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	<title>Fútbol y guerra archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Fútbol y guerra archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Cruzar un puente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Dec 2024 14:39:53 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Fútbol y guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Predrag Pasic]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre la crisis y los bombardeos, en la Sarajevo de los '90 la pelota demostró tener más poder que miles de armas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Pujol (<a href="https://www.instagram.com/seba_del83/">@seba_del83</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27b11f0e23cae15e2ebea3e0ec26112d">Quince minutos habían pasado desde que Slobodan se fuera bordeando el río en dirección al edificio del correo. No podrían cruzar hasta que lo vieran volver. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a1ff4d209ac01922f732a65b6333abc">Durante tres años había enseñado a niños a jugar en equipo, a mantenerse unidos dentro del campo de juego. La única manera de ganar, decía, era jugando para los demás. Con Edin era distinto. Era un goleador nato. El resto debía pensar en jugar en equipo. Edin no. Él servía para el gol. De esa manera era útil al equipo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1dae124086006c3ff7b6d0be51d49ae8">—Tu cabeza tiene que estar puesta en el arco rival, Edin —le dijo Predrag al niño de once años, goleador del equipo, arrodillado a su lado bajo la luz de un farol. No parecía tan entusiasmado como de costumbre. En cualquier momento su ayudante volvería y podrían cruzar el puente sobre el río Miljacka. Dejó salir de su boca una bola de vapor que subió expandiéndose y cambiando de forma hasta escapar a la luz del farol que los iluminaba.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e273374c53a963873909d7a555ed9d50">Edin debía pensar solo en el arco rival. Tanto se lo había repetido, que incluso cuando corrían a refugiarse en el vestuario del club durante los bombardeos, Edin se imaginaba a sí mismo haciendo goles. Predrag no había conocido antes un proyecto de jugador tan bueno. Sin embargo, esa tarde Edin parecía desenfocado, distraído.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5f97fbb4214b9d62dcc282e88e45a83a">—¿Te cuento de cuando conocí a Jari Litmanen? —le dijo el entrenador—. Era rápido como una liebre, Edin. Uno de los mejores jugadores que me tocó marcar. Probablemente llegues a tener la misma altura que él.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab223bd6018a34b917df5c549c7faa24">¿Algún día llegaría Edin a ser como su ídolo? Al menos tendría la misma estatura. Eso repetía hasta el cansancio su entrenador, que fue futbolista profesional y jugó en la Selección Nacional de Yugoslavia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-216e8cf88bd7105a1aae7618b53167cd">El día en que cayó la bomba que dejó a su vecindario sin televisión Edin miraba dibujos animados. Se agarró la cabeza. Si no volvía rápido se quedaría sin el resumen de la Copa de Campeones que pasaba el programa sobre fútbol de Europa que veía junto a su hermano mayor. La señal de televisión nunca volvió y tuvo que conformarse con escuchar los resultados del Ajax por radio y ni siquiera ver unos segundos por día a Litmanen ni a Kluivert, Kanu o a los hermanos de Boer. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-538a71a98fdfd190c6525fa85e625943">Predrag miró hacia el lugar por el cual debía aparecer Slobodan. El partido empezaría en unos minutos. Los diez chicos, los tres padres y los dos ayudantes se amontonaban bajo el techo de un antiguo puesto de seguridad abandonado. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3a5a3d4430a91620f9367c47e3b461c0">Ya no nevaba, pero el frío era como un manto gris traslúcido que flotaba sobre una ciudad que cada día se parecía menos a la Sarajevo en la que Predrag Pašić había nacido, en la que aprendió a caminar y a jugar al fútbol al mismo tiempo, en la que se consagró como jugador del FK Sarajevo. Lo mejor era pensar en el partido al que ya estaban llegando tarde. Slobodan debía estar por volver en cualquier momento. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c43e3d4f1373271110b52e638c963d66">Estaba seguro que si les daba una pelota los chicos se pondrían a jugar ahí mismo, a pesar del peligro y de la nieve que se había acumulado tras varios días de un intenso temporal. A pesar de todo, los chicos armarían dos equipos. Era casi lo único en que pensaban. La guerra nunca impidió que quisieran jugar. Él hubiera seguido pateando una pelota a pesar de todo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d41ab9c025ae9a99bc7eec60bf51e1d9">Lo que más le preocupaba era que esa tarde Edin no parecía estar poseído por ese entusiasmo alegre que lo caracterizaba. No era un líder de equipo, pero era un chico optimista.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9df72c21c41153bec1e7f29531b746a0">Claro que también lo preocupaban los francotiradores. La seguridad de los niños del club que había fundado poco tiempo después de que empezara el cerco sobre Sarajevo era lo más importante. Hacía mucho que había dejado de lamentarse por no haber aceptado las invitaciones del exterior, que todavía le seguían llegando cada tanto. Especialmente del Stuttgart. Su esposa se lo recordaba siempre que tenía la oportunidad. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4aa77b4e378650df6623ba6e729bcc3b">No había imaginado que la guerra seguiría creciendo hasta llegar a su ciudad. Conocía a gente importante. Incluso, era el ídolo de muchos de ellos. Le habían advertido que la guerra llegaría a Sarajevo. Predrag conocía su ciudad y estaba seguro de que no pasaría. Hasta que empezaron los bombardeos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bb31f0b0b99158baf44a0105e97c51f5">Entonces llegaron los llamados del Stuttgart, donde había jugado varios años. Le ofrecieron un salvoconducto. Sería entrenador de un equipo de inferiores. Sin embargo, nunca se fue. Un cabezadura. Su esposa siempre lo dijo. Si no fuera tan terco, habría tenido una carrera incluso más exitosa. Pero no, él no solo se quedó sino que abrió la escuela Bubamara de fútbol, un lugar feliz en medio del infierno. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d00daf502ae0919942d7cc8247ad4df5">Uno de los padres volvió a preguntar por Slobodan. Ya era la hora del partido y todavía no habían cruzado el puente. Predrag pensó en organizar un calentamiento previo, sacar algunas pelotas, unos conos y ponerlos a calentar cuando, bordeando el río por la ladera sur, vieron aparecer corriendo al ayudante del club. Desde que empezara el sitio de Sarajevo todo el mundo corría. Ya nadie caminaba. La aparición de Slobodan significaba que no había francotiradores en las cercanías.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-306a9983be4a095de266fdc939625874">Levantaron los bolsos y encararon el puente. Corrían en fila. Llegarían unos minutos tarde. Predrag cerraba la fila. Delante suyo, Edin parecía haber recuperado el entusiasmo y trotaba con una pelota en las manos dando pequeños saltos, como para ir imprimiéndole calor a los músculos, cuando empezaron los disparos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-00493dce22f176125a2c9e78e6934477">Estallaron de a cientos contra el metal y el cemento del puente. Jugadores, entrenadores y padres consiguieron cruzar. Predrag y Edin habían tardado un poco en subir al puente. El entrenador y el goleador del equipo se habían retrasado charlando sobre el partido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-420a2c306be7c9a28b85805bed07c455">Retrocedieron unos pasos y se refugiaron tras un pilar de cemento. Llegaron algunos gritos desde la otra orilla del río. Alguien había sido alcanzado por las balas. Predrag se asomó por un costado del pilar y buscó con la mirada en la oscuridad. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f987488863870fafe0df4a2390197a30">Ya quedaba poco de la Sarajevo de los colores, el bello crisol de razas que fuera alguna vez su ciudad. Se apoyó en el cemento y se deslizó hasta tocar el suelo. Apoyó su mano derecha en la rodilla de Edin. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a06c325b522405b2efb68bcfd8d0be5e">Esperaba encontrar un niño asustado, pero el muchacho estaba serio, concentrado, decidido. Se levantó y puso la pelota en el piso. Ajustó los cordones de sus botines y se irguió sacando pecho. Miraba hacia el puente. Hubiera sido difícil en ese momento adivinar que tenía solo once años. Antes de que el entrenador pudiera frenarlo, comenzó a correr con la pelota en los pies. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6aee08be98f491787fd4c8a710fd056">Aunque había poca luz, Predrag lo vio cruzar zigzagueando, esquivando el plomo que caía invisible, sin tocarlo. Predrag vio tribunas repletas que lo rodeaban, el verde césped bajo los pies de Edin, las líneas de cal, los rivales desparramados por el piso. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0ece86b7d723417dc19006e0e4c92023">El chico había cruzado a salvo. Ahora era su turno. No podía quedarse en la orilla incorrecta. Buscó una pelota en su bolso. La puso en el piso y apoyó encima la suela de su zapato derecho.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em style=""><b>Este cuento está inspirado en la escuela de fútbol Bubamara, que realmente existió y fue uno de los temas que tocamos en nuestra serie #HistoriasDeFútbolYGuerra: </b></em><strong><em><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/historiasdefutbolyguerra-predrag-pasic-y-su-bubamara/">https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/historiasdefutbolyguerra-predrag-pasic-y-su-bubamara/</a> </em></strong></p>



<p></p>
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		<title>Rachid Mekhloufi y la independencia de Argelia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Emiliano Rossenblum]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Nov 2024 23:47:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Francia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Falleció un jugador que entendió que la Patria estaba por encima del triunfo individual y puso la pelota bajo la suela al servicio de un sueño colectivo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Emiliano Rossenblum (<a href="https://x.com/EmiRossen">@EmiRossen</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d477d7ba9c8a051832cb6c8769425fa1">Solo tenía 9 años, pero lo recordará para toda la vida. La noticia emocionó por igual a todas las familias de la Argelia francesa, incluyendo la suya: Alemania se rendía y con ello se daba por finalizado ese tristísimo período llamado Segunda Guerra Mundial. Pero las celebraciones en Sétif, la ciudad que lo vio nacer y lo iba a ver crecer varios años más, serían el inicio de una pesadilla. Por más que resultase difícil de creer, lo peor estaba por venir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35a07b30181b97458575b26a84a524ff">El 8 de noviembre de 2024 ese niño, ya con 88 años, falleció en su país natal. Su nombre era Rachid Mekhloufi, uno de los tantos argelinos que sufrió el vivir en una época convulsa de la historia de su país, aunque su caso no es uno más del montón. Tenía un talento especial para jugar al fútbol y un amor especial por Argelia, y serían esas dos cosas las que terminarían primando sobre todo lo demás en su vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7fad8815abfe2aa14174cec6699dafb7"><strong>Hacia 1945 el mundo estaba empezando a cambiar y en muchas colonias africanas el foco estaba puesto en lograr independizarse de sus colonizadores europeos</strong>&#8230; a los cuales como es previsible no les gustaba demasiado la idea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d1aebf95eb822ad23281a24a51babae">Por eso cuando ese fatídico 8 de mayo algunos aprovecharon el estado de alborozo por el fin de la Guerra para exhibir símbolos relacionados al movimiento independentista (en Argelia, íntimamente ligado al islamismo) fueron brutalmente reprimidos por la policía, que mató a un joven que llevaba una bandera de Argelia. Eso enervó aún más a los rebeldes y durante el transcurso de ese día asesinaron alrededor de 100 europeos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bf3e9665488adcc65288e601409018a3">Durante los días siguientes las autoridades francesas se encargarían del problema a su manera: ejecutaron como mínimo más de 1000 musulmanes (según fuentes extraoficiales, en realidad fueron cerca de 25000 y hasta se habló de 45000), dando paso a un conflicto que no haría otra cosa que acrecentarse durante los siguientes años.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La esperanza de un país rebelde</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-85063c35318685be54234b50fb6f7090">Ya desde la década del ‘20 habían surgido clubes que desde la reivindicación del islamismo reivindicaban también los movimientos independentistas de Argelia, y la Union Sportive Franco-Musulmane de Sétif no era la excepción, como se puede deducir de su nombre. Allí hizo sus primeros pasos futbolísticos el joven Rachid.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3c4671b4a1aff7152077c38084015dc9"><strong>Fue en 1954 cuando tanto su carrera como la vida política argelina tuvieron un punto de quiebre. </strong>Los rumores de que un joven apellidado Mekhloufi estaba deslumbrando a toda Constantina (recién harían una liga nacional en 1962, por lo que el Sétif jugaba en la liga regional, una de las más importantes del país) llegaron a Francia y al probarse en el Saint-Étienne deslumbró también a Jean Snella, DT del equipo en aquel entonces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed9593d9a0f48473162e4cd06117961d">El destino a veces es caprichoso: al poco tiempo el Frente de Liberación Nacional (FLN) declaraba -a partir de actos concretos más que discursos, hay que decirlo- el comienzo de la Guerra de la Independencia. Y mientras de Argelia llegaban noticias escalofriantes para los dos bandos, Mekhloufi demostró que podía trasladar su buen juego al máximo nivel del fútbol francés. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Cruzando el Mediterráneo</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="850" height="550" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-6.png" alt="" class="wp-image-2700" style="width:650px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-6.png 850w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-6-300x194.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-6-768x497.png 768w" sizes="(max-width: 850px) 100vw, 850px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-546c8aaa77aed4db69057751eba6faa7">Era un mediapunta con mucho gol, pero sobre todo talentoso y técnico. En solo dos años se convirtió en una figura más destacada no solo del Saint-Étienne sino del país en general, lo que le valió la convocatoria de la selección francesa; no aceptarla hubiera sido un verdadero escándalo en un ambiente bastante caldeado, por lo que luego de muchas dudas aceptó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56fe042357050222d6090ebad02fcedd">Mientras su popularidad crecía también lo hacían su relevancia en el equipo y sus cifras goleadoras. En 1957 el equipo sale campeón de liga con él haciendo 25 goles en 34 partidos, nada mal para no ser delantero puro. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-388a525f0049c2d0ce8802702652c00c">El 28 de mayo de ese año, solo días después de que en del otro lado del Mediterráneo el Saint-Étienne jugara su último partido de liga, <strong>el FLN cometía una matanza indiscriminada en un barrio de la ciudad de M’Sila donde casi 400 civiles perdieron la vida</strong>. Hoy se conoce al hecho como la Masacre de Melouza, y solo fue uno de varios atentados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0139c236e93c8486eaf04e8715d59499">El fenómeno Mekhloufi, aún así, seguía desarrollándose y la Selección de Francia no pensaba desaprovecharlo de cara al Mundial de Suecia 1958. Pero para algunos su vida se puede resumir en un momento específico en el que la decisión que toman decide su destino. Al menos su caso lo demuestra. </p>



<h2 class="wp-block-heading">La decisión</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0e6fc83d77f9e5b0bc241f87b06a64ba">Un año después el FLN, que ya antes de la guerra había coqueteado bastante con el fútbol, convoca a todos los jugadores argelinos a formar un seleccionado que represente los ideales independentistas aún sin ser reconocido por la FIFA. Mekhloufi debía elegir entre su carrera con el Mundial a la vuelta de la esquina y sus ideales. Esta vez no dudó en elegir lo segundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8636217841cd9580824980ef04d7dfd3">El caso de Rachid fue representativo porque no solo era una gran esperanza para Francia en Suecia (terminaría saliendo tercera) sino que se fugó junto a un compañero estando dentro de la concentración de la selección, con lo que el impacto fue aún mayor. <strong>Todos los condimentos para cumplir el propósito de los rebeldes: lograr que la prensa francesa se viera obligada a hablar de ellos, de los jugadores y su lucha.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f4c9f8aec2cdfa289e0dfaf3267e417c">Por eso entre otras cosas el equipo del FLN fue un completo éxito tanto deportiva como políticamente. El equipo recorrió muchos países (principalmente musulmanes y comunistas) convirtiéndose en los mejores embajadores posibles para los independentistas argelinos, a pesar de que no pudieran jugar partidos oficiales por las represalias que FIFA hubiera tomado en dicho caso. En varios lugares hasta los recibían políticos como invitados de honor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-87cbc7b85517d37738b3466aac776e60">Finalmente con los Acuerdos de Évian en 1962 se dio un cierre feliz a la lucha independentista de Argelia, que pudo desligarse para siempre del control francés. El equipo del FLN serviría como base a lo que al poco tiempo sería la selección argelina, mientras los jugadores (que en 1958 militaban todos en primera o segunda francesa) se veían obligados a reinsertarse en el “sistema oficial” luego de cuatro años de ausencia en lo administrativo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una vuelta a los grandes escenarios</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4de724f288d1045c64bb6b5f96b72bb2">El caso de Mekhloufi fue nuevamente el más destacado. Jean Snella lo llamó para que nuevamente sea su dirigido pero esta vez en el Servette suizo, donde saldrían campeones de liga.<strong> Eso les dio el crédito suficiente para que el Saint-Étienne los volviese a llamar a ambos y así rememorar los no tan viejos tiempos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-836a89e3b741da6ffd80d55a5ec1569b">Por una vez, la segunda parte terminó siendo mejor que la primera. Mekhloufi se quedó hasta 1968, tiempo en el que salieron tres veces campeones de liga y una de copa, y se convirtió en el máximo goleador histórico del club hasta que Hervé Revelli lo superó en los años ‘70s. Se retiró en el Bastia y tuvo una decente carrera como entrenador que tuvo en sus tres pasos por la selección argelina su punto álgido, además de llegar a presidente de la federación argelina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70bb35d5bdeb192857e8c063a386e88b">Sin embargo, su legado principal y su mayor satisfacción nunca cambiarán: cuando luego de tanta lucha pudo enfundarse la camiseta de la selección de su país, Rachid se sintió realizado. A veces la mejor política se hace pateando una pelota.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="818" height="545" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-5.png" alt="" class="wp-image-2698" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-5.png 818w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-5-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/11/image-5-768x512.png 768w" sizes="(max-width: 818px) 100vw, 818px" /></figure>
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