goleador del equipo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-305175d50565ec81a66fe412f392acd8">Este equipo se formó en las inferiores de River y tuvo sus bautismos de fuego frente a los grandes del fútbol después de golear 5 a 1 a Boca en las últimas fechas del campeonato de 1941. Luego de ese partido el periodista José Gabriel escribiría para Crítica que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrossi “Parecieron una maquinita…”.</p>



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		</button><figcaption class="wp-element-caption">Banda roja para Adolfo, buzo azul con la “M” de masajista para Peucelle. Carlos nunca quiso llevar el buzo de entrenador.</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicará durante los siguientes martes en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Pa&#8217; que bailen los contrarios</strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>
</ul>
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		<title>El Charro no era tan bueno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Apr 2023 17:10:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>José Manuel Moreno fue, para varias generaciones, el ídolo máximo de todos los tiempos. Por pinta, fuerza y personalidad, se convirtió en una de las figuras más memorables de la Buenos Aires del 40. Aquí un repaso de lo que dejó en nuestras canchas.  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/@gardelianshit">@</a><a href="http://twitter.com/@gardelianshit" target="_blank" rel="noreferrer noopener">gardelianshit</a>)</strong></p>



<p>José María Moreno (con ese nombre fue inscripto en el bautismo religioso) nació un 3 de agosto de 1916 en La Boca. Mientras sobre el Viejo Mundo asolaba la primera gran guerra, en Argentina empezaba la era de los automóviles e Yrigoyen acababa de ganar unas históricas elecciones.</p>



<p>La vida dejó bien claro lo que para él estaba escrito. Tanto es así que a los 12 años ya pasaba más tiempo en el potrero que en la escuela y, en esas épocas, fundaría dos clubes de barrio (Estrella de Brandsen y Gral. Lamadrid). Sin embargo, en pleno auge de sus sueños de adolescente, José vivió su tarde más triste cuando se probó en el equipo de sus amores: Boca. No quedó, y a pesar de la insistencia de los testigos, el delegado no se retractó. Con el tiempo cruzaría la vereda y sería en River Plate donde encontraría sitio. El que por entonces era apodado «Pibe Rulito» rápidamente puso el sello aprobatorio en su destino.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De la nada a la gloria</h2>



<p>Igual de rápido resultó su ascenso: en menos de 3 años de inferiores, pasó a jugar en primera, en su segundo año se asentaría como titular y en su tercero sería llamado para la selección nacional. Habría de jugar la Copa del Mundo de 1938 con 21 años, pero un boicot sudamericano al torneo truncó esa posibilidad.</p>



<p><strong>José se desempeñaba como inside derecho, el nro. 8 dentro del esquema 2-3-5 que predominaba en aquella época. Esa función, a diferencia del inside izquierdo (más ofensivo) estaba relacionada con el despliegue, el ida y vuelta y el auxilio a la línea de “halves”. </strong>Pero había un problema de acople en el recurso humano: quien completaba el ala derecha era Carlos Peucelle, jugador de experiencia y titular indiscutido en la selección. </p>



<p>Moreno tenía un juego muy corto y Peucelle necesitaba profundidad en los lanzamientos de su nro. 8. No se interpretaban. La dificultad se solucionó con el desplazamiento de Moreno a la posición de inside izquierdo, el nro. 10, donde se encontró con Adolfo Pedernera, en ese entonces puntero por esa banda. Fue otra la historia con esta nueva disposición. Adolfo concebía el juego de la misma forma que José, mientras que, desde la derecha Peucelle empezó a explotar una de las mayores capacidades de Moreno, que era el cabezazo (de los 53 goles de cabeza que Moreno hizo entre 1935 y 1939, en 33 lo asistió Peucelle). En esta nueva posición Moreno se convirtió en el goleador del equipo; concretó su mejor campaña goleadora en 1937 con 31 gritos en 32 presencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La aparición de Labruna y Muñoz</h2>



<p>Su historia como un gran artillero duraría poco. Debería otra vez emigrar de posición en 1940 y tendría que ver indirectamente con su afición por la vida nocturna, bien sabida por todo el mundo. En 1939, en vísperas de un partido importante con Independiente, por “recomendación” de la dirigencia decidió cambiar de vida. La semana previa se cuidó como nunca pero a la hora de jugar el resultado no fue el esperado. “<em>Me comprometí a no tomar ni una gota de alcohol y estuve toda una semana a leche. Cuando llegó el domingo y entré a jugar, a los 15 minutos ya estaba sin aire, y para colmo perdimos</em>” dijo posteriormente. </p>



<p>Una sanción disciplinaria recayó sobre Moreno y en solidaridad parte importante del plantel se declaró en huelga. Esta es una historia lo suficientemente rica para dedicarle un artículo propio pero lo significativo para la vida futbolística de nuestro protagonista es, puntualmente, el debut de Ángel Labruna en su misma posición. Por segunda vez Moreno tendría que moverse de posición, esta vez volviendo a sus orígenes de nro. 8.</p>



<p><strong>Allí se vería su mejor versión. El prodigio de habilidad que deslumbraba por izquierda se complementó con el físico todoterreno que poseía. Yendo y viniendo.</strong> Con mucho más espacio para recorrer y funciones por cumplir quedó más alejado del arco. Sus números lo atestiguan: su promedio goleador como inside derecho fue del 0,45 y por izquierda era del 0,83. Al principio volvería a compartir ala con Peucelle pero rápidamente encontraría un nuevo socio: Juan Carlos Muñoz, con quien volvería a “gastar” la pelota como lo hizo con Adolfo años antes. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Los últimos grandes años</h2>



<p>En esta época <strong>se conformaría “La Máquina”, que no era solo un quinteto de virtuosos, sino un equipo íntegro en el que Moreno sería un engranaje más.</strong> Fue parte del “cuadrado mágico” de la WM junto con Rodolfi, “El Tuerto” Ramos y Pedernera, ahora centroatacante pero empezando desde más atrás.</p>



<p>A pesar del éxito, los roces con la dirigencia y con el ahora entrenador Carlos Peucelle seguirían aquejándolo hasta que decidió emigrar. En 1944 emprendió vuelo a México donde tuvo un fructuoso paso por el extinto Real España, donde jugaba el gran Isidro Lángara. Luego de aquella aventura azteca y una gran novela con su pase (estuvo muy cerca de jugar para Racing) Moreno volvió a River con su nuevo apodo: El Charro. </p>



<p>Volvió fuera de tono, no se adaptaba al ritmo. Fue entonces que empezó a entrenarse como nunca poniéndose 2 o 3 buzos y dándole “hasta que las velas no ardan”. <strong>Debía volver a ser lo fue. Logró su cometido y en 1947 vivió uno de sus mejores años como profesional.</strong> River patentó un nuevo esquema, la doble punta de lanza, con Labruna y el joven Alfredo Di Stéfano, que en ese momento era todo velocidad y verticalidad. Moreno se movía atrás de ellos, cumpliendo el rol del lanzador que antes había sido de Pedernera. Ese mismo año ganaría el Sudamericano con la Selección siendo elegido figura del torneo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="274" height="405" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1.png" alt="" class="wp-image-1203" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1.png 274w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1-203x300.png 203w" sizes="auto, (max-width: 274px) 100vw, 274px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo jugaba?</h2>



<p>Es pertinente el ahondar en su perfil como jugador de fútbol y explicar por qué forma parte de la máxima categoría de cracks.</p>



<p>Moreno medía 1 metro con 77 centímetros, era diestro pero manejaba indistintamente ambos perfiles. A la pelota le daba siempre “a colocar” con poca potencia, acaso su única falencia. Él mismo decía “<em>No tenía un tiro muy fuerte, nada más que el necesario, yo a veces le decía a Pedernera</em> <em>‘No seas bruto, no hay que ser grosero y meterla con tanta brusquedad</em>«.</p>



<p><strong>Pisador, gran defensor de la pelota, sobre todo con su potencia física. El Gráfico en 1989 lo eligió post-mortem como el segundo futbolista argentino más virtuoso. Fue un dominador total de la pelota. Gran gambeteador, no por velocidad sino por la sencillez con la que se deshacía de las marcas. Tenía una gran capacidad de inventiva y creación, era veloz a la carrera, tenía un pique muy corto que solo usaba para entrar al cabezazo.</strong></p>



<p>Justamente su juego aéreo fue una marca patentada, firme y elegante en el salto para sacar del frentazo de arriba hacia abajo o el parietal buscando el palo contrario, dándole efecto a la pelota. Ganaba por arriba en ambas áreas.</p>



<p>Fue un jugador de “cabeza arriba”, con gran panorama, trasladando la pelota de un área a la otra, un juego corto excepcional y sorprendiendo con el bochazo largo. Fue genial en la pared, iniciando o devolviendo, y también a la hora de meter la pelota en cortada.</p>



<p>Tenía un físico excepcional, infatigable, vigoroso y fuerte. “<em>Una espalda tremenda y cintura chiquita</em>” lo definió Adolfo Pedernera. Era difícil chocar con él o trabarlo, tan difícil como ganarle en el salto. Soportaba un movimiento constante, tocaba y seguía el ataque. “<strong><em>Era todo barro. ¿Sabe cómo lo sacaron a Moreno? En camilla cuando faltaban diez minutos&#8230; Había jugado de todo, de ocho, de nueve, de cinco, de catorce,.. Hasta le hizo un gol de chanfle a Ogando, como de treinta metros. Y lo sacaron exhausto porque había dejado todo.</em></strong><em>”</em> rememoró René Favaloro sobre un River-Estudiantes del &#8217;42. Fue un jugador total, se movía por toda la cancha sin limitarse nunca a una franja determinada o a una función en específico.</p>



<p>Era dueño de una fuerza espiritual y de decisión increíbles. No sabía bajar los brazos. “<em>Aceptaba la lucha pero no aceptaba que le ganen</em>” escribió Juvenal (Julio César Pasquato). Disponía de una gran capacidad para meterse y sentir el partido. Curiosamente entre tantas virtudes esa última haya sido la mayor sin estar directamente ligada al control de la pelota.</p>



<p>No es suspicaz quien dude y pregunte ¿Cómo podemos nosotros saber si Moreno fue tan bueno como lo pintan? Porque todo lo que se escriba de Moreno va a necesitar que el lector suspenda su incredulidad ya que la barrera del paso del tiempo siempre va evitar tocar su figura. Así que pido a quienes lean que no hagan más que creer, no a mí, si eso les ayuda. Créanle a Juvenal por ejemplo, que cuando fue cuestionado sobre el tema dijo lo siguiente:</p>



<p><strong>“<em>Moreno no era TAN bueno, era más, muchísimo más, era un fenómeno”</em> </strong></p>



<figure class="wp-block-video aligncenter"><video controls src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/WhatsApp-Video-2023-04-08-at-19.26.21-1.mp4"></video></figure>
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