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	<title>Newells archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Newells archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>El técnico que nunca se traicionó</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Feb 2024 19:49:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Yudica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Piojo cumpliría hoy 88 años. Ganó cinco títulos con cuatro equipos distintos, sin refuerzos estrella y con un estilo definido.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/perfiles/el-tecnico-que-nunca-se-traiciono/">El técnico que nunca se traicionó</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="http://twitter.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p>Su carrera como entrenador duró 26 años. Podrían haber sido más, de no ser por algunas cuestiones nunca develadas y puertas que se cerraron misteriosamente de un día para el otro. Pero lo que José Yudica hizo en el fútbol argentino en su rol de conductor prácticamente no tiene parangón. </p>



<p>En un lapso de 10 años, el Piojo cosechó 5 títulos con 4 equipos distintos: Quilmes, San Lorenzo, Argentinos Juniors y Newell’s. Todos de una magnitud extraordinaria y dos de ellos irrepetibles al día de la fecha. Con ese ciclo 78-88, al nacido en Rosario, que hoy cumpliría 87 años, le alcanzaría para tener un lugar enorme en la historia futbolera de nuestro país. ¿Lo tiene? ¿Por qué se resalta tan poco su figura?</p>



<p><strong>El único trofeo de Quilmes en Primera lo tuvo a Yudica en el banco. La única Copa Libertadores de Argentinos Juniors también, además de uno de sus tres títulos locales. Newell’s con él volvió a ser campeón tras 14 años y un hito que vale la pena destacar: con todos jugadores surgidos de las inferiores rojinegras. San Lorenzo sufrió un sólo descenso en su historia y alguien tenía que devolverlo a su lugar: fue Yudica.</strong></p>



<p>Pero además de estos registros notables, José Yudica, que falleció el 23 de agosto de 2021, es caracterizado como una persona de enormes convicciones, un entrenador que tenía muy claras sus ideas,<strong> </strong>que sabía cómo transmitirlas y al mismo tiempo que mostraba apertura a la opinión de sus dirigidos era inflexible con algunas conductas.</p>



<p>José Antonio Castro y Gustavo Dezotti, más conocidos como Pepe y Galgo, fueron integrantes esenciales de dos de los planteles más emblemáticos que condujo Yudica: Argentinos Juniors modelo 85 y Newell’s modelo 87-88. <strong>Ambos coinciden en la visión del Piojo DT, en las libertades que brindaba, en la capacidad para hacer pequeños ajustes de equipos que venían creciendo </strong>(Saporiti en Argentinos y Jorge Solari en Newell’s habían dejado buenas estructuras y eso es reconocido por Castro y Dezotti) y en la intención de salir a ganar siempre en cualquier cancha.</p>



<p>“En la época nuestra el jugador era muy bicho, los analizábamos de pies a cabeza a los técnicos, no nos daba lo mismo que nos viniera a dirigir cualquiera y el Piojo apenas llegó, yo ya noté que era un tipo con una tremenda personalidad, un tipo con unas convicciones muy claras y con un carácter muy fuerte, y sabía imponer la disciplina a base de sus predicamentos, de su hombría de bien”, afirma Castro, que jugó en Argentinos entre 1983 y 1987 y obtuvo 4 títulos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="432" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-31.png" alt="" class="wp-image-1888" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-31.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-31-300x169.png 300w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">José Yudica como director técnico de Argentinos Juniors</figcaption></figure>



<p>A diferencia de Castro, que ya tenía un importante recorrido en el mundo del fútbol cuando Yudica llegó al equipo de La Paternal, Dezotti era un pibe de 19 al momento en el que el Piojo se hizo cargo de la escuadra rojinegra, los colores que había sabido vestir en los inicios de su carrera como futbolista. </p>



<p>El Galgo, que jugó el Mundial del 90 y es recordado por la roja ante Alemania en la final, describe la idea futbolística de Yudica: <strong>“Era un tipo que le daba mucha libertad al jugador, que le daba mucha confianza, que pregonaba todo el tiempo jugar, tocar, el juego asociado, era de los que veía más el arco de enfrente que el de atrás”</strong>. Aquel Newell’s conformado por todos jugadores provenientes de sus inferiores ganó 21 partidos, empató 13 y perdió sólo 4. Convirtió 68 goles y le anotaron 22.</p>



<p>Un elemento que resaltan tanto Castro como Dezotti es la capacidad del Piojo de adaptarse a los recursos que tenía y al mismo tiempo identificar dónde había que incorporar para hacerse fuerte e ir por mayores logros. </p>



<p>Argentinos había resurgido de una situación problemática con los promedios de la mano de Ángel Labruna y luego con Roberto Saporiti conquista el Metropolitano 1984. Newell’s había salido subcampeón en los dos torneos anteriores con Jorge Solari. </p>



<p>Este último caso es el más paradigmático de esos pequeños cambios que introducía el Piojo en sus arribos. Al plantel heredado se le suman sólo 3 refuerzos, que son 3 regresos de jugadores que ya habían tenido un paso por el equipo rosarino: Roque Alfaro, Sergio Almirón y Víctor Rogelio Ramos. Todos, principalmente Alfaro, serían vitales en aquella conquista. </p>



<p><strong>En cuanto a los principios del Piojo y sus posiciones firmes e innegociables en el manejo de los planteles, Castro y Dezotti exponen situaciones ejemplificadoras. </strong>El primero relata que, al regreso de aquel partido, en una práctica Yudica lo notó medio dormido al “Checho” Batista y le dijo “eh, Batista, despierte”, a lo que el barbudo volante le respondió “¿por qué no despertaste vos en Japón?” en alusión a una crítica general que se le había realizado al entrenador por no “cerrar” el partido tras el 2 a 1 parcial a 15 minutos del final. </p>



<p>Fue un exabrupto innecesario y el técnico no titubeó, aunque era un referente del equipo: lo separó y no jugó un par de encuentros. Algo más suave ocurrió con el propio Dezotti, que tuvo un intercambio en un entrenamiento con el hijo de Yudica, también llamado José y que era su ayudante de campo, y el DT decidió no concentrarlo antes de un clásico con Rosario Central. La historia tuvo un final feliz y muy recordado por los hinchas rojinegros: “Cambiaron de opinión, el día anterior al partido fui a concentrar y fue el clásico que terminamos ganando 1 a 0 con gol mío”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="683" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-32-683x1024.png" alt="" class="wp-image-1889" style="width:315px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-32-683x1024.png 683w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-32-200x300.png 200w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-32.png 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /><figcaption class="wp-element-caption">José Yudica en su etapa como jugador en Newell&#8217;s</figcaption></figure>



<p>Tras aquella etapa en Newell’s que se cierra en 1990, Yudica volvió a Argentinos. Allí <strong>una serie de malos resultados derivó en una apretada de la barra brava hacia él y su hijo, en la que éste pasó la peor parte hasta que el Piojo sacó un arma y disparó hacia arriba dispersando a sus agresores.</strong> Fue un capítulo que lo terminó marcando. </p>



<p>Tuvo un corto paso por Platense, fue a Colombia al Deportivo Cali (donde había jugado a fines de los 60), regresó brevemente a Newell’s y sus últimos capítulos fueron con el Pachuca mexicano, a quien ascendió a Primera División. Tenía 62 años. Desde entonces no volvió nunca más a dirigir.</p>



<p>Dezotti expone motivos etarios tras ese final inesperado y que el Piojo nunca aceptó, ya que en varias oportunidades manifestó sus deseos de volver al lugar donde más brilló. “Quizá fue un período de recambio, empezaron a aparecer técnicos jóvenes, y se le empezó a dar lugar a ellos, que es un poco como está pasando ahora”. </p>



<p>Sin embargo Castro, de una indudable afinidad con el Piojo, discrepa con esa visión: “Siempre está el runrún del ‘para qué lo vas a traer si es complicado’, cuando uno no tiene concesiones ocurren estas cosas. Al Piojo como al Sapo, otro groso, jamás le iban a imponer un jugador, jamás le iban a imponer un estilo, jamás le iban a imponer alguna sanción hacia el plantel”.</p>



<p><strong>“No me puedo quejar. Me fue bien. Jugando y dirigiendo. Eso sí: siempre respetando una línea y estilo de fútbol.</strong> Una manera de jugar al fútbol. Lo que me genera orgullo es que nunca me traicioné. Ni quise ganar partidos o títulos haciendo lo que no sentía. Eso conmigo nunca tuvo cabida”, dijo el Piojo en una entrevista en 2020. El fútbol argentino debería enaltecer más su figura.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Esta nota fue originalmente publicada el 26 de febrero de 2023 en Infobae: <a href="https://www.infobae.com/deportes/2023/02/26/el-otro-lado-de-jose-yudica-el-tecnico-que-nunca-se-traiciono/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.infobae.com/deportes/2023/02/26/el-otro-lado-de-jose-yudica-el-tecnico-que-nunca-se-traiciono/</a></em></p>
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		<title>Maradona en Newell&#8217;s: Un idilio memorable</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Emiliano Rossenblum]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Solari]]></category>
		<category><![CDATA[Newells]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maradona y Newell's, un amor que nació inesperadamente y se quedó para siempre. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><span style="font-family: georgia;"> Por Emiliano Rossenblum (@emirossen)</span></b></p>
<p><i><span lang="es"><span style="font-family: times;">-Ricardo, tengo una idea dando vueltas. Hay que traerlo a Él.</span></span></i></p>
<p><span style="font-family: times;"><i><span lang="es"> </span></i>La frase la dijo Jorge Raúl Solari, en el ya lejano agosto de 1993. Ricardo era el querido “Gringo” Giusti, y lo que se empezó a gestar en esa llamada sería un antes y después en la historia del fútbol rosarino.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Solo dos años antes Newell’s terminaba un ciclo muy exitoso con la renuncia de Marcelo Bielsa a su puesto de director técnico, y desde ese momento el club se sumió en una crisis institucional que repercutió fuertemente en lo deportivo. La llegada del “Indio” Solari traía un velo mínimo de esperanzas, pero la principal prioridad era mantener a raya el descenso.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Para ese momento, la verdadera historia ya se había desencadenado a un océano de distancia.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">La contratación de Carlos Bilardo y Diego Maradona en 1992 causó conmoción en Sevilla, que los recibió con muchísima ilusión. Lamentablemente, numerosos problemas físicos del Diez (que volvía de varios meses inactivo por una sanción) impidieron que mostrase un rendimiento acorde a su calidad técnica, con excepción de unos pocos partidos en los que se vieron sus últimas gambetas en el fútbol europeo. Esto sumado al hecho de que el equipo no alcanzó las expectativas deportivas, su mala relación con la directiva y una pelea con Bilardo, desembocaron en una salida precipitada de la institución.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">En este punto se unen las dos situaciones: <b><i><span style="color: #cc0000;">Jorge Solari necesitaba cambiarle la cara a un equipo devastado mentalmente por los malos resultados y Maradona un cambio de aires para ganar confianza y regularidad de cara a su inminente vuelta a la Selección Argentina.</span></i></b></span></p>
<p><span style="font-family: times;">En agosto, había dicho que Basile “defraudó a una persona que dio la vida por el Seleccionado y él es el que mejor lo sabe&#8230; Si me llama, no voy ni a palos». Pero un mes después las cosas habían cambiado. A pesar de ganar la Copa América 1993, la derrota contra Colombia fue un punto de inflexión y la sociedad futbolera le exigía al Coco la vuelta del ídolo eterno.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Sin embargo, Argentinos Juniors y San Lorenzo se habían adelantado en los intentos de contratar al nacido en Villa Fiorito. Y allí aparece el as bajo la manga del técnico: una llamada a Ricardo Giusti fue el principio de las arduas negociaciones. <b><span style="color: #cc0000;"><i>Mientras a Diego le llovían ofertas, comenzó el verdadero plan de Solari: visitar a Marcos Franchi, representante del Diez, casi todos los días. Salía junto a Giusti a las 8 de la mañana y tardaba 12 horas en volver, por lo que tuvo que cambiar el horario de los entrenamientos a las 6 de la mañana. Tardaron en arreglar los detalles, pero lo lograron.</i></span></b></span></p>
<p><span style="font-family: times;">Lo que en principio parecía lejano ahora era una realidad, pero el camino seguía siendo tortuoso. El Presidente de Newell’s en aquel entonces, Walter Cattaneo, no sabía nada de las negociaciones, y Solari se lo comunicó en tres simples palabras: “Contratamos al Diego”. Pese a una rotunda negativa inicial, terminó cediendo ante la presión del DT y el impacto que tendría a nivel nacional la llegada de semejante ídolo.</span></p>
<p><span lang="es"><span style="font-family: times;">Recién allí se difundió la noticia e incluso los propios jugadores del club no daban crédito a lo que escuchaban. Los entrenamientos abiertos al público desbordaban de gente pidiendo autógrafos o simplemente un saludo del Diez. <b><i><span style="color: #cc0000;">La presentación oficial finalmente llegó y once años después de su último partido en el fútbol argentino Maradona fue recibido con una verdadera fiesta. Más de 40.000 personas (muchas de ellas simpatizantes de otros clubes, incluyendo al eterno rival Rosario Central) estuvieron en el Coloso del Parque para ver un amistoso contra Emelec.</span></i></b> Fuegos artificiales, placas conmemorativas, la presencia de sus hijas Dalma y Giannina, una ovación eterna y una alfombra rojinegra sobre el césped fueron algunos de los ingredientes de ese momento. La Lepra ganó por 3 a 1 y el ex Sevilla convirtió un gol, a la postre el único que haría con la camiseta del equipo rosarino.</span></span></p>
<p><span style="font-family: times;">La figura de Diego logró aliviar el hecho de que Newell’s sufriera constantes derrotas. El destino quiso que el nuevo número 10 del club rojinegro debutara oficialmente un 10/10, en esas coincidencias que invitaban a pensar en un futuro feliz para todas las partes. Para mejor sus evidentes ganas de volver al Seleccionado se materializaron días después en el Repechaje contra Australia. Tras el empate en el país oceánico, un gol de Batistuta en el Monumental aseguró la clasificación. Durante los siguientes tres partidos Maradona aportó bastante al juego del equipo, pero de manera irregular. Naturalmente eso no impidió que aumentara exponencialmente las entradas vendidas en cada uno de los estadios en los que jugó y el 24 de noviembre ante Gimnasia fue su único partido oficial como jugador de la Lepra en un Coloso del Parque repleto.</span></p>
<p><span style="font-family: times; font-size: medium;"><b><u>Todo concluye al fin</u></b></span></p>
<p><span style="font-family: times;">Todo parecía camino de rosas hasta que llegó el 2 de diciembre de 1993. Ese día, enfrentando a Huracán, un suceso inesperado interrumpió para siempre su estadía en el club rosarino. Tratando de alcanzar un pase largo, se paró a los cinco metros de empezar la carrera. Todos lo vieron tan rápido como él; se había desgarrado. Serían sus últimos minutos oficiales con la camiseta leprosa.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Probablemente la historia hubiera sido distinta en otro contexto futbolístico-institucional. Pero la cruda verdad era que Newell’s estaba cada vez más cerca de ser relegado al segundo escalón del fútbol argentino, Solari se fue en noviembre (solo llegó a dirigir un partido al refuerzo que tanto le costó traer) y la relación del Diez con el nuevo DT Jorge Castelli era muy tensa.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Meses antes desde la directiva de San Lorenzo habían intentado contratar a Diego. A pesar de que las negociaciones parecían encaminadas, Castelli, en ese momento técnico del cuadro de Boedo, no dio el visto bueno. La prensa del momento conjeturó que lo hizo por considerarlo “una mala influencia para el vestuario”. De cualquier manera, nunca se llevaron del todo bien y la lesión fue la excusa perfecta para Castelli, que no volvió a convocarlo.</span></p>
<p><span lang="es"><span style="font-family: times;">Un amistoso contra Vasco da Gama fue el último acto del Diez como jugador de la Lepra.</span></span></p>
<p><span style="font-family: times;">Las molestias físicas lo seguían aquejando, y él lo reconoció al salir reemplazado: “Es impresionante lo mucho que me molestan los gemelos, si no hubiese sido por la gente no jugaba”. Cinco días después, Cattaneo decidió rescindirle el contrato.</span></p>
<p><span style="font-family: times;">Así terminaba el paso del Diez por Rosario. Al despedirse, dejó claros sus sentimientos hacia el club: <b><i><span style="color: #cc0000;">«Les pido disculpas a los hinchas por no haber hecho todo lo que esperaban de mí. No voy a olvidarme jamás del recibimiento y de todo el cariño que me dieron»</span></i></b>. En efecto, durante los años siguientes el ídolo argentino no ocultó su gusto por el club, y los hinchas le demostraron la reciprocidad del sentimiento. Esto incluyó varias ovaciones cada vez que el Diez volvió al Coloso, ya sea como jugador o como técnico, y la adopción del nombre “Diego Armando Maradona” para la tribuna popular sur.</span><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em; text-align: center;" href="https://lh3.googleusercontent.com/-qqaq64zkhUM/X4Tmmyhq8FI/AAAAAAAAWoY/vMkt9mRMvA0937CzW-xBipUy8VoVEXoagCLcBGAsYHQ/image.png"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://lh3.googleusercontent.com/-qqaq64zkhUM/X4Tmmyhq8FI/AAAAAAAAWoY/vMkt9mRMvA0937CzW-xBipUy8VoVEXoagCLcBGAsYHQ/w640-h428/image.png" width="640" height="428" data-original-height="376" data-original-width="563" /></a></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/maradona-en-newells-un-idilio-memorable/">Maradona en Newell&#8217;s: Un idilio memorable</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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