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	<title>Desaparecidos archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Desaparecidos archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>#PensandoEnVosSiempre: Las sombras que aquí estuvieron</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jun 2026 15:29:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Segunda parte de esta serie de notas en la que exploramos la relación de Diego con los rivales de Argentina. Hoy, Austria y una bandera por los desaparecidos</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/coberturas/mundial-2026/pensandoenvossiempre-las-sombras-que-aqui-estuvieron/">#PensandoEnVosSiempre: Las sombras que aquí estuvieron</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Gorozo (<a href="https://x.com/RGorozo">@RGorozo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb324c065940b592ad9070a749d3b2e8">Este lunes Argentina se enfrentará a Austria. El historial es breve, pero trae a colación la relevancia del primer encuentro entre ellas, que ocurrió un 21 de mayo de 1980, en el Estadio Prater de Viena, colmado de 70.000 personas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b4900c02091efbb790ab031a601514b5">El conjunto dirigido por César Luis Menotti estaba realizando una gira de amistosos por el Viejo Continente con el objetivo de prepararse para el Mundial ‘82. En ese marco, cerró con una goleada 5-1 ante el Das Team, de la mano de la actuación estelar de un joven de 19 años llamado Diego Armando Maradona. El Pibe de Oro anotó goles a los 15, 74 y 88 minutos, en lo que fue su primer y único hat-trick vistiendo la camiseta celeste y blanca. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48e70436974232d3eb3713baaa07860d">Uno de sus compañeros, el mediocampista Juan Alberto Barbas, recordó que fue un partido extraordinario, que había dejado -tanto entre la gente como en la prensa europea- la sensación de que eran candidatos a conseguir el bicampeonato del Mundo. “La locura de seguir creyendo”, diría la Mona Jiménez.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1ce5d34f32bdc4132c52bd630de699bb">Pero la moneda tiene dos caras. La exhibición futbolística contrastaba con el malestar de un pueblo, sometido bajo una sangrienta dictadura, avalada por los medios de comunicación nacionales. Entonces, <strong>los exiliados cometieron un acto de enorme valentía, haciéndose ver en una de las esquinas del estadio con una bandera blanca con letras negras: «¿Dónde están los 20.000 desaparecidos?»</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1000" height="740" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-3.jpeg" alt="" class="wp-image-4238" style="width:501px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-3.jpeg 1000w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-3-300x222.jpeg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-3-768x568.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60008187a0cc1fdc9233255deef35507">La imagen apareció en plena transmisión televisiva, desafiando la censura de la época y adjuntándose como otra prueba contundente frente a <em>los brujos que piensan en volver a nublarnos el camino</em>, capaces de negar -sin pudor alguno- el número de víctimas y las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado.&nbsp;Los desaparecidos eran y son argentinos, al igual que las Islas Malvinas. La Selección no pudo vengar a los primeros, pero sí a los combatientes y caídos en la guerra de 1982. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-65564228a8096887e9a47a8f33284c69">Quién diría que tiempo después, ese pibe nacido en la calle de tierra y criado en una cancha daría cátedra de viveza criolla, potrero y calidad deportiva en partes iguales, humillando a Inglaterra en el Azteca, ganándose el odio de algunos y el amor de muchos, incluyendo a quienes históricamente habían sido sometidos al yugo del imperialismo británico, acariciados por esa “justicia poética” e inaugurando así una devoción hacia nuestro país, nuestro fútbol y sus figuras: irlandeses, escoceses, indios y bangladesíes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59af07899c9b19054209111e6effdac0">Es por el Gol del Siglo que, casualmente (o causalmente), el 22 de junio se conmemora el día del futbolista argentino. Una excelente oportunidad para homenajear, sellar la clasificación a dieciseisavos de final y (¿por qué no?) de conseguir otra revancha en Dallas. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52c2d9213243898c97a390d2d23aec7c"><strong>Porque en esa misma ciudad, en la previa del partido contra Bulgaria, el Barrilete Cósmico se despidió de la Selección y del Mundial ‘94 con su frase más triste</strong>. Esa que, así como la lloraron mi mamá cuando volvía del trabajo y un taxista mientras escuchaba la radio, la lloró una nación entera: «Me cortaron las piernas».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2c7a3e647a4a86e9aca176cc9dd581d">Por eso estamos #PensandoEnVosSiempre Diego, aunque haya quienes se empecinen en denigrarte, ningunearte y demonizarte. Quizás necesiten alimentar divisiones y prejuicios en una sociedad desesperada por un instante en el cual se vayan las penas y el dolor, consciente de que, en estos momentos y contra todo, la Albiceleste es la única capaz de demostrar que <em>las sombras que aquí estuvieron no estarán</em>, para que bebamos y emborrachemos la ciudad.  </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="681" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-46-1024x681.png" alt="" class="wp-image-4240" style="width:557px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-46-1024x681.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-46-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-46-768x511.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/06/image-46.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fuente: La Nación</figcaption></figure>
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		<title>Maten al rugbier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 23:06:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
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		<category><![CDATA[Rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para que hubiese un 24 de marzo de 1976, hubo un antes, un durante y un después. Y hubo un club de rugby al que le faltan 20 miembros.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Claudio Gómez (<a href="https://www.instagram.com/bochinista/">@bochinista</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-53e18ee3512ce5183881e6bb849ca9da">Luche y vuelve, por eso lucha y por eso vuelve, pero vuelve a Ezeiza, y como nada toma la dirección que se esperaba, todos se preguntan qué pasa, qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular, pero ya es tarde, se podrán hacer reclamos y hasta alguna autocrítica, aunque nunca pensar en retroceder, porque ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos a los muertos de Trelew, y para eso hay que seguir peleando, hasta que el General los echa de la Plaza por imberbes, por estúpidos, un rato antes de que escuche vea, vea, vea, qué manga de boludos, votamos una muerta, una puta y un cornudo, entonces se impone la desilusión, el desencanto, la clandestinidad, y el Viejo hace lo único que le queda por hacer, morirse, <strong>por eso el Brujo se descontrola con la cacería y Hernán Rocca aparece asesinado en Magdalena con veintiún balazos y el clima se pone espeso, irrespirable, hay mucha paranoia y miedo</strong>, y ya lo ve, y ya lo ve, es el glorioso errepé, o la gloriosa jotapé, da lo mismo, hasta que el Rodrigazo aporta devaluación y aumentos y provoca una nueva crisis mientras los uniformes toman impulso, entonces un comando de la CNU mata a balazos a Pablo del Rivero una noche que andaba en moto con dos amigos por el bosque de La Plata, justo tres días antes de que el Brujo se escapara por la puerta de servicio y dejara sola a la viuda, que hace tiempo autorizó el Operativo Independencia para desmalezar el Jardín de la República, ahí donde se canta a la lata, al latero, los ranchos tucumanos son fortines guerrilleros, pero lejos de los ranchos, allá en el monte, <strong>cae asesinado Hugo Lavalle, aunque de lo único que se habla en todos lados es del trescientos por ciento de inflación, de los cuatro ministros de Economía que pasaron en el año y del golpe, el más anunciado de todos los golpes</strong>, por eso el ERP intenta copar el batallón de Monte Chingolo, para retrasar lo inevitable, para resistir, para vencer o morir por la Argentina, pero el operativo fracasa y el 24 de marzo está cada vez más cerca, aunque no somos putos, no somos faloperos, somos soldados, pero como nada frena la pesadilla también muere Marcelo Bettini y se llevan a Alfredo Reboredo, integrante de la JUP, todo ocurre en La Plata, La Plata, ciudad Eva Perón, ciudad de Montoneros, para la liberación, y cuando se cumple un año del golpe, cuando ya arrancó la especulación financiera y siguen las salvajadas con uniforme, Mario Mercader y Jorge Moura ya no están, a ellos también los secuestran, los torturan, los matan y los hacen desaparecer, por eso no hay rastros, no hay señales ni cuerpos ni lugar en el que buscarlos, <strong>por eso Hebe, por eso Estela, por eso la Universidad se llena de huecos y las calles de ausencias</strong>, mientras los fusiles derriban la puerta de otra casa y Rodolfo Axat se suma a la lista, y un mes después Luis Munitis también se suma a la lista, y el terror lo atraviesa todo, Alejandro en el Sheraton Hotel, solo el instinto de supervivencia, y esa sombra que tiñe todo de oscuro cae sobre Enrique Sierra y Mariano Montequin, clandestinos por Buenos Aires, y por último se lleva a Julio Álvarez. Veinte muchachos asesinados o desaparecidos en apenas tres años, el más joven tenía veinte años, el mayor treinta y uno, los veinte militaban. Y los veinte habían jugado en La Plata Rugby Club.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="486" height="442" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/HEIItTKXkAAD2H7.png" alt="" class="wp-image-3824" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/HEIItTKXkAAD2H7.png 486w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/HEIItTKXkAAD2H7-300x273.png 300w" sizes="(max-width: 486px) 100vw, 486px" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen: Twitter (<a href="https://x.com/ElAguantePeron1">@ElAguantePeron1</a>)</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0742d817a26afd643f034b0ac2c8ff4e"><em>Extracto de la introducción de «Maten al rugbier», libro de Claudio Gómez.</em></p>
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		<title>Alicia en el país del Nunca Más</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 15:48:31 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alicia Alfonsín está desaparecida desde 1977. Pero sigue presente. Presente en su hijo, presente en la militancia, presente en la memoria.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Airoldi (<a href="https://www.instagram.com/rocioairoldi/">@rocioairoldi</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46e74d82c02c7aca6112d7c60ce51eee">“No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó”, dice <em>Canción de Alicia en el país</em>, compuesta por Charly García y popularizada por Serú Girán en 1980, que alude de forma metafórica a la última dictadura cívico-militar en Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b425b8522e87a5b79bf898afdc8677e0">Alicia Elena Alfonsín nació el 5 de enero de 1961. Tenía 16 años. Era estudiante secundaria, militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y de la Juventud Peronista (JP), y también jugadora de básquet desde muy pequeña, en <strong>una vida atravesada por la escuela, el deporte y la militancia, como la de tantos jóvenes de su generación.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-282c9284781d8e942562da6ad30a8938">El 23 de noviembre de 1977 fue secuestrada en su departamento del barrio porteño de Congreso. Estaba embarazada de cinco meses. Ese mismo día, su pareja, Damián Abel Cabandié, fue secuestrado en la vía pública. Ambos fueron vistos en los centros clandestinos Club Atlético y El Banco, hasta que a fines de diciembre Alicia fue trasladada a la ESMA. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4976cdd4b941d3f2028fa1c326b5dda6">Pero antes de todo eso, Alicia también fue una deportista. Vivía cerca del Club Deportivo y Social Colegiales, donde empezó a jugar al básquet a los siete años y llegó a integrar el equipo femenino federado. Con la camiseta número seis, fue parte del plantel campeón en infantiles en 1973. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="480" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-26.png" alt="" class="wp-image-3806" style="width:430px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-26.png 640w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-26-300x225.png 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55b0e104a285e4ed5c024f59b561ecca">Allegados cuentan que era tranquila fuera de la cancha pero se transformaba en una jugadora aguerrida y decidida durante los partidos. El básquet era uno de sus lenguajes, una forma de estar en el mundo junto con la música, la lectura y la militancia. En ese momento, el embarazo la alejaría de manera provisoria del deporte, sin imaginar lo que vendría después: la dictadura que nos la arrebató.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71bbb1060d0c74ad5c8b1984eb917db2">Juan Cabandié Alfonsín nació en marzo de 1978 en la ESMA, durante el cautiverio de su madre. A los pocos días, el bebé fue separado de ella y apropiado por un integrante de la Policía Federal y su esposa, quienes lo inscribieron como hijo propio. <strong>Como en tantos otros casos, el terrorismo de Estado no solo desapareció a una generación, sino que también intentó borrar sus vínculos más profundos: la identidad, la filiación, la historia.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7f2b29e34e8067fc569f39bf9c74cff3">Años más tarde, su historia pudo empezar a reconstruirse: Juan fue restituido como el nieto recuperado número 77 por Abuelas de Plaza de Mayo. En 2003, con 25 años, se acercó por sus propias dudas sobre su identidad, y el 26 de enero de 2004 se confirmó su verdadera historia a través de pruebas de ADN. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2e5749fc09ac5a7decd3d03ae3418207">Había convivido apenas veinte días con su madre. Como en tantos otros casos, la búsqueda colectiva logró torcer el destino impuesto: donde hubo apropiación, hubo restitución; donde quisieron borrar la historia, volvió la identidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-181d9d4ec84f29c16070aef1dfea62c6"><strong>Alicia también es presente. En agosto de 2016, en el barrio porteño de Barracas, se inauguró una unidad básica que lleva su nombre como forma de inscribir su historia en la militancia cotidiana.</strong> Entre vecinos, música y organización, el espacio se pensó no sólo como un lugar político, sino también como un gesto de memoria activa: contar quién fue, recuperar su historia y sostener en el tiempo el legado de una generación que militó por un país más justo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19d584baf56fa78aeda877fd095bec9e">Como en la canción, durante años se intentó imponer el silencio: que nadie contara lo que había visto, que el horror quedara en los jardines ocultos de la historia. Pero no se pudo. Frente a ese intento, la memoria se volvió palabra, búsqueda y lucha colectiva. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e1fdf9bc30943d50a8c76b794e8c59bb">Cada historia recuperada, cada nombre dicho, cada identidad restituida es también una forma de romper ese mandato. Porque frente al olvido, la respuesta sigue siendo la misma: memoria, verdad y justicia. Por Alicia, por una generación entera. Por los 30.000 detenidos-desaparecidos: presentes, ahora y siempre.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="620" height="349" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-27-edited.png" alt="" class="wp-image-3808" style="width:509px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-27-edited.png 620w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-27-edited-300x169.png 300w" sizes="auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px" /></figure>
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		<title>Viaje en velero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Emiliano Rossenblum]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 21:24:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Remo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Salimos a navegar con Deryck Gillie por el Río de la Memoria.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Emiliano Rossenblum (<a href="http://x.com/emirossen" type="link" id="x.com/emirossen">@EmiRossen</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7058ca049b1a28892df6ea374bc70c36">Deryck Gillie puso un pie en el velero, que se balanceó lento, con esfuerzo, como si el principio de Arquímedes se hubiese quedado dando vueltas en la cama un rato más. El silencio era regla en gran parte del paisaje que ya quedaba a sus&nbsp; espaldas, y por delante el agua y las luces lejanas eran una carta de invitación a comenzar la jornada. Inspiró profundo. Sus pulmones agradecieron el aire fresco que acariciaba la mañana en el Club Náutico Azopardo de San Isidro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ad67dd2b3588afb2f03be44afd2e690">No sabemos con certeza cuándo fue la última vez que ocurrió esta escena. No sabemos, tampoco, qué fue lo que pensó mientras el viento le avisaba una y otra vez cómo ajustar las velas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5209cc4b4594621a5f2116e5cdbe81fa">Pero los datos que sí tenemos nos permiten imaginar. Imaginar que entre el mástil y el horizonte pasó por esa cabeza llena de amor, de proyectos y de revolución,<strong> el enorme desafío de compatibilizar la militancia en el peronismo con el hecho de tener hijos junto a Enriqueta, su pareja. Era 1977 y ninguna de las dos cosas era fácil de manejar.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c179f26ac50f4044adc9d6381a47705">Gracias a su ascendencia británica manejaba a la perfección el inglés, lo cual le había abierto puertas en la Armada como traductor. Pero en mayo su bien justificado miedo ya era tal que renunció a su otro trabajo, de teletipista, que había mantenido durante 13 años en la ENCOTEL (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f408b92f56d846f0a20c62039cc35eb2">A la hora en la que ni el río logró ser lo suficientemente grande para abarcar sus preocupaciones, quizás el pensamiento se le haya ido hacia su hermano Douglas. Era psicólogo, dos años mayor que Deryck, y a diferencia de nuestro protagonista (rosarino de nacimiento, bonaerense por casi tres décadas vividas en el AMBA), él sí había nacido en cuna británica. <strong>Era militante activo. Y lo estaban buscando.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-85c995a26cd590d3f20e93ed380b4113">El 30 de septiembre de 1977 un grupo de tareas lo detuvo ilegalmente en Recoleta (barrio donde vivía) y nada más se supo de él desde entonces. Es probable que Deryck no haya llegado a enterarse que su hermano había desaparecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31d5a72df61a338f780685d3002b0251">El atardecer era uno junto al contorno de alguna ciudad uruguaya. Hora de volver. El velero puso rumbo al Azopardo, aunque su dueño no terminaba el recorrido allí; todavía le faltaba el camino hacia su casa en Quilmes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eabe097d7f25db28a728b4152d55af09">Es en ese domicilio donde tocan el timbre el mismo 30 de septiembre de 1977. Atiende Enriqueta. <strong>Cuatro hombres se presentan como compañeros de Deryck en la Armada y entran para </strong><strong><em>charlar </em></strong><strong>con él. Le preguntaron sobre la militancia de Douglas. Lo encapucharon. Se lo llevaron.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="866" height="334" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-24.png" alt="" class="wp-image-3798" style="width:580px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-24.png 866w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-24-300x116.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-24-768x296.png 768w" sizes="auto, (max-width: 866px) 100vw, 866px" /><figcaption class="wp-element-caption">Mural en Quilmes que recuerda a los hermanos Gillie y a 5 desaparecidos más de Quilmes.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62d83617fa5b34803359ff67d952937b">Cuando puso un pie en el muelle aquella última vez, quizás ya se olía el peligro más cerca de lo habitual. Quizás tampoco quería imaginarlo porque en el camino hacia Quilmes alguna tapa de diario le recordó que el teniente general que se hacía pasar por Presidente de la Nación no estaba dispuesto a negociar sus ideales. Y que solo quienes resistían sabían cuál era el verdadero precio que estaba pagando la sociedad argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae578bdbd69a12aaade2e0cb45efac8a">Ellos, y sus familiares también. Porque Enriqueta Ortiz buscó a su marido y a su cuñado durante muchos años más. Denunció y denunció. Junto a Leslie Walder, hermana de los secuestrados, buscaron ayuda en la embajada británica. Y Gabriela, hija de Deryck, habló en el libro <em>La niña comunista y el niño guerrillero</em> de María Giuffra sobre cómo fue su infancia con un padre desaparecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0dc8799116e14f049e7d3fd806481ddd"><strong>A 48 años de la desaparición de los hermanos Gillie, la familia todavía tiene más preguntas que respuestas. Más bronca que paz.</strong> Más dolor que apoyo de quienes pueden hacer algo para que la causa reviva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e56ca6f8f0fbf7513c5f011ad3290aea">Pero si algo se aprende arriba de un velero, es a tener paciencia para escuchar lo que dice el río. A enfrentar el viento en contra y tener esperanza en que ya llegará el que acelere el recorrido. A recordar lo que uno fue, a amar lo que uno puede conseguir. Ahí se escondía el secreto de la lucha de Deryck. Ahí se esconde el secreto para seguir buscando la Memoria, la Verdad y la Justicia, por él, por Douglas y por los 30.000.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="229" height="300" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-23.png" alt="" class="wp-image-3797" style="width:289px;height:auto"/></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/viaje-en-velero/">Viaje en velero</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>La leona que no pudo rugir</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 15:48:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
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		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Hockey]]></category>
		<category><![CDATA[Las Leonas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Adriana Acosta tenía todo para ser leyenda e ídola del hockey femenino. La última dictadura nos la arrebató en 1978, a sus 22 años.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Gorozo (<a href="https://x.com/RGorozo">@RGorozo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1063f06d647773b3159c3f4475e69918">Cuando hablamos sobre referentes del hockey femenino, es inevitable pensar en las que lo llevaron y lo siguen llevando a lo más alto desde principios de este siglo. Pero antes que ellas hubo una que podría haber integrado esa lista selecta y, lamentablemente, fue la primera deportista desaparecida por el régimen de Jorge Rafael Videla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-759c0c530dbe514b460d4f9170530522">Se llamaba Adriana Inés Acosta Bernardi y nació el 19 de enero de 1956 en Lomas de Zamora. Hija de Teresa y Oscar, hermana mayor de Leticia y Marcelo, todos socios e hinchas de Los Andes. Alegre, graciosa, estudiosa, generosa, sensible, charlatana y solidaria. Apodada <em>Tota</em> o <em>Lechu</em> por sus allegados, transitó su infancia y adolescencia en Castelli 1936, llevando consigo su palo «banana» a todas partes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e212c57c98bd4501b2befe44a58833a2">Asistió al Colegio Balmoral de Banfield, donde comulgó sus buenas calificaciones y condecoraciones -medalla de oro y mejor compañera- con sus inicios en el hockey sobre césped, lo que la llevó a participar en el Club Lomas Athletic, uno de los punteros del país; allí fue jugadora de Primera División -vistiendo la camiseta 7-, como así capitana del equipo juvenil campeón metropolitano de la temporada 1972, haciendo catorce goles.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56cf126517b5dde0b3fd77da27a80448">Su calidad como wing derecho, hábil y tenaz la colocó en el radar de la Selección Argentina, debutando a sus 16 años en las juveniles. <strong>En 1973 obtuvo la capitanía de la Selección de Buenos Aires que ganó el Torneo de la República y fue citada a la Mayor, jugando su primer partido internacional contra Estados Unidos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6250a299a06ec2248d1de39f1b86ca8">En 1974 fue preseleccionada para el Primer Campeonato Mundial de Hockey Femenino de Cannes y en 1975 participó de la gira por Inglaterra, llevando el número 9 en su espalda. Posteriormente, colgó los botines en el club Longchamps de Almirante Brown.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d275678a1d8fae3d98ebbef13cb0c2b2">Su pasión por el deporte fue de la mano con la importancia de cultivar el saber académico, el compromiso político y una fuerte conciencia social. Ya de niña ayudaba a sus compañeros de la escuela, en la Iglesia, a ancianos, personas con discapacidad y a mujeres en situación de vulnerabilidad.&nbsp; Trabajó en el Hogar Patiño de Lomas, que funcionaba como instituto de menores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1b89c9a80785a54ffb9373fdb4538c84">Estudió Ciencias de la Educación, cursó algunas materias de Medicina en la Universidad Nacional de La Plata (ciudad donde compartió departamento con Jorge Omar Bonafini -hijo de Hebe de Bonafini- y su esposa),<strong> pero en 1976, dada la persecución dictatorial, decidió pasarse a Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires. Ya militaba en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML).</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-545a498a327c171ae023f4fa3b20ee5c">A pesar del temor de sus padres, no estuvo dispuesta a renunciar a su lucha en pos de la democracia y los derechos humanos. Por ello, el sábado 27 de mayo de 1978 a las 15:40 horas fue secuestrada en La Tuerca de Pérez, una pizzería ubicada en la esquina de Beiró y Segurola en Villa Devoto donde había ido a comer con amigos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2ed5d2bf357258813a1bea98b32af4d5">Fue trasladada a El Banco, centro clandestino de detención ubicado en La Matanza, cerca del aeropuerto de Ezeiza. <strong>Mientras se desarrollaba en suelo argentino el verdadero Mundial más caro de nuestra historia, ella (como tantos otros) fue torturada continuamente hasta ser arrojada a las aguas del Río de la Plata en uno de los vuelos de la muerte.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fe564378ac6dc14da856153844200ecb">Así le arrancaron su futuro. Podría haber sido partícipe de la conquista del Oro en los Juegos Panamericanos de 1987, a sus 31 años y junto a Marcela Hussey. Podría estar reencontrándose con ella en la subcomisión del Lomas Athletic. Podría haber festejado, junto a su familia y en su barrio de origen, su título de médica o contadora. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ceb04db0525d62aad5295e99c0700196">En cambio, se perdió los clásicos entre Los Andes y Temperley. No pudo amadrinar a las Leonas, abrazarlas en la derrota, celebrar sus triunfos y apoyarlas en pos de mejores condiciones laborales/deportivas. No pudo estar al pendiente de la Casa Patiño, Centro de Protección de Primera Infancia, como cuando era chica. Tampoco movilizarse denunciando el abandono estatal sobre el CeNARD, cuya pista de hockey sintético lleva su nombre desde el 2009.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-871cf703762ed1d52fc316096c07841b">Por eso el canto de sus compañeras: “por la derecha resplandece Adriana, que por ser buena y capaz es capitana&#8230;”, <strong>debe ser un himno de empoderamiento para aquellas niñas y adolescentes que van de allá para acá con sus botines, palos y uniformes, y sueñan con continuar con sus estudios a la par de vestir la Albiceleste. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a5af157ba18fe8286508c1b165f0b3e">Y si sueñan, por qué no hacerlo con un mundo empático y justo como lo hizo ella, la primera Leona, tanto dentro como fuera del césped, cuyo rugido nos fue arrebatado por el terrorismo de Estado de 1976-1983. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="502" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-502x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3791" style="width:244px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-502x1024.jpeg 502w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-147x300.jpeg 147w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-768x1567.jpeg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-753x1536.jpeg 753w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image.jpeg 784w" sizes="auto, (max-width: 502px) 100vw, 502px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fuente: Revista Pronto 1998</figcaption></figure>
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		<title>El extraño de pelo largo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 14:42:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
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		<category><![CDATA[Gatti]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un ex arquero de Gimnasia resultó desaparecido en la dictadura. Lo recordamos en la espera de los 50 años del golpe.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Fabio Martín Olivé (<a href="http://x.com/@fmartinolive">@fmartinolive</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9523060bfb24e03a5e9115a90102fceb">Antonio Piovoso era fan de los Beatles y del Loco Gatti. Había decidido dejarse el pelo largo, a la moda de los años 70, como una forma de parecerse a sus ídolos, de construir una identidad propia. Ese mismo pelo largo, ese gesto mínimo de libertad, sería, tiempo después, el motivo por el cual lo secuestraron.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2f42a2adcdb82993d3d62468da4a66ea">Nació el 13 de agosto de 1953 en La Plata. Desde joven decidió ser arquero, aún cuando le repetían que no tenía la altura ideal para el puesto (medía 1,77m). No le importaba. Había algo más fuerte que la lógica o el prejuicio físico: el deseo. El deseo de volar, de descolgar centros, de adueñarse del área. Y, sobre todo, el deseo de gritar “¡El Locoooo!” cada vez que atrapaba la pelota, como si en ese grito pudiera tocar, aunque fuera por un segundo, a su ídolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27a173ff8cae81a49cf9f5fbef34096a">Quedó libre en las inferiores de Estudiantes y, en una decisión que también tenía algo de rebeldía, cruzó de vereda para sumarse a Gimnasia, donde coincidió justamente con Hugo Gatti. <strong>El sueño estaba ahí, al alcance de la mano. Sin embargo, su paso por el primer equipo fue breve: apenas tres partidos en el Metropolitano de 1973, ninguno completo.<br></strong><br>Uno de esos partidos, frente a Rosario Central, lo marcaría. Un error suyo terminó en el gol de Aurelio Pascuttini que definió el encuentro. En la crónica posterior para la revista El Gráfico, el periodista Horacio Pagani escribió que “la victoria llegó por un grave error de Piavoso, que fue el corolario de una desafortunada actuación”.<br><br>En 1974, su carrera futbolística se volvió errante: Atlético Mones Cazón, Athletic de Azul, Nación de Mar del Plata. Equipos de ligas locales, lejos del foco, donde el fútbol se mezcla con la vida cotidiana. Allí pudo seguir jugando los fines de semana, despuntando el vicio, mientras avanzaba con sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata. Porque Piavoso también era eso: un estudiante, alguien que proyectaba edificios, que imaginaba espacios, que pensaba el mundo desde otra lógica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5558badb88b83c4f9529eb83169f3034">Para 1977 estaba en quinto año de la carrera y trabajaba en el estudio 2a&amp;2i, en el centro platense. Había colgado los guantes, pero no había dejado de ser quien era. Los Beatles seguían sonando en su casa a pesar de se habían separado hacía siete años. Seguía manejando su Citroën para ir a recitales, para encontrarse con alguna chica o para sentarse en un bar a hablar de fútbol con su amigo Humberto Moirano, a quien conocía desde las inferiores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5ff4d6c528e5ff81ec32bc2981337841">“A vos te llevamos porque tenés pelo largo” fue lo que alcanzó a escuchar Moirano mientras temblaba, con los ojos cerrados y la nariz tan pegada a la pared que la cal parecía mancharle la cara. <strong>Cuando se dio vuelta, su amigo Piovoso ya no estaba. La atmósfera estaba cargada, pero el espacio, vacío. Los milicos se lo habían llevado por estar en el momento y lugar equivocados.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-784ecbc20189c9044cf1e14173f4842d">El operativo no era por él. Buscaban a Jorge Martina. Pero no hacía falta ser el “objetivo” porque nunca hubo motivo para la crueldad. Se lo llevaron por parecer hippie, por querer ser como el Loco Gatti o como John Lennon. Por querer tener una identidad. Por querer ser.<br><br>Ese día se interrumpió todo. Se interrumpió la posibilidad de que cuente, años después, que una vez le tocó reemplazar a su ídolo. Se interrumpió la risa inevitable al recordar aquel gol que se comió. Se interrumpieron los relatos de vestuario, las charlas de café y los festejos de tres mundiales. Se interrumpen los planos que no llegó a dibujar, las obras que no llegó a proyectar, las historias que no llegó a vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9253cb60a75e5566f21a45f7b2db034c">Quedan, apenas, tres partidos. Tres derrotas. Cuatro goles recibidos. Un puñado de datos que, en cualquier otra biografía, serían irrelevantes. Pero acá no. Acá son huellas. Son pruebas de existencia. Son la forma mínima de decir: estuvo. Antonio Piovoso fue futbolista. Fue estudiante de arquitectura. Fue amigo. Fue alguien. Antonio Piavoso está, como otros 30.000, presente.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="450" height="620" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-21.png" alt="" class="wp-image-3787" style="width:306px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-21.png 450w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-21-218x300.png 218w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /><figcaption class="wp-element-caption">Piovoso junto a Gatti. Foto: Twitter (@<a href="https://x.com/QLESDGimnasia">QLESDGimnasia</a>)</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/el-extrano-de-pelo-largo/">El extraño de pelo largo</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Daniel Marcelo Schapira, ¡presente!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 02:14:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Tenis]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo de Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hasta hoy es el único tenista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar argentina</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/daniel-marcelo-schapira-presente/">Daniel Marcelo Schapira, ¡presente!</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="https://x.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d402384ce80f821efe3c486200d307c">La historia de Daniel Schapira, reconstruida por primera vez por el periodista Oscar Pinco en el diario Los Andes en 2001 y luego profundizada por Gustavo Veiga en <em>Deporte, desaparecidos y dictadura</em>, se transformó con el tiempo en un símbolo que excede al tenis: el de una vida atravesada por el deporte, el compromiso político y la violencia del terrorismo de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca7e3c26d1d8b3df62b053b75a7feb7f">Schapira nació el 18 de octubre de 1950 en la Ciudad de Buenos Aires. <strong>Tenía 26 años cuando fue secuestrado en abril de 1977, en la esquina de San Juan y Boedo, por un grupo de tareas. Desde entonces permanece desaparecido. </strong>Su figura es recordada cada año en el Día del Profesor de Tenis, que se conmemora en la fecha de su nacimiento, y también en una Copa que lleva su nombre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7b171217beb1b2eda9a9611aae3436be">Tenista destacado -llegó a ubicarse en tres ocasiones entre los diez mejores del ranking nacional-, compartió generación con jugadores como Ricardo Cano y fue parte de una camada que creció entre clubes como GEBA, Comercio y San Lorenzo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5299aa3ba4af0ab2cc45f85a5a0cfb97">Quienes lo conocieron destacan tanto su talento deportivo como su vocación docente: dio clases en DAOM y Macabi, y su mirada del juego combinaba sensibilidad táctica y pasión. Una anécdota ilustra ese ojo clínico: tras perder un partido, describió con precisión el estilo de un joven rival zurdo que le pegaba de revés de forma muy enroscada. Ese jugador era Guillermo Vilas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-afa7d440d5bf454d7aa01464fb128087">Pero su vida no se agotaba en el tenis. Estudiante de Derecho en la UBA, Schapira fue ayudante en la cátedra de Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Su compromiso político lo llevó a Córdoba, donde en 1976 fue perseguido y baleado por fuerzas represivas. Gravemente herido, logró escapar y regresar a Buenos Aires. <strong>Su hermano Edgardo recuerda que, incluso en ese contexto, se negó a abandonar el país: sentía que hacerlo sería “traicionar y abandonar a sus compañeros”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc678a2892451cfdc56435b93178df6e"><a></a>En la clandestinidad, cambiaba de refugio cada noche, pero mantenía el vínculo con su familia. “A pesar del horror por el que estaba pasando, su pasión por el tenis lo llevaba a recomendarme la táctica para jugarle al rival que me tocaba”, evocó su hermano. Esa mezcla de convicción política y amor por el deporte define buena parte de su legado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="302" height="610" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17.png" alt="" class="wp-image-3781" style="width:204px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17.png 302w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-17-149x300.png 149w" sizes="auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-96c285f02b4414beb9cf0ebc07e01287">Schapira fue visto en centros clandestinos como la ESMA y la Superintendencia de Seguridad Federal, donde fue brutalmente torturado. Su esposa, Andrea Yankilevich, estaba embarazada de un mes al momento de su secuestro; su hijo, también llamado Daniel, nació meses después y hoy está vinculado al deporte. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46b49a06d061f5290a595e8fb30906fa">Recién en 1984 se formalizó la denuncia de su desaparición. Décadas más tarde, su legajo universitario fue señalizado como el de un estudiante detenido-desaparecido, y su imagen integra el mural de los estudiantes de Derecho víctimas del terrorismo de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3f7ecb91726dc4af855910072cc744aa">Su historia, sin embargo, sigue generando nuevas capas de memoria. <strong>Desde Italia, los periodistas Roberto Brambilla y Alessandro Mastroluca publicaron hace unos años <em>Dónde está Daniel Schapira. Desaparecido</em>, un libro que reconstruye su vida a partir de testimonios y documentos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9942062e141c7e0dd8f00dc6cfdb5cc1">El proyecto nació, según cuentan, de la curiosidad periodística y del cruce entre deporte e historia. “Juntar las piezas de la historia de Daniel era también reconstruir un contexto, un momento y una época de la Argentina”, explican en una entrevista que el autor de esta nota realizó para Tiempo Argentino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8858029ad8282beb55a1c2451f1d710">La investigación comenzó en plena pandemia, cuando contactaron a Pinco y, a través de él, a la familia. Ese proceso no solo permitió ampliar la información disponible, sino también devolver fragmentos de la historia a quienes la habían vivido de cerca. “Contar la historia de un desaparecido es volver a darle vida, a darle dignidad a su trayecto humano”, sostiene Brambilla. Para los autores, el caso de Schapira funciona como un paradigma: el de una persona que “soñaba con un mundo mejor y decidió sostener sus ideales hasta el final”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f2f222693924ea78add11fedb3c11c9"><strong>El deporte, coinciden, es una herramienta poderosa para narrar estas historias. No como un ámbito aislado, sino como parte de una trama social y política más amplia. </strong>En ese sentido, Schapira no es solo un tenista desaparecido, sino también un testimonio de época: el de una generación atravesada por la violencia estatal, pero también por la convicción y la búsqueda de justicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c71611e207490ff6b69277f84c5e6c27">A casi cinco décadas de su secuestro, su nombre sigue circulando entre canchas, aulas y libros. Cada evocación, cada investigación y cada relato contribuyen a lo mismo: que Daniel Schapira no sea apenas una ausencia, sino una presencia activa en la Memoria.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="704" height="800" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18.png" alt="" class="wp-image-3782" style="width:448px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18.png 704w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/03/image-18-264x300.png 264w" sizes="auto, (max-width: 704px) 100vw, 704px" /></figure>
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