<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Goles errados archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<atom:link href="https://lapelotasiempreal10.com/tag/goles-errados/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/tag/goles-errados/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 28 Feb 2025 20:05:34 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/04/cropped-logo-512-32x32.png</url>
	<title>Goles errados archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/tag/goles-errados/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>¿Sabés cuál es tu problema?</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/sabes-cual-es-tu-problema/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/sabes-cual-es-tu-problema/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Feb 2025 20:05:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Goles errados]]></category>
		<category><![CDATA[Hinchas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura sobre fútbol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=2972</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay muchas formas de reaccionar cuando tu equipo tiene un mal día. El Inspector es de esos tipos que no lo suele llevar bien.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/sabes-cual-es-tu-problema/">¿Sabés cuál es tu problema?</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Leonardo Nieto (<a href="https://www.instagram.com/leonardo_nieto17octubre/?hl=es">@leonardo_nieto17octubre</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14b827f83b40c5de05b9c7804a5ac59">El Inspector se ha sentado en un banco de la Plaza Kennedy. Mira en derredor y entiende que puede soltarle la correa a la perra. Cerca de la medianoche, la gente ya ha paseado a sus canes y, salvo alguna excepción, parecería que tiene la plaza completa para sí.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-daf007dbdc48766d83cb3b7029fbec17">Flexiona el codo del brazo izquierdo y se mira la muñeca. Claro, no usa reloj. Siempre se le olvida -no el reloj, del que no dispone jamás, sino que no usa, que no tiene siquiera uno para olvidar-. Comprueba entonces en el teléfono que faltan ocho minutos para las cero horas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d387cca0c43c497987fe3f88dabe7c1d">Se ha sentado de cara a la avenida con la intención de que desde algún auto le griten algo, alguna barbaridad -lleva puesta la camiseta, la misma con la que ha visto el partido-. Anda con ganas de agarrárselas con alguien, con el primero que pase, de irse a las manos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-88f1becf15cf3706dd67dca285bb4a55">Tiene la mano pesada el Inspector. Le pega un grito a la perra que se hace la otaria y se está alejando más de lo pautado -pautado por nadie, es algo que se le ocurre ahora mismo a él, un límite difuso que acaba de establecer; otras noches, la perra se ha alejado bastante más-. El animal vuelve, más o menos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b5440a8b93b4f6dee457fc773bb32bd">Ahora el Inspector mete la mano en el bolsillo de la campera -es la campera deportiva también con los colores del club- que, desabrochada, deja ver, como en una continuación natural, los colores de la camiseta -le faltan los pantaloncitos nomás-.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-382483471b0f166ba065c0d8b7641d3a">En fin, tantea los cigarrillos. Como no los encuentra cae en cuenta de que lleva años sin fumar. <em>Me cago en la mierda. Maldita la hora…</em> Bufa. Trata de serenarse. Difícil. <em>Te odio. Gas noble y la renegrida… ¡Kala!</em> le grita de nuevo a la perra, que esta vez no se ha alejado pero anda persiguiendo ardillas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-da45746304f15ad51348a731a46ceb6d"><em>¡Pero quién sos! </em>Vuelve. <em>¿Dónde te pensás que estás jugando? ¿A quién le ganaste? ¿Qué carajo ganaste me querés decir? A ver: ¿qué carajo ganaste? ¿Ganaste algo? No ganaste una mierda. ¿Por qué le pegás así? ¿Por qué no le pegás bien? La tenías que meter no más. Te odio. ¿Te pensás que sos el goleador, que sos el 9? ¿Por qué no se las das al 9? Dásela al 9, si tenés pase. Tenés pase, dásela que es gol seguro. Me va a dar algo. No, estoy lleno de odio.&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3bac3e2131ef71026486378f5616da00">Busca en el morral una lata de cerveza. Tantea y elige la que parece estar más fría -todas están a la misma temperatura, las catorce latas-. Abre y toma. Media lata se toma. De un tirón. Un auto pasa y aminora la marcha. Le gritan algo feo. El Inspector, apurado por reaccionar, se ahoga con la cerveza, escupe todo, tose. <em>¡Ojalá se te muera el canario!</em> gritó. Y siguió por lo bajo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75a70efc07fe29fded06cf4c06f03f39"><em>Qué lindo que te hubiera agarrado el semáforo. A ver si me lo decís de nuevo en la cara. No, el mundo está lleno de cobardes. Pero maldita la hora, si tenés pase. Dásela al 9. El 9 la mete y todos contentos. Y vos quedás como un héroe. Vos y el 9, claro. Pero estamos hablando de vos. Egoísta. Pie de niña. Te odio. Y quizás hasta metías el pase y el 9 no hacía el gol. Los odio a todos.</em>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-115f5578d048b2945ead89bd1981a034">Se termina la cerveza y abre otra. <em>Ganábamos. Con ese gol ganábamos. Nos llevamos un puntito de visitante, un punto de mierda, que es como haber perdido. Andá a jugar a la Selección y quedate allá. No vuelvas más. Sos un irrespetuoso. Un irresponsable. Me duele el pecho.</em> Como narrador, me siento con todo el derecho a cambiar de tiempo. También yo estoy enojado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8c14ad9e085c65bb2ab370d305f99cb9">Un hombre que hacía ejercicio -a esas horas- pasó caminando ligero con ropa ajustada y de colores fluorescentes. Sin detenerse, dijo algo como <em>Noche difícil, eh</em>. El Inspector, por completo derrotado, levantó la vista, se puso de pie como un titán y lo siguió unos metros con la mirada.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bcbab1dac382574f83ed13866e5d23fc"><em>¡Kala! ¡Ataque!</em> La perra dejó de olfatear un árbol meado y cruzó al instante y sin ladrar, con decisión y obediencia, la distancia que la separaba del hombre. Le mordió el garrón. No lo soltaba. Lo hizo sangrar. <em>Difícil tu hermana, pelotudo. Ahora te vas en una pata. Por vivo. Como éste que no dio el pase. Que no dio el pase y que no la metió tampoco. Porque si la mete, andá a decirle algo. Un fenómeno. Ídolo. Figura. Pero no. La tenía que cagar.</em>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-78f3ab1decccab384767fdc01065cf24">Y siguió quejándose hasta que los gritos del hombre lo devolvieron a las circunstancias. <em>¡Suelte, Kala! </em>Y la perra soltó. Y el hombre se levantó como pudo entre gritos y amenazas y un dolor insoportablemente nuevo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7fd30614907ace00474b1bfc43426ae0">El Inspector le ofreció una cerveza. <em>¿Por qué no querés? Qué gente rara, que no toma cerveza.</em> Abrió esa lata para sí. Bebió largo. <em>Andá, andá a que te curen esa pata. Tiene todas las vacunas. Andá tranquilo. Mirá si pudieras morderle la pata al que se erró el gol, Kala.</em> El hombre herido se alejaba ya. La perra giraba contenta, con las fauces que chorreaban sangre, persiguiéndose la cola. El Inspector le acarició la cabeza y volvió a sentarse en el banco. Bebía e iba amontonando las latas vacías a un costado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a437e2eea3c1541adeb64733a6975bdc">Phylicia Arias, la mujer más hermosa del mundo, y Enrique Lambert el poeta surgieron de repente. Habían estado dando vueltas y ahora Phylicia quería regresar. Lambert no. Lambert quería que la noche se estirara hasta lo imposible. Y quería acostarse con ella, claro. Como siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4cd5b6667feb4de5f3e24a0e34ce9f32">-Basta, Enrique. Ya sabés cómo es la cosa. Ya lo hablamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4f157c3e3fb9aa1dcdaa7ca460221948">Enrique Lambert el poeta echó el humo por la nariz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3f83ead1f5e1721a4fb5906b6acf4d85">-Me he propuesto no acostarme con ninguno de los amigos de mi padre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-200b0898e3c2b9ac145cb5564eb2c9e0">-Pues quizá deba enemistarme con Arias. Irnos a las manos. Y chau. Vía libre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-561800522628af90f2d493cbce242071">-Sos un chico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7fc03c28b2386ba5b69bd5490fffb89">-Tengo veintiocho años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-110968416fa7fc34fbd0a0c61af44ec5">-Siempre tenés veintiocho años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75685b3fcf906c22924e4de95a68ea14">-¿Querés fumar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a29d3f76bdfe6b42d967ae84e87a0ce">-Dale.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c35bf92c4d9831a9a55099eb841bed0c">El poeta le convidó un cigarrillo a la vez que tiraba la colilla por ahí en el pasto. Encendió el que se posaba en los labios de Phylicia y luego acercó el fuego al suyo propio. Ella tenía una manera de fumar, algo en la forma de sostener el cigarrillo entre el índice y el mayor, una como delicadeza nueva, recién aprendida, que a Lambert le fascinaba.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4d6fa34f3205f0a457f2f01780be7dc9">Todo en Phylicia lo fascinaba. La miró durante la primera pitada de ambos. Cuando ella largó el humo como una condesa él sonrió y supo que se guardaba ese momento para siempre. Echó entonces su primera bocanada y Phylicia le pidió que formara algo en el aire con la próxima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e41113cca94ddc031561299986e54efc">-Por favor, Enrique. Cuando hacés eso me vuelvo loca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-edcc202fe4a65bc218700884a57e57d7">-Cuidado con lo que pedís, muchacha. Y cuidado con lo que decís también. Somos esclavos de lo que enunciamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c7892c1067b0f3eaa00f903b12043001">-Yo no soy esclava de nadie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb235cdae89e2d575dde4a6b460c151c">Lambert sintió, aunque lejos del amor, ganas de pasarse la vida entera con la hija de su amigo el artista Rafael Arias. Ya no resistía el deseo de abrazarla, de acariciarla, de estamparle la boca con su boca indigna, malhablada, maldita. Sacudió la cabeza como para despabilarse de sueño, pitó y lanzó al aire una carroza de humo tirada por dos caballitos de mar.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e61df8a8e17912c38e1d854a67e80903">Phylicia aplaudió sin hacer ruido en tanto y cuanto sostenía el cigarrillo con la mano izquierda y ello le demandaba una fuerza sustraída al insistente encuentro de las palmas a la manera de festejo. Sonrió como una niña y abrazó a Lambert.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-777ef63457f72b7a108c3597d968f727">-Gracias, poeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd3b33c3699f0bff42607506201beb47">-¡Eh!- gritó el Inspector que los venía observando desde el banco, huraño-. A ver si aflojan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40147aad939d65acd62fac18a89f96ad">-¡Inspector!- dijo Phylicia sorprendida mientras se arrimaba al banco llevando al poeta de la mano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab00c0522d6467d59ea98f802df21ded">-Phylicia- contestó el Inspector estirando la mano a la vez que se ponía de pie. Se saludaron y luego estiró la mano hacia Lambert.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e73690655e102db5bda2a35de94f967">-Poeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dbf796f4c725d76f0b1574fa2433cd93">-Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c01298bc1c6cc5f56617c84bccc2d578">La perra llegó corriendo sin ladrar para saludar a los recién venidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ffb529ba9194153b468a0e741eacdfbf">-¡Kala! Hermosa, ¿cómo estás?- dijo Phylicia mientras acariciaba con la mano derecha la cabeza de la perra, que la olfateaba eufórica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b05ee70ed00fed2d984006a06586c4b8">-¿Una cerveza?- propuso el Inspector, que volvió a sentarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-73e90207f3b817afea499d0867dfc494">-Qué buen momento- dijo Phylicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-122195800f55a127432abe4c44d6bf65">-Siempre es buen momento- replicó el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e88044c04f6f3d3236f1f61af2258f80">Sacó del morral dos latas. Le entregó una a la muchacha y la otra a Lambert.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82e9dd1bfdc2c4b17bce74aab50293b0">-A vos ni te pregunto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-843e299336c235709af57dcffdecc2fb">-Gracias- respondió el poeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17ad1b728c47441ca9c2c25bceaddce9">Luego sacó otra para sí. Una vez abiertas las tres, brindaron. Bebieron. Enrique Lambert el poeta vio la montañita de latas vacías, aplastadas sin seguir parámetro alguno, sobre el banco, a un costado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d65831ac5ac238cc163bf502cbf29df2">-Noche difícil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6db604d731a35576e381b111f7798aac">-¿Y qué querés? Con lo que pasó…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-85cb49f01d883e6248e78167afed571e">-No quiero tratar el tema.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8b54c2c8d176761549623dd667f3ef55">-¿Qué pasó?- preguntó Phylicia, inquieta, mirando a uno y a otro, desconcertada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b35f23c395474c6ba5d515bd1a6fee12">-No insistas, Arias- sentenció el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-04b65f3a8ec8f87320e99ed471e015d4">-¿Pero es grave? ¿Algo feo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b83ff4a3037825ae5334b6dd4fc1de33">-Fútbol- colaboró el poeta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ef23fac94bb15d424150f2758aa565d2">-Ah…- pareció distenderse Phylicia y bebió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec4810a7c7f2b372a1fcb6d736b14e7">-Estamos viejos, Lambert. Bueno, vos, al parecer, quedaste así para siempre. Pero entiendo que la procesión va por dentro. ¿No?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7269fec601316d9c60373608bf53ecd8">El poeta no dijo nada. Bebió largo. Volvió a pitar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29b13ee78c405a1b2846d80b4ed33fce">-Por dentro debés de tener mil años. Estoy seguro de que no te gusta este fútbol de mierda que se juega ahora. No me mientas. Hoy, mientras seas pibe y corras, chau, ya está. ¿Técnica? Olvidate. ¿Pensar? Pensar la jugada, digo; prever el partido. Olvidate. ¿Tener la mente fría? Pero mirá lo que hizo este pibe. No, cómo lo puteé. Odio a los jugadores de fútbol. Esto ya me da asco. Perder, perder así…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c83821152fdb2594fb3dae2e5c45dc1">-Empatamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31862752c9e7fe33e666f1f5f0fb9323">-Perder así… Me dan ganas de soltarle la mano, ¿sabés?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-af0f45cc1b80275923139a3e7dc563f1">El poeta giró la cabeza hacia su izquierda cuando sintió que una mano -era una mano dulce, debía de ser la de Phylicia- le acariciaba la espalda. Ella no lo miraba: también con su cara vuelta hacia la izquierda, seguía con la vista la colilla del cigarrillo que acababa de tirar.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2943cc991f344ef7480e4e92cbd843a1">El poeta esperó que el rostro de la muchacha regresara y le buscó los ojos. Las miradas se encontraron por un momento: ella echó el humo hacia abajo, como silbando, mientras alzaba los ojos y las cejas tupidas y perfectas; sonreía con toda la cara. A su vez, Enrique Lambert no entendía nada. Sólo contemplaba. Ella quitó la mano y él, volviéndose al Inspector, preguntó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f27e8f609998be66c12309efefdc19a6">-¿A quién?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e6030dbfa135752ccc48c3e46850c30">-A quién qué.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a8f0fd594f1068691f4415c99272aa4">-¿A quién querés soltarle la mano?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-376ff30afbc0524822691b0da8d250a8">-¿Y a quién va a ser? Al equipo. A los jugadores. Al técnico. Hasta al club, mirá lo que te digo. Dirigentes, todos, todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b78a8d7ef2e478f182c8cc4a339af53">-¿Sabés cuál es tu problema?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57166f10e6f1e9dc1d8c5d4687d3c2e4">-Pará. Pero después, llega el día, y cuando faltan veinte minutos para que el equipo salga a la cancha, me olvido de todo, se me pasa todo. Y me vuelvo loco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51aa47563e593268517a4d7075a54720">Phylicia, al escuchar las últimas palabras del Inspector -palabras que ella pronunciara momentos antes-, sonrió leve y apretó suavemente el brazo del poeta. El Inspector calló y miró a Lambert como esperando que éste dijera algo. El poeta no dijo nada. Como el silencio de Lambert persistía, el Inspector, impaciente, dijo:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-333754600093abf0dae20e650b308e59">-Pero me cago en la puta madre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-acc42955069ab4d7f46766d26f7c6f9e">Luego, miró a Phylicia y la inquirió con la expresión de un rostro desencajado pero sin decir palabra, como alguien que busca con desesperación un poco de fe. La muchacha, sintiéndose aludida, se levantó un poco la remera, lo necesario para que se vieran los colores del club en las tazas del corpiño.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1966f51b1f7a1b5b570fd2ace1e918a2">-Me vuelvo loco- dijo el Inspector.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d4e7b5c06f145b1e089f9aad66a5259">A Lambert se le aceleró el corazón. Esperó que la muchacha se bajara la remera y la miró a los ojos. Ella, que sonreía mordiéndose suave el labio inferior, le habló:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc4099235abcbb7aa64f24640fd141e9">-¿Vamos?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a666ad7560df488d05951aa0516087dc">-Vamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f3e70ddea3cfcbe87ae130d4d3a8fe29">-Chau, Inspector. Un placer, como siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f316935813209b20f0aa8b0ba9b09c58">-Inspector- dijo Lambert inmediatamente tocándose el ala del sombrero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a65a440593639232656e5b9d249b7813">Ella lo tomó del brazo y emprendieron la marcha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7b3d74ed0688b8141d6a8245efcbbae1">-No se pueden ir ahora. Tengo un par de latas todavía. Lambert. ¡Lambert! ¡No se va a acostar un carajo con vos! ¡Hizo una promesa, te acordás! ¡No puede! ¡Por más que quisiera! ¡Es imposible! ¡Te odio, Lambert! ¡Phylicia, no caigas en su trampa!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7d7cc536a012fedb81c3289ef0c42538">Hablaba a los gritos. Indignado, por supuesto. Lleno de envidia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b40ed9043cf1b54f4645762006182fad">-¡Chau, Kala!- gritó la muchacha sin voltearse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f5350af2fe08242c1821adfc2c4c9676">Enrique Lambert el poeta encendió otro cigarrillo. Echó el humo y detuvo la marcha. Automáticamente, Phylicia paró también, intrigada. El poeta se volvió al Inspector girando sobre sí mismo y sin dejar de sostener el brazo de la muchacha que lo acompañaba. Allí parado, volvió a preguntar:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b78a8d7ef2e478f182c8cc4a339af53">-¿Sabés cuál es tu problema?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9badaa4e0935ed13852da4aecf9f7fa1">El Inspector, desde el banco, levantó las cejas para no preguntar. Enrique Lambert, sin embargo, volvió a girar y siguió caminando junto a Phylicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a9cb2e4e76522e7015cd7e432f46ff59">La perra ya le pedía regresar. El Inspector, que había quedado solo, sin la compañía que favorece la buena conversación, bufó. Abrió otra cerveza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45c3bb10dc6bcc16b280d4309da48920">-Estoy lleno de odio- dijo y se levantó para tirar las latas vacías en el cesto más cercano. Cuando volvió al banco para sentarse nuevamente, se acarició el escudo en la camiseta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bb90c9ea53c62e157e9a0d3a07f61634">La noche comenzaba a oler dulce.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-2973" style="width:448px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-1024x1024.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-300x300.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-150x150.png 150w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-768x768.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector-50x50.png 50w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/02/Inspector.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Canva IA</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/sabes-cual-es-tu-problema/">¿Sabés cuál es tu problema?</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/sabes-cual-es-tu-problema/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
