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	<title>Hinchadas archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Hinchadas archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Que los viejos sean felices</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 19:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Compromiso político]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hinchas de Chacarita mostraron el camino: defender a los que menos pueden y más lo necesitan</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Gorozo (<a href="https://x.com/RGorozo">@RGorozo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0084bed0558de7f8444c99582163a0f9">Ya hace casi un mes que a las afueras del Congreso de la Nación adultos mayores se reúnen a mitad de semana para denunciar sus indignas condiciones de vida, producto de las políticas aplicadas por el gobierno de Javier Milei en su hipotética “lucha contra la casta”: a las jubilaciones paupérrimas, bonos míseros y el recorte en la cobertura de medicamentos, se suma el fin de la moratoria previsional, que vencerá el 23 de marzo y no será prorrogada. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e1cb280f55d67a5bf2cc9b5f741614f7">El último miércoles no fue la excepción, pero mientras la mayoría de los dirigentes políticos y sindicales siguen brillando por su ausencia, el fútbol apareció para reafirmar, tal como lo dijo Jorge Valdano, que puede ser “la cosa más importante entre las cosas menos importantes”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-05ae349c1c08e00f1e1402d7bc28d72a"><strong>La violencia ejercida hacia Carlos, un jubilado y reconocido socio vitalicio de Chacarita Juniors, terminó de despertar el hartazgo de varios “funebreros” que, cumpliendo con lo anticipado por redes sociales, fueron a poner el cuerpo a los 43° de sensación térmica</strong> y enfrentarse, junto con simpatizantes de Laferrere y uno de Vélez, a la Policía Federal. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7d3f31f8decacc1e7c0996227d2c9b0">Ésta, en lugar de atender el desmadre de la ciudad de Buenos Aires frente a un corte masivo de luz, priorizó reprimir salvajemente a los jubilados y jubiladas. “Bastones, que pegan sin razones” cantarían Los Piojos, una y otra vez.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3-1024x684.png" alt="" class="wp-image-2984" style="width:566px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3-1024x684.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3-768x513.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3-1536x1026.png 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-3.png 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Lidia Barán</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fafcdf35ec5f1f088e412c10d3f0be3a">Laburantes, llevando banderas, camisetas, pilusos y pancartas, cantando “si tocan a los viejos qué quilombo se va a armar”, no sólo les hicieron saber que no están solos en su lucha, sino que además apelaron a la solidaridad de los demás clubes, sin distinciones, expresando que “todos tienen abuelas y abuelos”, como así que “los habitantes del pueblo argentino que aportaron tienen derecho a una vejez digna”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6dd05ac97a3b908cbd46ff249765bb3">La repercusión de lo sucedido surtió efecto, pues las hinchadas de Independiente, Tigre, Temperley, Deportivo Merlo y Nueva Chicago ya se comprometieron y autoconvocaron a acompañar en la próxima oportunidad. <strong>Ojalá que se sumen más de ahora en adelante. Ojalá veamos casacas de todos los colores, como así señales de apoyo de dirigentes y, por qué no, jugadores argentinos, campeones, del ámbito nacional e internacional. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee3961254e48a22d2729b1cb71c27fde">Un gran ejemplo fue Maradona, cuando en 1992 se sumó a una movilización y expresó ante la prensa: “Yo defiendo a los jubilados, cómo no los voy a defender. Tenemos que ser muy cagones para no defender a los jubilados (&#8230;) Lo que les hacen es una vergüenza”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-83b1d52d3b105ae27749b82464e0f39d">Paradójicamente (o no), fue en rechazo a una medida de la presidencia de Carlos Ménem, a quien apoyó públicamente, pero no deja de ser una perfecta demostración de que <strong>vivir en democracia va más allá de votar; también implica exigir, manifestarse y alzar la voz cuando nuestros representantes restringen derechos elementales.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bece90974bdc38c1c02a03c7c1f3fd10">Con alta repercusión en los medios de comunicación, una vez más, de la mano de su gente, a pesar de los intentos por lograrlo encorsetar, domesticar y privatizar, el deporte más popular del mundo demuestra su impacto positivo en la sociedad. Y lo que quiere esta vez, volviendo a parafrasear a Fito Páez, es “que los viejos sean felices por los años que vivieron”. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4-1024x768.png" alt="" class="wp-image-2985" style="width:532px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4-1024x768.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4-300x225.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4-768x576.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4-1536x1152.png 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-4.png 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Twitter (<a href="https://x.com/bundeslumpen">@bundeslumpen</a>)</figcaption></figure>
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		<title>Por puro instinto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jan 2025 22:04:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
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		<category><![CDATA[Hinchas]]></category>
		<category><![CDATA[Infiltrado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Sudamérica seguir al club de tu vida juegue donde juegue puede requerir de habilidades que no cualquiera sabe dominar.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Mariano Tosca (<a href="https://www.instagram.com/marianotosca6/">@marianotosca6</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20cad8bd23dfa8c91e4f7164e47c0d0f">La culpa fue del que me preguntó quién había hecho el gol. Hasta ese momento estaba saliendo todo bien, el plan iba a la perfección. No era la primera vez que lo hacía. Tampoco voy a decir que soy un experto, pero uno aprende, va teniendo seguridad en cada movimiento, cada palabra que dice, la forma de interactuar con los demás. La actuación es la clave; para pasar desapercibido también es imprescindible dominar las artes dramáticas. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19e9cc7b301573d52b24c721480a80e4">No solo es no hacer nada, porque algunas cosas hay que mostrar para perpetuar el engaño. Es importante la ropa por ejemplo. Los colores del equipo hay que llevarlos, pero la remera o el gorrito o la campera tiene que tener signos de uso. No puede estar impecable, tiene que haber alguna rotura, un poco zurcida, que se no note que esa ropa o accesorio lo venimos usando hace tiempo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a33c532c59b5e4c800e6448fd689824b">Los anteojos negros solo si hay sol, o reflejo, pero llevarlo a un partido de noche o un dia muy nublado sería sospechoso. No hablar mucho, pero tampoco estar completamente callado. Hablar mucho conlleva el riesgo de meter la pata, y no hablar nada también. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-760760f5673e3ec8871d29e719a6e9fe">Entonces para eso hay que saber un poco, en la semana estudiar nombres, posiciones, goleadores o posibles cambios. Después observar el partido con total naturalidad. Gritar los goles, los “uuuuuuuhhh”, putear un poco al referí; lo de siempre. Cara de sufrimiento y todo tiene que salir bien. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5553528dae43a6cde184b267dca11a5d">El partido ya se terminaba, un cero a cero de esos que no se mueven ni aunque dure tres semanas. No parecía que se jugara algo tan importante como quedar primero faltando solo una fecha para que termine el campeonato. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b070acadf8c693bdb4a5140c7789a227">Hasta que en la última jugada pasó la catástrofe. Un pelotazo como tantos, que justo le quedó en la cabeza al nueve de ellos. Apenas movió el parietal para clavarla al ángulo. La tristeza y la decepción es mucho más grave cuando no se puede mostrar, y mucho peor cuando en vez de eso hay que aparentar alegría. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-272f4aa8655fef32f99669601056ecad">Ya lo había tenido que hacer en otros partidos. La actuación debía ser magistral, porque era el clímax, en las películas es el momento crucial, el mas importante, cuando el que está mirando no puede ni moverse y el actor debe hacer el mayor esfuerzo para lograr una escena inolvidable. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24c3fa1eec2e1eca9cbe0efc646b7990">Entonces yo tenía que hacer la mia; gritar ese gol con todo, porque era la última jugada, porque significaba la punta del campeonato. Si había emoción mucho mejor, total las lágrimas de alegría o de tristeza son iguales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-04d8aeb82b850f99bcfd955a2447b54d">Y si ahora estoy con cuatro costillas rotas y en la cama de este hospital no es por haber actuado mal. La escena la hice a la perfección, como la venía haciendo siempre desde que el público visitante no puede concurrir a ver a su equipo y hay que camuflarse para verlo con todos los contarios en su estadio. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9466595f0bbd5e70b3aa955a300e1572">Hay que gritar sus goles, poner cara de tristes por los nuestros y no dejar que nos traicione el instinto, como me pasó a mí cuando el que estaba al lado me preguntó quién había hecho el gol. Sin tiempo para pensar, con las lágrimas que simulaban ser de alegría todavía recorriendo mi cara, contesté:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbba28f2251fc7bc4f79b55cb94c044b">–Lo hizo Vidal. Siempre nos caga ese hijo de puta.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="763" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/01/image-7-1024x763.png" alt="" class="wp-image-2900" style="width:570px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/01/image-7-1024x763.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/01/image-7-300x224.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/01/image-7-768x572.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/01/image-7.png 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/por-puro-instinto/">Por puro instinto</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>De la cuna al cajón</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/de-la-cuna-al-cajon/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jul 2024 20:17:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Hinchadas]]></category>
		<category><![CDATA[Hinchas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura deportiva]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La última voluntad de un hincha debe ser respetada... por las buenas o por las malas</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Toni (<a href="https://twitter.com/ToniDibujante">@ToniDibujante</a>)</strong></p>



<p>Jorgito corrió hacia la esquina donde se juntaba con los pibes. Las piernas no le daban más, pero la trágica noticia que llevaba encima no le dio respiro. Traía consigo el diario de la tarde y a juzgar por su color pálido parecía que había visto un fantasma. Cuando por fin llegó, puso sus manos sobre las rodillas en clara señal de cansancio.</p>



<p>—Se murió el Cabezón —dijo por fin Jorgito mientras le brotaban las lágrimas.</p>



<p>— ¿¡Qué!? —Respondieron a coro los pibes.</p>



<p>—Le pegó… un bobazo…</p>



<p>— ¡Pero el Esteban tiene 27 años! —gritó el Gordo.</p>



<p>—Acá tenés el aviso fúnebre, mirá si voy a joder con una cosa así, pelotudo —le espetó Jorgito mientras señalaba una necrológica en el diario.</p>



<p>“Esteban Rapetti partiste hoy. Siendo tan joven te nos fuiste al cielo. Te extrañaremos. Tu familia” decía el texto debajo de una cruz. El Gordo tiró el diario y se agarró la cabeza. El Ruso se sentó en el cordón, otros como Seba y Fede quedaron en silencio. Juan se puso la mano a la altura de la boca y se largó a llorar.</p>



<p>—Pero pará un poco, ¿cómo sabemos que es el Cabeza? —el Gordo se resistía a creer lo de Esteban.</p>



<p>—Lo llamé al celular, no atiende, da apagado… no sé. Además vengo de la casa, está lleno de gente llorando, muchos vecinos… no me animé a más.</p>



<p>— ¿¡Fuiste hasta la casa!? —se sorprendió Juan.</p>



<p>—Tenía que confirmar, hice de tripas corazón y me mandé. Ojo, solo miré, desde la vereda de enfrente, no voy a ser tan pelotudo de meterme ahí cuando en esa familia no nos juna nadie y más en un momento así.</p>



<p>Este aborrecimiento de la familia de Esteban a sus amigos provenía por una cuestión netamente futbolistica. Los Rapetti siempre estuvieron vinculados a la vida social de Newell’s. Pero por esas cuestiones de la vida, el Cabezón se había hecho fanático de Rosario Central desde pequeño. No hubo oferta ni amenaza familiar que lo convenciera de lo contrario.</p>



<p>La familia no tuvo más remedio que aceptar esa elección. Eso sí, lo que no aceptaba era la relación con sus amigos, una banda de vagos sin oficio ni beneficio. Fue en el cumpleaños del abuelo Cholo, allá por 2008, cuando se armó la podrida. El Cabezón había ido al cumple del<em> nonno</em> con los amigos canallas y fue como una olla a presión. No tardaron mucho en trenzarse a golpes con unos primos y tíos leprosos que empezaron a cantar canciones de cancha. Ahora ni siquiera podían llamar a la casa.</p>



<p>—Como mierda vamos a hacer para despedirnos, boludo —dijo con desazón Sebas.</p>



<p>—Yo iría igual, viejo. No creo que sean tan chotos de impedirnos entrar al velatorio de un amigo —terció el Gordo.</p>



<p>—Son chotos, hermano… son chotos. Olvidate.</p>



<p>—A mí me preocupa que no le vamos a poder cumplir la última voluntad al Esteban —dijo en tono preocupado Jorgito.</p>



<p>—Ustedes están en pedo, en primer lugar como carajo hacemos para meter un ataúd en una tribuna, más en medio de un partido —se indignaba Juan—. Seamos realistas, no podemos y si queremos hacerlo primero nos caga a tiros la familia y después la policía cuando queramos entrar el ataúd a la cancha. Es imposible.</p>



<p>—El Cabezón es un hermano. Yo daría la vida por cumplir su sueño—se rebelaba Jorgito.</p>



<p>—Yo también, loco. Hay que hacerlo&nbsp; —se sumaba el Gordo.</p>



<p>Un silencio quedó flotando en el aire, como si esa falta de palabras fuese un compromiso asumido.</p>



<p>Esteban y sus amigos tenían un pacto. En 2011 un hincha del Cúcuta, que había sido asesinado el día anterior,&nbsp; había tenido su “última visita” a la cancha en pleno partido. Con el cajón en andas los hinchas irrumpieron en pleno partido para que el difunto hincha tuviese un velatorio acorde a sus ideales. Los pibes se juraron que el día de la muerte de alguno de ellos, iban a hacer lo mismo. Nunca pensaron que eso iba a ocurrir tan pronto.</p>



<p>—Bueno. ¿Cómo mierda hacemos? —se plegó al compromiso Juan— ¿Vamos hasta la casa le decimos que por favor nos presten el ataúd con Esteban para llevarlo a la cancha y volvemos? Nos van a sacar a tiros boludo…</p>



<p>— ¿Y si robamos el ataúd?</p>



<p>— ¿Qué mierda fumaste pelotudo? —lo paró en seco Juan.</p>



<p>—Las casas velatorio ahora cierran a la medianoche por la inseguridad —empezó a maquinar Jorgito—, ahí podemos entrar. Forzamos una puerta, sacamos el féretro y nos mandamos para la cancha bien temprano, cuando la barra mete los trapos y eso…</p>



<p>—Estás completamente en pedo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>—Buenos días, soy el sargento Roberto Esqueda de la policía científica. Recibimos una denuncia sobre el fallecimiento de Esteban Rapetti y tenemos que llevarnos el ataúd con los restos del causante a la morgue judicial.</p>



<p>—En este momento no se encuentra ningún familiar en la sala, son las seis de la mañana y hasta las siete está cerrado el lugar.</p>



<p>—Tenemos una orden judicial.</p>



<p>—Un momentito por favor —respondieron por el portero eléctrico. Al cabo de unos minutos abrió la puerta un hombre flaco de bigotes entrado en años. Intercambió un saludo frío con el sargento, se interiorizó de la orden judicial, constató su legalidad y por fin hizo pasar a los oficiales al hall.</p>



<p>—Bien, está todo en orden —dijo el de la funeraria—, ahora llamo a personal de la cochería para que los ayude a cargar el féretro.&nbsp;</p>



<p>Lo que siguió fue un papeleo, firmas, algún testigo que pasaba por allí. Al cabo de media hora cargaron el ataúd a la camioneta de la policía científica. El móvil hizo un par de cuadras y doblar por una cortada y se detuvo frente a unos muchachos que estaban como esperando a la camioneta. El sargento, que iba del lado del acompañante, bajó la ventanilla. Uno de los jóvenes se acercó hasta él.</p>



<p>—Juli, ya tenemos a tu amigo a bordo —dijo mientras se prendía un cigarrillo—, tuvieron suerte, la denuncia que hicieron por muerte dudosa tuvo eco. La fiscalía nos mandó a recoger al causante y acá lo llevamos a la morgue judicial.</p>



<p>—Gracias tío, no sabes el favor enorme que te vamos a deber —dijo el Gordo al borde de las lágrimas.</p>



<p>—Mira Julito, te voy a ser sincero. Con esto me juego el puesto, pero lo hago por nosotros para que esos pingüinos malparidos no impidan cumplir el sueño de uno de nosotros —dijo el sargento, ya abajo del móvil—. Ahora me lo llevo para la morgue, a eso de las tres, cuando falte poco para el partido lo llevo hasta la cancha. Voy a poner la chata en la calle, por detrás de la tribuna y de ahí no se mueve. No va a estar adentro de la cancha pero de la camioneta no lo podemos sacar.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>La camioneta se había estacionado ya. Faltaba muy poco para que el partido comience, pero los muchachos habían ido tempranito a esperarla. Tenían preparada una bandera que decía: “Por siempre Cabezón”. Los pibes rodearon la camioneta y se pusieron a llorar. Seba se largó a cantar y los otros lo siguieron. No se querían mover de ahí.</p>



<p>—Vayan a ver el partido. Eso es lo que hubiese querido su amigo, no se van a quedar acá —les dijo el sargento—. Ustedes ya cumplieron.</p>



<p>Entraron a la cancha llorando y cantando. Cuando entraron había mucho silencio, eso los impactó aún más. Pero era porque justo Banfield había metido el primer gol, el uno a cero. A los pibes no les importaba el resultado, aunque si querían ganar así su amigo se iba para el cielo con una victoria del Canalla. Y llegó el empate.</p>



<p>Seguramente Esteban estaría ahí, contento, celebrando el gol, llevándose consigo un grito eterno de gol. Lo vieron a apenas unos metros, sonriendo y levantando una mano hacia donde estaban ellos. El Cabezón estaba ahí.</p>



<p>— ¿Cómo andan muchachos? Llegué tarde, no saben lo que me pasó —les dijo mientras se acercaba.</p>



<p>El Gordo empalideció. Los otros se quedaron mirándolo atónitos, como tratando de entender semejante milagro.</p>



<p>— ¿Che, qué carajo les pasa?</p>



<p>—Pero vos… vos… ¡Acá! —tartamudeó Seba.</p>



<p>—Sí, yo acá. En realidad no iba a venir, ¡no saben la que me pasó! Ayer se murió mi tío Esteban, un bobazo fulminante. Con todo el quilombo no pude avisarles, encima no encuentro mi celular, un garronazo. Supuestamente hoy era el entierro, pero no sé qué mierda pasó y la policía se llevó el cuerpo. Aproveché que no había entierro y vine. ¿Qué carajo te pasa, Gordo? ¿Viste un muerto?</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/de-la-cuna-al-cajon/">De la cuna al cajón</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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