Por Matías Mosquera (@matiasmosquera)
«Nunca antes esta tierra, este río, esta selva, la misma bóveda de este cielo ardiente, me parecieron tan sin esperanza y tan oscuros, tan impenetrables para el pensamiento humano, tan despiadados con la debilidad humana»
Charlie Marlow, marinero y narrador de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, viaja por el río Congo durante el siglo XIX y siente en la profundidad de su alma los desastres de la colonización.
Durante la última Copa Africana se viralizaron las imágenes de un hincha vestido como Patrice Lumumba, que posaba paralizado como estatua durante los partidos, en memoria del primer jefe de gobierno del Congo tras la independencia en 1960. Elegido democráticamente, con un discurso condenatorio contra los esclavistas, fue derrocado y asesinado apenas meses después de asumir.
Cuando se disipan las tinieblas
Es de madrugada y llueve, pero las calles de Kinshasa se inundan de festejos. La República Democrática del Congo le ganó merecidamente 1-0 a Jamaica en Guadalajara y se metió en el Mundial después de 52 años. En Alemania ’74, bajo el nombre Zaire, fueron la primera selección subsahariana en clasificarse a una Copa del Mundo.
Circulará por estos días, en forma de meme, un clip de un jugador suyo que decide salirse de la barrera y patear un tiro libre que era para Brasil. Puede que alguno recuerde que en casa los esperaba el dictador Mobutu con la amenaza de que no perdieran por más de tres goles.
La RDC quedó segunda en su grupo detrás de Senegal, lo que la clasificó a un complejísimo play-off africano donde eliminó a dos gigantes como Camerún y Nigeria. Con un fútbol por momentos de buen toque, llegó con pergaminos al Repechaje Internacional.
Le costó acomodarse en el partido, Jamaica desbordaba con sus rápidos jugadores de Premier League, pero en el último tramo de los 90′ mostró los dientes. El dominio se extendió al alargue y el gol llegó a puro empuje de Tuanzebe en un córner. Axel Tuanzebe es un defensor formado en el Manchester United y nacido en Bunia, de donde su familia emigró cuando tenía cuatro años.
Cédric Bakambu, el jugador más dominante del partido y figura de los Leopardos, nació en Francia, pero las raíces con la tierra no se cortan tan fácil. Es un héroe nacional no solo por sus goles, sino por sus festejos tapándose la boca y apuntándose a la sien: un gesto de protesta por los asesinatos y los millones de desplazados en la frontera con Ruanda, una zona rica en cobalto y coltán disputada por el Movimiento 23 de Marzo.
En un país depredado por el colonialismo, las tinieblas se disipan, al menos por un rato, cuando juegan los Leopardos.

Pasaje con escalas
En Monterrey Irak le ganó 2-1 a Bolivia en el Repechaje Internacional y se quedó con el último boleto al Mundial 2026. Con el espacio aéreo de Irak cerrado por el conflicto bélico, el DT Graham Arnold había pedido postergar el partido y luego rechazó la sugerencia logística de FIFA que implicaba un trayecto de 25 horas por el norte del país para salir vía Turquía. Finalmente fueron por tierra hasta Amán, Jordania, para volar desde ahí a Lisboa y de ahí a México, justo en el país donde disputaron su única Copa del Mundo, 40 años atrás.
En un estadio que los recibió como si fueran locales, festejaron y desplegaron sus banderas. Irak había pegado primero con un cabezazo de Ali Al-Hamadi, pero cuando Bolivia entró en ritmo parecía que se lo llevaba. Empató Paniagua tras un largo asedio al arco de Ahmed Basil, y el empate se mantuvo hasta que en el primer tramo del segundo tiempo apareció el goleador, Aymen Hussein, para estampar el 2-1.
La fortaleza defensiva le alcanzó a los iraquíes para neutralizar el talento boliviano y meterse así en el dificilísimo Grupo I con Francia, Senegal y Noruega. Las celebraciones en las calles de Bagdad recuerdan a la Copa Asia 2007, quizá una de las mayores gestas deportivas de la región, cuando un equipo que unía chiitas, sunitas y kurdos alcanzó el título más importante todavía con un país totalmente devastado por la invasión estadounidense.
«Banderas kurdas y asirias. En un país roto por guerras, invasiones y bombardeos, la selección de Irak une etnias y religiones», sintetizó el periodista Toni Padilla en un tuit. Hace poco menos de un mes, Irán bombardeó el aeropuerto de Erbil, capital del Kurdistán iraquí en el norte del país, donde Estados Unidos mantiene importantes bases. El viaje al Mundial no promete ser más sencillo que el que los llevó a Monterrey si el conflicto en Medio Oriente sigue escalando.
