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	<title>Passarella archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Passarella archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>El fútbol en la sangre: Fede Redondo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 May 2023 01:20:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[Argentinos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una semblanza particular de Fede Redondo a partir de lo que significó su padre para el fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/perfiles/el-futbol-en-la-sangre-fede-redondo/">El fútbol en la sangre: Fede Redondo</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Felipe Lemos (<a href="http://twitter.com/comentaristabur" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@comentaristabur</a>)</strong></p>



<p>Reunidos en el Hotel Palace de Madrid en 1996, Daniel Passarella y Fernando Redondo discutieron una vez más la convocatoria del mediocampista a la selección. El técnico le exigió que se cortara su icónica melena para poder vestir la camiseta argentina. Fernando se negó de inmediato. “La selección está por encima de hombres y nombres” dijo el técnico, asegurando que revisaría la necesidad de convocarlo.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“Yo digo que hay que reivindicar la importancia que tiene el jugador de fútbol y que al parecer últimamente se habían olvidado. Creo que Redondo hace muy bien, porque no creo que pase por el pelo un poco más corto o un poco más largo el hecho de integrar la selección argentina. [&#8230;] Nos pone de nuevo en lo alto a los jugadores de fútbol.”</p>
<cite>Diego Armando Maradona para América TV</cite></blockquote>



<p>En una entrevista para el programa “Domingol”, también en 1996, Fernando dice que su personalidad es “redonda”, flexible. Pero la identidad no se negocia. Como dijo Caniggia, que también se negó a cortarse el pelo, “Passarella levantó el Mundial de 1978 gracias a los goles de Kempes, más peludo que Cristo. La historia del fútbol argentino se escribe con pelo largo”.&nbsp;</p>



<p><strong>Ser un jugador de este lado del Atlántico es ser un símbolo, una representación de uno mismo y de la imaginación de millones. Es un compromiso con los sueños de quienes se autoreflejan. Renunciar a la propia esencia, someterse a la docilidad o a una orden directa es traicionarse.</strong></p>



<p>Los sudamericanos no podemos olvidar la importancia de los futbolistas. Redondo nunca se dejó olvidar y lanzó a Federico, su hijo, por el mismo camino.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“El cabello es parte de mi personalidad, no me lo quiero cortar”</p>
<cite>Fernando Redondo</cite></blockquote>



<p>Aunque nació en Madrid y pasó los primeros años de su vida en Milán, mientras su padre aún era jugador, Fede es argentino. Al igual que su padre realizó toda su formación futbolística en el “semillero del mundo”, como se conoce a las inferiores de Argentinos Juniors.</p>



<p>“Yo he tenido la suerte de crecer en un club donde siempre se priorizó el buen fútbol. Siempre en Argentinos tuvimos la libertad para jugar y se habló sobre todo del respeto por la pelota, del toque”, declaró Fernando en conversación con Menotti en el programa “El Pelotazo” de 1996. Y todo padre quiere lo mejor para su hijo.</p>



<p>“Tuve dos propuestas concretas el año pasado, pero no era el momento oportuno&#8230; Es cierto. Es muy joven todavía, tiene que seguir madurando y cumpliendo el proceso de formación. Tiene las condiciones, el resto depende de él” dijo Fernando Redondo sobre su hijo (en ese momento de 17 años) a Diario Olé.</p>



<p>Con poco menos de un año en el fútbol profesional, es fácil que se emocionen quienes vieron jugar a su padre. Por mucho que sea diestro, los gestos son los mismos. Las piernas largas te hacen dudar del control. La pelota parece tan lejana, ¿cómo puede tratarla tan bien?&nbsp;</p>



<p><strong>La clave es que la toca con la parte exterior del pie tantas veces como puede. Un amor expresado por el contacto físico. Moviendo los brazos mientras conduce (“eso sí seguro que lo heredé”, confesó al medio español Relevo) el pibe alto que uno imagina levemente desgarbado y torpe nos demuestra nuestro error y nos instiga a buscar el picado más cercano que encontremos. Verlo devuelve las ganas de tener una pelota cerca.</strong></p>



<p>Al igual que su padre, siempre pisa el balón antes de pasarlo, abusando del engaño. Pretende ir por un lado y va por el otro. Debido a que es tan grande, hacerlo con el cuerpo requiere mucho trabajo; por eso lo hace con los pies. Lo que para muchos puede parecer un toque extra, un retraso, es en realidad la manipulación al defensor que lo marca.&nbsp;</p>



<p><strong>Dentro de todo eso es necesario remarcar la belleza de sus pases largos. Entiende perfectamente el pique, la superficie, la parte del pie y la posición corporal exacta para que la pelota viaje con una precisión y potencia impecables.</strong></p>



<p>Sin embargo, no es un clon. Es demasiado pronto para saber si es menos regateador, menos intrépido. Lo que sí parece seguro es que se parece más al estereotipo del “5” argentino clásico que su padre por las características de esta época.</p>



<p>Incluso él mismo reconoce que desde que debutó en Primera está atacando menos: “En categorías inferiores, en el doble pivote, llegaba más al área. Fue con Gaby (Milito) cuando empecé a trabajar de forma más posicional”.</p>



<p>Para los que aún no conocen al heredero de la dinastía, se acerca el Mundial sub 20 y encima es con sede en Argentina, comenzará el 20 de mayo. Gran ocasión para ver a Fede dar sus primeros pasos con la albiceleste. Si todo va bien, pronto tendrá la suerte de conocer a Scaloni, quien definitivamente no sugerirá un viaje al peluquero.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">Fuentes:</h2>



<p>https://patadasygambetas.blogosfera.uol.com.br/2016/02/19/ha-20-anos-corte-o-cab elo-ou-te-corto-da-selecao-os-bastidores/</p>



<p>https://www.relevo.com/futbol/liga-argentina/federico-redondo-tras-pasos-padre-202 30330175956-nt.html </p>



<p>https://www.ole.com.ar/futbol-primera/redondo-futuro-hijo-dirigir-europa_0_SKkyM3K 6D.html</p>



<p><iframe title="Diego Armando Maradona sobre Fernando Redondo - DiFilm 1995 UG-3671" width="640" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/_MOX_FExQtY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe> </p>



<p>https://youtu.be/_FFIpUjekqo https://youtu.be/jU9M6gE65C8</p>
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		<title>El Mundial de nuestras vidas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jan 2023 00:17:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
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		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión en frío a más de un mes de la felicidad eterna.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Coni Vanzini (<a href="http://twitter.com/@covanzini" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@covanzini</a>)</strong></p>



<p>36 años después. Messi se arrodilla y ríe al ver que el destino, al fin, le concede su deseo. «Somos campeones del mundo», grita Paredes mientras abrazaba al 10 entre lágrimas. Y repite, como si necesitara confirmarlo: «somos campeones del mundo».</p>



<p>Segundos antes, Montiel pateaba el penal definitivo de la mejor final de la historia. Cachete no lo festejó. No pudo, se tapó la cara con su camiseta y empezó a llorar. El sueño se hizo realidad y como Cachete fuimos millones.</p>



<p>El Mundial de nuestra generación. El último de nuestro 10 contemporáneo. El Mundial de nuestras vidas. El primero que ganamos. Con el que siempre soñamos.</p>



<p>Nosotros crecimos sin saber lo que era ver a Argentina campeón. Escuchamos sobre las proezas y hazañas de los Mundiales que no vivimos. Leímos libros y vimos infinitas repeticiones del Káiser levantando la Copa en el Monumental y a Diego en el Azteca. <strong>Con orgullo, convertimos esos relatos en parte de nuestra identidad futbolera aunque no fueran propios.</strong></p>



<p>Durante más de 30 años, cada cuatro temporadas, nos sentamos frente a la TV con la esperanza de que alguna vez la tercera estrella brillara para nosotros. El paso del tiempo nos golpeaba pero nuestro niño interior seguía con la fantasía intacta. Leo era uno de nosotros. Ángel y Nicolás también. Tiempo después, Rodrigo y Emiliano crecían a la par. Los más pibes, Enzo, Julián, Alexis ya nacieron con ese mismo anhelo pendiente.</p>



<p><strong>Las derrotas nos dejaron enseñanzas. Aprendimos a perseverar. A intentar, una, dos, tres veces, como en la vida. A (no) entender que hasta al mejor de los nuestros no se le perdonara fallar. A que jamás había que darse por vencido, aunque te soltaran la mano en tu tierra natal. Así, hace un año, con ellos aprendimos a festejar una Copa América.</strong></p>



<p>Con ellos, en Qatar, curamos las heridas de estos 36 años. La emboscada a Diego del &#8217;94, el cabezazo del Burrito Ortega del&#8217; 98, el dolor de aquella primera ronda en Corea-Japón. Los papelitos alemanes en los penales del &#8217;06 y la goleada del &#8217;10. El Brasil 2014 de ensueño que también nos enseñó tanto y no pudo ser. El sabor a poco en Rusia 2018.</p>



<p>El vínculo con la Scaloneta surgió desde adentro hacia afuera. <strong>A esta generación con el corazón roto después de lo del 2014 con otro plantel que amamos, no nos era simple volver a confiar.</strong> Como en cualquier relación, ninguno creyó en Scaloni desde el comienzo. Nos enamoramos pasito a pasito. Partido a partido. Con la sabiduría de Aimar, Samuel y Ayala a un lado del campo. Con referentes y un equipo renovado en la cancha. </p>



<p>Todos ellos construyeron puentes adonde había muros, a base de fútbol y alegría. Nos contagiamos de la admiración hacia estos ídolos en la mirada de los niños y en la manija a toda hora de los más jóvenes. Nos identificamos en la sencillez y cercanía de estos jugadores tan talentosos como especiales, imperfectos, con carácter y sentido del humor. Humanos, como nosotros.</p>



<p><strong>Creamos nuestros propios relatos y nuevos héroes. Con la mística de los elegidos y el famoso «fuego sagrado», volvimos un poco a la infancia con la épica de las leyendas que nos contaron. Dibu como Fillol, Julián a lo Kempes y Leo en su versión más maradoniana.</strong></p>



<p>A pura cábala y fe, coronados de gloria viviremos.</p>



<p>Locas promesas hicimos para que ganen la tercera Messi, Di María y este equipo con el que nos volvimos a ilusionar. Convencimos al destino que el fútbol fuera justo con su mejor exponente del siglo y con su leal Angelito, el de los goles importantes.</p>



<p>Ahora sabemos lo que se siente. Ahora somos felices. Campeones del mundo, al fin. 36 años después y para siempre. Leo cumple lo que otro rosarino ya había anticipado alguna vez. «Se abrirá todo el cielo, no será un día normal. Después de todo, todo llega siempre de algún modo. Las profecías se dan.»</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="980" height="551" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn.jpg" alt="" class="wp-image-1056" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn.jpg 980w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn-300x169.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/01/FkY6TvRX0AYcljn-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 980px) 100vw, 980px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Twitter (@negrocruz)</figcaption></figure>
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