Por Matías Mosquera (@matiasmosquera)
“Azerbaiyán había sido siempre tierra de paso, conquistada por Alejandro Magno y disputada durante siglos por Turquía y Persia. Como en Georgia, aquí Rusia inició la lucha relativamente tarde, pues ocupó la zona durante un breve período durante las décadas de 1720 y 1730, aunque volvió a ocuparla en el siglo XIX”. Robert D.Kaplan, periodista estadounidense, esconde su sobrada experiencia cubriendo conflictos bélicos y políticos internacionales detrás de sus crónicas nómadas.
Acabo de terminar su libro Rumbo a Tartaria: un viaje por los Balcanes, Oriente Próximo y el Cáucaso, que es tan denso como amigable y genial: “En el sur, las montañas cubiertas de nieve se alzaban en vertical. Eran las montañas que penetraban en Armenia y en el enclave de Nagorno-Karabaj, poblado por armenios. Oficialmente Nagorno-Karabaj formaba parte de Azerbaiyán, pero había sido ocupado por Armenia en una guerra que se produjo a principios de los años noventa” , nos cuenta de su viaje por el Cáucaso en los 90.
El FK Qarabag fue fundado en 1951 bajo el nombre de Mehsul en la ciudad de Agdam, parte de la región de Nagorno-Karabaj. En ese entonces dicho territorio pertenecía a la República de Azerbaiyán, una de las tantas que conformaban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Cuatro décadas de comunismo

Tras apariciones esporádicas, recién en 1977 el Qarabag (que ya no se llamaba Mehsul sino Shafaq) empezó a consolidarse como representante destacado de Agdam. Entre 1936 y 1991 en la Unión Soviética se jugó la Liga Suprema, una especie de Superliga donde competían los equipos más importantes de las distintas repúblicas de la URSS.
El Neftchi de Bakú fue el club azerí más destacado en aquella época, llegando a quedar tercero en 1966. Qarabag, con sus distintas nomenclaturas, siempre se mantuvo en el Campeonato de Fútbol de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, donde recién en 1988 lograría su primer título.
Ese año habían comenzado los combates entre armenios y azeríes en Agdam y en toda la región. Con la desintegración de la URSS a la vuelta de la esquina, el parlamento local había votado unirse a la incipiente República de Armenia. La mayoría armenia y cristiana en el Karabaj no veía con buenos ojos ser una minoría dentro del Azerbaiyán musulmán.
El inicio del conflicto

Su deseo no duró mucho. En 1991 la República de Azerbaiyán, ya con el aparato de poder administrado desde Bakú, su capital, comenzó una persecución masiva a la población armenia y se suprimió el gobierno local del Alto Karabaj.
Aún así, el fútbol en Azerbaiyán no frenaba. De hecho, en 1990, en la anteúltima edición bajo la órbita de la URSS, el Qarabag logró su segundo título. Desde 1992, ya con la independencia, los principales equipos del país -incluyendo al Neftchi- formaron la Premier League de Azerbaiyán. Y solo un año después, más precisamente el 12 de mayo de 1993, fue la última vez que el FK Qarabag hizo de local en el Estadio Imarat de Agdam.
Aquel día, con los estruendos de la guerra de fondo, vencieron al Turan IK de Tovuz. Fue la última vez, también, que Allahverdi Bagirov dirigió al equipo. Tras el partido, el DT abandonó su cargo y creó una tropa para defender las tierras. Al tiempo moriría producto de la explosión de una bomba antitanque. Unos meses después el Qarabag ganaría la liga.
El ejército armenio avanzó y para 1994 se firmó el Protocolo de Bishkek, de donde emergió la República de Artsaj. El acuerdo la nombró como territorio independiente, con Stepanakert como capital, pero bajo control armenio en la práctica. De esta manera Agdam y otros territorios adyacentes se transformaron en un colchón militar. Un espacio vacío entre dos pueblos en guerra.
Traslado y consolidación

El Qarabag se exilió en Bakú y de a poco fue adquiriendo cierta mística por representar a una ciudad fantasma bajo control armenio. Luego de buenas campañas a fines de los ’90, darían el salto en el 2001 cuando el conglomerado Azersun Holding (compañía de alimentos, una de las mayores del país) comenzó a patrocinar al equipo.
Desde 2009 empezó a jugar partidos en Quzanli, ciudad más cercana a Agdam dentro del territorio azerí. Mientras tanto en la frontera de Nagorno-Karabaj el club ha impulsado proyectos humanitarios y escuelas de fútbol para los hijos de los refugiados de la guerra, además de usar símbolos de la región y llevar refugiados a las tribunas. Así se mantuvo siempre sentimentalmente unido a su lugar de origen.
En 2014 la inversión y trabajo a largo plazo del Azersun Holding dio sus frutos y el Qarabag comenzaría una era de completa hegemonía; fue campeón en 11 de las últimas doce ediciones de la liga. Así en 2017 el equipo accedió por primera vez a la fase de grupos de Champions, una revolución que puso a Azerbaiyán en el mapa.
Segunda Guerra del Alto Karabaj

Desde 2003 el país es dirigido por Ilham Alíyev, muy cercano a la Turquía de Erdogan. Étnica e históricamente ambos pueblos han compartido diversos aspectos de sus culturas y el fútbol no es la excepción. Los radicales del FK Qarabag han adoptado el mismo nombre que los ultras del Galatasaray (UltrAslan) y suelen llevar camisetas del club de Estambul.
En 2020, en plena pandemia, Azerbaiyán avanzó sobre Nagorno Karabaj. El contexto era distinto al de los ’90 gracias al respaldo turco y una reserva inmensa de petróleo y gas en las orillas del Mar Caspio. Tras la captura de Shusha, el segundo asentamiento más grande de la región, se firmó un nuevo alto al fuego según el cual Armenia mantuvo el control de gran parte de la República de Artsaj, pero Azerbaiyán se quedó con un porcentaje del territorio sobre el que logró avanzar en el nuevo conflicto.
Kaplan cuenta en su libro que cuando los bolcheviques tomaron control del Cáucaso en 1920 la población de la región era de unos 130.000 habitantes, un 95% de ellos armenios. Cuando asumió Gorbachov en 1985 ese porcentaje había bajado al 75%. Tras la última guerra unos 120.000 armenios tuvieron que dejar sus casas.
Un presente y un futuro

Una de las ciudades recapturadas por los azeríes fue la mismísima Agdam. En noviembre de 2020 el presidente Alíyev la visitó y aseguró que volverá a levantarla. Los planes incluyen una población de 100 mil habitantes, canales, un lago artificial, bicisendas y todo lo que se espera de una ciudad moderna e inteligente. Dentro de los planes también está la reconstrucción del estadio para 11.700 personas, con todos los requerimientos UEFA para hospedar competiciones internacionales.
Entre tanto, más allá del 1-6 sufrido ante el Newcastle en el Estadio Tofiq Bəhramov de Bakú, el Qarabag sorprendió a Europa colándose en los playoffs de Champions League tras victorias ante el Copenhague, Benfica y Eintracht Frankfurt, además de un empate con Chelsea.
El sueño de volver a su casa se cruza con el de seguir brillando en el plano internacional, dejando en alto el blanco y negro que visten en representación de la luz y la oscuridad. Es la metáfora perfecta para un equipo que representa a una ciudad fantasma. Una ciudad que aún reconstruida siempre convivirá con su espectro.
