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	<title>La Pelota Siempre al 10 archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>La Pelota Siempre al 10 archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 18:12:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartió una rehabilitación con #UnDiosHumano... y él le salvó la vida. Una entrevista que emociona hasta las lágrimas, extraída de nuestra décima revista.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/">Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="http://x.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14c4144e14b5d831b93dcf72db57212">Hace 18 años, Mariana Copland debió asumir un cuadro de depresión e internarse en una clínica de rehabilitación. Al poco tiempo de estar ahí, Diego Armando Maradona, acuciado por otras problemáticas, hizo lo mismo y durante un tiempo fueron dos pacientes que abordaron juntos sus recuperaciones. Se hicieron compinches en el medio de un lugar no deseado y Diego, con su altruismo a flor de piel y aún pasando ese mal momento, logró que ella salga de esa situación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c7f04254f54e8d5a5e5966bdaf09a7d"><strong>La Pelota Siempre al 10: </strong>Contanos primero qué era de tu vida en la previa a conocer a Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2728b9778e34f399fb9d5c7efba00cf"><strong>Mariana Copland: </strong>Vengo de una historia bastante compleja. Estuve de novia de los 14 a los 22 con quien fue el novio de mi adolescencia, empecé a laburar y me fui a vivir sola muy pendeja, después conviví con él y finalmente me separo. Estaba viviendo la vida de una mina de 35 y tenía 22. Se me rompió la estructura. Me enteré que tenía depresión, una enfermedad con la que vivís el resto de tu vida, y la Ley de Salud Mental era diferente pero llegaba un punto en el que si eras peligrosa para vos misma te internaban.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-324af747f801f3952f07d0b0da13cf4e"><strong>LPSA10: </strong>¿Vos llegaste antes que él?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19e350be7cb03ebd2473c5b6cae4a940"><strong>MC: </strong>Mucho antes. Y cuando me estabilicé un toque, no me quería mover de ahí. <strong>En ese momento pensás que el mundo es una mierda y decís “adentro está mejor”. </strong>Pero cuando empezás a estar mejor, te empiezan a soltar la piola. Como soy una trastornada y al mismo tiempo muy lectora, se me ocurrió que quería ir a la Feria del Libro. Salimos de ahí con mi mamá, nos fuimos a merendar y vemos el titular en la tele: “Diego Maradona internado”. A mi vieja se le transformó la cara cuando vio que también lo habían internado en la Clínica Avril.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a88950fa7878ff293798a4440840dba1"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo fue ese momento de regresar y saber que estaba Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8d48159839f38176c896cb9b905f632"><strong>MC: </strong>Yo estaba en Narnia. Y esa imagen no me la olvido más. Estaba Diego tomando mate con Verónica. Dentro del Narnia en el que vivía, veo a Maradona, no veo a Diego. Para mí está Maradona y está Diego. Y mirá que yo soy cero cholula, pero fue un montón. Sentí que le tenía que dar la bienvenida porque ese lugar era una mierda. Me acerqué, les di un beso a cada uno, me presenté. Charlamos dos segundos y me fui.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="512" height="341" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png" alt="" class="wp-image-3563" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png 512w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 512px) 100vw, 512px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: elmundo.es</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb140081d0b4f685ba3917c73295f9b8"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo lo tomaste desde ahí?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bd9af658bbc6ce539623198169a619b"><strong>MC: </strong>Fue como si llegara otro internado. Para mí fue completamente natural, las conversaciones eran las que podías tener con cualquier persona.<strong> Cagarte de la risa porque era un tipo muy gracioso, con una rapidez mental para contestar increíble. Ya cagarte de la risa en una situación así es un montón</strong>, pero después siguió el mismo régimen de internación que todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-af2f100e2c6457c9c495b597385ff46f"><strong>LPSA10: </strong>¿No tenía ningún «privilegio»?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8d390c8478e959dad7af85e2d3edd1b"><strong>MC: </strong>Lo único diferente es que con Verónica compartían la habitación. Ella se internó con él. Entonces, lo único que él tenía, que no teníamos todos los demás, es que podía ir a la habitación cuando se le cantaba. Pero no porque fuera Maradona, sino porque estaba internado con Verónica, no podía estar solo. Lo demás era todo igual.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c82840942716591396e82dd0f321b017"><strong>LPSA10: </strong>¿Se hicieron amigos ahí adentro?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8c38870903f46be780007a1bf42b3457"><strong>MC: </strong>Sentí que desde el minuto cero me apañó. Hablábamos mucho, nos cagábamos mucho de la risa, tomábamos mucho mate&#8230; <strong>Él además no había manera de que no te empujara a levantarte si te veía medio para abajo.</strong> Capaz que no te querías mover y él arrancaba “eh vos, dejá de escribir”. Y teníamos además un mismo código. Entonces nos hicimos muy compinches. Horas y horas, la mesa, el mate, yo escribía, dibujaba, ahí empezaron a surgir los apodos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b1ae16ffd85403f254ec8d8aebb8fb4"><strong>LPSA10: </strong>El “Lapicera Veloz».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5322c77c92e1f7ba0cb8d23c41405f8"><strong>MC: </strong>Primero fue Malba [NdeE: por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires]. Lo pienso ahora y digo, “no puede ser tan rápido”. Porque me podría haber dicho cualquier otra pelotudez pero me gritó «Malba». Y el apodo “Lapicera Veloz” se dio un día en que todos estaban jugando al vóley en el patio. Me acuerdo que estaba escribiendo y él gritando “vamos a jugar”. Yo no quería hacer nada. Y ahí me tira “eh, Lapicera Veloz, ¿vos no vas a jugar conmigo? ¿No vas a gritar un gol conmigo?”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b785ae3ba1f18aed3a1211f91d926be0"><strong>LPSA10: </strong>Imposible decirle que no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd653dedf3403ae09ce91c612a0af379"><strong>MC: </strong>¡Obvio! Muchos años después te das cuenta, sobre todo cuando sos madre, ahí hay cosas que se te transforman. El tipo lo hacía sin pensar, era “che, esta piba tiene que mover el orto porque está todo el día sin hacer nada». El tipo era eso, siempre quería sacarte del bajón en el que estabas.<strong> </strong>Y el jodía mucho con «me quiero poner bien». Quizás la procesión va por dentro, pero no vi una persona peligrosa ni extremadamente para abajo, vi una persona normal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="300" height="291" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png" alt="" class="wp-image-3564" style="width:454px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24-50x50.png 50w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4cad141f706315f46ef5a6da20f48b44"><strong>LPSA10: </strong>Y ahí vos le contás tu historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e65d50d64ee90879ed77f536e3c4d63a"><strong>MC: </strong>Un día le hablo de este pibe con el que yo estaba de novia. A los días cae un pedido suyo para visitarme, y él me dice “Ah, pero es un pelotudo”. <strong>Me pide un papel, le digo que se llamaba Nicolás y ahí escribe “Nicolás, sos un pelele”. Y lo firma, me interpela para que se lo dé y cierre esa historia. </strong>No me acuerdo ni de la visita del pibe, pero el papel se lo debo haber dado porque mi vieja guardó esos cuadernos y ahí no está.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d77f21a01a09f5fc28fcfcc8914e6e17"><strong>LPSA10: </strong>¿Cuánto tiempo estuviste vos ahí adentro?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1779efba44b225d9d0cca8e8657f674b">MC: Debo haber estado dos meses y medio. Y cuando salí tuve que hacer 3 meses de hospital de día, que es casi peor. En algún momento hubo un quiebre en mí y fue tomar conciencia de dónde estaba. Pasé a que me agarraran unos ataques insoportables de llanto, de mucha angustia. Cuando a uno le agarra mucha angustia y empieza a llorar, en una situación que la recuerdo muy traumática, me agarran entre dos enfermeros, me llevan abajo y me dan un antipsicótico muy potente, Midax.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6be4f428cb9405debd42fe0be752d77f"><strong>LPSA10: </strong>Terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3525ae99260debd6ce353a0e00d51aee"><strong>MC: </strong>El rígido se te apaga. Cuando vuelvo, al otro día me empiezo a dar cuenta que tenía la mitad del cuerpo paralizada. Voy a mi terapia y el médico que me trataba se levanta hecho una furia y me dice «espérame acá». Cuando vuelve, vuelve ya con un acta firmada por él, me la muestra y me dice «esto que pasó no debería haber pasado, no están autorizados a darte más medicación de la que yo te estoy suministrando”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-905b3d1aae50f7a30518eb6bf5f23c4f"><strong>LPSA10: </strong>¿Diego te vio cómo estabas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7af19e334c5bbd0e49192bacf263a55"><strong>MC: </strong>Sí, y ahí es cuando va a intervenir en lo que hubiera sido una segunda vez así. Habrán pasado cuatro, cinco días más que se da la misma situación. La única diferencia es que en el SUM estaban Diego y Verónica y <strong>cuando vienen a agarrarme los enfermeros, se me pone Diego adelante y les dice: “Con la nena no, no la vas a tocar”. Los enfermeros le decían que había que estabilizarme, pero Diego se puso firme y se les plantó.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-93a3a8755ae90d510b98038b85987f1a"><strong>LPSA10: </strong>Y era difícil plantarse contra él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc5056870cb2cc5d93bcf3aec8986971"><strong>MC: </strong>Se arma una situación tipo batahola, yo estaba en el medio, no paraba de llorar y Diego le dice a uno de los enfermeros que le traiga el teléfono. Ya había pasado el horario de la única llamada por día que teníamos permitida. Diego se cansó. “Tráeme el teléfono, porque yo en dos minutos te prendo fuego todo». No había dudas de que podía hacerlo. Le traen el teléfono, él se daba vuelta y conmigo era una seda. Y Verónica, muy bajito, me decía «quédate tranquila que no le van a ganar, no te van a tocar y punto”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b84f1edc50a4891e052abc4f6daa3431"><strong>LPSA10: </strong>Para ella quizás ya era más normal verlo así, pero a vos seguro te pegó distinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e3e29322a897454e7d4b2fa2b65408a"><strong>MC: </strong>Mi recuerdo es quedarme en el mismo lugar con ella atrás y él agarra el teléfono y me grita “¿cómo es el teléfono de mamá?». Y llama. <strong>«Hola, señora, habla Diego. Diego Maradona”. Le contó que estaba bien pero que le parecía mejor que yo no durmiese ahí. “¿Por qué no la venís a buscar?”, le dijo.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="640" height="427" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png" alt="" class="wp-image-3566" style="width:342px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png 640w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c5a0dc04987631cc713a34acce96ea9"><strong>LPSA10: </strong>Inmenso gesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ff2afed293d04736e406732099db92b"><strong>MC: </strong>Al toque me vinieron a decir que preparara algunas cosas, que hoy no dormía ahí. Mi vieja debe haber llamado luego a la clínica y me vino a buscar. Entonces, a partir de eso iba todo el día ahí y a la noche me iba. Estuvimos así cinco, seis días más hasta que se tenía que desocupar una plaza del hospital y me fui.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d9d687d76b6c9f1f2011aad3d21524f"><strong>LPSA10: </strong>¿Te pudiste despedir de Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b39cc84deae06f5df56db2aab17843b5"><strong>MC: </strong>Cuando abren la plaza para el hospital de día, voy a buscar todas mis cosas y Diego me dice “te traje esto” y me firma el libro <em>Yo soy el Diego</em>. Y además que había pedido que le trajeran una camiseta. Y ahí me acordé de la camiseta que me había regalado mi bisabuelo Daniel en San Luis, la camiseta azul del &#8217;94. Llamé a mi mamá para que me la traiga y él me la firmó: “Para Marianita con mucho amor”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-08a73d10390efdd4e9ec5fd0440cc4f9"><strong>LPSA10: </strong>Recuerdos que quedan para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbe5f110743eeb247f29ddaf7d957f42"><strong>MC: </strong>Antes de irse, él pide hablar con mi mamá y se encierran en una habitación. Mi vieja le había traído un perfume. <strong>Y ahí nos despedimos, con él en la puerta. Yo en ese momento no entendía ni el llanto de mi mamá, ni el agradecimiento, ni el perfume.</strong> Durante muchos años no fue ni una anécdota para mí. Primero, porque salí, me recuperé y andar contando que estuviste internada en un neuropsiquiátrico no era grato o no era algo que tenía asimilado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1309" height="1636" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg" alt="" class="wp-image-3567" style="width:409px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg 1309w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-240x300.jpeg 240w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-819x1024.jpeg 819w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-768x960.jpeg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1229x1536.jpeg 1229w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1024x1280.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1309px) 100vw, 1309px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-268e10d149d95cab867bb402d7d95f7f"><strong>LPSA10: </strong>¿Y cómo decidís contarlo en Twitter ya en 2020?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f693ba39dad21400e9e3f1f7938cf972"><strong>MC: </strong>La historia sigue como la conocemos todos. Toda su vida fue pública y después tuvo un sinfín de internaciones. Y de repente la última, no me preguntés por qué, pero llamo a una amiga y le digo: “che, no va a zafar de ésta”. Ella me dice “pero Maru, es Diego, zafa todas” y yo le insistía. Antes de irme a dormir el 4 de noviembre, en un momento muy lúcido que puedo escribir todo de corrido, cuento eso en Twitter. No lo vio ni mi vieja.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-230daa8d8bbce8fa9c70eedd0cf0fc2a"><strong>LPSA10: </strong>Y a los 20 días fallece.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-00496b9b003abede18aec545e6054a55"><strong>MC: </strong>Estábamos en pandemia. Mi hija tenía clases virtuales y yo laburaba solo por Zoom. Ana en ese momento tenía 9 años y no sabía absolutamente nada de lo que te acabo de contar. Mueve la puerta del balcón donde estaba y me dice: “están diciendo los chicos en el Zoom que se murió Maradona”. Estaba en una reunión y dije que tenía que cortar. En ese momento yo estaba casada y mi marido estaba trabajando dos pisos arriba. <strong>Entré a su oficina y me caí, fue tipo “no puede ser”. Creo que estuve así una semana.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9f8e2fc3df82947db6561e6a1513395e"><strong>LPSA10: </strong>Te tocaba una fibra especial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f7ce56f4aac8174b03646b9287fc3633"><strong>MC: </strong>De ahí salto al 24 de Febrero del 2021, que estábamos en un asado y empiezo a ver un sinfín de notificaciones. Entro a Twitter y veo que Varsky lo había retuiteado, y ahí explotó. Cuando me voy a dormir tenía la casilla de mensajes explotada, no lo podía gestionar. Y un mensaje de Gianinna que no me lo voy a olvidar nunca más: “Estoy llorando. Te agradezco muchísimo que hayas compartido esta parte de mi papá”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bfbb04d264019c9b02bfa9bb6041eea"><strong>LPSA10: </strong>Después llega el encuentro con Dalma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97944387059a45b7fbcd35d99e1b4d08"><strong>MC: </strong>Claro, en el medio me escriben de la producción del programa que tenía Dalma en ese momento en la Metro. Tenían una sección que era como “tu historia con el 10”. Me llama el productor y ahí está la nota con Dalma, terminamos las dos llorando y le pude agradecer. Le dije <strong>“esto me pasó a mí porque tu viejo estaba en un lugar donde no tenía que estar, porque donde tenía que estar era al lado de ustedes”</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-953c270520b3329a3a1053bb42d31689"><strong>LPSA10: </strong>Cerraste el círculo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-adf4a30fe83acfd80e648576d073bd60"><strong>MC: </strong>Un año después yo trabajaba en la revista Oh La La y decidimos hacerle una nota a Dalma. Cuando terminamos, el fotógrafo le comenta que yo soy Lapicera Veloz. Se le inyectan los ojos de lágrimas y me dice: «No te voy a perdonar nunca que no me lo contaras en el minuto cero”. Y me abraza. Al día siguiente le escribo: ”Yo no creo en nada pero, ¿vos sabés que nos conocimos un 24 de febrero y que fue exactamente hace un año que explotó el tuit?”. Su respuesta fue: «Vos no creés en nada, pero este es mi papá”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="894" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg" alt="" class="wp-image-3561" style="width:422px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg 720w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-242x300.jpeg 242w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-edd89e967b7c4f85cee8f2c11c82a42a"><em>Este artículo fue originalmente publicado en nuestra décima revista, dedicada a explorar la parte humana de Diego. Podés conseguirla acá: </em><a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona"><em>https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona</em></a></p>
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		<title>Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 22:06:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primera parte de una serie en la que buscamos darle nuevos significados a la obra de una de las figuras más importantes de nuestro fútbol.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/">Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Facundo Nolasco (<a href="https://x.com/stabilemat">@stabilemat</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc54d1f3104b5408b234578ca03fadf2">Carlos Peucelle, una figura inmensa del fútbol argentino, fue mucho más que un jugador habilidoso o un observador agudo: fue un poeta del césped que destiló la esencia de “La Nuestra” en su libro <em>Fútbol Todotiempo: Historia de La Máquina</em>, escrito en 1974.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54d7f41d9247a1ef1146c16bce2162d1">Peucelle no solo vivió el fútbol, lo entendió desde adentro y luego lo miró desde afuera con una mezcla de nostalgia y lucidez. Para él, el fútbol es humano hasta la médula. “Es infinito porque el fútbol es a cada momento una situación nueva”, y “ese elemento humano es el único que decide lo que puede pasar dentro de una cancha”, no los entrenadores con sus pizarrones ni las tácticas rígidas que en la época llegaban de Europa.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94d647da03d24e31f375901d4aad752a"><strong>Lo imagina como un juego infinito, cambiante, un flujo constante donde cada instante trae una situación nueva, imposible de atrapar en un manual. </strong>Luego de instalarse ya cierta ola cientificista-metodista en los 60s, sumado al <em>fútbol total</em> holandés que se asomaba como una novedad, Peucelle defendía el potrero, la calle.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-963e30b564bb568c3676bf32cccd0265">Creía que el verde césped es la verdadera escuela del fútbol, despreciando los “libritos” europeos llenos de triangulaciones, bisectrices y proyecciones que pretendían reducir el juego a una ciencia exacta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fddf18398a66ae2591bb50f2a9856478">Su ideal es el 1–10, un sistema que no se dibuja con números fijos como el 4–2–4 o el 4–3–3, sino que vive en la cancha: los diez jugadores de campo suben juntos al ataque y bajan juntos a defender, sin posiciones estáticas que encorseten su libertad.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cdd11a8e793f1f46e1105aa6be1de02">Esto lo llama “disciplina de la elasticidad”, y es uno de sus conceptos más hermosos: no es la rigidez de un esquema donde cada uno tiene un casillero asignado, sino una flexibilidad viva, un equipo que se estira y contrae como una red elástica según las necesidades del juego. Es una disciplina que no limita, sino que potencia: los jugadores se comprometen a participar, pero con espacio para improvisar, como una orquesta que toca sin partitura fija.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0491f27cec520c7f77290b44d2b46f3"><strong>Peucelle veía el fútbol como arte puro, no como ciencia, y lo llenaba de imágenes poéticas</strong>: un “ritmo” que no es una marcha constante, sino un vaivén entre lento y veloz. Un “ritmo arrítmico”, como él lo redefine, “lento cuando conviene y veloz cuando dejó de convenir lo lento”, que engaña al adversario con pausas y explosiones repentinas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8f1e6f5bdb9f5dc2ad1093bd7f59a07">Este ritmo depende del “acoplamiento”, la magia de unir elementos humanos dispares -el gambeteador impredecible, el pasador preciso, el luchador incansable- en una “ensalada humana” que vibra con vida propia. «No hay ningún maestro que pueda enseñar el juego», decía, «solo alumnos que lo adquieren» en la cancha, porque «el arte sale del discípulo» y no del pizarrón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b98e21278b04f95266ee064e388a7176">Peucelle era un práctico con alma de filósofo. Ganó el apodo de “Barullo” en los años &#8217;20 porque bajaba desde su puesto de puntero, subía como interior, desbordaba o asistía, desorganizando al rival con un orden que solo él entendía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7936fb45b93218acec569575791db830">No era desordenado; era un «desorganizador de lo ajeno», un caos vivo que no caía en la mal llamada anarquía, sino que tejía una lógica sutil desde la inteligencia de los jugadores, su picardía y su lectura del momento, y con eso, según él, marcó el fin de los punteros estáticos pegados a la línea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-98a930f9c5da5fb2193470584de5401f"><strong>La pared, esa jugada simple de pases cortos y rápidos entre dos compañeros, la eleva a símbolo</strong>: nacida en la calle con los chicos, es para él la esencia del fútbol, un intercambio veloz que mueve al equipo hacia adelante y que Pelé y Coutinho llevaron a la perfección con su «doble pared», «la jugada esencial del 1–10», como él la llamó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d54189a61849077d1fc57a301fe4943a">En un debate con Adolfo Pedernera, su compañero en “La Máquina”, discutían cuántos pases cortos y largos hacían falta: Pedernera apostaba por tres cortos y uno largo para dar seguridad; Peucelle, por dos cortos y uno largo para sorprender, pero ambos terminaban en que no hay fórmula -“son las que hagan falta en cada momento”- porque el fútbol es circunstancial, no un guión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42ac0239ba3c63a20eeae9f3d17aec40">Peucelle no creía en épocas: odiaba las etiquetas de “antiguo” o “moderno” que dividían el fútbol en etapas, y afirmaba que es “uno solo”, <strong>un Fútbol Todotiempo que trasciende el calendario y se juega en “toda la cancha” con todos involucrados, desde el arquero hasta el jugador más avanzado.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5080e869a7422dce090f2a8c5f7f042d">Sin embargo, lo juzgaba con un criterio ético-estético: “bueno” cuando es equilibrado y dinámico, “malo” cuando es rígido o desequilibrado, como esos equipos que “juegan para atrás” o se encierran sin atacar. Criticaba el creciente profesionalismo de 1974, que veía como un negocio “enloquecedor” que ponía al fútbol al servicio de demasiados aspirantes a vivir de él, perdiendo su raíz lúdica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-872939f984536fbf3562e2cdfa65631f">Para él, el fútbol es un un montón de cosas -táctica, lucha, amistad, mística- que se ensamblan en un instante único&nbsp; -un encuentro-&nbsp; y luego se disuelven en recuerdos, un juego que no se planifica porque vive en la cancha, no en los escritorios. Ejemplos como Sastre, un “hombre sin puesto” que encontraba su lugar en cada jugada, o “La Máquina”, que “jugaba de memoria”, son su prueba: el fútbol es humano, espontáneo, un arte del momento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="619" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited.png" alt="" class="wp-image-3487" style="width:711px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited.png 1100w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-300x169.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-1024x576.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-3-edited-768x432.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption class="wp-element-caption">La doble pared de Pelé y Coutinho que maravillaba a Peucelle.</figcaption></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0d8ccb3f67f90adb79fcc93cbfecc88"><strong><em>Este artículo pertenece a la serie de notas «Repensando a Peucelle», que se publicó durante los últimas semanas en la web de La Pelota Siempre Al 10.</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Introducción al fútbol humano</strong></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-un-futbol-vivo-para-la-actualidad/"><strong>Un fútbol vivo para la actualidad</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-una-red-viva/"><strong>Una red viva</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-su-gran-pregunta/"><strong>Su gran pregunta</strong></a></li>



<li><a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-tres-logicas-en-tension/"><strong>Tres lógicas en tensión</strong></a></li>



<li><strong><a href="https://lapelotasiempreal10.com/lo-ultimo/repensando-a-peucelle-dialogo-con-el-presente/">Diálogo con el presente</a></strong></li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este texto fue extraído de <a href="https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169">https://medium.com/@stabilemat/repensando-a-peucelle-f%C3%BAtbol-todotiempo-en-2025-47eb4f178169</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/repensando-a-peucelle-introduccion-al-futbol-humano/">Repensando a Peucelle: Introducción al fútbol humano</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Uday, el sádico</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/destacado/uday-el-sadico/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Dec 2025 20:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Irak]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1986]]></category>
		<category><![CDATA[Saddam Hussein]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los '80s ser deportista en Irak era un riesgo debido a la llegada al poder del hijo de Saddam Hussein... y sin embargo así su Selección llegó a un Mundial</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/uday-el-sadico/">Uday, el sádico</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Juan Pablo Gatti (<a href="https://x.com/GattiJuan">@GattiJuan</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d0774fbff7a0b5ba60a29c9100e59d2"><em>Imagínese, solo por un momento, esta situación: está vistiendo la casaca de su selección nacional, esa por la que lo daría absolutamente todo, y se encuentra disputando un importante encuentro de clasificación para el Mundial. El partido es sumamente disputado, van 3-3 y su equipo recibe un regalo del cielo llamado “penal”. Pero ninguno de sus compañeros se anima siquiera a tocar la pelota. </em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-05d7ea91a2dd2757979ae94412630977"><em>El miedo se refleja en sus miradas y entonces decide que irá usted mismo a ejecutar dicha pena máxima, aunque sienta el mismo terror que los otros diez que están sobre el campo. Toma la pelota y camina lentamente hacia el arco rival, rogándole a su dios que lo asista en ese momento, ya que sabe qué le espera en su casa si por desgracia el cuero no entra.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62643c0fa9fb9221de8521cb0f0ec395"><em>Los nervios lo carcomen, quiere llorar, pero el arquero no debe conocer lo que siente en lo más profundo de su ser. Y entonces llega lo peor: usted erra el maldito penal. Ahora sí, se agarra el pecho y se le caen unas lágrimas. No lo hace porque no puede darle el triunfo a su país, sino porque ya sabe que por cometer ese fallo le pueden tocar horas, días, semanas de un sufrimiento inenarrable. Sus compañeros se compadecen de usted, porque ya han pasado por lo mismo.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb5649db92b87ac2ca2426d2980a6c31">No, lo que leyeron no es el inicio de una novela de suspenso, sino algo que le ocurrió a Abbas Rahim Zair, mediocampista de la selección de Irak, quién tuvo la desgracia de fallar una pena máxima cuando su equipo igualaba ante los Emiratos Árabes Unidos. Él no contó con detalles lo que ocurrió luego de aquel cotejo, solo que dos días después lo llevaron a la sede del Comité Olímpico del país y le vendaron los ojos. “Fin de la historia” sería su respuesta ante la insistencia de los periodistas de The Guardian. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b5cea72290872c5126ac37ac198bd3d">Aunque su verdugo ya hubiera muerto, él seguía, como tantos, sin atreverse a contar su experiencia. <strong>Solo el tiempo revelaría más detalles de cómo Uday Hussein -el primogénito de Saddam- gustaba de torturar hasta el hartazgo a los jugadores de su selección.</strong> Tan sádico llegó a ser que incluso su padre llegó a sentenciarlo a muerte, aunque luego desestimaría dicha condena.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="360" height="235" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-14.png" alt="" class="wp-image-3409" style="width:530px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-14.png 360w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-14-300x196.png 300w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3052d7075adebda7c74d0d68e475a4e2">Los Hussein toman el poder</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a5d1e582c935cab5e50546d1efdb30b3">En 1979 llega al poder en Iraq Saddam Hussein, quien sentía una profunda admiración por Josef Stalin e imitó muchas de las medidas que tomó el líder soviético, sobre todo la de generar una depuración en su partido -asesinando a sus opositores- y generar un culto hacia su persona. Pero no se quedó ahí: creó una policía secreta, persiguió a chiitas (él era suní), kurdos y comunistas, lo que devendría en un fuerte encontronazo con la URSS. Esto último derivó en que posteriormente buscase alianzas en el mundo occidental.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0726bc22b25973b47d5291685b219e25">Su hijo mayor no sería la excepción de la familia. En una fiesta organizada en honor a Suzanne Mubarak, esposa del presidente egipcio Hosni Mubarak, <strong>Uday asesinaría al valet de su padre, Kamel Hana Gegeo, de quien sentía celos</strong>, ya que sabía que la lealtad que éste le tenía a Saddam era tan grande que podría incluso ser considerado como el verdadero sucesor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e398403bf627271ceaa81c6c726cb1bc">Uday acabaría solo tres meses en la cárcel, siendo asistido por el rey de Jordania, Hussein bin Talal, quién logró que su padre no lo matara. En cambio fue enviado a Suiza para asistir al embajador iraquí, aunque el propio gobierno suizo lo deportaría en 1990 luego de que éste fuera arrestado repetidas veces por pelear. Aún con todo este rodaje, su padre decidió darle otra oportunidad, dejándole las llaves tanto del Comité Olímpico como de la Federación de Fútbol del país. Y allí aparecería el verdadero rostro de Uday.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ganar a toda costa</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7f879eb5f0cb7de1bc5bf74e81b89b88">La selección nacional de Iraq es una de las mejores de Medio Oriente. Entre los años sesenta y ochenta lograron quedarse con cuatro títulos de la Copa Árabe de Naciones, tres de la Copa del Golfo y se alzaron con el oro tanto en los Juegos Asiáticos de 1982 como en los Juegos Panárabes de 1985, logrando de paso clasificarse para los tres Juegos Olímpicos disputados en la década de 1980.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f823c0d78da8e916f870bf3231a96d7b">Si bien Saddam Hussein no era un asiduo seguidor del fútbol, entendía que éste era relevante en el país. Con Uday al mando de la Federación los Leones de la Mesopotamia lograrían vencer a sus rivales árabes para clasificarse al Mundial de México en 1986, la mayor hazaña jamás conseguida por Iraq. En tierras aztecas cayeron apenas por un gol de diferencia ante Paraguay, Bélgica y el local. Los muchachos del Golfo tenían un futuro prometedor a los ojos del mundo, aunque nadie conociera lo que se estaba gestando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fff057331485c3b2486bc82371abe8a5">Sharar Haydar graficó para Sports Illustrated el horror que significó llegar a Iraq después de una derrota ante Jordania: “Los hombres de Uday nos quitaron la camisa, ataron nuestros pies y pusieron nuestras rodillas sobre una barra mientras estábamos acostados sobre nuestras espaldas. <strong>Luego nos arrastraron sobre asfalto y cemento, quitándonos la piel de la espalda, y nos arrastraron por un arenero para que la arena se nos impregne en la espalda. Finalmente, nos hicieron subir una escalera y saltar a un tacho con aguas residuales. Querían infectarnos nuestras heridas</strong>”. Para el primogénito de Saddam no había término medio: era ganar o sufrir el escarnio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El miedo y la pérdida de potencial</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15-1024x683.png" alt="" class="wp-image-3410" style="width:495px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15-1024x683.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15-768x512.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15-1536x1024.png 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-15.png 1800w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: These Football Times</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70bf6aa14caa60ccc1b3d96b358b4e80">En los años siguientes Iraq, si bien seguiría siendo una de las mejores selecciones de la región del Golfo Arábigo, dejaría de tener tanto peso a nivel continental y ya no podría volver a disputar un Mundial. Los Leones Mesopotámicos comenzarían a cargar tras de sí el mote de “eternos perdedores”, mientras Uday ocasionalmente entraba al vestuario a recordarle a los jugadores que, en caso de ser derrotados, podían dar por perdidas sus piernas, las cuales serían entregadas a los perros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-991a355e915a5e05b8d87fa30bab4528">Cuando uno de los capitanes del seleccionado de aquella época, Yasser Abdul Lafit, fue acusado de golpear a un árbitro en un encuentro de liga, lo llevaron a un campo de prisioneros en Radwaniya y pasó 15 días una celda de 2 metros cuadrados. <strong>Le ordenaron realizar flexiones durante dos extensas horas, siendo en el medio azotado con cables eléctricos cada vez que mostraba cansancio. Esas vejaciones fueron empeorando cada vez más, y era golpeado hasta el hartazgo.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e7eaaeacdf03e7213f12fcd7e1449846">Una vez puesto en libertad, el capitán no pudo apoyar su espalda en una cama durante semanas por el dolor. Dijo Lafit que su único momento de paz era cuando lo arrojaban al patio externo (en pleno frío invernal) y lo bañaban en agua helada. “Iraq era una gran cárcel” delataría en The Guardian, “pero nunca tuve otra opción. Me tenían amenazado. Si no participaba en mi equipo o en la selección me repetían que volverían a golpearme y que me considerarían enemigo del régimen. Y eso significaba la muerte”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb37d30c8a88cac5fee06b7baae946dc">Los castigos para los jugadores (aunque también otros atletas sufrirían las mismas vejaciones) eran innumerables: a las torturas ya mencionadas se les sumaban otras como tener que atrapar moscas bajo pena de recibir golpes por cada fallo, ser enterrados en la arena en pleno invierno y ser encerrados días o incluso semanas sin saber si volverían a ver la luz, provocando un suplicio psicológico que muchas veces terminaba siendo peor que el físico.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-72644642b553b60ffa3568b5859ff971">Incluso los pocos que lograban ser fichados en el extranjero sufrían la humillación de saber que, por contrato, el 40% de su salario iría a parar a los bolsillos de Uday. <strong>“En Iraq nosotros bromeábamos con que teníamos tres casas: nuestro hogar, el estadio y la cárcel”</strong> manifestaría Ahmed Radi en el sitio SFGATE.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca69f01beab41c829e22c122dc6743b3">¿Por qué no hablaron antes los jugadores? Por una parte, estaba el miedo que éstos sentían, ya que entendían que si llegaban a ser delatores no solo ellos pagarían las consecuencias, sino también sus familias y allegados.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31390aafa79c2de67ee6a1cdc64bf75c">Por otra parte, los organismos decidían mirar hacia el costado. Miembros de la FIFA viajaron al país para verificar si las denuncias que se hacían eran ciertas, pero algunos no querían hablar y otros, como Maad Ibrahim Hameed, quien era parte del cuerpo técnico, decían que los rumores eran exagerados, alabando incluso a Uday al decir que éste les ofrecía buenos premios en caso de conseguir la victoria. Por supuesto, el máximo organismo del fútbol archivó las denuncias e hizo la vista gorda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0e11b8c044facb2326bcbc328548518c">La historia comenzaría a cambiar luego del asesinato de Uday y la caída del régimen de la familia Hussein. Los jugadores, poco a poco, comenzaron a hablar de todo el sufrimiento que sintieron, a la vez que al obtener mayor libertad las nuevas generaciones pudieron demostrar todo lo que sabían, volviendo al triunfo en los sucesivos años, como lo fue la obtención de la Copa de Asia en el 2007, entre otros certámenes de importancia en la región. Aunque esa ya es otra historia.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="942" height="532" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-13.png" alt="" class="wp-image-3408" style="width:561px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-13.png 942w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-13-300x169.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-13-768x434.png 768w" sizes="auto, (max-width: 942px) 100vw, 942px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este texto fue originalmente publicado en <a href="https://elespiritudeolimpia.substack.com/p/uday-el-sadico">https://elespiritudeolimpia.substack.com/p/uday-el-sadico</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/uday-el-sadico/">Uday, el sádico</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Los dos cuerpos del rey</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2025 20:41:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Dembélé]]></category>
		<category><![CDATA[Messi]]></category>
		<category><![CDATA[Reyes del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Yamal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿De qué hablamos verdaderamente cuando discutimos si algún jugador es “el mejor del mundo”?</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/destacado/los-dos-cuerpos-del-rey/">Los dos cuerpos del rey</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://x.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a006f6e2f3fdd1351a1c5ef8eb4ea6b1">En el fútbol existen los reyes. Me atrevo a decir que existen los títulos nobiliarios de otros rangos. Quizá no sea necesario ejemplificar con el caso del Rey Pelé, pero si mencionar cómo aquí en Argentina disfrutamos de ese fútbol de sangre azul de la corte del Duque Ferraro, el Marqués Rubén Sosa o el Conde Galetto. Jugadores de épocas muy distintas, pero que comparten cierta familiaridad, cierta genealogía que une sus estilos o sus gustos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d5967c643c2a53b67ef4e2f8e0dca25">Pero volvamos a la cima de la pirámide, a los reyes. Pienso en los galardones individuales de hoy en día. Pienso en esa palabra que muchos usan cuando hablamos del Balón de Oro de France Football o el nuevo premio The Best que entrega la FIFA: “coronación”. Como emparentando ya a Dembélé con Luis XIV. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-134d872d0c8ed20b2f963cc74f45d67c">La discusión que planteo es la siguiente: ¿De qué hablamos verdaderamente cuando discutimos si Fulano de tal es “el mejor del mundo” y no lo es Mengano?<strong> ¿Qué importancia tiene esa discusión y los premios individuales en un deporte que por definición es colectivo?</strong> ¿Qué problemas atraviesa el fútbol mundial viéndolo desde la perspectiva que implica esta discusión?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e66b68ebc8bc9cbb310f062738ffc6d0">Para discutir el primer punto me gustaría rescatar una noción de la teología política medieval que es la idea de la sucesión invisible. La idea fue desarrollada por el historiador alemán Karl Kantorowicz en su libro <em>The King’s two bodies </em>(Los dos cuerpos del Rey, en español) el cual trata mecanismos políticos y jurídicos basados en creencias religiosas cristianas durante el Medioevo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb0ac4a0d34e7464a7bc245010c408af">Lo que me interesa recuperar es la idea de continuidad. Se habla de dos cuerpos del Rey, uno físico, mundano y falible, y otro inmortal, puro, espiritual, de Dios. Este otro cuerpo servía a la ficción jurídica que aseguraba la existencia del Estado, del Rey como institución. Lo que esto posibilita es que una vez muerto el Rey se dé una sucesión invisible e inevitable del poder de Cristo que residía en el antiguo Rey al nuevo soberano. De ahí viene justamente la frase “Muerto el Rey, ¡viva el Rey!”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f724a51aa800e441873adeeda6ad0a8e">Ahora me pregunto lo siguiente: <strong>¿Acaso no hay una sucesión invisible de cierto cargo o puesto simbólico en el fútbol? </strong>Quizá este cargo no tenga nombre, sino que solo vive y se percibe a través de nuestras sensaciones como “futboleros”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-beb41a3b6030d516676d3aa51715ef2c">Probablemente tampoco sea inmediata, como tampoco es inmediata la “muerte” del anterior rey. Pero hay un lugar en el imaginario colectivo que es ocupado por un jugador, que tiene cierto aire de prestigio y que determina como se piensa el resto del fútbol. Pelé lo fue, antes lo había sido Di Stéfano (Seguramente el primer jugador global) y luego lo fue Maradona. Hasta hoy ese lugar fue de Messi e incluso para muchas personas Messi como soberano del fútbol todavía está vivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0fc518d1ff04be3b3e236e52b7620c03">Lo que es innegable es que desde hace mínimo cuatro años que la discusión de quién es el mejor jugador del mundo viene tomando fuerza. No es casualidad que se dé justo después de que Messi se fuera a la MLS, sino todo lo contrario. La nueva lógica de las redes sociales donde el humor colectivo y la opinión pública cambia drásticamente en una semana lo que antes hubiera llevado años cambiar, no ayuda en nada a saciar la pregunta con una respuesta clara. En ese contexto se han dado dos votaciones de Balón de Oro que han sido posiblemente las más polémicas desde que el galardón permite que jugadores no europeos compitan por él (1995).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3db8cbdac659b48c18170c5224f2cf88">Y acá detecto una arista que hay que tocar. <strong>Me refiero a que hay una necesidad de que la gente tenga “un mejor del mundo”, alguien que sea una referencia, un espejo con el que comparar y al cual seguir. </strong>Alguien que despierte pasiones y llene ese hueco no con su personalidad sino con su fútbol (aunque no se pueda desligar de la personalidad). </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d608775cde6d85b8c4a462b0372c7019">Ese jugador nunca fue, ni lo puede ser por definición, uno de los llamados “terrenales”. Es preciso que sea un distinto. Por eso causó tanta polémica el último Balón de Oro, porque se lo dieron a un buen jugador (Dembélé) y no a un pibe que tiene la aspiración y posibilidad real de convertirse en algo más (Lamine Yamal). Lo mismo pasó con el anterior. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5a25da6b84261b4ba5fd5d6de2791342">El que gana el Balón de Oro se convierte en el mejor del mundo, y al hacerlo tiene que codearse con la historia de los Cruyff, Beckenbauer, Platini, Zidane, Ronaldo Nazario y Messi. Y vamos a decirlo lisa y llanamente, para eso hay que bancársela. Bancarse estar al lado de esos monstruos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41194eaf0edb97e8e48a3ce6ee27b67c">Lamine se la banca o por lo menos amaga con bancársela en el futuro, Dembélé definitivamente no. Quiero decir que su mero nombre al lado del de Benzema o Ronaldinho es una vergüenza, y <strong>no sigue con esa <em>dignitas non moritur </em>(Dignidad inmortal del segundo cuerpo del Rey). Dembelé no es un <em>Cristo Domini</em> (Ungido del Señor) como sí lo puede ser Lamine Yamal.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c1401b92a322cc2197b3fe1d14fba80c">Cualquiera que haya visto al menos 15 partidos del París Saint Germain sabe perfectamente que la producción individual de Dembélé no se explica por él mismo, sino que se entiende como un accidente producto de la forma de jugar de los parisinos, al que muchos caracterizan como un <em>equipo coral</em> por la coordinación y sacrificio de todos sus elementos que ayuda, entre otras cosas, a disimular los defectos y maximizar las cualidades de sus integrantes. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-81b2f7c856701833c97cf4fcc6b7256d">Si bien no me atrevo a nombrar un jugador individual que sea el más importante, creo que el éxito del PSG se explica mucho mejor a través de los nombres de Kvaratskhelia, Vitinha, Neves, Mendes o Hakimi que por el nombre de Dembélé. Algo parecido pasa con quienes ponderan lo hecho por Raphinha en el Barcelona por sobre Pedri o Lamine Yamal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="331" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-1.png" alt="" class="wp-image-3387" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-1.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-1-300x169.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Duque Ferraro, el Marqués Sosa y el Conde Galetto, para que después no anden diciendo que no tuvimos artistocracia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La regencia</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1232a4ffce8f6671e3fe4103825033c2">Antonio Gramsci en sus famosos <em>Quaderni del carcere </em>(Cuadernos de la cárcel) nos dejó su famosa frase “La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo se está muriendo y lo nuevo no puede nacer” al hablar de una crisis de autoridad, la hegemonía y la cuestión de los jóvenes. No es difícil inspirarse por esta frase para juzgar la actualidad del fútbol. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-632b6d1b176acc3a4f932c42dea90832">Mencionamos anteriormente el ritmo frenético del mundo ficticio de las redes sociales, donde una declaración o una jugada aislada puede viralizarse y cambiar la forma en la que se ve a un actor. Forma que luego será reproducida por los medios de comunicación que cada vez más se enfocan en mimetizarse con las opiniones y modos de expresión de “el hincha”. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-92eb22838c89f02bf39cf60c813b7012">A su vez podemos notar como todos los demás procesos, especialmente los relacionados con el desarrollo de los jugadores, se han ido ralentizando. <strong>Los procesos de maduración del jugador de fútbol hoy son más largos. </strong>Me arriesgaría a decir que la adolescencia y la maduración de toda la población se han ido dilatando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d293b09dda3366f32f1e7aa375c3cf6">También la época de madurez ha cambiado. Hace 60 años era imposible para un jugador de más de 30 años conseguir jugar en un club de primer nivel y los casos donde sí sucedía (Labruna, Puskas, Di Stéfano, Matthaus) eran destacados, mientras que hoy sobran jugadores de 35 años. Aquí inciden los cambios culturales, los avances tecnológicos en la medicina o la calidad de vida del futbolista. Incluso el envejecimiento es más lento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-86cd28a161641a11fd1e820d50bbf1d0">Esto contribuye a esta situación de incertidumbre donde no hay un Rey. En la época medieval, cuando el legítimo sucesor no se encontraba en condiciones, mayormente por minoría de edad, para gobernar se establecía un gobierno de regencia para evitar una situación de acefalía. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eed1fa6434db3136808768019598357f"><strong>Pensando en esto me gustaría dejar el interrogante de si lo que tenemos ahora no es una situación de interregno y Lamine Yamal o Mbappé no serían más que regentes.</strong> Porque jugadores jóvenes veo (Kvaratskhelia, Pedri, Enzo), pero a la gente le falta que uno de ellos vaya y dé el golpe en la mesa, que cambie las reglas del juego y que ni los payasos que cuentan goles y asistencias puedan escapar de su grandeza. Si no aparece, y espero sepan entenderme, creo que es preferible y mucho más justo dejar el próximo Balón de Oro vacante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6c458b7154c81698eba48674092f744">Esperemos la definición de esta Champions y, sobre todo, el desarrollo de este mundial ampliado que nos espera en 2026.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="332" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image.png" alt="" class="wp-image-3386" style="width:449px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image.png 589w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/12/image-300x169.png 300w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
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		<title>Un joven de alma vieja</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Nov 2025 02:16:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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		<category><![CDATA[Los Nuestros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Disponibilizamos el prólogo de "Los Nuestros: grandes equipos del fútbol en blanco y negro", primer libro de Ediciones La Pelota Siempre Al 10.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Esteban Bekerman (<a href="http://x.com/@egerbek">@egerbek</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a4f61b54ea44b6a854ab3fb5a1dacedc">En tiempos en que jóvenes y no tanto hablan de “posesión”, “regates”, “pases claves”, “bloqueos” y otras cuantificaciones similares como quien estuviera dando la fórmula de la pólvora, un joven de 19 años llamado Guido Ramos Cattólico arremete contra esa tendencia y nos permite ver con algo de esperanza el futuro. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-614520cdc6ed8cc32759d4ec79671023">Ese es sin dudas el principal mérito de las notas recopiladas en esta obra, que lejos de ofrecer meras estadísticas o datos fríos, sin contexto y totalmente carentes de sentido por sí solos, <strong>es una esperanzadora muestra de ese viejo y ya muy olvidado arte de hacer periodismo rescatando testimonios de época, poniéndolos en valor, ubicándolos dentro de un contexto histórico y relacionándolos entre sí para permitir un viaje apasionante en el tiempo</strong>, que nos introduce en la misma esencia de aquellos grandes equipos seleccionados por el autor como los más icónicos de la historia del fútbol argentino.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3c79080557afd8783f3bf3e06d5ce48e">Si bien esa selección siempre será susceptible a discusiones y polémicas, es necesario advertir que aquí no se trata de ponderar a un equipo por encima de otros ni de arrojar sentencias definitivas respecto de cuáles fueron justamente esas formaciones que marcaron a fuego a tantas generaciones de futboleros. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-655881f0881fb2839bd905322de7089c">Es decir, <strong>no se busca cerrar ningún debate, sino abrir nuevos a partir de un mayor conocimiento respecto de cómo jugaba cada uno de sus equipos, cuáles fueron sus aportes o aspectos más característicos en materia de táctica y estrategia, cuáles fueron sus figuras y en qué medida resultaron un emergente propio de su tiempo o un revulsivo anticíclico</strong>, como el que este libro es en el contexto de un periodismo deportivo chato, superficial, poco conocedor del pasado e incapaz de entender y explicar al juego más que con esos números que hoy parecen dominar sobre cualquier análisis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10373e375ceb2a846ac1c53bf91318a8">Conocí a Guido en la edición 2023 del Taller de Investigación Histórica sobre Fútbol que dicto desde 2005, en el que investigamos juntos las características y aportes de varios entrenadores húngaros que dejaron su huella en el fútbol argentino en los años 30 y 40. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c7f3bb3f63093e11e960258679c4f91">En realidad, ya lo conocía por sus excelentes publicaciones en Twitter, red en la que desde muy chico viene haciendo magníficos aportes en su cuenta “@JulioArguelles_”. Rápidamente supe ver en él a un joven apasionado por investigar la historia del fútbol como el que yo mismo fui allá por fines de los años 80, en tiempos en que no era posible siquiera imaginar las herramientas tecnológicas que hoy nos permiten incursionar en estos temas con una profundidad nunca vista. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-467413812bb4ea7ef5636ba23ecbddf1">Por eso, no dudé en invitarlo a participar de mi Taller, convencido de que podía servirle precisamente para desarrollarse en el uso de esos nuevos recursos y aprovecharlos al máximo. De eso se trata, en definitiva: <strong>de aplicar los datos y los testimonios que nos permite obtener hoy la tecnología a trabajos de investigación sobre temas nunca, poco o mal investigados hasta el momento</strong>, sin caer en ese culto a las estadísticas que afecta hoy especialmente a muchos jóvenes.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-af288790827067d3f6e2379485f07682">Ser inmune a esa moda suele requerir de un conocimiento y una comprensión del juego que normalmente sólo puede lograrse con los años. En el caso de Guido, sin embargo, la juventud no está para nada reñida con esa inmunidad. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0f003be297cb1afe1dca0b086415762">Por eso es un gusto y un orgullo para mí también haber servido como puente entre Guido y quienes producen “La Pelota Siempre al 10”, más no sea que por el simple hecho de que coincidiera en una misma edición del Taller con uno de estos locos que hoy se aventuran a publicar estos trabajos compilados en un único volumen. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3cf5cd80a9c03c48c2dc20f6b58fbf4">Porque sépanlo bien: esto es apenas la punta del iceberg. <strong>Hay mucho, muchísimo más por hacer sobre el pasado de gloria de nuestro fútbol.</strong> Y con jóvenes como Guido y los que hacen La Pelota Siempre Al 10, esa historia sin dudas seguirá teniendo quien la cuente como corresponde.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="615" height="839" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/11/IMG-20251023-WA0047.jpg" alt="" class="wp-image-3361" style="width:333px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/11/IMG-20251023-WA0047.jpg 615w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/11/IMG-20251023-WA0047-220x300.jpg 220w" sizes="auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46adc0156c91ab4a937ab98d61a07a3a"><em>Podés comprar el libro «Los Nuestros» acá: <a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/libro-los-nuestros-grandes-equipos-del-futbol-en-blanco-y-negro/">https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/libro-los-nuestros-grandes-equipos-del-futbol-en-blanco-y-negro/</a></em></p>
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		<title>Fútbol desde el alma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Oct 2025 13:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué tiene de especial este juego para cautivarnos tanto? </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Guido Ramos (<a href="http://x.com/julioarguelles_">@julioarguelles_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-321ee3b3e35d67f60e27ba3ababd365e">Es necesario intentar explicar por qué el fútbol tiene el lugar que tiene, qué lo convierte en un deporte distinto cualquier otro. Indagar en si existe una justificación o simplemente es una construcción social librada a la arbitrariedad de la azarosa sucesión de hechos que es la historia, es un ejercicio que nos puede llevar por un camino interesante. Aquí lo desandamos.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b5ee1263eabb93da451f4b842a90d836">Lo intrínseco</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd34b676cc7eac0fb869b339c4c76fa0">Para empezar, podemos destacar una serie de características que destacan al fútbol como juego y lo diferencian de los demás. La primera que quiero mencionar es su ergonomía. Fíjense bien, este deporte tiene todo para resultar natural, gracioso y a la vez desafiante al extremo para la fisionomía del cuerpo humano: se juega con los pies por lo que no requiere contorsión alguna del cuerpo, pero a la vez este es el miembro menos hábil en la biología humana, más teniendo en cuenta que no es solo patear y correr, sino que a la herramienta (pelota) hay que manejarla, controlarla en todo momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8e5cedbd390348606ae78d133c16d5ec"><strong>La otra característica que es importante destacar es la accesibilidad del fútbol que solo necesita la pelota o un sustituto de ella.</strong> ¿Con cuantas cosas hemos improvisado para patear un rato con los amigos? De mil maneras hemos ingeniado: pelotas hechas con medias, trapos, cintas, papeles… infinidad de posibilidades para convocar el fútbol en cualquier geografía. No se necesita un aro, una red o cualquier otro elemento indispensable para otros deportes, ni siquiera se precisa que la pelota pique.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62955334906e2b4a6e980acafa5e83fd">Estas dos características principales dieron como resultado que el fútbol surja en distintas partes del mundo, en distintos contextos y momentos históricos. Hay una vasta cantidad de juegos o ejercicios que comparten mucho de su naturaleza con el fútbol a lo largo de la historia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6af38efac708f7af96a21e0e3eabd6f0">Es así como, sin saberlo, chinos, mayas, griegos, guaraníes y británicos llegaron a conclusiones muy similares para el entretenimiento y el deporte. Pero <strong>sería un error pensar que el fútbol es lo que es y tiene la relevancia que tiene por su historia, y no al revés: tiene la historia que tiene por lo que es y ha sido. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-719d13ebdccd2e5b6a9285d059a615f5">Esto lo destaco pues creo que caer exclusivamente en el estudio de factores como el colonialismo, la industrialización, los medios de comunicación o la globalización económica para explicar cómo el fútbol se convirtió en un fenómeno global, como lo hacen muchos que quieren dar una explicación sociológica del fútbol, aunque es válido no refleja la realidad que está mucho más a mano, dentro de la pelota.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9516d225d9a23cba3d857c7101822e4f">La naturaleza</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dc0aad8a218b9c3f46e11e0c3e829e84">Aclarada las características indispensables para entender el juego habría que tocar el tema más interesante en mi opinión, que es la naturaleza real del juego. Propongo entonces un viejo debate: ¿El fútbol es jugado por el alma o por el cuerpo? Aunque advierto que más que preguntarse si es uno u otro, lo estrictamente correcto sería hacerlo por sus medidas: ¿Qué tanto es del alma y qué tanto del cuerpo? Les adelanto que yo estoy entre los que cree que el fútbol viene del alma, de entes abstractos, nace de las personalidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71ff6b39efa9758b1983147bb5aae887">Para sustentar esta idea de que en el fútbol el cuerpo (físico) no tiene entidad, lo mejor es escuchar a César Luis Menotti, que hace más de 30 años dijo: “Al fútbol pueden jugar todos, en principio. No hay medidas, pesos ni tiempos excluyentes. Fijate que casi todos los deportes están regidos por medidas o tiempos concretos, que condicionan a priori la participación. Si quiero jugar al baloncesto y mido 1,70 me va a resultar muy dificil; si quiero correr 100 metros y hago 20 segundos en los entrenamientos tendría que mejorar muchísimo; y así con todo. Menos con el fútbol. <strong>En fútbol el único criterio para «medir» a un aspirante es el talento.</strong>” </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28ccb34297f69a35252918d72828b922">Y más adelante ejemplifica “Un gordo bajito, que le pega con una sola pierna y no salta a cabecear, puede ser Puskas, Sívori o Maradona. Un joven alto, espigado, no muy rápido puede ser Beckenbauer o Sacchi. Otro joven relativamente bajo, con un físico que no dice nada, puede ser el mejor cabeceador del fútbol argentino de los últimos años como Passarella.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c2ef390ab834f20af9d4ff2bdb435b0f">Sería necesario preguntarse entonces, ¿qué es el talento? Me animo a definirlo por algunas características que lo diferencian de otro concepto con el que suele mezclarse que es la habilidad. Podríamos arrancar por su condición de bien inmaterial, es decir que el talento es intangible e inconmensurable pues no tiene un sustento físico visible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-de81cf2d2769905ba20ea7584b8d0dd3">A la habilidad, en cambio, la defino como la facilidad física para la realización de determinadas acciones, pero que tiene que ver con la constitución física de uno, la configuración de los músculos y la capacidad motriz del cuerpo. <strong>Veo al talento (aplicándolo al fútbol) como un conjunto de aptitudes innatas y genuinas del jugador, hablo de la inteligencia, la picardía, la repentización, la imaginación o la sensibilidad.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f27f540586a9adcc72a8c5675f7a6e5f">Seguirá siempre habiendo una interdependencia con el cuerpo. El estado físico va a condicionar la forma de jugar, claro. También habría que analizar una dimensión más psicológica del jugador (pienso en Omar Sívori que solía decir que “el fútbol es 80% psicología”) apartada del talento, o quizá no. Se podría discutir incluso si esas proporciones alma-cuerpo varían en relación con las posiciones y roles de los jugadores. Quedará para otra nota.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a76b1c70d83511c186412f89ab15726d">Fútbol-Arte</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-efc706d0c50cbed182fca2fd98b2df68">De todo lo expuesto hasta ahora podemos deducir una última condición de la naturaleza real del fútbol y que lo acerca, y esto lo digo humildemente, al arte más que al deporte. Se trata de la forzosa genuinidad, espontaneidad y honestidad del fútbol que lo hace el campo idóneo para la expresión libre del desarrollo y realización del individuo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a691b25e027b09b42197016dd8d39ec6">El fútbol, por tratarse del manejo del miembro menos hábil (pie) y por el poco tiempo que dispone para pensar y realizar la jugada, muestra la verdad de las personas porque no existe tiempo para impostar lo que uno no es. “Es un teatro de la vida”, sintetizó Tostão, el famoso <em>centrodelantero </em>de la aún más famosa Brasil del ’70. <strong>Y en la medida que “actuemos” de nosotros mismos vamos a jugar mejor, a desarrollarnos como futbolistas-artistas, pero sobre todas las cosas vamos a ser considerablemente más felices.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1115198fe2a6bda859ecf65dd5c0a27f">Los más incrédulos dirán que esta visión del fútbol-arte y mi posición con respecto al lugar que tiene el alma en el fútbol peca de idealista y no condice con los hechos. Puede ser dificil ver arte en el fútbol cuando está tan mercantilizado, cuando hay tanto hiper-profesionalismo, corrupción e intereses encontrados que terminan dictando el juego. Tampoco hablo del humor de los hinchas, que puede alterar el fútbol de los jugadores y lo hace, constantemente. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-03d41fb79ec18b80c0eb458797896759">Ahora yo pregunto, ¿no pasa exactamente lo mismo en otras artes? ¿No se produce arte-basura producto de una lógica comercial impuesta? ¿Los intereses (tanto del público como de grandes capitales) no influyen también en el cine o la música? Convengamos entonces que nada es arte por sí mismo, sino que el arte es una posibilidad, una intensidad, la máxima articulación del artista por intermedio de una técnica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-91678b7278c04c019e868cfeded24755">Me importa aportar esta mirada porque<strong> solo entendiendo así al fútbol se puede comprender cómo es que sirve de caja de resonancia para la cultura de un pueblo</strong>. Es tal cual como dicen: “se vive como se juega”, y viceversa. Pero para entenderlo hay que ir de lo micro a lo macro, desde la unidad hasta el todo. Empezando desde el alma.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="383" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/23b85674-fe4e-42fe-a17c-f032e6965716-1.jpg" alt="" class="wp-image-3326" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/23b85674-fe4e-42fe-a17c-f032e6965716-1.jpg 682w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/23b85674-fe4e-42fe-a17c-f032e6965716-1-300x168.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>
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		<title>Jugar por el placer de jugar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Emiliano Rossenblum]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Sep 2025 03:32:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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		<category><![CDATA[Escocia]]></category>
		<category><![CDATA[Football Association]]></category>
		<category><![CDATA[Orígenes del fútbol]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pocos ejemplos como este para mostrar lo que significa defender la cultura y la historia de un club.</p>
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<p class="has-text-align-right"><strong>Por Emiliano Rossenblum (<a href="http://x.com/emirossen">@emirossen</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60b782a52377d19a224315abb9317771">En la ciudad de Glasgow tras 155 años de historia todavía resiste una institución pionera de absolutamente todo. Los inicios del fútbol tal como hoy lo conocemos en Escocia están tan íntimamente ligados al Queen’s Park Football Club que la selección de dicho país le rinde homenaje hasta hoy en día, aunque la mejor época del club haya sido en el siglo XIX.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d4ce9f06ae40294f63edd6821a594b61">Allí, al igual que en Inglaterra, desde mucho antes de 1863 (cuando la Football Association publica las consideradas “primeras reglas oficiales del fútbol”) se venían jugando variantes del deporte más universal con muchos puntos en común respecto a lo que vendría después.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4faa471b9716d7c2b396a1ba7e284c9f">Sin embargo, para esa época el rugby había ganado mucho terreno en el país del Old Firm y apenas quedaban reminiscencias de aquel primer leve apogeo. Eso le da aún más valor al hecho de que los fundadores del Queen’s Park fueran en su totalidad escoceses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ef4b1a48a1c44874f1f525ad99354ef2"><strong>El 9 de julio de 1867 se crearía aquel club, el primero de Escocia que jugó al fútbol con reglas muy similares a las de la FA desmarcándose del rugby. Empezaba una nueva era.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b27e6c5fe7618878057781ec3007399b">Al principio, por obvias razones, no tenían rivales y jugaban entre los miembros del mismo club con objetivos puramente recreativos. Recién tendrían la oportunidad de jugar su primer partido el 1 de agosto de 1868 cuando le ganaron 2 a 0 al Thistle.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="835" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-21.png" alt="" class="wp-image-3030" style="width:568px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-21.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-21-300x245.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-21-768x626.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Carta en la que el Queen&#8217;s Park acepta jugar el primer partido de su historia. Fuente: www.qphistory.com/</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e6f24d8b00b8f7e101ba6fcbfd6de61c">La cantidad de encuentros no aumentó mucho en los siguientes años, y sobre que era difícil trasladarse por los bajos presupuestos, las reglas cambiaban entre cada encuentro. En 1870 llegaron a jugar una vez 14 futbolistas contra 18 del Hamilton Gymnasium… y ganaron los 14 del Queen’s Park.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Llegada a la FA</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d5462614015282f1e2075947b57232c">Todo cambió a partir de noviembre de ese mismo año, cuando se unieron a la federación inglesa. A pesar de la distancia geográfica, fue un punto de inflexión desde el cual se acoplaron al 100% a las reglas inglesas y se les permitió competir en la primera FA Cup. Sí, un club escocés en el primer torneo oficial de la historia… que teóricamente era de equipos ingleses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7c477b548b774a980dd4de3e9958752">Luego de tres rondas en las que por diferentes razones no les fue necesario jugar algún partido para pasar (así era todo en aquel caótico principio), las semifinales los enfrentaron contra el Wanderers. Aquel equipo sería durante esa primera década de fútbol organizado el gran dominante junto a Old Etonians y Royal Engineers, capitaneado además por el presidente de la FA -sí, el presidente de la federación que organizaba el torneo también lo jugaba- Charles Alcock.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="362" height="160" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-22.png" alt="" class="wp-image-3031" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-22.png 362w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-22-300x133.png 300w" sizes="auto, (max-width: 362px) 100vw, 362px" /><figcaption class="wp-element-caption">Recorte de diario anunciando el partido. Fuente: www.qphistory.com/</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa6a62b70149b4f62b38c126149cb208"><strong>Fue la primera vez que un club escocés jugó en suelo londinense y causó gran revuelo. Especialmente por el resultado: aquel desconocido equipo que venía desde las Altas Tierras del Reino Unido tuvo un respetable empate 0 a 0 ante un club inglés de gran nivel para la época. Para más inri, lo consiguieron jugando 10 contra 11 por la lesión de un jugador de “The Spiders” -apodo del Queen’s- apenas empezado el primer tiempo.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-373b647cf44a8b10ac329780802d9abc">El problema fue que el resultado requería un partido desempate en el mismo estadio, y las arcas del club habían quedado prácticamente vacías luego del viaje hasta Londres. No tuvieron más opción que renunciar a jugarlo. Si lo hubieran hecho, quién sabe si el primer campeón de FA Cup no hubiera sido escocés…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca07a6126d7edc78e42ae89356d733b9">El éxito de aquel partido motivó al Queen’s a proponerle a Alcock dos partidos entre los mejores jugadores escoceses y los mejores ingleses. Uno se jugaría en Escocia y el desquite en Inglaterra, para una mayor paridad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El primer partido entre selecciones</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c448bc1367a2fd6c63f9cf5aee9d93de">A pesar de que hacía tres años se venían jugando partidos entre combinados escoceses e ingleses, siempre eran con escoceses residentes en Inglaterra. Por eso, a pesar de que todavía no existía una federación de fútbol escocesa,&nbsp;<strong>el partido del 30 de noviembre de 1872 es considerado el primer partido internacional oficial de la historia reconocido por todas las partes.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e86c3d11bd13631342b1ac9ae2ef8dc">El Queen’s no solo se ocupó de organizar, hacerse cargo de gastos y probar jugadores para conformar esa pseudo Selección escocesa, sino que por razones logísticas y a pesar de sus esfuerzos en sentido contrario terminó aportando la totalidad de su once para representar al país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5300c7e4e905895c7441efb9d04e87e9"><strong>Así fue como este histórico encuentro enfrentó en la práctica al Queen’s Park contra un conjunto formado por los mejores jugadores de nueve clubes de Inglaterra. El resultado fue otro digno 0-0.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="270" height="187" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-23.png" alt="" class="wp-image-3032"/><figcaption class="wp-element-caption">Así se conserva una de las entradas para aquel partido. Fuente: www.qphistory.com/ </figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f70238af137c2b1d34d62ed0280e3622">Este partido fue relevante además por otras razones. En primer lugar porque la Selección jugaría con el azul característico del club, aspecto que se mantiene hasta la actualidad en reconocimiento por los esfuerzos del Queen’s Park para el desarrollo del fútbol escocés. Y en segundo porque en esos años de crecimiento aislado de las tendencias inglesas, el club se convirtió en el germen primitivo de un estilo de juego (llamado “passing game”) que terminaría representando a toda Escocia desde 1870. Frente al estilo puramente individualista inglés, los&nbsp;<em>highlanders&nbsp;</em>respondían con intenciones mucho más combinativas que apuntaban a hacerse fuerte desde lo colectivo, una dicotomía que se fue ampliando con los años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1381b7c2eec909f9132c6f20b9a3e48a">En el partido de vuelta, ya con jugadores escoceses invitados desde otros clubes -ingleses en su mayoría-, cayeron 4-2. Justamente cinco días después de esa derrota, el club convocó a otros clubes para la formación de la Scottish Football Association.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8746ffe420d6ffe0eeafc42a21ce11f"><strong>Y así como fue fundador de la federación, también tuvo el honor de ser el primer campeón de la Scottish Cup, primer torneo oficial de la historia de Escocia. En las siguientes dos décadas ganaría 9 copas más, lo cual lo convierte hasta el día de hoy en el tercer club más ganador de la competición por detrás de los dos “gigantes” Celtic y Rangers.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="895" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-1024x895.png" alt="" class="wp-image-3033" style="width:454px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-1024x895.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-300x262.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-768x671.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-1536x1343.png 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-24-2048x1791.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto institucional del equipo en la temporada 1886. Fuente: www.qphistory.com/ </figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22a94701c3cd6ae28a515d9fb7690c17">No contentos con eso, al ser simultáneamente miembros de la FA y de la SFA, en 1884 y 1885 fueron finalistas de la FA Cup, aunque perdieron en ambas ocasiones. Desde 1887 se desvincularon de la FA y eso les impidió participar en la primera temporada de liga inglesa. Aún así, eran la mayor expresión de que el&nbsp;<em>passing game</em>&nbsp;tenía más virtudes que defectos. En esa época tuvieron en sus filas a <a href="https://lapelotasiempreal10.com/perfiles/el-futbolista-negro-mas-influyente-de-la-historia/">Andrew Watson, el futbolista negro más influyente de la historia</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2a4b8e124d9f91e44667bf10b247e93">Ese éxito hizo que desde varios clubes ingleses intentaran convencer a numerosos jugadores de Escocia para que se fueran a jugar al otro lado de la frontera a cambio de dinero. Al principio la FA se opuso, pero terminó dando el brazo a torcer y autorizó el profesionalismo. Indirectamente, sí, pero hubiera sido imposible que eso ocurriera sin el Queen’s como exponente de ese estilo. Rápidamente el fútbol inglés se llenó de escoceses que intentaban enseñar cómo se jugaba en su tierra natal.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Siglos XX y XXI</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6057e46b5cb10441def78b78b5c759f4">Lo curioso es que a pesar de ocasionar sin intención el profesionalismo en Inglaterra -posteriormente también llegaría a Escocia- el espíritu del club siempre fue acérrimo defensor del amateurismo. Es esto lo que explica que hoy no tenga el reconocimiento que merece.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-528dcfbc1010537a5d68e8de3e48d162"><strong>Mientras a su alrededor todo se profesionalizaba, el Queen’s siempre se mantuvo firme en ese aspecto. Su lema “Ludere causa ludendi” (“Jugar por el placer de jugar”) así lo expresa. Para cuando llegó el cambio de siglo la brecha respecto de sus pares se había agrandado mucho porque sus jugadores no estaban bajo contrato y eran libres de firmar con otros clubes por dinero.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4ab394eb0c36259c675924422986504">Lograron aguantar hasta 1948 en la primera división de liga (a la que se unieron en el 1900) sacando algún descenso ocasional, pero luego llegó la inevitable decadencia. Desde 1975 alternaban entre tercera y cuarta división, lo que igualmente era sorprendente para el único equipo amateur a ese nivel en el país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3c27646b831bf92fc15011eccd2d484a"><strong>Finalmente, tras más de 150 años en 2019 decidieron convertir al club en profesional. Desde entonces dos ascensos seguidos los colocaron en la segunda división por primera vez desde 1983</strong>, y ya llevan tres temporadas manteniéndose allí.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="533" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-25.png" alt="" class="wp-image-3034" style="width:494px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-25.png 900w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-25-300x178.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-25-768x455.png 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo campeón de tercera división. Fuente: spfl.co.uk</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ac91bfe664f7407424938df7f05538be">Asimismo, todo eso vino con un cambio importante. Toda su historia había transcurrido en el Hampden Park, histórico estadio que albergó desde finales de Champions hasta la gran mayoría de partidos de la Selección de Escocia (lo que demuestra hasta qué punto seguían manteniendo una estrecha relación con el equipo nacional pese a estar en tercera o cuarta división).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30082ff795a995574ef54469509ca5b5">Hace 6 años eso cambió cuando le vendieron el histórico escenario a la SFA para mudarse al Lesser Hampden, ubicado a escasos metros de Hampden Park. La temporada 2025/26 es la primera que están jugando íntegramente en su nueva casa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5ee28e6e742692ade31d2cde445e51ae">Pese a eso el club parece estar volviendo lentamente a soñar con volver al lugar donde pertenece. Pioneros, insignias de un estilo de juego hoy ya muy lejano (la escuela escocesa del&nbsp;<em>passing game</em>&nbsp;echó más raíces fuera de Escocia que en ella), partícipes del principio del fútbol organizado en Inglaterra y en su propio país, quizás este sea el momento de dejar de mirar tanto hacia atrás. El futuro los espera.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="580" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-26-1024x580.png" alt="" class="wp-image-3035" style="width:546px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-26-1024x580.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-26-300x170.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-26-768x435.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-26.png 1500w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>Mi pibe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Sep 2025 17:37:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Hinchas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura deportiva]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay cosas en la vida que a ningún padre le gustaría tener que decir.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Uriel Frimet (<a href="https://www.instagram.com/ufrimet_">@ufrimet_</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3a245c85e904267a86ae8ad45da53e24">-¿Cómo hacemos para explicarle?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9928b07e070ff3ea370287ab0cb91225">-No sé… De eso siempre te encargas vos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0752d4ec60b9a91bb37387d3bbb2fd08">-Pero vos sos más pedagógica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d1dbeb60fdf61d4ed07d667efa672638">-¿Y qué tiene que ver? ¿Cómo hago para explicarle?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cb046d66472c001c481d860444ad4a4">-Qué sé yo… Si yo le cuento, me quiebro ahí nomás. ¿No viste cómo estaba ayer? Casi deshidratado de tantas lágrimas. También me duelen las manos de aplaudir tan fuerte el esfuerzo ajeno y con el frío medio que se me pasparon.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-074e2c7e9d74101c97e29f8efb5ce91a">-¡Pero si lo tenés que decir con la boca y no con las manos, Marcelo! ¡Dejá de joder! ¡Siempre buscás una excusa para las conversaciones incómodas!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a168807f82bec484fa7e1849fd3761d">Y eso era verdad. Nunca pude enfrentar lo importante. Siempre busqué intermediarios para que socorran mis problemas. Es que yo en mi cabeza ya estaba visualizando la película que iban a hacer de la hazaña de este clú. Llegamos a la final con todos pibes del clú menos el arquero, que decidieron poner una torta de guita porque el anterior se podría decir que no tenía dedos, y somos generosos… Una vez tuvimos la desdicha de tener tres penales en contra. El tipo creyó en todas que se la iban a dejar servida, en el medio donde se quedó paradito cual poste de luz averiado del conurbano. Fué el espectador más VIP de esos tres tiros al costado con una velocidad mínima que hasta un arquero de baby fútbol hubiera atajado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6248a18aa1a3ea0c45f201cfd61812e6">Yo a mi pibe no lo llevé a la cancha porque está muy caldeado el asunto con dos hinchadas. El berrinche que nos hizo, madre de Dios… Encima por televisión no lo podía mirar mi pibe. Me rajaron de la fábrica el mes pasado y tuvimos que recortar gastos. La radio ni la iba a saber prender. Es un bardo ese bodoque que nos dio la madre de Belén.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f68899ddb59e7725b43688232b9eeee">Aguantamos unos cuantos minutos frente a la puerta de la casa antes de entrar; aún sabiendo lo picado que estaba el barrio, esperamos ahí nomás, nostálgicos y medio vacíos. Tuvimos que tomar coraje antes de entrar por la puerta de casa. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-65ee73ebf708de94d9f84052e2fdb0f1">La miré cuatro veces al menos a Belén esperando que me diga “bueno, yo le digo”, pero su cara de madre sufrida me decía que me encargue de darle el pésame al pibe. Mi pibe estaba todo vestidito con el conjuntito del clú cuando nos fuimos… Hasta los botines sucios se puso para esperar a que sus papis vengan y le digan que por primera vez íbamos a levantar una copa. Le prometimos que nos íbamos a sacar una foto con Rodríguez, el ocho que juega por toda la cancha. Ese sí que se tiraba a todas las pelotas como si jugara a pincharla y ganarse el premio mayor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3899ac8d0289b169d2380e6aaffa4008">Cruzamos la puerta y ahí estaba, sentadito en el sillón gastado, otro regalo de la madre Belén, la única abuela viva que tiene mi pibe. Sus piecitos no le llegaban al piso, estaba medio en diagonal cual hamaca oxidada de placita con promesas incumplidas del municipio. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff608e4b30140f83021834f7c77ed0dd">Apenas escuchó que se abría la puerta y entraba mi olor moribundo a pucho barato cerró de un saque el álbum de figuritas incompleto que tenía y vino corriendo hacia nosotros. No dijo ni “hola”, se paró en frente nuestro con una sonrisa expectante y ansiosa de que le demos la mejor noticia de su vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25f2ff5256296005f121413534f9a130">Igual él no hablaba mucho, era muy chico para ese entonces y solo decía palabras básicas. Si te descuidás, apenas decía cosas como mamá, papá, caca y fútbol. Sus ojitos brillosos delataban que había estado bostezando varias veces, esperando a sus papis con total inocencia de que el resultado iba a ser favorable y ver nuestra foto con Rodríguez. Le dije que nos sentemos en la cocina. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e7cca1d599f6f025e297fa73e0ea2c7b">Estaba un poco más oscura para contarle y seguro se me iban a caer las lágrimas mientras le relataba el partido. Además la heladera hacía apenas más ruido que un camión de los ‘60 y eso me jugaba a favor para aturdirlo un poco en todo lo que le iba a contar. Pensaba en decírselo parados para poder hacer de éste asunto un trámite sin valor agregado a nuestras vidas. Él me iba a mirar desde abajo con cansancio y ganas de sentarnos y yo no iba a estar preparado para cambiar la estrategia sobre la marcha. No podía ni imaginarme la situación. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7a082ab40438ef7d9b568294ce35d143">Encima yo estaba recaliente con Belén que me mandó al muere solo y no me hizo el aguante. Pero ojo, con esos once muertos que tenían que hacer que un coso redondo pase por adelante de una línea, sí se involucró; desde arriba del paravalancha alentó la muy turra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58e2259de55d1a451f538c23b103343e">Y poco a poco la cara de nuestro pibe iba haciéndose cada vez más seria. Para cuando voy a contarle el final del partido donde nos meten el 4 a 3 en la última jugada después de estar ganando 3 a 0 en el primer tiempo, mi pibe, nuestro pibe, dice: ¡manga de fracasados hijos de puta!</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/259068e8-22bf-422b-a009-7e00af971694-1-683x1024.png" alt="" class="wp-image-3308" style="width:404px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/259068e8-22bf-422b-a009-7e00af971694-1-683x1024.png 683w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/259068e8-22bf-422b-a009-7e00af971694-1-200x300.png 200w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/259068e8-22bf-422b-a009-7e00af971694-1-768x1152.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/09/259068e8-22bf-422b-a009-7e00af971694-1.png 832w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>
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		<title>Llamado a D10S</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jun 2025 16:20:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Moncho Monzon]]></category>
		<category><![CDATA[Seleccion Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quizás sea la historia más emocionante de la faceta humana de Diego: su lealtad salvó la vida de un excompañero de Selección. Texto extraído de nuestra décima revista.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Claudio Gómez (<a href="https://x.com/claudio_gmz">@claudio_gmz</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75b7df24c002a3b615430d8be13b8110">El Moncho está entregado. Nunca había llegado tan al borde, nunca como ahora había estado tan convencido de que nada en este mundo tiene sentido. Ni siquiera su vida. Sigue tirado sobre los fríos mosaicos de un local que alguien le prestó para que por lo menos tuviera un techo. Lo único que conserva es una mesa, una silla y un revólver.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ab7766448336de31e5392981a684b17"><strong>Monzón se incorpora, apoya el arma sobre la mesa, rebota contra esas cuatro paredes húmedas.</strong> <strong>Está seguro de que no hay salida, que seguir es inútil. Sólo necesita tener la valentía suficiente como para apretar ese maldito gatillo.</strong> El tobogán de las adicciones está por llegar a su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a30750f35de2340bdaaee33606276d3">Hace un par de años que el Moncho dejó el fútbol. Desde entonces las luces se fueron apagando y las tribunas se acallaron. Dentro de ese túnel de oscuridad y silencio disfruta cuando recuerda sus momentos de gloria: diez años en Independiente, la Libertadores, la Intercontinental, el gol a Rumania en el Mundial 90, la expulsión en la final ante Alemania, la tribuna de la Doble Visera en medio de la barra, esas historias que ya contó cientos de veces.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9c9ab5995263880f9c56771f2885849b">Pero todo eso no existe más. Aquel defensor temperamental, fuerte, que con una mirada imponía temor, quedó en el pasado. En ese momento Pedro Damián Monzón es el más débil de los mortales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b551c381391e5c9c39fd680c4f28642">Pasaron unos meses desde que nació su hija Luz, pero el Moncho no puede viajar a Tucumán para conocerla. No tiene plata ni para comer, pensar en comprar un pasaje en micro es una utopía.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31f4ee95c18d90313db781fc16147bb9">En ese estado de desesperación toma la decisión final. <strong>El revólver, sobre la mesa, es su aliado. Lo mira, lo agarra, lo empuña. Pero no se lo lleva a la sien, apretando bien las muelas. Antes se ilumina: “lo llamo a Diego, y si no viene me mato”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a420f0aed00eb67223667ddb76031c52">Monzón agarra unas monedas, sale a la calle y va hasta el teléfono público de la esquina. Marca el número, que se acuerda de memoria, y lo atiende Maradona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d75ae3ac154e80c71abab34f74ed7d26">-Hola, Diego, soy el Moncho. Necesito hablar con vos, no estoy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4df740af159f2296d19665deacadda7e">-Decime dónde estás, en un rato ando por ahí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94366bc69af2a4319b36619d4c402c41">No hizo falta que le explicara nada. El Diego entendió todo. Su amigo arde en el mismo infierno que él habitó durante tanto tiempo. El Moncho le pasa la dirección y le explica cómo llegar: cruzás el Puente Pueyrredón, agarrás la avenida Belgrano, hacés unas cuadras y doblás en Alsina, es antes de llegar a la cancha de Racing.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cdcbe0131c5c1b5f6006da7874d3e8a">Un par de horas después unos golpes en la persiana sobresaltan al Moncho. Sale para ver quién es. Y ahí está, con un short y las zapatillas desabrochadas, el Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0edfbc429ecc7fe2d429c8084e10d8a8">Monzón lo hace pasar y lo invita a que se siente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c33ace7d4be5fd8887efe7d24ad09715">-Pero hay una silla sola -señala el Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-911675093471035e3d02d1da439cd4f6">-Si, usala.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-819a0d6256811534065817e72285b846">-No, dejá, sentémonos los dos en el piso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-074c9c9b54a69995cfc1fad9fa925909">Estuvieron hablando como dos horas y Monzón no se anima a contarle su intento suicida, pero le enumera sus padecimientos. <strong>El Diego trata de contenerlo, de aconsejarlo, de escucharlo. Le ofrece plata para que pueda viajar a Tucuman y conocer a su hija. Le da un abrazo y se despide.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f5ffd5bfe466fda19c74701ed2aa602">Ese encuentro fue el que corrió el eje del Moncho. Necesitaba un gesto así para reaccionar, para despejar tantos años de oscuridad. Viajó a Tucumán, conoció a su hija y se convenció de que merecía otra vida, sin carencias, sin miserias, sin tóxicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3b7c07a546faf44f82a335273da668d">En enero de 2021 el Moncho Monzón firmó contrato con Independiente para ser ayudante de campo del entrenador Julio César Falcioni. Por eso el Pollo Vignolo lo invita a su programa en ESPN.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-069931398b68335791d43e752c7ce6ec">Monzón entra al estudio junto con Octavia, su octava hija, una niña de cuatro o cinco años. Habían pasado dos meses de la muerte de Maradona y el Moncho muestra un flamante tatuaje que se había hecho en el antebrazo derecho: la cara del Diego, el amigo que veinte años atrás le salvó la vida. <strong>Dice que lo extraña, que lo ama, que no puede entender su ausencia. Se quiebra. Las palabras se le traban en la garganta.</strong> Pero toma aire y sigue.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-182127054b110820a34d627e0e64ebe5">-Siempre les hablé a mis hijos para que ellos también lo amen.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-931b0ab9ab4974016968ad6f36fe86ab">Y como si hiciera falta una prueba de ese amor, el Moncho llama a su hija, que no para de merodear por la escenografía, y le muestra el tatuaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ac978a7345e45ea8c4201ed4d4a85bc">-¿Quién es? -pregunta el padre orgulloso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-243338c9517158a6486d372560d64e69">-Diego Maradona -responde la nena con una vocecita mínima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e575aeca49236c54cb0aad7ee360cfa">-¿Y dónde está?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22ffb70d6332d73d8c30341455b087ed">-Nos cuida desde el cielo con los angelitos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png" alt="" class="wp-image-3225" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10-300x190.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>
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		<title>Cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2025 17:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[#UnDiosHumano]]></category>
		<category><![CDATA[Maravilla Martínez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Disponibilizamos el prólogo de nuestra décima revista dedicada a #UnDiosHumano: Diego.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Daniel Arcucci (<a href="http://x.com/daniarcucci">@daniarcucci</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4d9214a3370d9427d5b7468a6c8a0208">Así como en el ring, donde era capaz de asestar un golpe de nocaut con belleza, con poesía, Sergio <em>Maravilla</em> Martínez supo hacer lo mismo con sus palabras. El efecto, en definitiva, fue el mismo: demoledor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2418dfbdd4a473b11c2ab0205e0071ea">Claro que, antes de llegar a esa frase fantástica y contundente, había construido, como si de una estrategia de pelea se tratara, un clima lo suficientemente revelador acerca de su infancia llena de carencias como para que lo dicho tuviera el efecto deseado. Es decir, que se entendiera el verdadero significado y el verdadero alcance de <em>“</em>cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-814ca21b2b325ee49c0d9488be2b88b7">Esa frase bien podría ser el título de esta antología de historias que hablan de un aspecto de Diego muchas veces menospreciado, a veces tapado por su divinidad futbolística, a veces tapado por sus imperfecciones humanas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64d9a828a5bf5445e088b62a60b43fd5">Tal vez por estar enrolado entre quienes las valoran fue que hace un tiempo, después de celebrar la fecha de su cumpleaños &#8211; porque Diego sigue cumpliendo años &#8211; fue que me sorprendí a mí mismo sentenciando algo sobre él. <strong>“Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista,” solté al aire, en el aire, hasta quedarme sin aire, con un nudo en la garganta.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6c10d0cc29968465e3996ee0baa14c7">Durante años evité juzgarlo. Ni para bien, ni para mal. Ni para absolverlo, ni para condenarlo. El sólo hecho de escribirlo me confirma que no era ni soy quién para hacerlo. Que no hay quien lo sea.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-86963177d1e4f1c5a42569b8ba9b75f3">Siempre traté de entenderlo, que no es lo mismo que justificarlo. Y, por supuesto, después contarlo, con la no siempre lograda misión de explicarlo. Pero aquella vez de no hace tanto tiempo, alguien o algo me impulsó a decir lo que dije. <strong>La preparación para ese golpe, metafóricamente imitando a Maravilla, fue admitir cierto hartazgo ante una máxima demasiadas veces escuchada, no siempre con buena intención y generalmente con poco conocimiento: “A mí dame al Maradona futbolista, pero no al Maradona persona…”</strong>.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8b38882707822bfd5fcbbdec1015f815">Lo dije. Inconsciente primero y consciente después de que lo dicho no quedaría en un simple punto y aparte.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01888da3cb8c79661bd9ece84b859b9d">Lo sostengo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-578af5190af62dec1c6d3d58c2d27b3c">Y a partir de aquí muchos ayudarán a explicar por qué esto es cierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5e3e17720848c6dff0e70fe5c2bac7c">“Tuve pocos encuentros con él. Pero me mostró una generosidad ilimitada. Tengo una deuda de gratitud”, confesó alguna vez el gigante Manu Ginóbili, entronizado, él sí, en una fallida vocería que pretendió enumerar a la constelación de “zurdos célebres de la Argentina” dejando al margen al propio Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bf5342c8cf80faf65092be1c40df121">Messi sí figuraba allí, curiosamente el mismo Messi que alguna vez, ya campeón del mundo, en íntimo diálogo con otro grande como Zidane, declaró: “En la Argentina, todos los chicos queríamos usar la 10 para ser como Diego, aunque nunca lo logramos”. Y Angel Di Maria, también nombrado allí, que en algún momento supo decir: “Me bancó cuando todo el mundo me mataba. Se sentaba en la cama y se quedaba una hora hablando conmigo, preguntando por mi familia. Solo tengo palabras de agradecimiento”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e75b8b48c7149708552987931f5ef69f"><strong>Diego ayudaba. No siempre se supo. Casi nunca se mostró. Pero ayudaba. A muchos. A muchísimos. A tantos que no alcanzan estas páginas para enumerarlos.</strong> A veces, con dinero. Otras, con presencia. Con una palabra. Con una aparición. Con una camiseta firmada que terminaba en una rifa que salvaba un tratamiento médico. Con un llamado que devolvía las ganas de vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7e2e2f022b8553f4a1da1a59f39aa91">Lo vi hacerlo. Lo escuché. Lo supe por otros. Como aquel día en Totoras, un pueblo de Santa Fe, donde un joven futbolista había perdido las piernas en un accidente y Diego se le apareció&nbsp; para jugar un partido en su beneficio. Le dio un abrazo y le dijo: “Mis piernas son tus piernas.”<br>¿Qué más querés?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9acbce0566c19684555667bc7dbb01c4">Jugó también en el humilde poblado de Acerra, en las afueras de Napoli, en medio del barro. Un partido a beneficio de un chico enfermo. Sin permiso del Napoli, porque para ayudar no hay que pedirle permiso a nadie. Muchos años después se reencontró con aquel chico al que había ayudado, como quien vuelve al origen de las cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a25f523640b3527281046f5d985b27df">Pocos como él para entender a los pares. A los del palo. A los que enfrentaron demonios similares a los que él enfrentó, como por ejemplo el Moncho Monzón, en una historia que nos sigue conmoviendo. Cuando más lo necesitaron, allí estuvo Diego. Sin querer que se sepa, sin querer nada a cambio. <strong>Nada de estar al lado de los que ganan, mejor estar al lado de los que están perdiendo.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2677bf78e7d1e09d1468c380b585a0fe">Nadie dio tanta alegría como él. No solo en la cancha. En la vida. En los gestos. En la forma de hablar. En la manera en que representaba una Argentina pura, y por eso imperfecta. Esa zurda hizo creer que era posible ganarle al mundo, aunque el mundo podía aplastar. Hizo sentir invencibles a los rotos, a los vencibles. <em>Il Re degli Ultimi</em>, “El Rey de los últimos», se titula un fantástico libro que narra sus siete años “maravillosos y locos” en Napoli.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97f246bff80693eb4d7000f60364d5d6">Aquellos goles a Inglaterra en México ’86 fueron más que goles. Fueron justicia poética. “¡Los ha humillado!”, como grita emocionado en un balcón, frente a un televisor, el tío del niño protagonista de esa obra de arte llamada <em>Fue la mano de Dios</em>, del genial cineasta napolitano Paolo Sorrentino.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5086fb2736f3e96093c2d58dbaecd1e6">Sí, hizo felices a los más golpeados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-67e92c1119f3b1de650ad1e5394dbdb3"><strong>Diego jugó por todos los Diego que no pudieron. Por los que quedaron en el camino. Por los que eran buenos pero no tuvieron suerte. Por los que no fueron vistos. Por los que fueron olvidados.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d2c1a1a96c1473dbd6c00d705b5989ac">Lo sabía. Lo decía. Y lo vivía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0909dd613b120fc4a2c5186a5e4154da">Charly García, desde otro planeta, escribió: “Espero que estés en el club de los 27 con Kurt Cobain, Brian Jones y gente buena. Invita la casa. No te equivoques con el paraíso”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d9b6ba7c640aa5e9baf480e1e6ac6a3f">Son frases, sí. Pero también son retratos. Retazos de un mismo mosaico: el Diego humano. No el héroe perfecto. El tipo que se equivocó, que sufrió, que peleó. Que nunca se creyó más que nadie, aunque fuera más que todos. Que jamás se olvidó de dónde vino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01e8e78773d164de7677dae8c664fbcf"><strong>No se intenta santificarlo. Qué va. El no querría eso. Se intenta, eso sí, completarlo.</strong> Mostrarlo cuando se arremangaba para jugar en un potrero inundado, cuando se tomaba el tiempo de consolar a un pibe desconocido, cuando sostenía a otro en plena caída. Mostrarlo cuando era uno más. Porque ahí, precisamente ahí, fue cuando fue más grande.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c2d66f0e25effbebcb874f27db36377">Como persona, con sus limitaciones, con sus enfermedades, que nada tienen que ver con la maldad. Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed42706ea4da710d06ca2a019289c895">Porque cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona. No es poco decir; es decir todo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png" alt="" class="wp-image-3218" style="width:502px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-768x512.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8.png 1030w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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