Por Julián Maciel (@JuliGranatee)
La maratón se inició en Villa Mercedes. Allí, Fundación Amigos por el Deporte (FADEP, de la ciudad mendocina de Russell) conquistó el primer boleto de ascenso en disputa, al superar por 3-2 a La Amistad de Cipoletti. El encuentro se resolvió a los 96 minutos de juego, con un penal dudoso que el experimentado Gonzalo Klusener transformó en gol. Previamente, el referí Diego Novelli sancionó otro penal para el ganador, y la expulsión de Lucas Mellado, mediocampista de La Amistad, fue correcta.
El cuadro vencedor fue fundado en 2013 por iniciativa del ex arquero Sebastián Torrico, y ya cuenta con un palmarés exitoso que posee tres títulos ligueros en seis finales jugadas en un corto tiempo. Hace cinco años estuvo al borde de pegar el salto de categoría, aunque cayó con Independiente de Chivilcoy.
Hoy el Cóndor -apodo de la institución, claro- se desquitó de aquel mal trago y tendrá el honor de codearse con San Martín de Mendoza y Huracán Las Heras, sendos representantes de una provincia que mira a su novel integrante de reojo y cuya imagen no goza de mucha popularidad, en un destino que emana mucha pasión en diferentes clubes como sello distintivo.
La acción continuó en Pergamino. El escenario de Douglas Haig presenció la victoria de Atlético Escobar ante Ferro de General Pico por 1-0. Otro caso de estudio más en un fútbol argentino que convive con el doble discurso. Se creó en el mismo año que FADEP (2013), pertenece a la zona norte del conurbano y no posee estadio propio. Durante este campeonato ofició de local en el recinto de Deportivo Armenio.

El intendente peronista de Escobar, Ariel Sujarchuk, se erigió como nuevo presidente de la entidad por un pedido de los tres socios fundadores (Mario Stampone, Rolando Altamirano y Natalia Grasso). Muy cerca de descender en el torneo liguero, el Consejo Federal lo premió con su inclusión en esta categoría, de la cual se despide con sonrisas en su primera travesía.
La tercera llave se desarrolló en Catamarca, aunque antes cambió de sede reiteradas veces. Se pensó en el Bicentenario de Catamarca, luego en el Leoncio Benítez (Boca Unidos), para finalmente volver a escoger al Estadio Malvinas Argentinas, que es propiedad de la Liga Catamarqueña de Fútbol y está emplazado en la capital provincial. Tucumán Central se deshizo del histórico General Paz Juniors mediante penales (4-3) luego de empatar 1-1.

Con Villa Alem como su zona identitaria, el Rojo nació en 1921. Tiene su origen por iniciativa de un cuerpo de bomberos. Arrancó como Cristóbal Araujo, después como Comandante Araujo (en honor al primer jefe de bomberos de la ciudad) y a mediados de la década del ’20 pasó a ser Bomberos Fútbol Club. Estas idas y vueltas, que incluyeron una mudanza al mencionado barrio de Villa Alem, derivaron en la denominación actual y una masa societaria en crecimiento.
En este último tiempo, la opinión pública se enfocó en sus recientes actuaciones por diversos incidentes. Los jugadores de Atlético Famaillá caminaron la cancha, a modo de protesta, por la actuación del referí Maximiliano Leal. El duelo, que reflejaba una abultada goleada por 6-0, se suspendió a los 12 del complemento por una agresión a Flavia Vallejos, asistente de línea.
El otro lineman de ese día, Jorge Sosa, se encargó de impartir justicia en la semifinal de la Liga Tucumana de Fútbol en noviembre de 2025 entre Tucumán Central y Graneros. Los jugadores del rival se trenzaron en un riña con golpes con él y la policía debido a sus polémicos fallos. La intendenta de Graneros protestó por la actuación de Sosa y una legisladora de Concepción pidió que se brinden garantías para la final entre Concepción FC y el Rojo, que lastimosamente también terminó en una gresca entre los equipos.
En diciembre, el plantel de San Pablo (de la ciudad tucumana homónima) atacó a la terna que dirigió en los cuartos de final del T.R.A., lo que derivó en represión policial. No conforme con los episodios descriptos, la clasificación ante Boroquímica de Salta los volvió a situar en los primeros planos: los jugadores posaron con armas. “El producto” es el lema que empujan desde la AFA como una seña de movida de marketing. Ni en la asunción del Papa León XIV se observó tanto humo.
En Santiago del Estero, la emoción de Defensores de Puerto Vilelas otorga otro color a lo acontecido en estos días. El elenco chaqueño sorprendió con su promoción, al bajar a Juventud Unida de Gualeguaychú vía los doce pasos (6-5) post igualdad por 1-1.

Ubicado en la periferia de Resistencia, alcanzaron el logro más importante desde que vieron luz en 1952. Esto debería ser motivo de progreso en cuanta mejoría de infraestructura, dado que celebró su último partido en la cancha de Don Orione Athletic Club (su clásico rival). Con este éxito, se verá ante Sarmiento en el plano nacional. Además, se constituyeron como el quinto club de la provincia que logra llegar al fútbol profesional en algún momento de su historia.
En tiempos de batallas mediáticas y embates judiciales entre la Asociación del Fútbol Argentino y el Gobierno Nacional, la alteración y poca claridad de los formatos de los campeonatos hace endeble a la conducción, ¿o acaso la proliferación de rumores que indican la posibilidad de que exista un quinto (e incluso sexto) cupo para el próximo Federal A es sinónimo de una dirección positiva?
Una competición que vino para hacer desaparecer al viejo Argentino B parece volver a resucitarlo con sus variadas mañas, o al menos eso se sondea desde Calle Viamonte. Pero los cambios constantes no mejoran la existencia. La vuelta a viejas rectas, tampoco garantizan conquistas. Si lo viejo funciona (o funcionaba), será hora de aplicarlo correctamente, porque la tensión social se traslada al mapa deportivo, y en esa perdemos todos.
