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	<title>Charro Moreno archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Charro Moreno archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>#LosNuestros: Fútbol a 220 V</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Mar 2024 18:20:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Quinto capítulo de una serie de notas donde repasamos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/futbol-a-220-v/">#LosNuestros: Fútbol a 220 V</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p>La temporada de 1947 fue una del más extraordinarias en la historia del fútbol argentino. Los candidatos desde un inicio a llevarse el título eran Boca, San Lorenzo y River Plate. Boca se conservaba gran parte del plantel con el que se había consagrado campeón en 1943 y 1944 y subcampeón en 1945, solo Valussi (reemplazado por De Zorzi) y el ala izquierda Varela-Sánchez faltaban de aquel 11. </p>



<p>San Lorenzo, que venía de arrasar en la segunda rueda del ’46 y hacer tabla rasa en su gira europea, conservaba íntegramente su equipo y se aprestaba para repetir la hazaña. <strong>River había vendido a su piloto Adolfo Pedernera, pero tenía ya de regreso y en forma a José Manuel Moreno, además de contar con un joven Alfredo Di Stéfano que volvía a la institución luego de un préstamo por Huracán en 1946.</strong></p>



<p>No se puede dejar pasar el mercado que hizo Atlanta que compró VEINTE jugadores. Entre ellos el mismo Pedernera por la cifra récord de 140.000 pesos; trajo a otros integrantes de La Máquina como el ‘Mono’ Deambrossi y José Soriano; compró al ‘Nano’ Gandulla, un crack de Ferro y Boca; a dos muy buenos jugadores uruguayos, Burgueño y Artigas; dos grandes centrales de Racing como Higinio García y León Strembel; se trajo también a Francisco Antuña, un wing derecho de San Lorenzo, vigente campeón. A todos ellos se les sumaba Bartolomé Macías (un árbitro histórico) como entrenador<sup><strong>1</strong></sup>.</p>



<p>Sin embargo, al final, el campeonato no tuvo tanto suspenso: Independiente, que se había colado en la lucha, se desinfló luego de una sensacional primera rueda. River salió campeón llevándose por delante a todos en una vibrante segunda mitad y con un planteo novedoso. </p>



<p><strong>Había dejado de ser La Máquina para adoptar otro juego completamente distinto.</strong> Para 1946 las defensas ya habían dejado de caer en el engaño del delantero centro atrasado (Pedernera) y empezaron a tomar al inside goleador (Labruna), resignando el control de la pelota en pos de cuidarse en el fondo y salir a contragolpe. </p>



<p>Es muy conocido un partido que juega Lanús frente a River en el que “Lanús nos puso 10 hombres a defender y adelante quedó solo Arrieta. Tuvimos 80 minutos de dominio total. Lanús hizo dos contraataques y Arrieta nos hizo dos goles y ganó el partido” según palabras de Carlos Peucelle. Con ese contexto el ataque riverplatense dispuso una nueva táctica: la doble punta de lanza. </p>



<p>El rol de organizador que anteriormente llevó adelante Pedernera ahora era de Moreno. Un Moreno mucho más experimentado y, seguramente, menos veloz a sus 31 años. Y en el ataque dos delanteros, Di Stéfano y Labruna. Esta formación del ataque, que esquivaba las marcaciones de la defensa en M, era idéntica a la que adoptó la Hungría de Gustav Sebes, con Kocsis y Puskás como dupla de ataque, y con la que revolucionó el fútbol mundial en 1953 y 1954. También Brasil hizo famoso este sistema en 1958 con la dupla Vavá-Pelé. River fue un precursor…</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="589" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14.png" alt="" class="wp-image-1981" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-14-300x194.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">“El Alemán” de tan rápido que era le tuvieron que decir que “afloje” para que sus compañeros le puedan seguir la huella&#8230;</figcaption></figure>



<p>Pero ¿por qué ese equipo no era La Máquina? Bueno, eso se debe a que el fútbol que practicaba era distinto. <strong>Sin Pedernera no hubo máquina. El del ’47 fue un equipo mucho más arrollador, electrizante y vertical que La Máquina, que tenía un juego más pausado. </strong>También los actores eran distintos.</p>



<p>En el arco ya no estaba José Soriano que, como se aclaró anteriormente, defendió los colores de Atlanta esa temporada. El titular fue Héctor Grisetti, “El arquero suicida”, quien fuese el suplente de Soriano anteriormente.</p>



<p>Se mantuvo la defensa en “M” tan característica de aquella época. El Pacha Yácono, Vaghi y Luis Ferreyra (o Eduardo “El Zurdo” Rodríguez) marcaban al punta izquierdo, el delantero centro o insider goleador (dependiendo el equipo que enfrentasen) y al wing derecho respectivamente. </p>



<p>Más adelante, un ya afianzado Néstor Rossi junto con José Ramos “marcaban” a los delanteros más atrasados. Y entrecomillo la palabra “marcaban” porque Pipo Rossi fue un genio del fútbol, pero fue un genio del fútbol ofensivo, no tenía retorno puesto que tenía que mover un físico aparatoso y no tenía un gran sentido de la marca. <strong>Los que se tenían que preocupar de eso eran sus rivales.</strong></p>



<p>Pegadito a ellos dos estaba José Manuel Moreno que ya era “El Charro”. Se había generado gran expectativa sobre su retorno en 1946 y su debut frente a Atlanta en cancha de Ferro fue todo un suceso. La gente se desbordaba, 10.000 personas quedaron afuera del estadio. </p>



<p>Moreno pagó con tres goles, el tercero fue un golazo: tomó un pase de Pedernera, le hizo un sombrero a su marcador, la paró con el pecho y, antes de que toque el suelo, la mandó de volea al ángulo frente a la salida del arquero. Él era el encargado de arrancar el ataque, asumiendo la función de enganche que Pedernera había dejado vacante tiempo después.</p>



<p>Los wines eran Reyes y Loustau. “Tomate” Muñoz estaba lesionado, por eso el reemplazo de Hugo Reyes que, sin ser un jugador de igual relieve, cumplió ampliamente con la tarea. Se entendía muy bien con Di Stéfano y tenía un gran sentido de lo simple, de lo práctico, lo que lo hacía un jugador muy útil para el equipo, aun si no disfrutara de una gran riqueza técnica ni de una personalidad desbordante.</p>



<p>Loustau seguía siendo el incombustible ladero de siempre, ahora mucho más desarrollado con tareas de creación cuando Moreno subía como delantero centro y tirando la diagonal cuando Labruna picaba a la punta izquierda.</p>



<p><strong>Después, la revolución: Alfredo Di Stéfano y Ángel Labruna como centro-delanteros.</strong> Alfredo era conocido como “El Alemán” y distaba mucho del jugador total en el que se convirtió en Madrid. Este Alfredo de 20 o 21 años era un velocista. No tenía el manejo y la pegada de Pedernera, pero sí le ganaba en verticalidad. </p>



<p>Este cambio es el que explica la diferencia entre uno y otro equipo. Con este sistema Labruna, con su pique y su joroba, encontró un compañero con el cual dividir los goles que él había monopolizado en 1945 y 1946. Ya en su momento Renato Cesarini había dicho: “El día que los adversarios aprendan a leer, se darán cuenta que todos los goles los hace Labruna…”.</p>



<p>Este cuadro tuvo su mejor arma en los 4 delanteros voladores que le daban corriente al ataque. Por esa velocidad alimentada por el juego de Pipo Rossi o de José Manuel Moreno, que atropellaba a los rivales, consiguió marcar 90 goles en 30 partidos. Más que en cualquiera de las campañas de La Máquina. Hasta podríamos decir que el equipo de 1947 fue la segunda revolución industrial del fútbol argentino. Fue el paso de la máquina de vapor hacia una nueva energía: <strong>LA ELÉCTRICA</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="589" height="388" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15.png" alt="" class="wp-image-1982" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/03/image-15-300x198.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno que armaba y cuatro que mataban.</figcaption></figure>



<p><sup><strong>1</strong></sup> Atlanta con todas esas compras, se fue el descenso haciendo una de las peores campañas de la historia (ganó 4 de 30 partidos).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicará durante los siguientes martes en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-pa-que-bailen-los-contrarios/">Pa’ que bailen los contrarios</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-feos-sucios-y-malos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Feos, sucios y malos</a></strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-al-colon/">¡Al Colón!</a></strong></li>



<li><strong>Fútbol a 220 V</strong></li>
</ul>
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		<item>
		<title>#LosNuestros: Pa&#8217; que bailen los contrarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Feb 2024 23:00:57 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[River]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primer capítulo de una serie de notas donde repasaremos a algunos de los equipos más icónicos de la historia del fútbol argentino.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70010fe7f1a6595b7bb3a1274859e7c0">Hace más de 80 años se dio una singularidad en el fútbol argentino: fue creado el equipo perfecto. Con un simple cambio de piezas, este cuadro quemó todos los libros escritos hasta entonces. Llegó para romper con lo establecido, para fundar un estilo de vida, para constituir los valores que rigen en el deporte argentino hasta la actualidad, dejando en el pasado el culto <em>a la inglesa</em> que era el fútbol en sus inicios en la Argentina. Fue el equipo que creó la modernidad. Cuando se hable del fútbol argentino debe ponerse un punto y aparte para hablar de La Máquina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-878294008af42ed82ae979d503725caf">La Máquina surgió en un contexto donde las influencias extranjeras habían traído la defensa en M de marcación rigurosa a nuestro fútbol. Los grandes jugadores argentinos se veían en un primer momento reprimidos por la nueva táctica. Hasta que vino La Máquina. Este equipo fue la respuesta, orgánica y natural, que tuvo el fútbol criollo de contrarrestar las ideas foráneas con un fútbol elástico y armónico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ff24fdd8b4570ed0d34a5972aa67434">Y fue realmente un congreso de cracks, las grandes personalidades del fútbol argentino reunidas en un solo equipo: Renato Cesarini y Peucelle como técnicos, Moreno, Pedernera, Labruna y tantos otros en la cancha… ¡Cuántos grandes!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e891855ef417ec9cc5e6311e5d445ef">Junto con Muñoz y Loustau representaron -de formas muy distintas- lo que se llamó “La Nuestra”. Ellos fueron los verdaderos maestros porque hicieron escuela aquí y en el mundo. <strong>No es descabellado emparentar el éxito del Madrid que conquistó Europa, el del Millonarios de Bogotá o el de la Juventus con La Máquina. </strong>Quizás su más grande embajador fue el por entonces pibe Alfredo Di Stéfano, quien inculco su fútbol en Europa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c6e97071effd31f7948b1ab2157708a">Fue el equipo que definió la relación entre el rol y el individuo. No había posiciones, había funciones. Pedernera no jugaba de ‘centre-forward’, Pedernera jugaba de sí mismo, y eso a los marcadores los volvía locos. Desde septiembre de 1941 hasta noviembre de 1946 dieron cátedra de fútbol en las canchas argentinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8138ea4ccb2cfe076ade2aef0ef09916">La Máquina nos lleva hacia aquella época. Crea en nosotros ese singular sentimiento de nostalgia por un tiempo que no vivimos. Es como la vieja Italia, donde sus calles permanecen imperturbables ante el tiempo y llaman, como una madre al hijo que juega, a todo aquel que guarde en sí una fracción del verdadero ser latino. La Máquina es herencia, tradición. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-980933e66a2ebf716a24b310c5925ea9"><strong>Trascendió un club, un cuadro o una camada de jugadores. Fue una guía espiritual, el equilibrio entre belleza y eficacia, entre alegría y seriedad, entre inocencia y maldad.</strong> Lo tenía todo para obtener dos campeonatos en la cúspide de aquel fútbol de oro del ’40. Era un cuadro que destacaba por su armonía e imprevisibilidad. Los jugadores, sobre todo los atacantes, fluían en la cancha y a través de las combinaciones entre ellos las posiciones, si es que se puede hablar de posiciones, se iban diluyendo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="589" height="532" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png" alt="" class="wp-image-1894" style="width:463px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34-300x271.png 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">Que les digan que no se puede jugar bien con barro&#8230;</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd698a477b9c2cc35bd31eef2a42fbf9">La Máquina tuvo varios arqueros entre 1941 y 1946: Julio Barrios, Sirni, Lettieri… seguramente el más representativo fue el peruano José Soriano por su estilo más técnico, antecesor inmediato de Amadeo Carrizo en eso del arquero-jugador. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-661d8fe22a276c62f43022122f7690a4">Delante del arquero, una línea de tres: el “Pacha” Yácono, el Ruso Vaghi y Luis Ferreyra. El Pacha era un petisito con cabello ‘descapotable’ que flameaba al viento en cada corrida. Se hizo muy conocido por ser especialista en la marca personal, anulando a un gran wing como lo fue el “Chueco» García. Vaghi, también caracterizado por la marca hombre-hombre, fue el recio mariscal que tenía el equipo para hacer pie en el fondo. Y Luis Ferreyra fue quizás el de menor brillo; luego lo reemplazaron por un defensor de una calidad técnica superior como «El Zurdo» Rodríguez.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7f0d0b91acf35638fbf96266ef6c3f2">Delante de ellos dos fogoneros: Bruno Rodolfi, con un estilo más recio que el de su predecesor José Minella, y José «El Tuerto» Ramos, el más alto del plantel (cabe aclarar que no era atacante pero se iba al ataque con igual o mayor decisión que cualquiera de los delanteros).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40116a31546939f248954252422f1c5d">Completaban el cuadrado mágico las mayores figuras del equipo. Uno era José Manuel Moreno, que todavía no era «El Charro” pero ya lucía su característico bigote. Por ese entonces mostraba sus aptitudes de gran animador del equipo, yendo y viniendo por el carril del 8, ramificando su recorrido por toda la cancha y mostrando, a su vez, su amplia gama de recursos técnicos. Cuando partió rumbo a México su lugar fue tapado por Alberto Gallo, pequeño jugador procedente de Racing. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3d230faccd3ebda6cafbb1d167be1e5f">Al lado de Moreno estaba su gran compañero y del que podemos decir que era el miembro más importante del equipo: <strong>Adolfo Pedernera, el de los ojos en la espalda y los bochazos de 50 metros. Sin él en la posición de centro delantero no había Máquina. Era el cerebro de la operación. El qué movía los hilos, abriendo o cerrando el juego, administrando los tiempos del partido.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c0bafa7b37afe6e01d4e8d34b555228">Por las puntas dos wines bien distintos. Juan Carlos “Tomate” Muñoz era todo velocidad y gambeta desde la derecha, antecesor por estilo de Corbatta y Garrincha. Félix «Chaplín» Loustau, diminuto wing izquierdo que valía por tres jugadores, fue la perfecta edición del wing ventilador. El tercero en discordia era el Mono Deambrossi, menos jugador que los ya nombrados aunque muy útil por manejo de ambos perfiles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c31b0aa1feff8d392dd97e3e3cc9d028"><strong>Pero alguien tenía que meter los goles, terminar el entramado de pases del binomio Moreno-Pedernera o aprovechar los venenosos centros a rastrón hacia el punto penal de Muñoz y Loustau. Ese era Angelito Labruna, el manual del hincha de River. Él FUE River. </strong>Ángel tenía un pique corto que dejaba pagando a cualquier defensor y una capacidad de definición, sobre todo cuando se agachaba mostrando su famosa joroba, que lo llevó a ser el goleador del equipo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-305175d50565ec81a66fe412f392acd8">Este equipo se formó en las inferiores de River y tuvo sus bautismos de fuego frente a los grandes del fútbol después de golear 5 a 1 a Boca en las últimas fechas del campeonato de 1941. Luego de ese partido el periodista José Gabriel escribiría para Crítica que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrossi “Parecieron una maquinita…”.</p>



<figure data-wp-context="{&quot;imageId&quot;:&quot;69e34870c3c9e&quot;}" data-wp-interactive="core/image" class="wp-block-image aligncenter size-full wp-lightbox-container"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="407" data-wp-class--hide="state.isContentHidden" data-wp-class--show="state.isContentVisible" data-wp-init="callbacks.setButtonStyles" data-wp-on-async--click="actions.showLightbox" data-wp-on-async--load="callbacks.setButtonStyles" data-wp-on-async-window--resize="callbacks.setButtonStyles" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png" alt="" class="wp-image-1891" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/02/image-33-300x207.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /><button
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		</button><figcaption class="wp-element-caption">Banda roja para Adolfo, buzo azul con la “M” de masajista para Peucelle. Carlos nunca quiso llevar el buzo de entrenador.</figcaption></figure>



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<p><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas #LosNuestros, que se publicará durante los siguientes martes en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Pa&#8217; que bailen los contrarios</strong></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/historias-minimas/losnuestros-invencible-de-avellaneda/">Invencibles de Avellaneda</a></strong></li>
</ul>
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		<item>
		<title>Volver al futuro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Nov 2023 23:06:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
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		<category><![CDATA[Charro Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol todotiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Peucelle]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fútbol de "antes", ¿era mejor o peor? ¿Los jugadores de hoy podrían destacar en otras épocas? Intentamos reflexionar sobre el tema.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/volver-al-futuro/">Volver al futuro</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p>La guerra entre épocas hoy está más viva que nunca. Las redes sociales funcionan como instrumentos que radicalizan la opinión de las masas y hasta el más nimio de los temas se vuelve una razón para dividir dos bandos y entrar en la batalla.</p>



<p>El futbol de antes siempre se midió con el actual (cualquiera sea esa actualidad). Que el futbol ha perdido técnica y que ahora se centra más en la preparación física y en la táctica, es algo que se viene repitiendo incesantemente desde hace más de 100 años. </p>



<p>Hoy existen dos corrientes extremistas, está el grupo “Olviden el futbol prehistórico” (entendiendo como “futbol prehistórico” todo el desarrollado antes de 1990) y, en la otra vereda, los muchachos “maten al futbol moderno”. Ambas parcialidades tienen su propia forma de ver esta dicotomía, pero comparten una gran similitud: la saña y el rencor hacia el otro grupo.</p>



<p>En medio de esta gresca surge la pregunta ¿podrían los futbolistas de ayer jugar en este futbol? ¿Y los de hoy en aquel?</p>



<h2 class="wp-block-heading">Estos</h2>



<p>Para “los de antes” el futbol ha perdido su calidad de espectáculo. Ya no salen esas grandes figuras que la descosían en el pasado. Se las han tragado esos hornos industriales que son las divisiones inferiores de la actualidad. Los futbolistas, cuando no están en el gimnasio, están tratando de lanzar su figura en los medios a través de las redes sociales. Se ha perdido el color, la capacidad de salirse de la norma, la creatividad.</p>



<p>¿Cómo podrían estos atletas destacarse en ese futbol de genios, de técnica depurada y jugadas esculpidas con la paciencia del artista? ¿Podrían afrontar una marcación sin restricciones y hacer pie en esas canchas con más barro que pasto?</p>



<h2 class="wp-block-heading">Aquellos</h2>



<p>Para “los de ahora” lo de antes ya fue. Se dan media vuelta y ven para adelante, si total están amparados por el tiempo que corre siempre en esa dirección. Yo no he visto nunca el tiempo retroceder o pararse, por más de que se lo hayan pedido con tanta insistencia. Con el futbol pasa lo mismo, la evolución se come al jugador en blanco y negro.</p>



<p>A los futbolistas del pasado no les daría para jugar de la misma forma en el presente, con la exigencia que hay dentro de la cancha (falta de los espacios que antes gozaban, permanente elevación del ritmo de juego, etc.) ni fuera (régimen físico, compromiso, etc.). Es como si los de antes fueran tontos, lentos de cabeza, inocentes.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un intento de opinión</h2>



<p>Está claro que no es posible hacer un juicio incontestable. Pero según entiendo, todo esto le hace cierto mal al futbol. No le encuentro sentido al mostrarse tan escéptico frente a otras épocas o frente a esta que está sucediendo. </p>



<p>Porque también hay que aclarar eso, no creo que lo que se esté discutiendo es si el futbol de antes o el de ahora son “esto” o “aquello”, siento que la discusión pasa por otro lado y termina atravesando al deporte, dividiéndolo injustificadamente. El futbol es uno, y si uno empieza a ver ambas caras de la moneda se va a encontrar con más similitudes que diferencias y que muchas de las características que se le atribuyen a un futbol o al otro son sobreestimaciones que rozan lo ridículo.</p>



<p>Por supuesto que ha cambiado el futbol. Ha cambiado tecnológicamente, tácticamente, etc. pero si fuese verdaderamente algo distinto, “otra cosa”, se le hubiera cambiado el nombre. Creo que veintidós cabezas, una número 5 y 7700 m² funcionan igual hoy, en 1980, en 1960 y en 1940.</p>



<p>No me gusta ese tono beligerante que está tan de moda porque, además, si uno no busca esa confrontación permanente entre el pasado y el presente, tiene la posibilidad de disfrutar ambas realidades. Si diéramos a elegir entre Maradona, Messi o los dos, ¿quién los elegiría por separado? Es así de sencillo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="257" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/11/image-2.png" alt="" class="wp-image-1643" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/11/image-2.png 567w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/11/image-2-300x136.png 300w" sizes="auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px" /><figcaption class="wp-element-caption">Así fue mutando el número cinco de la selección entre 1930, 1986 y 2022.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El cambiazo</h2>



<p>Ahora hagamos nosotros el ejercicio de comparar épocas y traernos un jugador de “aquella época” y, del mismo modo, llevemos jugadores actuales al pasado. ¿Qué va a pasar? No lo sabemos, es un caso hipotético en el que no tenemos nada concreto que nos avale. Lo más prudente sería decir que algunos encajarían, otros necesitarían más adaptación y otros no podrían.</p>



<p>Los grandes genios, por más vueltas que se le dé al asunto, son “de todos los tiempos”. Después, del resto, podemos discutir un poco más. Y para eso hay algunas cuestiones específicas a tener en cuenta.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Diferencias tecnológicas</h2>



<p>Las diferencias tecnológicas son enormes. No pueden ser pasadas por alto. El peso de la pelota es distinto en una época que en la otra, antes era más pesada y al estar hecha de cuero era susceptible al agua, llegando a triplicar su peso. Esta diferencia en el material también hacía distinto el tacto con el balón y su vuelo, hoy la aerodinámica de la pelota es mucho mayor. </p>



<p>La ropa también ha cambiado, hoy las camisetas resisten el sudor y el agua eficientemente. Los botines están diseñados para favorecer el arranque y la comodidad del jugador. José Santamaría, histórico defensor del Madrid, habló recientemente de estos cambios y cuando se refirió a los botines de su época describió una peligrosa situación que vivían los futbolistas ya que al desgastarse la suela los remaches podían llegar a cortar e infectar el pie del jugador. </p>



<p>El mayor avance, sin embargo, se produjo en la calidad del campo de juego. Hoy en los grandes estadios hay tapices en vez de pasto y el juego que permite desarrollar esto no tiene nada que ver al que permitían las canchas de los 80&#8217;s llenas de desniveles y pozos, o las de los 40&#8217;s que ni siquiera tenían pasto algunas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Reglamento</h2>



<p>La ley del offside ha ido mutando con el paso de los años. En 1925 se bajó la cantidad de jugadores necesarios para estar habilitado de tres a dos, y a partir de ese entonces se fueron cambiando cuestiones como si estar en la misma línea es o no offside, o qué partes del cuerpo cuentan. </p>



<p>Otra regla muy importante fue instaurada en 1992 y prohíbe que al pasarle la pelota al arquero éste la agarre con la mano. Puede parecer una regla con poca incidencia en el juego pero lo cierto es que lo cambió todo, era la manera más usada para hacer tiempo además de ser un instrumento de gran eficiencia para truncar la presión a la defensa.</p>



<p>También los árbitros y sus herramientas han cambiado. No solo decir que la severidad que tienen ahora no la tenían antes, ni mucho menos, sino que antes de 1970 no existían las tarjetas rojas y amarillas -ni hablar de VAR o intercomunicadores-.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo extrafutbolístico</h2>



<p>Aquí son varias las aristas que pueden tocarse. El público de hoy no tiene nada que ver con el de hace 30 o 60 años. En cuanto a lo futbolístico, hoy existe una mirada mucho más crítica. Cuando le meten un gol a nuestro equipo lo primero que se piensa es “¿Por qué no cerró el 2? ¿Dónde estaba el 4? ¿Qué quiso hacer el wing?”. Antes se pensaba menos en esas cuestiones. </p>



<p>Han cambiado los paradigmas en las tribunas. Recuerdo leer una entrevista de Di Stéfano en la que decía que antes, en el &#8217;40, el que era rápido era el tronco, hoy es completamente al revés… Habría que ver también el tema de las redes sociales, otro gran cambio, porque si bien siempre se miró de reojo la vida privada de los futbolistas, antes no había un medio tan masivo que ventilase tanta información.</p>



<p>¿Cómo reaccionaría la hinchada de River si, por ejemplo, todas las semanas saliesen videos de Moreno o Pedernera en los boliches de actualidad? El entrenamiento y la exigencia como profesionales es otro tema. Me gustaría citar a Antonio Sastre, un extraordinario jugador de Independiente al que le hacía muy mal el entrenamiento: “Sáquenme del equipo si juego mal pero primero déjenme jugar con mi poco entrenamiento, A mí la gimnasia me mata” dijo cuando llegó al fútbol brasilero.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Táctica</h2>



<p>Tácticamente también ha cambiado el fútbol, muchos de estas diferencias provienen de los cambios en el reglamento. El cambio más visible tiene que ver con la disposición de los jugadores, su movimiento, los espacios que se crean y se ocupan y los tiempos que se manejan en consecuencia. </p>



<p>No se marca más, necesariamente, pero sí se amontona gente estratégicamente. Creo sin embargo que la capacidad de adaptación de los jugadores prevalecería ante cualquiera de estas diferencias en la medida que ellos mismos se lo propongan. Al fin y al cabo, como dijo Carlos Peucelle, el fútbol “es uno solo y todotiempo”.</p>
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		<title>#BuscandoAlEnganche: La cancha no tiene más papelitos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Apr 2023 15:21:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[#BuscandoAlEnganche]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Charro Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Djalminha]]></category>
		<category><![CDATA[Enganche]]></category>
		<category><![CDATA[García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Garrincha]]></category>
		<category><![CDATA[Gilberto Freyre]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Ortega]]></category>
		<category><![CDATA[Rivelino]]></category>
		<category><![CDATA[Schiller]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión desde el punto de vista sociológico sobre la supuesta desaparición de los enganches.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sócrates Atanzio (<a href="http://twitter.com/@socratesatanzio" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@socratesatanzio</a>)</strong></p>



<p>El enganche es tan importante para nosotros como el alto arte, los compositores de buena música, la costa, las cosas sencillas. <strong>Es la encarnación cruda y desnuda de cómo el latino siente el mundo: solo, melancólico y con aire de admiración. Un ser alado en el campo, un poeta entre la lluvia de papelitos de todos los estadios que componen esta orquesta en forma de arquitectura.&nbsp;</strong></p>



<p>Sin embargo, esta figura ha sido podada por las nuevas tendencias del fútbol que dicen mucho más de un juego que ha interiorizado las formas de la sociedad dependiente del producto, y desechado toda su condición de arte trágico (poético) que expresa lo más fiel de la condición humana.</p>



<p>La ruptura con este tipo de sensibilidad fue mucho más dañina para nosotros que para el resto de Occidente. El «fútbol criollo» <sup>1</sup> fue un exponente ejemplar a la hora de popularizar este fenómeno de masas y en Brasil, Gilberto Freyre llamó a este tipo de fútbol nacido en los suburbios y jugado en los callejones como «futebol mulato» <sup>2</sup>.&nbsp;</p>



<p>Es exactamente esta forma de integrar este deporte innovador en las entrañas de la cultura de masas lo que hizo del fútbol lo que es; los peces gordos invirtieron en quitar un elemento que representa directamente la &#8216;alegría de la gente&#8217; <sup>3</sup>. A partir de esta consideración de descubrir la capacidad del juego, se comprende por qué las modas recientes afectan tanto la forma en que nos enfrentamos a él (por lo tanto, a la vida).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Arriban los mediocampistas</h2>



<p>El enganche es una figura central para pensar la fuerza social que provoca este cambio y cómo erradica lateralmente no sólo una función, sino un organismo. Cuando es desterrado del fútbol sudamericano y da paso al mediocampista que tiene características infladas de posicionalismo, es como si estuviéramos quemando los cuentos de Gabo <sup>4</sup> y reutilizando alguna postal de Europa. Es ejercer violencia simbólica a todo medio y a toda expresión libre del individuo hacia su forma de exteriorizar la vida.</p>



<p>Es a partir de este orden de símbolos que llegamos a la imagen. Con el cambio de postura en relación al fútbol, ​​un nuevo mundo visual comienza a construirse en imágenes dentro de todo el complejo paralelo que inventaron y pretenden sellar como verdad. Por ejemplo, si pensamos en “educación estética” <sup>5</sup> veremos que antes de llegar a la capa moral, el hombre debe tener una relación intensamente artística con el mundo para alcanzar la libertad. La libertad, entonces, puede ser disciplinante y también puede ser fragmentada.&nbsp;</p>



<p>Así garantizamos la importancia de la proyección imaginaria del mundo dentro del campo.<strong> Desde el momento en que se pierde el gran referente estético popular y lo cambiamos por un nuevo atuendo, se trata en realidad de un cambio simbólico en la forma de entender la vida y una especie de coerción que pretende modificar el juego tal y como lo conocemos.</strong></p>



<p>Cuando invocamos verbalmente al «mediocampista» y no al enganche o <em>ponta de lança </em>(como se conoce a su equivalente en Brasil), estamos hablando de otras personas, estamos siendo despersonalizados como individuos; es una victoria para el imperialismo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La personalidad del enganche</h2>



<p>El enganche entonces, como objeto de estudio, propone una reflexión directa sobre por qué precisamente este jugador se relaciona directamente con los sentimientos colectivos latinos y por qué es perseguido en el fútbol moderno no solo como posición, sino como forma de ser.</p>



<p>Busquemos jugadores que definan este estilo: El Charro Moreno, Djalminha, Valderrama, Diego Maradona, Joãozinho, Rivelino, Ortega. <strong>Todos jugadores que representan a sus localidades respectivas pero que también retoman la idea de “individuo común” que existe acá; todos beben de las mismas culturas, de la misma gracia.&nbsp;</strong></p>



<p>Lo que convierte a cada uno de ellos en los mejores representantes de este tipo de jugadores es el caos, las ganas de vivir, la indisciplina y la subversión, la pasión por el mundo. Eso es lo que los hace tan íntimos entre ellos y también es eso lo que hace que los odien los reformadores del fútbol en busca de una reestructuración de estos «códigos» o significados.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="538" height="754" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/42ae0f7d-cd3f-44f2-9a54-bdde509d2f8d-1.jpg" alt="" class="wp-image-1243" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/42ae0f7d-cd3f-44f2-9a54-bdde509d2f8d-1.jpg 538w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2023/04/42ae0f7d-cd3f-44f2-9a54-bdde509d2f8d-1-214x300.jpg 214w" sizes="auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><sup>1</sup> Fútbol Criollo: estilo de juego más «acinturado», proveniente de las canchas de tierra y con una relación más cercana a jugadores que descienden de negros e indígenas.</p>



<p><sup>2</sup> Futebol Mulato es la caracterización hecha por el cronista e historiador <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gilberto_Freyre" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gilberto Freyre</a> que define la forma única del jugador brasileño de pensar y construir el fútbol en la cancha. Esta crónica puede ser vista como un tratado antirracista y un manifiesto político para todos los brasileños.</p>



<p><sup>3</sup> Alegria do Povo, apodo popular dado a Garrincha que expresa la dimensión del fútbol como fenómeno colectivo y personifica en uno de nuestros personajes el valor de lo «bello».</p>



<p><sup>4</sup> Apodo cariñoso para quienes admiran al gran cuentista Gabriel García Márquez.</p>



<p><sup>5</sup> Concepto pensado por el filósofo alemán <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Schiller" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Friedrich Schiller</a> (en sus cartas) que conlleva toda una premisa pedagógica de valorar lo bello como camino hacia la trascendencia del individuo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Referencias</strong></h2>



<p>BOURDIEU, Pierre. La Reproducción. [S. l.: s. n.], 1970.</p>



<p>ALABARCES, Pablo. Historia mínima del fútbol en América Latina. [S. l.: s. n.], 2018.</p>



<p>LUIS Antônio Simas | doze convida. Producción: Doze Futebol. [S. l.: s. n.], 2019. Disponible en: YouTube. Consultado el: 20 de agosto de 2019.</p>



<p>CARUSO, Luigi. Pelo Interior com Pier Paolo Pasolini: um artilheiro contra o futebol moderno. Extracampo, [S. l.], pág. 1-4, 18 de abril 2023.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Agradecimientos</strong></h2>



<p>Agradezco a Emiliano de «La Pelota Siempre al Diez» por confiarme la oportunidad de publicar este texto aquí. Es uno de los mayores incentivos que podría tener. Y una mención a <a href="https://twitter.com/Jozsef_Bozsik" target="_blank" rel="noreferrer noopener">József Bozsik</a> por aclarar cómo podemos entender el fútbol como un movimiento colectivo inseparable de la sociedad.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong>#BuscandoAlEnganche</strong> tiene otras dos notas que van de la mano con esta. Podés encontrarlas acá:</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-wp-embed is-provider-la-pelota-siempre-al-10 wp-block-embed-la-pelota-siempre-al-10"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="aptEUholsj"><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/buscandoalenganche-de-esas-venas-abiertas-solo-hay-satiras/">#BuscandoAlEnganche: De esas venas abiertas solo hay sátiras</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«#BuscandoAlEnganche: De esas venas abiertas solo hay sátiras» — La Pelota Siempre al 10" src="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/buscandoalenganche-de-esas-venas-abiertas-solo-hay-satiras/embed/#?secret=5UHbuvyDjm#?secret=aptEUholsj" data-secret="aptEUholsj" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="oozydHAcra"><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/buscandoalenganche-victimas-de-las-nuevas-tendencias/">#BuscandoAlEnganche: Víctimas de las nuevas tendencias</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«#BuscandoAlEnganche: Víctimas de las nuevas tendencias» — La Pelota Siempre al 10" src="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/buscandoalenganche-victimas-de-las-nuevas-tendencias/embed/#?secret=RBKQIHE2We#?secret=oozydHAcra" data-secret="oozydHAcra" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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		<title>El Charro no era tan bueno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Apr 2023 17:10:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[River]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>José Manuel Moreno fue, para varias generaciones, el ídolo máximo de todos los tiempos. Por pinta, fuerza y personalidad, se convirtió en una de las figuras más memorables de la Buenos Aires del 40. Aquí un repaso de lo que dejó en nuestras canchas.  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://twitter.com/@gardelianshit">@</a><a href="http://twitter.com/@gardelianshit" target="_blank" rel="noreferrer noopener">gardelianshit</a>)</strong></p>



<p>José María Moreno (con ese nombre fue inscripto en el bautismo religioso) nació un 3 de agosto de 1916 en La Boca. Mientras sobre el Viejo Mundo asolaba la primera gran guerra, en Argentina empezaba la era de los automóviles e Yrigoyen acababa de ganar unas históricas elecciones.</p>



<p>La vida dejó bien claro lo que para él estaba escrito. Tanto es así que a los 12 años ya pasaba más tiempo en el potrero que en la escuela y, en esas épocas, fundaría dos clubes de barrio (Estrella de Brandsen y Gral. Lamadrid). Sin embargo, en pleno auge de sus sueños de adolescente, José vivió su tarde más triste cuando se probó en el equipo de sus amores: Boca. No quedó, y a pesar de la insistencia de los testigos, el delegado no se retractó. Con el tiempo cruzaría la vereda y sería en River Plate donde encontraría sitio. El que por entonces era apodado «Pibe Rulito» rápidamente puso el sello aprobatorio en su destino.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De la nada a la gloria</h2>



<p>Igual de rápido resultó su ascenso: en menos de 3 años de inferiores, pasó a jugar en primera, en su segundo año se asentaría como titular y en su tercero sería llamado para la selección nacional. Habría de jugar la Copa del Mundo de 1938 con 21 años, pero un boicot sudamericano al torneo truncó esa posibilidad.</p>



<p><strong>José se desempeñaba como inside derecho, el nro. 8 dentro del esquema 2-3-5 que predominaba en aquella época. Esa función, a diferencia del inside izquierdo (más ofensivo) estaba relacionada con el despliegue, el ida y vuelta y el auxilio a la línea de “halves”. </strong>Pero había un problema de acople en el recurso humano: quien completaba el ala derecha era Carlos Peucelle, jugador de experiencia y titular indiscutido en la selección. </p>



<p>Moreno tenía un juego muy corto y Peucelle necesitaba profundidad en los lanzamientos de su nro. 8. No se interpretaban. La dificultad se solucionó con el desplazamiento de Moreno a la posición de inside izquierdo, el nro. 10, donde se encontró con Adolfo Pedernera, en ese entonces puntero por esa banda. Fue otra la historia con esta nueva disposición. Adolfo concebía el juego de la misma forma que José, mientras que, desde la derecha Peucelle empezó a explotar una de las mayores capacidades de Moreno, que era el cabezazo (de los 53 goles de cabeza que Moreno hizo entre 1935 y 1939, en 33 lo asistió Peucelle). En esta nueva posición Moreno se convirtió en el goleador del equipo; concretó su mejor campaña goleadora en 1937 con 31 gritos en 32 presencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La aparición de Labruna y Muñoz</h2>



<p>Su historia como un gran artillero duraría poco. Debería otra vez emigrar de posición en 1940 y tendría que ver indirectamente con su afición por la vida nocturna, bien sabida por todo el mundo. En 1939, en vísperas de un partido importante con Independiente, por “recomendación” de la dirigencia decidió cambiar de vida. La semana previa se cuidó como nunca pero a la hora de jugar el resultado no fue el esperado. “<em>Me comprometí a no tomar ni una gota de alcohol y estuve toda una semana a leche. Cuando llegó el domingo y entré a jugar, a los 15 minutos ya estaba sin aire, y para colmo perdimos</em>” dijo posteriormente. </p>



<p>Una sanción disciplinaria recayó sobre Moreno y en solidaridad parte importante del plantel se declaró en huelga. Esta es una historia lo suficientemente rica para dedicarle un artículo propio pero lo significativo para la vida futbolística de nuestro protagonista es, puntualmente, el debut de Ángel Labruna en su misma posición. Por segunda vez Moreno tendría que moverse de posición, esta vez volviendo a sus orígenes de nro. 8.</p>



<p><strong>Allí se vería su mejor versión. El prodigio de habilidad que deslumbraba por izquierda se complementó con el físico todoterreno que poseía. Yendo y viniendo.</strong> Con mucho más espacio para recorrer y funciones por cumplir quedó más alejado del arco. Sus números lo atestiguan: su promedio goleador como inside derecho fue del 0,45 y por izquierda era del 0,83. Al principio volvería a compartir ala con Peucelle pero rápidamente encontraría un nuevo socio: Juan Carlos Muñoz, con quien volvería a “gastar” la pelota como lo hizo con Adolfo años antes. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Los últimos grandes años</h2>



<p>En esta época <strong>se conformaría “La Máquina”, que no era solo un quinteto de virtuosos, sino un equipo íntegro en el que Moreno sería un engranaje más.</strong> Fue parte del “cuadrado mágico” de la WM junto con Rodolfi, “El Tuerto” Ramos y Pedernera, ahora centroatacante pero empezando desde más atrás.</p>



<p>A pesar del éxito, los roces con la dirigencia y con el ahora entrenador Carlos Peucelle seguirían aquejándolo hasta que decidió emigrar. En 1944 emprendió vuelo a México donde tuvo un fructuoso paso por el extinto Real España, donde jugaba el gran Isidro Lángara. Luego de aquella aventura azteca y una gran novela con su pase (estuvo muy cerca de jugar para Racing) Moreno volvió a River con su nuevo apodo: El Charro. </p>



<p>Volvió fuera de tono, no se adaptaba al ritmo. Fue entonces que empezó a entrenarse como nunca poniéndose 2 o 3 buzos y dándole “hasta que las velas no ardan”. <strong>Debía volver a ser lo fue. Logró su cometido y en 1947 vivió uno de sus mejores años como profesional.</strong> River patentó un nuevo esquema, la doble punta de lanza, con Labruna y el joven Alfredo Di Stéfano, que en ese momento era todo velocidad y verticalidad. Moreno se movía atrás de ellos, cumpliendo el rol del lanzador que antes había sido de Pedernera. Ese mismo año ganaría el Sudamericano con la Selección siendo elegido figura del torneo.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo jugaba?</h2>



<p>Es pertinente el ahondar en su perfil como jugador de fútbol y explicar por qué forma parte de la máxima categoría de cracks.</p>



<p>Moreno medía 1 metro con 77 centímetros, era diestro pero manejaba indistintamente ambos perfiles. A la pelota le daba siempre “a colocar” con poca potencia, acaso su única falencia. Él mismo decía “<em>No tenía un tiro muy fuerte, nada más que el necesario, yo a veces le decía a Pedernera</em> <em>‘No seas bruto, no hay que ser grosero y meterla con tanta brusquedad</em>«.</p>



<p><strong>Pisador, gran defensor de la pelota, sobre todo con su potencia física. El Gráfico en 1989 lo eligió post-mortem como el segundo futbolista argentino más virtuoso. Fue un dominador total de la pelota. Gran gambeteador, no por velocidad sino por la sencillez con la que se deshacía de las marcas. Tenía una gran capacidad de inventiva y creación, era veloz a la carrera, tenía un pique muy corto que solo usaba para entrar al cabezazo.</strong></p>



<p>Justamente su juego aéreo fue una marca patentada, firme y elegante en el salto para sacar del frentazo de arriba hacia abajo o el parietal buscando el palo contrario, dándole efecto a la pelota. Ganaba por arriba en ambas áreas.</p>



<p>Fue un jugador de “cabeza arriba”, con gran panorama, trasladando la pelota de un área a la otra, un juego corto excepcional y sorprendiendo con el bochazo largo. Fue genial en la pared, iniciando o devolviendo, y también a la hora de meter la pelota en cortada.</p>



<p>Tenía un físico excepcional, infatigable, vigoroso y fuerte. “<em>Una espalda tremenda y cintura chiquita</em>” lo definió Adolfo Pedernera. Era difícil chocar con él o trabarlo, tan difícil como ganarle en el salto. Soportaba un movimiento constante, tocaba y seguía el ataque. “<strong><em>Era todo barro. ¿Sabe cómo lo sacaron a Moreno? En camilla cuando faltaban diez minutos&#8230; Había jugado de todo, de ocho, de nueve, de cinco, de catorce,.. Hasta le hizo un gol de chanfle a Ogando, como de treinta metros. Y lo sacaron exhausto porque había dejado todo.</em></strong><em>”</em> rememoró René Favaloro sobre un River-Estudiantes del &#8217;42. Fue un jugador total, se movía por toda la cancha sin limitarse nunca a una franja determinada o a una función en específico.</p>



<p>Era dueño de una fuerza espiritual y de decisión increíbles. No sabía bajar los brazos. “<em>Aceptaba la lucha pero no aceptaba que le ganen</em>” escribió Juvenal (Julio César Pasquato). Disponía de una gran capacidad para meterse y sentir el partido. Curiosamente entre tantas virtudes esa última haya sido la mayor sin estar directamente ligada al control de la pelota.</p>



<p>No es suspicaz quien dude y pregunte ¿Cómo podemos nosotros saber si Moreno fue tan bueno como lo pintan? Porque todo lo que se escriba de Moreno va a necesitar que el lector suspenda su incredulidad ya que la barrera del paso del tiempo siempre va evitar tocar su figura. Así que pido a quienes lean que no hagan más que creer, no a mí, si eso les ayuda. Créanle a Juvenal por ejemplo, que cuando fue cuestionado sobre el tema dijo lo siguiente:</p>



<p><strong>“<em>Moreno no era TAN bueno, era más, muchísimo más, era un fenómeno”</em> </strong></p>



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