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	<title>Labruna archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Labruna archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>#LosNuestros: Fútbol a 220 V</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Mar 2024 18:20:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quinto capítulo de una serie de notas donde repasamos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/futbol-a-220-v/">#LosNuestros: Fútbol a 220 V</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p>La temporada de 1947 fue una del más extraordinarias en la historia del fútbol argentino. Los candidatos desde un inicio a llevarse el título eran Boca, San Lorenzo y River Plate. Boca se conservaba gran parte del plantel con el que se había consagrado campeón en 1943 y 1944 y subcampeón en 1945, solo Valussi (reemplazado por De Zorzi) y el ala izquierda Varela-Sánchez faltaban de aquel 11. </p>



<p>San Lorenzo, que venía de arrasar en la segunda rueda del ’46 y hacer tabla rasa en su gira europea, conservaba íntegramente su equipo y se aprestaba para repetir la hazaña. <strong>River había vendido a su piloto Adolfo Pedernera, pero tenía ya de regreso y en forma a José Manuel Moreno, además de contar con un joven Alfredo Di Stéfano que volvía a la institución luego de un préstamo por Huracán en 1946.</strong></p>



<p>No se puede dejar pasar el mercado que hizo Atlanta que compró VEINTE jugadores. Entre ellos el mismo Pedernera por la cifra récord de 140.000 pesos; trajo a otros integrantes de La Máquina como el ‘Mono’ Deambrossi y José Soriano; compró al ‘Nano’ Gandulla, un crack de Ferro y Boca; a dos muy buenos jugadores uruguayos, Burgueño y Artigas; dos grandes centrales de Racing como Higinio García y León Strembel; se trajo también a Francisco Antuña, un wing derecho de San Lorenzo, vigente campeón. A todos ellos se les sumaba Bartolomé Macías (un árbitro histórico) como entrenador<sup><strong>1</strong></sup>.</p>



<p>Sin embargo, al final, el campeonato no tuvo tanto suspenso: Independiente, que se había colado en la lucha, se desinfló luego de una sensacional primera rueda. River salió campeón llevándose por delante a todos en una vibrante segunda mitad y con un planteo novedoso. </p>



<p><strong>Había dejado de ser La Máquina para adoptar otro juego completamente distinto.</strong> Para 1946 las defensas ya habían dejado de caer en el engaño del delantero centro atrasado (Pedernera) y empezaron a tomar al inside goleador (Labruna), resignando el control de la pelota en pos de cuidarse en el fondo y salir a contragolpe. </p>



<p>Es muy conocido un partido que juega Lanús frente a River en el que “Lanús nos puso 10 hombres a defender y adelante quedó solo Arrieta. Tuvimos 80 minutos de dominio total. Lanús hizo dos contraataques y Arrieta nos hizo dos goles y ganó el partido” según palabras de Carlos Peucelle. Con ese contexto el ataque riverplatense dispuso una nueva táctica: la doble punta de lanza. </p>



<p>El rol de organizador que anteriormente llevó adelante Pedernera ahora era de Moreno. Un Moreno mucho más experimentado y, seguramente, menos veloz a sus 31 años. Y en el ataque dos delanteros, Di Stéfano y Labruna. Esta formación del ataque, que esquivaba las marcaciones de la defensa en M, era idéntica a la que adoptó la Hungría de Gustav Sebes, con Kocsis y Puskás como dupla de ataque, y con la que revolucionó el fútbol mundial en 1953 y 1954. También Brasil hizo famoso este sistema en 1958 con la dupla Vavá-Pelé. River fue un precursor…</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="589" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14.png" alt="" class="wp-image-1981" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14-300x194.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">“El Alemán” de tan rápido que era le tuvieron que decir que “afloje” para que sus compañeros le puedan seguir la huella&#8230;</figcaption></figure>



<p>Pero ¿por qué ese equipo no era La Máquina? Bueno, eso se debe a que el fútbol que practicaba era distinto. <strong>Sin Pedernera no hubo máquina. El del ’47 fue un equipo mucho más arrollador, electrizante y vertical que La Máquina, que tenía un juego más pausado. </strong>También los actores eran distintos.</p>



<p>En el arco ya no estaba José Soriano que, como se aclaró anteriormente, defendió los colores de Atlanta esa temporada. El titular fue Héctor Grisetti, “El arquero suicida”, quien fuese el suplente de Soriano anteriormente.</p>



<p>Se mantuvo la defensa en “M” tan característica de aquella época. El Pacha Yácono, Vaghi y Luis Ferreyra (o Eduardo “El Zurdo” Rodríguez) marcaban al punta izquierdo, el delantero centro o insider goleador (dependiendo el equipo que enfrentasen) y al wing derecho respectivamente. </p>



<p>Más adelante, un ya afianzado Néstor Rossi junto con José Ramos “marcaban” a los delanteros más atrasados. Y entrecomillo la palabra “marcaban” porque Pipo Rossi fue un genio del fútbol, pero fue un genio del fútbol ofensivo, no tenía retorno puesto que tenía que mover un físico aparatoso y no tenía un gran sentido de la marca. <strong>Los que se tenían que preocupar de eso eran sus rivales.</strong></p>



<p>Pegadito a ellos dos estaba José Manuel Moreno que ya era “El Charro”. Se había generado gran expectativa sobre su retorno en 1946 y su debut frente a Atlanta en cancha de Ferro fue todo un suceso. La gente se desbordaba, 10.000 personas quedaron afuera del estadio. </p>



<p>Moreno pagó con tres goles, el tercero fue un golazo: tomó un pase de Pedernera, le hizo un sombrero a su marcador, la paró con el pecho y, antes de que toque el suelo, la mandó de volea al ángulo frente a la salida del arquero. Él era el encargado de arrancar el ataque, asumiendo la función de enganche que Pedernera había dejado vacante tiempo después.</p>



<p>Los wines eran Reyes y Loustau. “Tomate” Muñoz estaba lesionado, por eso el reemplazo de Hugo Reyes que, sin ser un jugador de igual relieve, cumplió ampliamente con la tarea. Se entendía muy bien con Di Stéfano y tenía un gran sentido de lo simple, de lo práctico, lo que lo hacía un jugador muy útil para el equipo, aun si no disfrutara de una gran riqueza técnica ni de una personalidad desbordante.</p>



<p>Loustau seguía siendo el incombustible ladero de siempre, ahora mucho más desarrollado con tareas de creación cuando Moreno subía como delantero centro y tirando la diagonal cuando Labruna picaba a la punta izquierda.</p>



<p><strong>Después, la revolución: Alfredo Di Stéfano y Ángel Labruna como centro-delanteros.</strong> Alfredo era conocido como “El Alemán” y distaba mucho del jugador total en el que se convirtió en Madrid. Este Alfredo de 20 o 21 años era un velocista. No tenía el manejo y la pegada de Pedernera, pero sí le ganaba en verticalidad. </p>



<p>Este cambio es el que explica la diferencia entre uno y otro equipo. Con este sistema Labruna, con su pique y su joroba, encontró un compañero con el cual dividir los goles que él había monopolizado en 1945 y 1946. Ya en su momento Renato Cesarini había dicho: “El día que los adversarios aprendan a leer, se darán cuenta que todos los goles los hace Labruna…”.</p>



<p>Este cuadro tuvo su mejor arma en los 4 delanteros voladores que le daban corriente al ataque. Por esa velocidad alimentada por el juego de Pipo Rossi o de José Manuel Moreno, que atropellaba a los rivales, consiguió marcar 90 goles en 30 partidos. Más que en cualquiera de las campañas de La Máquina. Hasta podríamos decir que el equipo de 1947 fue la segunda revolución industrial del fútbol argentino. Fue el paso de la máquina de vapor hacia una nueva energía: <strong>LA ELÉCTRICA</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="589" height="388" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15.png" alt="" class="wp-image-1982" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15-300x198.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno que armaba y cuatro que mataban.</figcaption></figure>



<p><sup><strong>1</strong></sup> Atlanta con todas esas compras, se fue el descenso haciendo una de las peores campañas de la historia (ganó 4 de 30 partidos).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicará durante los siguientes martes en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-pa-que-bailen-los-contrarios/">Pa’ que bailen los contrarios</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-feos-sucios-y-malos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Feos, sucios y malos</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-al-colon/">¡Al Colón!</a></strong></li>



<li><strong>Fútbol a 220 V</strong></li>
</ul>
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		<title>El encuentro del siglo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 May 2023 16:13:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una unión entre generaciones propiciado por un viejo cuaderno y un histórico superclásico de nuestro fútbol.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/@gardelianshit" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@gardelianshit</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dea7d507b662ce9749d7252eba179a95">Hace unos días con mi familia decidimos abrir un baúl que había en casa. Tan o más viejo que la arquitectura que lo rodea, ese cofre descansaba bajo un mantel que lo mantenía oculto desde quién sabe cuándo. Cuando lo abrimos, en busca de una casi mitológica libreta con las recetas del abuelo, encontramos un sinfín de recuerdos perdidos por el tiempo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f01bc757a645a5b1f5b639ce22bed423">Era un catálogo completo de las viejas memorias&nbsp; de toda una familia. Después de hurgar un poco entre polvo y desorden descubrí una serie de cuadernos con anotaciones. Uno era el que contenía las preciadas recetas y los otros tenían anotaciones varias del día a día. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfef78498a14a005bb5ff47ff9d0519b">De estos últimos uno llamó mi atención porque en una de sus páginas tenía un recorte de revista que rezaba “<em>LA FINAL DEL SIGLO</em>” y más abajo anotaciones sobre un partido de fútbol, un superclásico. Estaban las formaciones de ambos equipos dibujadas y minuto por minuto, el detalle de las acciones. Todo escrito con una letra casi ininteligible pero con mucha personalidad.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="558" height="694" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-6.png" alt="" class="wp-image-1305" style="width:296px;height:368px" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-6.png 558w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-6-241x300.png 241w" sizes="(max-width: 558px) 100vw, 558px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-96b559f9c3a12dab83d9fe5d478590ed">Me dispuse entonces a ubicar el partido con la ayuda de internet y guiado por algunos nombres di con él. Se trataba de un encuentro del 14 de diciembre de 1969. No era un clásico cualquiera, por primera vez River y Boca se disputaban un título liguero en un partido. Con el empate Boca era campeón; River, siendo local, necesitaba ganar. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a2a6d9a7abc69aae736da725ead6a10">Buscando un poco más encontré la filmación del partido completo, seguramente la más antigua de un partido del fútbol argentino que se conserve en su totalidad. Intrigado por saber más acerca de mi abuelo y de aquel futbol, se me ocurrió ver el encuentro y, como lo había hecho él décadas antes, hacer mis propias anotaciones. Una vez que finalicé me dispuse a comparar las mías y las de él. Había más similitudes que diferencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El partido</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c70635c68284dd36c2791e48ff9a8ba">Encuentro clásico con un trámite clásico desde el primer momento. El Boca que dirigía Alfredo Di Stéfano fue más serio, más cerebral y presentó una línea de 4 de lujo conformada por Suñé, Meléndez, Rogel y Marzolini. Bien plantado atrás especuló con una posible contra liderada por Madurga, Rojitas y Savoy mientras los <em>wines</em> Ponce y Peña esperaban bien abiertos por los costados.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="499" height="703" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-5.png" alt="" class="wp-image-1304" style="width:301px;height:424px" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-5.png 499w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/image-5-213x300.png 213w" sizes="auto, (max-width: 499px) 100vw, 499px" /><figcaption class="wp-element-caption">Así había diagramado mi abuelo los dos onces iniciales</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a9ec7481366fcebe29bcb62ef887073e">River presenta un planteo más ofensivo, juntando gente en el ataque y adelantando su última línea compuesta por Ferreiro, López, Recio y Vieytez. Su objetivo es dejar en offside los piques de Madurga, Rojas y Peña. La táctica de River fue fructífera en un comienzo: antes de que se cumplan los primeros 7’ dejó en fuera de juego 4 veces a los hombres de Boca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-575ee009c9e9494df8c78323dbf4b5c8">Dominan la pelota y atacan con Montivero por derecha, Trebucq por el centro, a su lado Marchetti y la estrella del equipo «Pinino» Más de wing izquierdo. A estos se les suma Carlos Rodríguez, el único volante mixto. La delantera del equipo dirigido por Ángel Labruna se mueve constantemente. Sin embargo, citando las anotaciones de mi abuelo “no logran ser lo suficientemente incisivos y chocan permanentemente con la muralla boquense”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3cfb19452fad380bbf878643cb06f5e2">Cuando la marea se calma después de unos primeros 10’ intensos, Madurga vuelve a picar tras pase de Savoy, se lleva la pelota dejando por el camino a Perico Pérez y define. 1-0 gana Boca a los 12’. Desde allí el juego de los delanteros de River se vuelve impreciso, el único camino seguro hacia el arco es Pinino Más. Boca se va asentando en el terreno, está cómodo con el resultado y con el juego de su rival. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-765b3b7c0912ce1fb95462e1434813df">Para el minuto 28 la manija del partido ya cambió visiblemente de mano, la gente de Boca en el Monumental canta “ole, ole, ole…” mientras Boca hace circular la pelota y continúa llegando. Ponce y Peña perdieron oportunidades claras mientras River no logra reponerse. Minuto 36, quite de Orlando Medina, volante de Boca, pasa a Rogel, este da a Rojas y el 9 xeneize deja a Madurga solo ante el cierre de Ferreiro. Muy mal parado River. Madurga de nuevo define ante Pérez, 2-0.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-838b1617aaa37d1d898b367a5d01a9aa">Antes de que termine el primer tiempo Pinino Más, quien produjo 6 de los 8 remates de River según la estadística de mi abuelo, acorta distancias con un gran gol de tiro libre desde más de 25 metros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57d61d4f3d7f4165e5c25ed45d81733e"><strong>Las figuras</strong></p>



<p>El mediocampo de Boca, salvo por Savoy que jugó un primer tiempo discreto, se llevó todas las luces. El “5” (aunque llevara la 10) Orlando Medina jugó excelentemente, se proyectó, quito y asistió. Madurga fue la gran figura, haciendo los 2 goles y demostrando toda la calidad de jugador inteligente que poseía. Meléndez, el mejor defensor, fue la razón principal del gran funcionamiento de la defensa. Por el lado de River, el único destacable fue Pinino Más, que mostró toda su capacidad. Se vislumbraba el camino al gol cada vez que tocaba la pelota.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Segundo Tiempo</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7db1934b19866275ca54fda5bcde5ab3">La segunda parte empezó como un calco de la primera. O por lo menos lo aparentaba. Todo hacía pensar que el panorama sería favorable a Boca, pero River fue más contundente que en la primera etapa. Ya en el primer minuto fue a buscar el empate, esto afloró el nerviosismo en varios jugadores de Boca y empezaron las imprecisiones. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-201098473d533e0f5f94022e2cf5119d">El local empezó a empujar hacia el arco y los boquenses no encontraban salida. <em>“Están para el cachetazo”</em> anotó el abuelo. Ya en el 51’ River avisó con un gol anulado que el empate estaba al caer incluso sin necesidad de la intervención de Más. Ni siquiera con los piques de Madurga Boca encuentra resultados. Savoy y Rojas no lograban retener la pelota. No había ningún lanzador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-de1f9a1945fbe6cb53ef793ae0d6049e">Al minuto 67 hay un tiro libre para River desde un costado del área. Ejecuta Más, el centro llega a Marchetti y gol de River. 2-2 a falta de 23 minutos. River necesitaba un gol más e iría a buscarlo. 2 minutos después River vuelve atacar y es Suñé quien salva en la línea un gol seguro. Se encienden las tribunas riverplatenses. Habían transcurrido ya 25 minutos y Boca no había pateado al arco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46e9a741436540736d055a4c94d0c3e8">A los 73’ Dominichi, que había entrado por Vieytez, tiene un brusco encuentro con Madurga sin pelota. River empieza a jugar fuerte y si bien retomó el dominio del partido, ya los esfuerzos de ambos equipos habían mermado culpa del cansancio. Boca había sobrevivido a la tormenta. Ahí es cuando la hinchada de Boca se empieza a escuchar. A falta de 2 minutos los xeneizes celebraban su título número 27 mientras que los de River se resignaban en medio de su gran sequía de celebraciones (hacía 12 años que no campeonaban y tendrían que esperar otros 6 para hacerlo).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57d61d4f3d7f4165e5c25ed45d81733e"><strong>Las figuras</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5383f37485c1106dceef2f1fa56aa25">En el segundo tiempo todos los jugadores de River levantaron su nivel. Un poco por encima del resto estuvieron Ferreiro y Recio. Pinino Más, habiendo bajado en relación a la primera etapa, volvió a alzarse como la figura de River.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b04ffc43bea7e7a0ab2827b1a99c7a6">Por su parte Boca sufrió el efecto contrario con varios puntos bajos. Su arquero Sánchez se mostró impreciso por lo menos hasta el minuto 60. Marzolini tuvo un mal segundo tiempo y sobre todo Savoy, que junto con Ángel Rojas no pudieron liderar el ataque.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El post partido</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-825a6840f702b2c641028444ffbcb7d0">A casi 40 años de su fallecimiento hoy puedo decir que a aquel viejito, del que nada sabía, hoy lo conozco un poquito más porque incluso sin su presencia física, pude ver un partido con él y charlar sobre fútbol. La final del siglo se convirtió en encuentro del siglo, el que unió a dos generaciones. Eso me regaló el fútbol.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-1307" style="width:657px;height:437px" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1-1024x682.jpg 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1-300x200.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1-768x512.jpg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1-1536x1023.jpg 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/05/24730035-649f-47ef-b106-64592958c213-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>El Charro no era tan bueno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Apr 2023 17:10:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>José Manuel Moreno fue, para varias generaciones, el ídolo máximo de todos los tiempos. Por pinta, fuerza y personalidad, se convirtió en una de las figuras más memorables de la Buenos Aires del 40. Aquí un repaso de lo que dejó en nuestras canchas.  </p>
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<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/@gardelianshit">@</a><a href="http://twitter.com/@gardelianshit" target="_blank" rel="noreferrer noopener">gardelianshit</a>)</strong></p>



<p>José María Moreno (con ese nombre fue inscripto en el bautismo religioso) nació un 3 de agosto de 1916 en La Boca. Mientras sobre el Viejo Mundo asolaba la primera gran guerra, en Argentina empezaba la era de los automóviles e Yrigoyen acababa de ganar unas históricas elecciones.</p>



<p>La vida dejó bien claro lo que para él estaba escrito. Tanto es así que a los 12 años ya pasaba más tiempo en el potrero que en la escuela y, en esas épocas, fundaría dos clubes de barrio (Estrella de Brandsen y Gral. Lamadrid). Sin embargo, en pleno auge de sus sueños de adolescente, José vivió su tarde más triste cuando se probó en el equipo de sus amores: Boca. No quedó, y a pesar de la insistencia de los testigos, el delegado no se retractó. Con el tiempo cruzaría la vereda y sería en River Plate donde encontraría sitio. El que por entonces era apodado «Pibe Rulito» rápidamente puso el sello aprobatorio en su destino.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De la nada a la gloria</h2>



<p>Igual de rápido resultó su ascenso: en menos de 3 años de inferiores, pasó a jugar en primera, en su segundo año se asentaría como titular y en su tercero sería llamado para la selección nacional. Habría de jugar la Copa del Mundo de 1938 con 21 años, pero un boicot sudamericano al torneo truncó esa posibilidad.</p>



<p><strong>José se desempeñaba como inside derecho, el nro. 8 dentro del esquema 2-3-5 que predominaba en aquella época. Esa función, a diferencia del inside izquierdo (más ofensivo) estaba relacionada con el despliegue, el ida y vuelta y el auxilio a la línea de “halves”. </strong>Pero había un problema de acople en el recurso humano: quien completaba el ala derecha era Carlos Peucelle, jugador de experiencia y titular indiscutido en la selección. </p>



<p>Moreno tenía un juego muy corto y Peucelle necesitaba profundidad en los lanzamientos de su nro. 8. No se interpretaban. La dificultad se solucionó con el desplazamiento de Moreno a la posición de inside izquierdo, el nro. 10, donde se encontró con Adolfo Pedernera, en ese entonces puntero por esa banda. Fue otra la historia con esta nueva disposición. Adolfo concebía el juego de la misma forma que José, mientras que, desde la derecha Peucelle empezó a explotar una de las mayores capacidades de Moreno, que era el cabezazo (de los 53 goles de cabeza que Moreno hizo entre 1935 y 1939, en 33 lo asistió Peucelle). En esta nueva posición Moreno se convirtió en el goleador del equipo; concretó su mejor campaña goleadora en 1937 con 31 gritos en 32 presencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La aparición de Labruna y Muñoz</h2>



<p>Su historia como un gran artillero duraría poco. Debería otra vez emigrar de posición en 1940 y tendría que ver indirectamente con su afición por la vida nocturna, bien sabida por todo el mundo. En 1939, en vísperas de un partido importante con Independiente, por “recomendación” de la dirigencia decidió cambiar de vida. La semana previa se cuidó como nunca pero a la hora de jugar el resultado no fue el esperado. “<em>Me comprometí a no tomar ni una gota de alcohol y estuve toda una semana a leche. Cuando llegó el domingo y entré a jugar, a los 15 minutos ya estaba sin aire, y para colmo perdimos</em>” dijo posteriormente. </p>



<p>Una sanción disciplinaria recayó sobre Moreno y en solidaridad parte importante del plantel se declaró en huelga. Esta es una historia lo suficientemente rica para dedicarle un artículo propio pero lo significativo para la vida futbolística de nuestro protagonista es, puntualmente, el debut de Ángel Labruna en su misma posición. Por segunda vez Moreno tendría que moverse de posición, esta vez volviendo a sus orígenes de nro. 8.</p>



<p><strong>Allí se vería su mejor versión. El prodigio de habilidad que deslumbraba por izquierda se complementó con el físico todoterreno que poseía. Yendo y viniendo.</strong> Con mucho más espacio para recorrer y funciones por cumplir quedó más alejado del arco. Sus números lo atestiguan: su promedio goleador como inside derecho fue del 0,45 y por izquierda era del 0,83. Al principio volvería a compartir ala con Peucelle pero rápidamente encontraría un nuevo socio: Juan Carlos Muñoz, con quien volvería a “gastar” la pelota como lo hizo con Adolfo años antes. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Los últimos grandes años</h2>



<p>En esta época <strong>se conformaría “La Máquina”, que no era solo un quinteto de virtuosos, sino un equipo íntegro en el que Moreno sería un engranaje más.</strong> Fue parte del “cuadrado mágico” de la WM junto con Rodolfi, “El Tuerto” Ramos y Pedernera, ahora centroatacante pero empezando desde más atrás.</p>



<p>A pesar del éxito, los roces con la dirigencia y con el ahora entrenador Carlos Peucelle seguirían aquejándolo hasta que decidió emigrar. En 1944 emprendió vuelo a México donde tuvo un fructuoso paso por el extinto Real España, donde jugaba el gran Isidro Lángara. Luego de aquella aventura azteca y una gran novela con su pase (estuvo muy cerca de jugar para Racing) Moreno volvió a River con su nuevo apodo: El Charro. </p>



<p>Volvió fuera de tono, no se adaptaba al ritmo. Fue entonces que empezó a entrenarse como nunca poniéndose 2 o 3 buzos y dándole “hasta que las velas no ardan”. <strong>Debía volver a ser lo fue. Logró su cometido y en 1947 vivió uno de sus mejores años como profesional.</strong> River patentó un nuevo esquema, la doble punta de lanza, con Labruna y el joven Alfredo Di Stéfano, que en ese momento era todo velocidad y verticalidad. Moreno se movía atrás de ellos, cumpliendo el rol del lanzador que antes había sido de Pedernera. Ese mismo año ganaría el Sudamericano con la Selección siendo elegido figura del torneo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="274" height="405" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1.png" alt="" class="wp-image-1203" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1.png 274w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/image-1-203x300.png 203w" sizes="auto, (max-width: 274px) 100vw, 274px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo jugaba?</h2>



<p>Es pertinente el ahondar en su perfil como jugador de fútbol y explicar por qué forma parte de la máxima categoría de cracks.</p>



<p>Moreno medía 1 metro con 77 centímetros, era diestro pero manejaba indistintamente ambos perfiles. A la pelota le daba siempre “a colocar” con poca potencia, acaso su única falencia. Él mismo decía “<em>No tenía un tiro muy fuerte, nada más que el necesario, yo a veces le decía a Pedernera</em> <em>‘No seas bruto, no hay que ser grosero y meterla con tanta brusquedad</em>«.</p>



<p><strong>Pisador, gran defensor de la pelota, sobre todo con su potencia física. El Gráfico en 1989 lo eligió post-mortem como el segundo futbolista argentino más virtuoso. Fue un dominador total de la pelota. Gran gambeteador, no por velocidad sino por la sencillez con la que se deshacía de las marcas. Tenía una gran capacidad de inventiva y creación, era veloz a la carrera, tenía un pique muy corto que solo usaba para entrar al cabezazo.</strong></p>



<p>Justamente su juego aéreo fue una marca patentada, firme y elegante en el salto para sacar del frentazo de arriba hacia abajo o el parietal buscando el palo contrario, dándole efecto a la pelota. Ganaba por arriba en ambas áreas.</p>



<p>Fue un jugador de “cabeza arriba”, con gran panorama, trasladando la pelota de un área a la otra, un juego corto excepcional y sorprendiendo con el bochazo largo. Fue genial en la pared, iniciando o devolviendo, y también a la hora de meter la pelota en cortada.</p>



<p>Tenía un físico excepcional, infatigable, vigoroso y fuerte. “<em>Una espalda tremenda y cintura chiquita</em>” lo definió Adolfo Pedernera. Era difícil chocar con él o trabarlo, tan difícil como ganarle en el salto. Soportaba un movimiento constante, tocaba y seguía el ataque. “<strong><em>Era todo barro. ¿Sabe cómo lo sacaron a Moreno? En camilla cuando faltaban diez minutos&#8230; Había jugado de todo, de ocho, de nueve, de cinco, de catorce,.. Hasta le hizo un gol de chanfle a Ogando, como de treinta metros. Y lo sacaron exhausto porque había dejado todo.</em></strong><em>”</em> rememoró René Favaloro sobre un River-Estudiantes del &#8217;42. Fue un jugador total, se movía por toda la cancha sin limitarse nunca a una franja determinada o a una función en específico.</p>



<p>Era dueño de una fuerza espiritual y de decisión increíbles. No sabía bajar los brazos. “<em>Aceptaba la lucha pero no aceptaba que le ganen</em>” escribió Juvenal (Julio César Pasquato). Disponía de una gran capacidad para meterse y sentir el partido. Curiosamente entre tantas virtudes esa última haya sido la mayor sin estar directamente ligada al control de la pelota.</p>



<p>No es suspicaz quien dude y pregunte ¿Cómo podemos nosotros saber si Moreno fue tan bueno como lo pintan? Porque todo lo que se escriba de Moreno va a necesitar que el lector suspenda su incredulidad ya que la barrera del paso del tiempo siempre va evitar tocar su figura. Así que pido a quienes lean que no hagan más que creer, no a mí, si eso les ayuda. Créanle a Juvenal por ejemplo, que cuando fue cuestionado sobre el tema dijo lo siguiente:</p>



<p><strong>“<em>Moreno no era TAN bueno, era más, muchísimo más, era un fenómeno”</em> </strong></p>



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