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	<title>Revistas archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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	<title>Revistas archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
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		<title>Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 18:12:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
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		<category><![CDATA[Salud mental]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartió una rehabilitación con #UnDiosHumano... y él le salvó la vida. Una entrevista que emociona hasta las lágrimas, extraída de nuestra décima revista.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/">Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="http://x.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14c4144e14b5d831b93dcf72db57212">Hace 18 años, Mariana Copland debió asumir un cuadro de depresión e internarse en una clínica de rehabilitación. Al poco tiempo de estar ahí, Diego Armando Maradona, acuciado por otras problemáticas, hizo lo mismo y durante un tiempo fueron dos pacientes que abordaron juntos sus recuperaciones. Se hicieron compinches en el medio de un lugar no deseado y Diego, con su altruismo a flor de piel y aún pasando ese mal momento, logró que ella salga de esa situación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c7f04254f54e8d5a5e5966bdaf09a7d"><strong>La Pelota Siempre al 10: </strong>Contanos primero qué era de tu vida en la previa a conocer a Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2728b9778e34f399fb9d5c7efba00cf"><strong>Mariana Copland: </strong>Vengo de una historia bastante compleja. Estuve de novia de los 14 a los 22 con quien fue el novio de mi adolescencia, empecé a laburar y me fui a vivir sola muy pendeja, después conviví con él y finalmente me separo. Estaba viviendo la vida de una mina de 35 y tenía 22. Se me rompió la estructura. Me enteré que tenía depresión, una enfermedad con la que vivís el resto de tu vida, y la Ley de Salud Mental era diferente pero llegaba un punto en el que si eras peligrosa para vos misma te internaban.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-324af747f801f3952f07d0b0da13cf4e"><strong>LPSA10: </strong>¿Vos llegaste antes que él?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19e350be7cb03ebd2473c5b6cae4a940"><strong>MC: </strong>Mucho antes. Y cuando me estabilicé un toque, no me quería mover de ahí. <strong>En ese momento pensás que el mundo es una mierda y decís “adentro está mejor”. </strong>Pero cuando empezás a estar mejor, te empiezan a soltar la piola. Como soy una trastornada y al mismo tiempo muy lectora, se me ocurrió que quería ir a la Feria del Libro. Salimos de ahí con mi mamá, nos fuimos a merendar y vemos el titular en la tele: “Diego Maradona internado”. A mi vieja se le transformó la cara cuando vio que también lo habían internado en la Clínica Avril.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a88950fa7878ff293798a4440840dba1"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo fue ese momento de regresar y saber que estaba Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8d48159839f38176c896cb9b905f632"><strong>MC: </strong>Yo estaba en Narnia. Y esa imagen no me la olvido más. Estaba Diego tomando mate con Verónica. Dentro del Narnia en el que vivía, veo a Maradona, no veo a Diego. Para mí está Maradona y está Diego. Y mirá que yo soy cero cholula, pero fue un montón. Sentí que le tenía que dar la bienvenida porque ese lugar era una mierda. Me acerqué, les di un beso a cada uno, me presenté. Charlamos dos segundos y me fui.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="512" height="341" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png" alt="" class="wp-image-3563" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png 512w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 512px) 100vw, 512px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: elmundo.es</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb140081d0b4f685ba3917c73295f9b8"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo lo tomaste desde ahí?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bd9af658bbc6ce539623198169a619b"><strong>MC: </strong>Fue como si llegara otro internado. Para mí fue completamente natural, las conversaciones eran las que podías tener con cualquier persona.<strong> Cagarte de la risa porque era un tipo muy gracioso, con una rapidez mental para contestar increíble. Ya cagarte de la risa en una situación así es un montón</strong>, pero después siguió el mismo régimen de internación que todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-af2f100e2c6457c9c495b597385ff46f"><strong>LPSA10: </strong>¿No tenía ningún «privilegio»?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8d390c8478e959dad7af85e2d3edd1b"><strong>MC: </strong>Lo único diferente es que con Verónica compartían la habitación. Ella se internó con él. Entonces, lo único que él tenía, que no teníamos todos los demás, es que podía ir a la habitación cuando se le cantaba. Pero no porque fuera Maradona, sino porque estaba internado con Verónica, no podía estar solo. Lo demás era todo igual.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c82840942716591396e82dd0f321b017"><strong>LPSA10: </strong>¿Se hicieron amigos ahí adentro?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8c38870903f46be780007a1bf42b3457"><strong>MC: </strong>Sentí que desde el minuto cero me apañó. Hablábamos mucho, nos cagábamos mucho de la risa, tomábamos mucho mate&#8230; <strong>Él además no había manera de que no te empujara a levantarte si te veía medio para abajo.</strong> Capaz que no te querías mover y él arrancaba “eh vos, dejá de escribir”. Y teníamos además un mismo código. Entonces nos hicimos muy compinches. Horas y horas, la mesa, el mate, yo escribía, dibujaba, ahí empezaron a surgir los apodos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b1ae16ffd85403f254ec8d8aebb8fb4"><strong>LPSA10: </strong>El “Lapicera Veloz».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5322c77c92e1f7ba0cb8d23c41405f8"><strong>MC: </strong>Primero fue Malba [NdeE: por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires]. Lo pienso ahora y digo, “no puede ser tan rápido”. Porque me podría haber dicho cualquier otra pelotudez pero me gritó «Malba». Y el apodo “Lapicera Veloz” se dio un día en que todos estaban jugando al vóley en el patio. Me acuerdo que estaba escribiendo y él gritando “vamos a jugar”. Yo no quería hacer nada. Y ahí me tira “eh, Lapicera Veloz, ¿vos no vas a jugar conmigo? ¿No vas a gritar un gol conmigo?”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b785ae3ba1f18aed3a1211f91d926be0"><strong>LPSA10: </strong>Imposible decirle que no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd653dedf3403ae09ce91c612a0af379"><strong>MC: </strong>¡Obvio! Muchos años después te das cuenta, sobre todo cuando sos madre, ahí hay cosas que se te transforman. El tipo lo hacía sin pensar, era “che, esta piba tiene que mover el orto porque está todo el día sin hacer nada». El tipo era eso, siempre quería sacarte del bajón en el que estabas.<strong> </strong>Y el jodía mucho con «me quiero poner bien». Quizás la procesión va por dentro, pero no vi una persona peligrosa ni extremadamente para abajo, vi una persona normal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="300" height="291" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png" alt="" class="wp-image-3564" style="width:454px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24-50x50.png 50w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4cad141f706315f46ef5a6da20f48b44"><strong>LPSA10: </strong>Y ahí vos le contás tu historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e65d50d64ee90879ed77f536e3c4d63a"><strong>MC: </strong>Un día le hablo de este pibe con el que yo estaba de novia. A los días cae un pedido suyo para visitarme, y él me dice “Ah, pero es un pelotudo”. <strong>Me pide un papel, le digo que se llamaba Nicolás y ahí escribe “Nicolás, sos un pelele”. Y lo firma, me interpela para que se lo dé y cierre esa historia. </strong>No me acuerdo ni de la visita del pibe, pero el papel se lo debo haber dado porque mi vieja guardó esos cuadernos y ahí no está.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d77f21a01a09f5fc28fcfcc8914e6e17"><strong>LPSA10: </strong>¿Cuánto tiempo estuviste vos ahí adentro?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1779efba44b225d9d0cca8e8657f674b">MC: Debo haber estado dos meses y medio. Y cuando salí tuve que hacer 3 meses de hospital de día, que es casi peor. En algún momento hubo un quiebre en mí y fue tomar conciencia de dónde estaba. Pasé a que me agarraran unos ataques insoportables de llanto, de mucha angustia. Cuando a uno le agarra mucha angustia y empieza a llorar, en una situación que la recuerdo muy traumática, me agarran entre dos enfermeros, me llevan abajo y me dan un antipsicótico muy potente, Midax.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6be4f428cb9405debd42fe0be752d77f"><strong>LPSA10: </strong>Terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3525ae99260debd6ce353a0e00d51aee"><strong>MC: </strong>El rígido se te apaga. Cuando vuelvo, al otro día me empiezo a dar cuenta que tenía la mitad del cuerpo paralizada. Voy a mi terapia y el médico que me trataba se levanta hecho una furia y me dice «espérame acá». Cuando vuelve, vuelve ya con un acta firmada por él, me la muestra y me dice «esto que pasó no debería haber pasado, no están autorizados a darte más medicación de la que yo te estoy suministrando”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-905b3d1aae50f7a30518eb6bf5f23c4f"><strong>LPSA10: </strong>¿Diego te vio cómo estabas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7af19e334c5bbd0e49192bacf263a55"><strong>MC: </strong>Sí, y ahí es cuando va a intervenir en lo que hubiera sido una segunda vez así. Habrán pasado cuatro, cinco días más que se da la misma situación. La única diferencia es que en el SUM estaban Diego y Verónica y <strong>cuando vienen a agarrarme los enfermeros, se me pone Diego adelante y les dice: “Con la nena no, no la vas a tocar”. Los enfermeros le decían que había que estabilizarme, pero Diego se puso firme y se les plantó.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-93a3a8755ae90d510b98038b85987f1a"><strong>LPSA10: </strong>Y era difícil plantarse contra él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc5056870cb2cc5d93bcf3aec8986971"><strong>MC: </strong>Se arma una situación tipo batahola, yo estaba en el medio, no paraba de llorar y Diego le dice a uno de los enfermeros que le traiga el teléfono. Ya había pasado el horario de la única llamada por día que teníamos permitida. Diego se cansó. “Tráeme el teléfono, porque yo en dos minutos te prendo fuego todo». No había dudas de que podía hacerlo. Le traen el teléfono, él se daba vuelta y conmigo era una seda. Y Verónica, muy bajito, me decía «quédate tranquila que no le van a ganar, no te van a tocar y punto”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b84f1edc50a4891e052abc4f6daa3431"><strong>LPSA10: </strong>Para ella quizás ya era más normal verlo así, pero a vos seguro te pegó distinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e3e29322a897454e7d4b2fa2b65408a"><strong>MC: </strong>Mi recuerdo es quedarme en el mismo lugar con ella atrás y él agarra el teléfono y me grita “¿cómo es el teléfono de mamá?». Y llama. <strong>«Hola, señora, habla Diego. Diego Maradona”. Le contó que estaba bien pero que le parecía mejor que yo no durmiese ahí. “¿Por qué no la venís a buscar?”, le dijo.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="640" height="427" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png" alt="" class="wp-image-3566" style="width:342px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png 640w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c5a0dc04987631cc713a34acce96ea9"><strong>LPSA10: </strong>Inmenso gesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ff2afed293d04736e406732099db92b"><strong>MC: </strong>Al toque me vinieron a decir que preparara algunas cosas, que hoy no dormía ahí. Mi vieja debe haber llamado luego a la clínica y me vino a buscar. Entonces, a partir de eso iba todo el día ahí y a la noche me iba. Estuvimos así cinco, seis días más hasta que se tenía que desocupar una plaza del hospital y me fui.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d9d687d76b6c9f1f2011aad3d21524f"><strong>LPSA10: </strong>¿Te pudiste despedir de Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b39cc84deae06f5df56db2aab17843b5"><strong>MC: </strong>Cuando abren la plaza para el hospital de día, voy a buscar todas mis cosas y Diego me dice “te traje esto” y me firma el libro <em>Yo soy el Diego</em>. Y además que había pedido que le trajeran una camiseta. Y ahí me acordé de la camiseta que me había regalado mi bisabuelo Daniel en San Luis, la camiseta azul del &#8217;94. Llamé a mi mamá para que me la traiga y él me la firmó: “Para Marianita con mucho amor”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-08a73d10390efdd4e9ec5fd0440cc4f9"><strong>LPSA10: </strong>Recuerdos que quedan para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbe5f110743eeb247f29ddaf7d957f42"><strong>MC: </strong>Antes de irse, él pide hablar con mi mamá y se encierran en una habitación. Mi vieja le había traído un perfume. <strong>Y ahí nos despedimos, con él en la puerta. Yo en ese momento no entendía ni el llanto de mi mamá, ni el agradecimiento, ni el perfume.</strong> Durante muchos años no fue ni una anécdota para mí. Primero, porque salí, me recuperé y andar contando que estuviste internada en un neuropsiquiátrico no era grato o no era algo que tenía asimilado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1309" height="1636" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg" alt="" class="wp-image-3567" style="width:409px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg 1309w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-240x300.jpeg 240w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-819x1024.jpeg 819w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-768x960.jpeg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1229x1536.jpeg 1229w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1024x1280.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1309px) 100vw, 1309px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-268e10d149d95cab867bb402d7d95f7f"><strong>LPSA10: </strong>¿Y cómo decidís contarlo en Twitter ya en 2020?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f693ba39dad21400e9e3f1f7938cf972"><strong>MC: </strong>La historia sigue como la conocemos todos. Toda su vida fue pública y después tuvo un sinfín de internaciones. Y de repente la última, no me preguntés por qué, pero llamo a una amiga y le digo: “che, no va a zafar de ésta”. Ella me dice “pero Maru, es Diego, zafa todas” y yo le insistía. Antes de irme a dormir el 4 de noviembre, en un momento muy lúcido que puedo escribir todo de corrido, cuento eso en Twitter. No lo vio ni mi vieja.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-230daa8d8bbce8fa9c70eedd0cf0fc2a"><strong>LPSA10: </strong>Y a los 20 días fallece.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-00496b9b003abede18aec545e6054a55"><strong>MC: </strong>Estábamos en pandemia. Mi hija tenía clases virtuales y yo laburaba solo por Zoom. Ana en ese momento tenía 9 años y no sabía absolutamente nada de lo que te acabo de contar. Mueve la puerta del balcón donde estaba y me dice: “están diciendo los chicos en el Zoom que se murió Maradona”. Estaba en una reunión y dije que tenía que cortar. En ese momento yo estaba casada y mi marido estaba trabajando dos pisos arriba. <strong>Entré a su oficina y me caí, fue tipo “no puede ser”. Creo que estuve así una semana.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9f8e2fc3df82947db6561e6a1513395e"><strong>LPSA10: </strong>Te tocaba una fibra especial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f7ce56f4aac8174b03646b9287fc3633"><strong>MC: </strong>De ahí salto al 24 de Febrero del 2021, que estábamos en un asado y empiezo a ver un sinfín de notificaciones. Entro a Twitter y veo que Varsky lo había retuiteado, y ahí explotó. Cuando me voy a dormir tenía la casilla de mensajes explotada, no lo podía gestionar. Y un mensaje de Gianinna que no me lo voy a olvidar nunca más: “Estoy llorando. Te agradezco muchísimo que hayas compartido esta parte de mi papá”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bfbb04d264019c9b02bfa9bb6041eea"><strong>LPSA10: </strong>Después llega el encuentro con Dalma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97944387059a45b7fbcd35d99e1b4d08"><strong>MC: </strong>Claro, en el medio me escriben de la producción del programa que tenía Dalma en ese momento en la Metro. Tenían una sección que era como “tu historia con el 10”. Me llama el productor y ahí está la nota con Dalma, terminamos las dos llorando y le pude agradecer. Le dije <strong>“esto me pasó a mí porque tu viejo estaba en un lugar donde no tenía que estar, porque donde tenía que estar era al lado de ustedes”</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-953c270520b3329a3a1053bb42d31689"><strong>LPSA10: </strong>Cerraste el círculo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-adf4a30fe83acfd80e648576d073bd60"><strong>MC: </strong>Un año después yo trabajaba en la revista Oh La La y decidimos hacerle una nota a Dalma. Cuando terminamos, el fotógrafo le comenta que yo soy Lapicera Veloz. Se le inyectan los ojos de lágrimas y me dice: «No te voy a perdonar nunca que no me lo contaras en el minuto cero”. Y me abraza. Al día siguiente le escribo: ”Yo no creo en nada pero, ¿vos sabés que nos conocimos un 24 de febrero y que fue exactamente hace un año que explotó el tuit?”. Su respuesta fue: «Vos no creés en nada, pero este es mi papá”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="894" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg" alt="" class="wp-image-3561" style="width:422px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg 720w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-242x300.jpeg 242w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-edd89e967b7c4f85cee8f2c11c82a42a"><em>Este artículo fue originalmente publicado en nuestra décima revista, dedicada a explorar la parte humana de Diego. Podés conseguirla acá: </em><a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona"><em>https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona</em></a></p>
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		<title>Llamado a D10S</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jun 2025 16:20:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Moncho Monzon]]></category>
		<category><![CDATA[Seleccion Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quizás sea la historia más emocionante de la faceta humana de Diego: su lealtad salvó la vida de un excompañero de Selección. Texto extraído de nuestra décima revista.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Claudio Gómez (<a href="https://x.com/claudio_gmz">@claudio_gmz</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75b7df24c002a3b615430d8be13b8110">El Moncho está entregado. Nunca había llegado tan al borde, nunca como ahora había estado tan convencido de que nada en este mundo tiene sentido. Ni siquiera su vida. Sigue tirado sobre los fríos mosaicos de un local que alguien le prestó para que por lo menos tuviera un techo. Lo único que conserva es una mesa, una silla y un revólver.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ab7766448336de31e5392981a684b17"><strong>Monzón se incorpora, apoya el arma sobre la mesa, rebota contra esas cuatro paredes húmedas.</strong> <strong>Está seguro de que no hay salida, que seguir es inútil. Sólo necesita tener la valentía suficiente como para apretar ese maldito gatillo.</strong> El tobogán de las adicciones está por llegar a su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a30750f35de2340bdaaee33606276d3">Hace un par de años que el Moncho dejó el fútbol. Desde entonces las luces se fueron apagando y las tribunas se acallaron. Dentro de ese túnel de oscuridad y silencio disfruta cuando recuerda sus momentos de gloria: diez años en Independiente, la Libertadores, la Intercontinental, el gol a Rumania en el Mundial 90, la expulsión en la final ante Alemania, la tribuna de la Doble Visera en medio de la barra, esas historias que ya contó cientos de veces.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9c9ab5995263880f9c56771f2885849b">Pero todo eso no existe más. Aquel defensor temperamental, fuerte, que con una mirada imponía temor, quedó en el pasado. En ese momento Pedro Damián Monzón es el más débil de los mortales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b551c381391e5c9c39fd680c4f28642">Pasaron unos meses desde que nació su hija Luz, pero el Moncho no puede viajar a Tucumán para conocerla. No tiene plata ni para comer, pensar en comprar un pasaje en micro es una utopía.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31f4ee95c18d90313db781fc16147bb9">En ese estado de desesperación toma la decisión final. <strong>El revólver, sobre la mesa, es su aliado. Lo mira, lo agarra, lo empuña. Pero no se lo lleva a la sien, apretando bien las muelas. Antes se ilumina: “lo llamo a Diego, y si no viene me mato”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a420f0aed00eb67223667ddb76031c52">Monzón agarra unas monedas, sale a la calle y va hasta el teléfono público de la esquina. Marca el número, que se acuerda de memoria, y lo atiende Maradona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d75ae3ac154e80c71abab34f74ed7d26">-Hola, Diego, soy el Moncho. Necesito hablar con vos, no estoy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4df740af159f2296d19665deacadda7e">-Decime dónde estás, en un rato ando por ahí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94366bc69af2a4319b36619d4c402c41">No hizo falta que le explicara nada. El Diego entendió todo. Su amigo arde en el mismo infierno que él habitó durante tanto tiempo. El Moncho le pasa la dirección y le explica cómo llegar: cruzás el Puente Pueyrredón, agarrás la avenida Belgrano, hacés unas cuadras y doblás en Alsina, es antes de llegar a la cancha de Racing.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cdcbe0131c5c1b5f6006da7874d3e8a">Un par de horas después unos golpes en la persiana sobresaltan al Moncho. Sale para ver quién es. Y ahí está, con un short y las zapatillas desabrochadas, el Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0edfbc429ecc7fe2d429c8084e10d8a8">Monzón lo hace pasar y lo invita a que se siente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c33ace7d4be5fd8887efe7d24ad09715">-Pero hay una silla sola -señala el Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-911675093471035e3d02d1da439cd4f6">-Si, usala.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-819a0d6256811534065817e72285b846">-No, dejá, sentémonos los dos en el piso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-074c9c9b54a69995cfc1fad9fa925909">Estuvieron hablando como dos horas y Monzón no se anima a contarle su intento suicida, pero le enumera sus padecimientos. <strong>El Diego trata de contenerlo, de aconsejarlo, de escucharlo. Le ofrece plata para que pueda viajar a Tucuman y conocer a su hija. Le da un abrazo y se despide.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f5ffd5bfe466fda19c74701ed2aa602">Ese encuentro fue el que corrió el eje del Moncho. Necesitaba un gesto así para reaccionar, para despejar tantos años de oscuridad. Viajó a Tucumán, conoció a su hija y se convenció de que merecía otra vida, sin carencias, sin miserias, sin tóxicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3b7c07a546faf44f82a335273da668d">En enero de 2021 el Moncho Monzón firmó contrato con Independiente para ser ayudante de campo del entrenador Julio César Falcioni. Por eso el Pollo Vignolo lo invita a su programa en ESPN.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-069931398b68335791d43e752c7ce6ec">Monzón entra al estudio junto con Octavia, su octava hija, una niña de cuatro o cinco años. Habían pasado dos meses de la muerte de Maradona y el Moncho muestra un flamante tatuaje que se había hecho en el antebrazo derecho: la cara del Diego, el amigo que veinte años atrás le salvó la vida. <strong>Dice que lo extraña, que lo ama, que no puede entender su ausencia. Se quiebra. Las palabras se le traban en la garganta.</strong> Pero toma aire y sigue.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-182127054b110820a34d627e0e64ebe5">-Siempre les hablé a mis hijos para que ellos también lo amen.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-931b0ab9ab4974016968ad6f36fe86ab">Y como si hiciera falta una prueba de ese amor, el Moncho llama a su hija, que no para de merodear por la escenografía, y le muestra el tatuaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ac978a7345e45ea8c4201ed4d4a85bc">-¿Quién es? -pregunta el padre orgulloso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-243338c9517158a6486d372560d64e69">-Diego Maradona -responde la nena con una vocecita mínima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e575aeca49236c54cb0aad7ee360cfa">-¿Y dónde está?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22ffb70d6332d73d8c30341455b087ed">-Nos cuida desde el cielo con los angelitos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png" alt="" class="wp-image-3225" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10-300x190.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>
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		<title>Cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2025 17:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[#UnDiosHumano]]></category>
		<category><![CDATA[Maravilla Martínez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Disponibilizamos el prólogo de nuestra décima revista dedicada a #UnDiosHumano: Diego.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Daniel Arcucci (<a href="http://x.com/daniarcucci">@daniarcucci</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4d9214a3370d9427d5b7468a6c8a0208">Así como en el ring, donde era capaz de asestar un golpe de nocaut con belleza, con poesía, Sergio <em>Maravilla</em> Martínez supo hacer lo mismo con sus palabras. El efecto, en definitiva, fue el mismo: demoledor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2418dfbdd4a473b11c2ab0205e0071ea">Claro que, antes de llegar a esa frase fantástica y contundente, había construido, como si de una estrategia de pelea se tratara, un clima lo suficientemente revelador acerca de su infancia llena de carencias como para que lo dicho tuviera el efecto deseado. Es decir, que se entendiera el verdadero significado y el verdadero alcance de <em>“</em>cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-814ca21b2b325ee49c0d9488be2b88b7">Esa frase bien podría ser el título de esta antología de historias que hablan de un aspecto de Diego muchas veces menospreciado, a veces tapado por su divinidad futbolística, a veces tapado por sus imperfecciones humanas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64d9a828a5bf5445e088b62a60b43fd5">Tal vez por estar enrolado entre quienes las valoran fue que hace un tiempo, después de celebrar la fecha de su cumpleaños &#8211; porque Diego sigue cumpliendo años &#8211; fue que me sorprendí a mí mismo sentenciando algo sobre él. <strong>“Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista,” solté al aire, en el aire, hasta quedarme sin aire, con un nudo en la garganta.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6c10d0cc29968465e3996ee0baa14c7">Durante años evité juzgarlo. Ni para bien, ni para mal. Ni para absolverlo, ni para condenarlo. El sólo hecho de escribirlo me confirma que no era ni soy quién para hacerlo. Que no hay quien lo sea.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-86963177d1e4f1c5a42569b8ba9b75f3">Siempre traté de entenderlo, que no es lo mismo que justificarlo. Y, por supuesto, después contarlo, con la no siempre lograda misión de explicarlo. Pero aquella vez de no hace tanto tiempo, alguien o algo me impulsó a decir lo que dije. <strong>La preparación para ese golpe, metafóricamente imitando a Maravilla, fue admitir cierto hartazgo ante una máxima demasiadas veces escuchada, no siempre con buena intención y generalmente con poco conocimiento: “A mí dame al Maradona futbolista, pero no al Maradona persona…”</strong>.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8b38882707822bfd5fcbbdec1015f815">Lo dije. Inconsciente primero y consciente después de que lo dicho no quedaría en un simple punto y aparte.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01888da3cb8c79661bd9ece84b859b9d">Lo sostengo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-578af5190af62dec1c6d3d58c2d27b3c">Y a partir de aquí muchos ayudarán a explicar por qué esto es cierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5e3e17720848c6dff0e70fe5c2bac7c">“Tuve pocos encuentros con él. Pero me mostró una generosidad ilimitada. Tengo una deuda de gratitud”, confesó alguna vez el gigante Manu Ginóbili, entronizado, él sí, en una fallida vocería que pretendió enumerar a la constelación de “zurdos célebres de la Argentina” dejando al margen al propio Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bf5342c8cf80faf65092be1c40df121">Messi sí figuraba allí, curiosamente el mismo Messi que alguna vez, ya campeón del mundo, en íntimo diálogo con otro grande como Zidane, declaró: “En la Argentina, todos los chicos queríamos usar la 10 para ser como Diego, aunque nunca lo logramos”. Y Angel Di Maria, también nombrado allí, que en algún momento supo decir: “Me bancó cuando todo el mundo me mataba. Se sentaba en la cama y se quedaba una hora hablando conmigo, preguntando por mi familia. Solo tengo palabras de agradecimiento”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e75b8b48c7149708552987931f5ef69f"><strong>Diego ayudaba. No siempre se supo. Casi nunca se mostró. Pero ayudaba. A muchos. A muchísimos. A tantos que no alcanzan estas páginas para enumerarlos.</strong> A veces, con dinero. Otras, con presencia. Con una palabra. Con una aparición. Con una camiseta firmada que terminaba en una rifa que salvaba un tratamiento médico. Con un llamado que devolvía las ganas de vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7e2e2f022b8553f4a1da1a59f39aa91">Lo vi hacerlo. Lo escuché. Lo supe por otros. Como aquel día en Totoras, un pueblo de Santa Fe, donde un joven futbolista había perdido las piernas en un accidente y Diego se le apareció&nbsp; para jugar un partido en su beneficio. Le dio un abrazo y le dijo: “Mis piernas son tus piernas.”<br>¿Qué más querés?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9acbce0566c19684555667bc7dbb01c4">Jugó también en el humilde poblado de Acerra, en las afueras de Napoli, en medio del barro. Un partido a beneficio de un chico enfermo. Sin permiso del Napoli, porque para ayudar no hay que pedirle permiso a nadie. Muchos años después se reencontró con aquel chico al que había ayudado, como quien vuelve al origen de las cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a25f523640b3527281046f5d985b27df">Pocos como él para entender a los pares. A los del palo. A los que enfrentaron demonios similares a los que él enfrentó, como por ejemplo el Moncho Monzón, en una historia que nos sigue conmoviendo. Cuando más lo necesitaron, allí estuvo Diego. Sin querer que se sepa, sin querer nada a cambio. <strong>Nada de estar al lado de los que ganan, mejor estar al lado de los que están perdiendo.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2677bf78e7d1e09d1468c380b585a0fe">Nadie dio tanta alegría como él. No solo en la cancha. En la vida. En los gestos. En la forma de hablar. En la manera en que representaba una Argentina pura, y por eso imperfecta. Esa zurda hizo creer que era posible ganarle al mundo, aunque el mundo podía aplastar. Hizo sentir invencibles a los rotos, a los vencibles. <em>Il Re degli Ultimi</em>, “El Rey de los últimos», se titula un fantástico libro que narra sus siete años “maravillosos y locos” en Napoli.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97f246bff80693eb4d7000f60364d5d6">Aquellos goles a Inglaterra en México ’86 fueron más que goles. Fueron justicia poética. “¡Los ha humillado!”, como grita emocionado en un balcón, frente a un televisor, el tío del niño protagonista de esa obra de arte llamada <em>Fue la mano de Dios</em>, del genial cineasta napolitano Paolo Sorrentino.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5086fb2736f3e96093c2d58dbaecd1e6">Sí, hizo felices a los más golpeados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-67e92c1119f3b1de650ad1e5394dbdb3"><strong>Diego jugó por todos los Diego que no pudieron. Por los que quedaron en el camino. Por los que eran buenos pero no tuvieron suerte. Por los que no fueron vistos. Por los que fueron olvidados.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d2c1a1a96c1473dbd6c00d705b5989ac">Lo sabía. Lo decía. Y lo vivía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0909dd613b120fc4a2c5186a5e4154da">Charly García, desde otro planeta, escribió: “Espero que estés en el club de los 27 con Kurt Cobain, Brian Jones y gente buena. Invita la casa. No te equivoques con el paraíso”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d9b6ba7c640aa5e9baf480e1e6ac6a3f">Son frases, sí. Pero también son retratos. Retazos de un mismo mosaico: el Diego humano. No el héroe perfecto. El tipo que se equivocó, que sufrió, que peleó. Que nunca se creyó más que nadie, aunque fuera más que todos. Que jamás se olvidó de dónde vino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01e8e78773d164de7677dae8c664fbcf"><strong>No se intenta santificarlo. Qué va. El no querría eso. Se intenta, eso sí, completarlo.</strong> Mostrarlo cuando se arremangaba para jugar en un potrero inundado, cuando se tomaba el tiempo de consolar a un pibe desconocido, cuando sostenía a otro en plena caída. Mostrarlo cuando era uno más. Porque ahí, precisamente ahí, fue cuando fue más grande.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c2d66f0e25effbebcb874f27db36377">Como persona, con sus limitaciones, con sus enfermedades, que nada tienen que ver con la maldad. Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed42706ea4da710d06ca2a019289c895">Porque cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona. No es poco decir; es decir todo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png" alt="" class="wp-image-3218" style="width:502px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-768x512.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8.png 1030w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>Se llama Lionel Scaloni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 May 2025 02:56:08 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar 2022]]></category>
		<category><![CDATA[Scaloneta]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Disponibilizamos el prólogo de nuestra quinta revista en papel, dedicada al hombre que guió a la Scaloneta hacia el campeonato del mundo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/revistas/se-llama-lionel-scaloni/">Se llama Lionel Scaloni</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Alejandro Wall (<a href="https://x.com/alejwall?lang=es">@alejwall</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f3030c9156039c6c113377d465593b6">A Lionel Scaloni nunca le gustó que le hablaran de <em>Scaloneta</em>. Lo dijo muchas veces. El agregado del sufijo «neta» al apellido del entrenador fue un recurso utilizado para otros equipos pero con ninguno tuvo tanta eficacia como con su Selección Argentina. Terminó campeón del mundo. El neologismo se constituyó en la idea de un equipo y también en un meme. La selección pasó a ser La Scaloneta, de Twitter a la eternidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d3b6bd2ac2d484cb064c5f156fc5587">Un rastreo histórico ubica al usuario @la_leandreta como el primero en utilizarlo, el 29 de julio de 2018. “En 20 minutos arranca la Scaloneta (?)”, escribió un rato antes de que la Sub 20 de Scaloni debutara en el torneo de L’Alcudia contra Venezuela. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b4afb1cdc117004f5dbe26a52ed0def"><strong>Todavía estábamos en el terreno de la ironía.</strong> Pero @giancarlol__ lo usó para el primer amistoso de la selección mayor&nbsp; en septiembre de 2018: “Ya saqué boleto para el tren de la Scaloneta, va directo a Qatar, subase el que quiera hay lugar”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b7d5d6ff65c055ff1dfe6994ace2a55">Unas horas antes de partir a Qatar, durante una nota breve con la televisión en el aeropuerto de Ezeiza, Scaloni se lo aclaró a un hincha y lo repitió después: «Me dicen Scaloneta pero yo soy Scaloni». Por fuera de la defensa de un apellido, el de su padre, también está el peligro de la caricaturización. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3abb6ee1661d48f14fec4e92f5603ee">Lejos de la solemnidad -el término es divertido, muy simpático, apenas un juego- <strong>quizá el apodo no sea justo con la seriedad de un equipo que merece ser llamado por su nombre y apellido, la selección nacional, y tampoco con la idea colectiva que Scaloni edificó junto a sus compañeros Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala.</strong>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-996026a731e86b669ce7b69d6f490cf0">Es la época del meme, el sticker de WhatsApp, el scrolleo en Twitter y la circulación interminable de videos de Tik Tok. Casi todo apenas dura las veinticuatro horas de una historia en Instagram. Pero en la era de la televisión y las revistas, otros técnicos campeones del mundo también tuvieron su seña para la caricatura. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-142601b9e13c75a1fbc6a763928fdcb3">El humorista Mario Sapag imitaba a César Luis Menotti fumando varios cigarrillos a la vez. «Pernía es triste, Olguín es alegre», repetía el personaje. A Carlos Salvador Bilardo se lo dibujaba con una nariz exuberante. «Es el equipo del Narigón», se cantaba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b48ab40172497ba08347ad74a0b62667">Scaloni demostró estar por encima de toda esa intensidad. La de la crítica y también la de la adoración, los estadíos por los que pasó desde su inicio hasta hoy. No devolvió golpes, no dio respuestas grandilocuentes, tampoco clavó puñales. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46517b26fbd389a06172eec58bf56d53"><strong>Pasó todo por el tamiz de la paciencia. Los palos en la derrota siempre son exagerados y los elogios en la victoria nunca son para siempre.</strong> ¿Existiría esta revista dedicada a Scaloni si Dibu Martínez no hubiera tapado con un botín la pelota de Kolo Muani? Yo creo que sí, pero siempre es una pregunta para hacernos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-76c1809c730152646a26170a0521b1cb">Y en este punto también hay que intentar una comprensión de contexto. El de 2018, post Mundial de Rusia. Scaloni no tenía antecedentes como entrenador cuando se hizo cargo de la selección, que siempre requirió de técnicos con experiencia probada. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cfabe77771ebdda2c4f9c71bc86fd883">Venía, además, de ser parte del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli. Su designación fue primero provisoria y en el mientras tanto se buscaron otros técnicos. Sacar de la caja a las críticas de 2018 para ubicarlas en 2023 es, como mínimo, injusto. Lo que se haya dicho -de buena fe- en ese tiempo es discutible y hasta válido. Los meses pasaron y el trabajo también.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f542e07bc00b3d1516cde8de7223b469">Quizá habría que marcar un punto, <strong>la Copa América 2019, que no se ganó pero que expuso una idea de trabajo y un equipo.</strong> Ahí están los nombres iniciáticos que dos años después tocarían el cielo en el estadio Maracaná y llegarían al paraíso en el Lusail. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5bb49b89fbc6d7dc269181d786c88d30">Ya para ese momento Scaloni había demostrado que estaba a la altura. Ya no valía agitar su falta de experiencia. De ahí en adelante es otra cosa, las críticas pueden leerse de otra manera. El póster de Qatar 2022 comenzó a dibujarse en esa (primera) estadía brasileña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33eacfc8100804324790323b69f00797">La Pelota Siempre Al 10 también tiene una idea colectiva que muestra en estas páginas. Esa idea dice que el deporte es una herramienta para contar historias. Acá se cuentan historias alrededor de un nombre, el de Lionel Scaloni. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc10e71c68b825e1206d489bb448bc67"><strong>También habrá Scaloneta. Porque a su vez La Scaloneta -que se dice con cariño y cercanía- llevó a la selección a la escala de club, que en el fútbol es más intensa. </strong>Si a los hinchas les piden una preferencia entre la victoria de su club y la de la selección, elegirán (casi) siempre a su club. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a57a03af53ff7ea0acd82ea22d6a5dd5">Esta selección no cambió las preferencias pero generó pulso de hinchada: su vínculo con el país futbolero fue como si jugara semana a semana. Y eso se debe a su fútbol, a la idea de un hombre que sabe -que dice- que el fútbol es de los jugadores. Su nombre es Lionel Scaloni.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="878" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-878x1024.png" alt="" class="wp-image-3052" style="width:352px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-878x1024.png 878w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-257x300.png 257w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-768x896.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-1316x1536.png 1316w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37-1024x1195.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/03/image-37.png 1755w" sizes="auto, (max-width: 878px) 100vw, 878px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dc148c13953f995b3d6decdafe8ad5ce"><strong><em>Este texto fue originalmente publicado en nuestra quinta revista en papel. Podés conseguirla acá: <a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n5-lionel-scaloni/">https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n5-lionel-scaloni/</a></em></strong></p>
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		<title>Concurso de cuentos: «Mejor persona que jugador»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 17:12:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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		<category><![CDATA[Concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura deportiva]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si tenés ganas de escribir y la figura de Diego te toca una fibra distinta, ¡esta es tu oportunidad!</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-95283944fc47bc2dad0c6d38969cafd3">Desde La Pelota Siempre Al 10 asumimos para nuestra décima revista en papel el desafío de retratar la parte humana de Diego Maradona, ese D10S imperfecto que no contento con su legado futbolístico, regó toda su historia de diferentes ejemplos de solidaridad desinteresada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3908c33780fd150b2a44d7031d7eb13">Y justamente no hay nada más solidario que abrir el juego, incorporar voces nuevas, dar oportunidades. Por eso para esta edición entendimos que lo mejor era dejar un apartado, el ficcional, reservado para el pueblo maradoniano. Para eso sirve este concurso del que todos pueden participar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-df0dd9d1e09813e884085e6c753766a4">Un jurado de primera clase va a leer todos los cuentos que lleguen&#8230; ¡y el mejor será publicado en nuestra revista! Además, otros dos relatos serán publicados en esta misma página web y difundido por nuestras redes sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f900c749657d4a313986ae3ac08b24b"><strong>Recordemos a la persona, traigámoslo lo más cerca posible. A eso queremos que apunten todos los relatos ficcionales que vayamos a recibir.</strong> Que aparezca ese que decía presente para apoyar a los que más lo necesitaban. Ese que estaba atento a todos los detalles. Ese capaz de recordar a cada persona que vio a lo largo de sus infinitas vidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9e7bf3334deb4b8c43f29318dde77671">Para evaluar todo eso, como ya dijimos, convocamos un jurado de notables. Tres periodistas grossos en serio:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e2ed8fcbee6d19857adec40ebad0767e"><strong>Ariel Scher</strong>, profesor en DeporTea que trabaja en AM 750 y escribió numerosos libros de altísima calidad (entre ellos, una compilación de cuentos titulada «Todo mientras Diego»).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-832a5469e0931cb8eb109573d01da12d"><strong>Alejandro Duchini</strong>, redactor en Página 12, LaAgendaBA y Revista Acción, entre otros. Es autor de «Mi Diego, crónica sentimental de una gambeta que desafió al mundo».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82130ccedcde13fe139386e1436b1025"><strong>Viviana Vila</strong>, profesora en la Universidad Nacional de La Plata, comentarista pionera con más de 30 años de experiencia entre radio y TV. Hoy la podés escuchar en Relatores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a8a88396148ecd1b679678e6bbf2d80d">Ahora sí, después de todo este preámbulo, tenemos que pasar a cuestiones más técnicas. El cuento debe ser enviado a <strong>lapelotasiemprealdiego@gmail.com</strong> y la hora límite son las 23:59 del miércoles 30 de abril. Si el tuyo es elegido &#8211; tanto para la revista como para la web -, te lo comunicaremos al mismo mail por el que fue enviado tu relato.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc01b696319d40e3c2eca7f5b8f8ab10">En cuanto a la extensión, pedimos un mínimo de 3000 y un máximo de 6000 caracteres (con espacios). Debe estar firmado con seudónimo para garantizar la imparcialidad del jurado a la hora de leerlo, y tampoco puede faltar un título que invite a la lectura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13f8b7370315dcd463ccd18cda7de860">Para lo relativo al formato, pedimos que sea entregado en Word, A4, fuente Arial, tamaño 12 interlineado simple. El cuento debe ser inédito, y la participación también sirve como declaración jurada de que el texto enviado es de tu autoría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d48e945296908b84235023600a9d7ca9">Sacando lo anteriormente explicado, no hay restricciones de edad ni lugar de residencia. Consideramos que cuanto más diversidad haya entre los participantes, más se enriquecerá el concurso. Aún así, podés enviarnos todas las consultas que tengas a lapelotasiemprealdiego@gmail.com o a <a href="https://t.co/jPvHhyKOi5">las redes sociales de La Pelota Siempre Al 10</a>.</p>
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		<title>Para siempre en Estancia Chica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jan 2025 16:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Historias Mínimas]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Barros Schelotto]]></category>
		<category><![CDATA[Beto Márcico]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasia La Plata]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué significa la figura de Griguol para Gimnasia? ¿Por qué aún hoy se lo recuerda con cariño y admiración en La Plata?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Piru Ferreyra (<a href="https://x.com/Piru_Ferreyra">@Piru_Ferreyra</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-77dc0ba3f166aa81d276bf412cde0dbc">“Cuando llegué a primera división el Viejo me tuvo un año sentado en el banco, en ese tiempo aprendí muchas cosas y cuando me tocó jugar no salí más”, contó Chirola Romero en conferencia de prensa a casi 30 años de su debut de la mano de Carlos Timoteo Griguol. Tanto tiempo en los calendarios, tan poco para la academia de fútbol tripera que con vaivenes temporales nunca dejó de latir en el corazón de Estancia Chica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d22eff9390aefaef855cf478027bfda6">Si visitás el predio en Abasto, el Bosque en 60 y 118, el Bosquecito y hasta el Polideportivo, alguna referencia manifiesta o latente al último docente del fútbol argentino te vas a encontrar. <strong>Es que el Viejo dejó una marca imborrable en el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata. O más que marca, una huella en el camino para quien le toque hacer respetar los valores inculcados allá por los años noventa.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ef0d8ee967e12daac8286f61e183db7e">Como en los cuentos fantásticos, la historia de Gimnasia y Timoteo tiene elementos inexplicables que crean una ruptura con la realidad dejando de lado a las leyes físicas y convencionales.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-697db84687e29ce1929376bd093097b2">Casi siempre en los relatos del género literario en cuestión se produce un evento extraordinario y no se sabe con certeza si lo que está pasando es real o no. El Clausura 95 fue el clímax de una historia que no escribió Horacio Quiroga ni Edgar Allan Poe, sino el cordobés meticuloso de Las Palmas. O el Lechuza, como le decían en su pueblo, por mirar fijo, penetrante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4644d10b49554b8f3d1cf3443b2677ec">Cuando se acaricia la gloria cambian para siempre las expectativas y los deseos. Timo empezó a escribir su historia en Gimnasia entre los años 94 y 95 sin refuerzos (cualquier similitud con la actualidad es pura coincidencia). Fue cuando le tocó hacerse cargo de un Lobo de capa caída ubicado en la decimosexta posición de la tabla, golpeado anímica y futbolísticamente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-db689545caca2e691274c7dff8453808">A la base integrada por Enzo Noce; Sanguinetti, Morant, Ortíz y Dopazo; Gustavo Barros Schelotto, el Chaucha Bianco, Lucio Alonso y el Yagui Fernández; Guillermo y Lagorio la cargó de suficiente <strong>sentido de pertenencia y amor por la labor, pero sobre todo por el escudo. Le sacó jugo a lo que le tocó. La metamorfosis resultó inimaginable.</strong>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48e6b17aa717c79836c568f909a498f1">Ni el más optimista hincha de Gimnasia soñó con pelear el campeonato tan rápido, con tanta chapa. Empero, a fuerza de resultados se atrevió a soñar y a entender y a creer que todo es posible.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-450b057953d68865e7c3fd72234da73c">¡Se veían almas triperas por todo el país! El equipo del 95 era toda una sensación, uno de los protagonistas y candidatos a ganar y campeonar. Gimnasia desplegó una excelente campaña con 12 triunfos, 5 empates y solo 2 derrotas, manteniéndose invicto desde la fecha 6 hasta la 18. Los triperos de Timoteo contagiaban y transmitían ilusión a la hinchada que llevó adelante las movilizaciones más grandes del fútbol argentino y las más importantes y memorables de la historia del club.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f367f02d5b773281496cd390c5d1976f">A la ciudad de Rosario acompañaron 20.000 hinchas, una cantidad mayor fue a Caballito. Cerca de 10.000 personas aullaron en la popular de Figueroa Alcorta del Monumental. Allí hubo otros elementos fantásticos: alteraciones del tiempo o del espacio, portales a dimensiones paralelas, intromisión del sueño en la realidad, entusiasmo devenido en alucinación. Algarabía para alejarse de la angustia que genera la finitud de la existencia humana y la que motiva al hombre a preguntarse por el sentido de la vida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f8a4e7e86612051098a57a5c51f5eece">Angustia que el propio Griguol consideraba que manifestaba o sufría el jugador de fútbol antes de cada partido. “Golpeándolo un poco le sacás esa angustia y se suelta más rápido”, fue la confesión en una entrevista al diario La Nación, por el año 1998.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7949fa140c7d7fce0033fa4937f1007"><strong>El ritual era darle una palmada en el pecho a cada futbolista antes de salir al campo de juego como última puntada de un trabajo meticuloso que apuntó al buen fútbol y a los buenos modales. Práctica que día tras día inculcó a sus dirigidos en las canchas del predio que hoy ostenta un campus de alto rendimiento con su nombre.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc8c7b2dbecc2fc11d96bb8a5008b8ac">En un acontecimiento de ciencia ficción, fuera de libreto o simplemente inesperado, Gimnasia quedó segundo detrás de San Lorenzo de Almagro que aprovechó un traspié del equipo del Viejo en el último partido, le ganó a Rosario Central y se adjudicó el mítico Clausura 95.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-de9d957ebbf58dd9a6cb08d227c39c18">Al recordar aquellos pasajes de la historia gimnasista se eriza la piel, transpiran las manos y el corazón se acelera. Por el magnetismo entre la gente y el equipo, por la explosión popular, porque se volvió a creer, y porque la ilusión se hizo trizas. Porque lo fantástico se volvió dramático ese frío 25 de junio de 1995.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c25decd3ef8baa98e01f6a818116da85">Aquel torneo constituye hoy mucho más que un recuerdo deportivo, cala en lo más profundo de la identidad tripera porque representa la artesanía del Maestro cordobés y la antesala de lo que sería una época dorada tripera en el 96 con el Beto Márcico como figura consagrada y los mellizos Barros Schelotto. La historia es conocida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-105c084276871c3812d477eb1fd0af18"><strong>El Viejo está presente en sus aprendices directos, en los y las gimnasistas, y en los espacios que hoy habitan sus valores. Un cartel con su imagen vive en Estancia Chica junto al mensaje: “Donde los sueños se cumplen”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-437746aac8c532a6dc8ffed7500039e6">Porque no solo intervenía en pulir la visión de juego del zaguero o en ajustar la técnica del enganche, sino que se interesaba por conocer si sus jugadores vivían en familia, si estaban en pareja, si estudiaban y si cuidaban el dinero. Ahí, en la profundidad de Abasto. Ahí, en el golpe que cada tripero y cada tripera se da en el pecho cada tanto para soltar más rápido la angustia.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXe-k0ku8nGrAYT_pT3ZBtXsEMoyQsVTvJAxTNCPjWjAYgRipXmnSzZnxl26sP8fcPUv_yoxTnhaSOPBIYeYhFUKK9cP8ubYtw5e3JevFqHVSdkSfCQ_TCTmLVNBJym2Hs8dND8uU2kH2aqVHrd3MRd5woY?key=qJ9MIPuZA_BNmzjMUgm55A" alt="" style="width:538px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8e94479af532f0afe6e2a9859b0a088">El legado de Carlos Griguol es incalculable para un club que camina tras sus pasos y para muchos laburantes que siguen su ejemplo. Actualmente el 90% de los integrantes del plantel surgieron de las divisiones inferiores de Gimnasia. Todos tienen el ADN griguolista. Gimnasia también es portador del gen.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0e16faa6415dee677d1a88433ce4191f">De hecho, hay quienes aseguran escuchar por las noches abastenses el motor del tractor que Timo consiguió para cortar el pasto. Otros dicen que, si tomás la calle 208 para llegar al predio se escucha, a la par del sonido de los teros, un cantar de tonada cordobesa. Una marca registrada. También aseguran que al amanecer se lo ve al Viejo correr como un desquiciado dando decenas de vueltas a la cancha N°2.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8f0582189897c9ffefa878cdc8058c6">Estancia Chica fue (es) su lugar en el mundo. Allí donde los sueños se siembran, se crían, se cosechan y se cumplen. Como los de tantos pibes. De La Plata y del interior del país. Como él. Como muchos otros que encontraron en el fútbol una manera de encarar la vida, y que esa filosofía supieron aplicarla al deporte.<strong> “Lo más lindo de dirigir es enseñarles a los chicos. No sólo cómo pararse en una cancha, sino enseñarles cosas de la vida”, declaró en alguna oportunidad. Esas enseñanzas son el estandarte que te atraviesa el alma una vez que ingresás al mundo tripero.&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc376149bfa8f374e7d2781f4ec2bf05">Hoy, cientos de pibes chicos y no tanto se llaman Timoteo, a otros no les falta llevar su nombre para evidenciar llevar su marca. Un verdadero hacedor de personas. Un sabio. Un adelantado. El Maestro.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfffe15616ca258dda8be768c375107e">Así que ya sabés, al Lechuza de Las Palmas lo encontrás en Estancia Chica.&nbsp;Por nuestra gloria y la de todo el fútbol.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXdgjrTXWiWjuemXEJmLNvSjhIVCKbPZnOkNyd5Qn1y597jStvySF_3TI5ygUAatKQ8cMa4F7B7vFXaJYshxeouXwHwLeBP39x5qnxdkEon6aP3eH3g77OjIf5Big2qiJCQoMA0XYfCGk0-jD-KKsiZtXyI?key=qJ9MIPuZA_BNmzjMUgm55A" alt="" style="width:490px;height:auto"/></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b26587e820c2d39fabc41647fedc633f"><em><span><b>Este texto fue originalmente publicado en nuestra cuarta revista, dedicada enteramente a la figura de Griguol. Podés conseguirla acá: </b></span><strong><a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n4-carlos-timoteo-griguol/">https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n4-carlos-timoteo-griguol/</a> </strong></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/revistas/para-siempre-en-estancia-chica/">Para siempre en Estancia Chica</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
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		<title>Banini, todocampista dentro y fuera de la cancha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 17:29:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Banini]]></category>
		<category><![CDATA[Estefanía Banini]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Femenino]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión sobre la figura de Estefanía Banini y su rol como referente. Texto incluido en nuestra novena revista.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Macarena Jorge Caamaño (<a href="https://x.com/macajorgec">@macajorgec</a>)</strong></p>



<p>En el parque hay una nena que juega a la pelota con su papá. No tiene más de 5 años y la redonda es más grande que ella. La acomoda, toma carrera, levanta la vista, exhala y patea entre los dos palos del arco, que son un termo y una botella de agua. El arquero rival, su papá, no llega a atajarla y es gol. Lo festeja con el puño apretado, su corazón da saltitos al igual que ella mientras va a buscar la pelota para sacar del medio.&nbsp;</p>



<p>Miro la escena sin extrañeza, porque me veo a mí y a mi viejo a esa edad, porque en casa el fútbol siempre fue un integrante más de la familia. Con la diferencia de que yo no sabía que existían mujeres que lo hacían en una cancha, con arcos de verdad, con palos que no eran botellas de agua. Y, paradójicamente, en esa época, la selección femenina de Estados Unidos conquistaba su segunda Copa del Mundo tras ganarle la final a China ante más de 90.000 personas.<br><br>Mi primer póster de una futbolista en mi pared fue Estefanía Banini a mis casi 30 años de edad. <strong>Su existencia en el fútbol femenino de Argentina fue la reparación histórica para todas las que formamos parte de una generación que creció sin ídolas</strong>, y es el nuevo mundo posible para las más chicas.&nbsp;</p>



<p>Quienes vivimos el fútbol desde que tenemos dientes de leche no tuvimos la concepción de que podía existir una mujer jugando al fútbol profesionalmente. Banini, para mí, para muchas, irrumpió, entre gambetas y otros lujos, en una sociedad atrasada para contarnos una nueva historia del deporte más lindo del mundo.</p>



<p>Es la primera ídola y la última 10 del fútbol femenino argentino. Diferencial dentro y fuera de la cancha. Ambidiestra en la adversidad, juega de todocampista y abarca todos los frentes. Una referente maltratada por su selección nacional y requerida por extranjeros. Césped que pisó, césped en el que brilló. Copas, goles, reconocimientos, premios y respeto de compañeros y rivales.&nbsp;</p>



<p>Su talento y presencia con la pelota en pie o fuera de la línea de cal <strong>hizo temblar las estructuras de un sistema que invisibilizó durante casi 100 años a las mujeres que jugaban al fútbol</strong>. Cuando Banini era galardonada por distintos motivos, la Selección Argentina miraba forzadamente para otro lado, y las listas de convocadas llegaban sin el nombre de la mejor de las nuestras.</p>



<p>Las decisiones que desencadenaron en el retiro temprano y obligado de Estefanía Banini, después del Mundial de Oceanía en el 2023, fueron siempre extrafutbolísticas. Con el escaso periodismo hegemónico carente de crítica, y con comunicadores independientes ignorados, la ausencia de Banini en Argentina fue y será una completa vergüenza.&nbsp;</p>



<p>Y dirán “Pero si Banini volvió a ser convocada para el último Mundial”. Sí, después de tres años, sin la cinta de capitana, sin la 10 en la espalda, sin el apoyo de sus propias compañeras de selección, con un clima hostil con los dueños del circo y la cancha desnivelada en su contra. Pero su deseo de vestir la camiseta más linda de todas fue el motor que nunca la abandonó.</p>



<p>Cuando todas las personas involucradas que estuvieron a favor de la ausencia de Estefanía Banini en Argentina, desde autoridades y entrenadores, a compañeras de Selección y periodistas, todos los pasos que la disciplina dio en estos años, retrocedieron en un segundo. No sólo por Banini, sino también por las antecesoras, que tuvieron que colgar los botines por el mismo destrato de años anteriores.</p>



<p>Las últimas referentes del fútbol femenino nacional también juegan de mártires. Deportistas profesionales y atletas de alto rendimiento marginadas por levantar la voz ante lo bochornoso que son las estructuras del fútbol jugado por mujeres, maquilladas con la palabra “proceso”. Porque <strong>siempre será más fácil deshacerse de lo molesto que solucionar lo denunciado</strong>. Y Banini, con una vitrina repleta de títulos y distinciones, no fue la excepción.</p>



<p>Somos la generación que crecimos sin referentes del fútbol femenino, pero también la generación que observa cómo arruinan -por cuestiones extrafutbolísticas- camadas de históricas y talentosas. Ella demostró que, por más arreglado que esté un partido, es imposible ocultar las gambetas.</p>



<p>El futuro de las próximas referentes se vislumbra en un camino sinuoso e incierto porque parecería que nadie tomó nota de lo que no había que hacer. Pero para quienes abrazamos la redonda bien cerquita del corazón, y creemos fervientemente en esta disciplina, aunque se la hayan borrado de la espalda, la 10 será siempre de Estefanía Banini.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por la magia, el talento, la lucha, el ejemplo, el orgullo por nuestros colores y la resistencia. Resistir en épocas de indiferencias que tratan de opacar el brillo de los otros es como ganar un partido en el último minuto del tiempo añadido.</p>



<p>&nbsp;“Cumple sus sueños quien resiste” reza la bandera que acompaña a Argentina desde el Mundial de Francia 2019. Ella no sólo cumplió sus sueños, sino que le cumplió otros tantos a miles de nenas -y no tan nenas- que crecieron pensando que el fútbol era sólo para varones. <strong>La mendocina construyó otro mundo posible para quienes no concebimos la vida sin una pelota.</strong></p>



<p>Estefanía Banini, nuestra 10, es el estandarte de las luchas silenciosas de tantas compañeras que quedaron en el camino por situaciones similares. Por aquellas que patean una pelota desde que millones de inmigrantes bajaban de los barcos al puerto soñando una mejor vida.<br><br>“Seamos las referentes que necesitamos mientras crecíamos”, leí en una pared.</p>



<p>Resistió, soñó y cumplió. Estefi es el legado vivo que cumple los sueños postergados de tantas que soñaron salir del parque y meter goles en una cancha de verdad.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="721" height="720" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/unnamed-5.png" alt="" class="wp-image-2821" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/unnamed-5.png 721w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/unnamed-5-300x300.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/unnamed-5-150x150.png 150w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/unnamed-5-50x50.png 50w" sizes="auto, (max-width: 721px) 100vw, 721px" /></figure>



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<p><strong><em>ESTE TEXTO LO PODÉS ENCONTRAR EN NUESTRA REVISTA Nº9. LA MISMA LA PODES CONSEGUIR POR AQUÍ: <a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n9-estefania-banini/">https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n9-estefania-banini/</a></em></strong></p>



<p></p>
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		<title>De procesos y Proceso: Menotti en tiempos de dictadura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Dec 2024 16:53:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Cantilo]]></category>
		<category><![CDATA[José María Muñoz]]></category>
		<category><![CDATA[Menotti]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué hizo y no hizo el Flaco en esos tiempos turbulentos? ¿Cómo cambiaron sus planes a partir del golpe de Estado?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Matías Bauso (<a href="https://x.com/matiasbauso">@matiasbauso</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c1f7a79650febc923b9f416a6562b0b">Alguna vez quisiera escribir una obra de teatro que transcurriera el 24 de marzo de 1976 en Polonia. La escenografía sería la habitación de un viejo hotel que conoció mejores épocas, las cortinas pesadas, tonos grises, mobiliario soviético.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc457b991c732640006b2ba1f6b12ed2">Podría empezar con un hombre alto y joven durmiendo en una cama. Está muy abrigado, un sweater arriba del pijama grueso y varias frazadas. Se adivina el frío. De madrugada lo despiertan pasos en los pasillos, algún portazo. Escucha demasiado movimiento, se sobresalta: cree que se quedó dormido. Él es el director técnico y debe dar el ejemplo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dfcd14f4d794b1f799a0d5c60d64947e">Manotea el reloj que había dejado en la mesa de luz y descubre que todavía faltan dos horas para el momento del desayuno. Desvelado, lo primero que piensa es que sus jugadores no están descansando horas antes del partido, se imagina que dejaron entrar a alguna chica a sus habitaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4a0291079790b4435543b75a40fbb020">No tiene mucho espacio para esos devaneos porque alguien urgido golpea la puerta. César Luis Menotti deja la cama, tirita un poco y abre la puerta. <strong>El que entra es José María Muñoz. Muy serio le dice: “Hay noticias de Buenos Aires”.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9419c81c3aef893174d840f22224a546">Después van llegando otros protagonistas de la historia y cada uno aporta un punto de vista a la historia. Jorge Carrascosa, el capitán del equipo en ese tiempo, Fernando Niembro preocupado por su padre apresado apenas ocurrido el golpe, algún dirigente de la AFA que especula con bajarse en la siguiente escala europea de su avión y radicarse allí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6501dd2fd9147bbca59a22bad9bb25e8">Ese momento, esas horas, siempre me intrigaron. ¿Qué pensó? ¿Se convenció de que sería despedido apenas pusiera un pie en Ezeiza? ¿Vio derrumbarse el trabajo –pero muy especialmente los sueños- de los anteriores dos años? ¿Logró llamar a su familia en Buenos Aires? ¿Le pidió a Muñoz, pertinaz oficialista, que intercediera por él?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d355ef5c67842ddd3b6f456415473d3">Cada gobierno que llegaba al poder nombraba ministros, secretarios de estado y también a su hombre en la AFA. Y en esa ocasión el presidente de la AFA, David Bracutto, era peronista y había llegado ahí gracias al apoyo del sindicalista Lorenzo Miguel, pero además se avecinaba el Mundial 78 y las nuevas autoridades se apropiarían de su organización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d017ea76b1b25e799fa0a7b223a48fa4">Menotti era en esos años –y lo siguió siendo mucho tiempo más- una <em>rara avis</em>. Tenía inquietudes intelectuales y había expresado su apoyo a los sucesivos gobiernos peronistas. <strong>En un mundo ascético –desde el punto de vista de la militancia política de sus máximas figuras- su actitud generaba un cierto resquemor.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-606efe9b988d51f3f036749716098925">Fue Ezequiel Fernández Moores el que obtuvo los testimonios que recrearon las primeras decisiones de Alfredo Cantilo, el primer presidente de la AFA del Proceso (aunque en esos años nadie llegaba a la presidencia en Viamonte sin el respaldo y designación directa de Lacoste, primero hombre fuerte del EAM 78, luego vicepresidente de la FIFA).&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3bcbc6bb15980426e0579c3f45c4644d">Cuando Menotti se fue a reunir por primera vez con Cantilo, llegó a la AFA creyendo que ese sería su último día como director técnico de la Selección. Pero Cantilo puso la carpeta con el plan original que el Flaco había presentado en 1974 y le dijo: “Cuando llegué acá, lo único serio que encontré fue esto, su plan de trabajo”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c1f56299a657c533005205df574cb749"><strong>Lo que no ha sido contado es que Cantilo negoció con él modificaciones en el cronograma de trabajo. </strong>Tras el colapso del Rodrigazo y en los albores de la implementación del plan de Martínez de Hoz, se abrió por unas semanas el mercado de pases hacia el exterior. Se fueron Scotta, Alonso, Ortíz, Brindisi, Jorge Paolino, Valdano y Kempes, entre otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-444b16df3e4d54456ce612eaa85173be">Como contrapartida Menotti consiguió que se elaborara una lista de jugadores intransferibles, aquellos que luego del mercado podían ser citados a la Selección. Fueron más de 40 nombres. Tampoco iba a poder realizar todas las giras y amistosos que había ideado junto a su asesor Rodolfo Kralj.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9f39da8a54243d60444ec1eb199c57a0">Debía conformarse con jugar el torneo de verano en Mar del Plata, una copa por un aniversario del Real Madrid, amistosos con países limítrofes y la Serie Internacional del 77: parece suficiente pero a los ojos de Menotti era una situación de miseria. <strong>Quería que todos llegaran al Mundial con más de 50 partidos internacionales en su espalda. No pudo ser.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b11a791c93a45bf3a827cae7697c24cb">En esos años, desde marzo del 76 hasta después del Mundial 78, no se conocen declaraciones de Menotti en defensa del Proceso, ni siquiera apoyos solapados. Podría haberse dejado llevar por la euforia, por la cercanía viral del poder y hasta por la atmósfera de esos días. No lo hizo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a00a37cc78ffb3a31d44e655bba0d46">Eso no lo salvó del juicio inmediato y contundente luego de la eliminación del Mundial 82. Una tapa de la revista La Semana lo retrató junto a Galtieri, que semanas antes había anunciado la rendición en la Guerra de Malvinas. <strong>La revista de Editorial Perfil no dudó en igualarlos, los mostró como los conductores de sendos fracasos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbe9b2bf854038b4a04eb4a041b26669">El hombre que había llevado a Argentina a concretar un viejo anhelo postergado, que había logrado superar décadas de frustraciones, que según encuestas estaba primero en las preferencias del público en caso de que volviera la democracia y se desempolvaran las urnas, ese hombre fue sindicado como “el Director Técnico del Proceso”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48547f62247129d66609c909b74f6541">Las paradojas argentinas: Menotti fue nombrado en democracia y salió campeón del mundo en dictadura. Carlos Bilardo fue designado al frente de la Selecciòn en diciembre de 1982, en los estertores del Proceso y salió campeón del mundo en democracia, en el momento de esplendor de la Primavera Alfonsinista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31d3a7e72779d654c7f04507051b9e1a">Durante demasiados años, durante décadas Menotti se sintió obligado a hablar de la separación entre el fútbol y la política. <strong>Estuvo demasiado tiempo a la defensiva creyendo, con cierta razón, que lo iban a señalar como colaboracionista del Proceso.</strong> Pero en los últimos años hubo un cambio, por varios motivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4e5277f5830a13ea1bce01d2267d4191">Se juntaron un nuevo clima de época, el envejecimiento de los protagonistas y, por supuesto, el título en Qatar. Ese Mundial integra una larga tradición que se inauguró gracias a las ideas innovadoras, el temple, el trabajo dedicado y la obcecación de César Luis Menotti, ese hombre que hace medio siglo inventó la Selección Argentina moderna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="614" height="900" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-5.png" alt="" class="wp-image-2754" style="width:470px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-5.png 614w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-5-205x300.png 205w" sizes="auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>
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		<title>Voces que se levantan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Dec 2024 17:30:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
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		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Banini]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Villalobos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Prólogo de nuestra novena revista en papel, dedicada a explorar la figura de Estefanía Banini.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Mónica Santino (<a href="https://x.com/MonicaSantino">@MonicaSantino</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-584f8f325a12d4441d817a265bfbfc2d">Sin pedir permiso, mezclándose en partidos de pibes, los ojos que se pierden atrás de una pelota que pica, rebota y sale para cualquier lugar. Así aprendió Estefanía Banini, una de las futbolistas argentinas más importantes de estos últimos tiempos, a jugar a la pelota.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c237ff80afbc536fa49427dbd2b4670">Pegada a la cordillera que no se puede dejar de ver y oficia de muro inquebrantable, Mendoza es el escenario donde la niña y luego adolescente, Estefi, arranca las primeras ilusiones y sueños de pelota.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9055a1393aecb90c9f5c8571623075de">La directora técnica, Silvana Villalobos (entrevistada en este número), es la referencia de Estefanía Banini, una de sus guías futbolísticas con quien compartió los primeros tiempos en la escuela Las Pumas. En su carrera como entrenadora, Silvana ostenta&nbsp; haber dirigido varones en la Liga Mendocina. Formó a jugadoras como Gimena Blanco, Chiara Singarella y a la propia Banini.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-416462b7908f18d653e8c8e3942a488d">“Estoy en conversación constante con Estefi. Cuando jugamos el primer nacional con 15 años, ella salió como revelación.&nbsp;He tenido suerte de sacar tantas jugadoras importantes. Me siento orgullosa y feliz porque las veo y sé que crecieron conmigo porque me escucharon y se la jugaron en un momento que era difícil.&nbsp;Ver a Estefi en este nivel me acaricia el alma.&nbsp;En mi placard tengo todas las camisetas de mis jugadoras y ese sentido de pertenencia no me lo quita nadie”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d97b84f34589c81cd87d0fc4a543216e"><strong>En los pies de Estefi, amagando, enganchando y gambeteando, nacía el canto en las tribunas, protagonizado por miles de mujeres que coparon la cancha de Arsenal de Sarandí, una tarde de noviembre de 2018: “A Banini vas a ver gambetear la Torre Eiffel”. Era la ebullición de la lucha por la despenalización del aborto. La marea verde poblaba el estadio y caminaba por el Viaducto envuelta en banderas celestes y blancas. Los pañuelos convencidos no faltaron.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-05e74806c65c6f05eb92ee7d6c7e6548">Banini falló un penal. Con la serena convicción de las que nunca bajan los brazos, luego de una memorable apilada, la mendocina iba a hacer un golazo de esos que dejan las gargantas enrojecidas en los festejos. Ocurría esa tarde que nos dijeron que nunca iba a pasar. Canchas llenas, sí. Paredes, gambetas, puños apretados, cantos propios. Niñas que conocían a sus ídolas y se referenciaban en ellas. Cultura de fútbol que empezaba a ser nuestra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b448e146e2b4f2548f7fd2389153bdcb">El pelo rubio atado inconfundible. El gesto serio y que de a ratos fugaces sonríe brevemente. Así vimos debutar en el Parque de los Príncipes en París, a Estefi en un Mundial. Contra Japón. Primer punto para una selección argentina en mundiales de fútbol femenino. La imagen de Banini con la pelota, rodeada de japonesas, es el fiel reflejo de cómo se jugó ese partido. Se apostaba por cuanto iba a ganar el conjunto asiático. No entró ninguna. Ese empate tenía gusto a victoria. Algo empezaba a cambiar para el fútbol de mujeres argentino.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8094e050a84edfc49d3723c2041b57d8">Cuenta Silvana Villalobos que en las visitas de Estefi a Mendoza cuando ya jugaba en España, jamás dejaba de pasar por su antiguo club. Se metía en algún equipo de futsal, porque lo que más quería era jugar. Estiraba el tiempo lo máximo posible. Vestida de futbolista llegaba al aeropuerto para regresar a Europa. No se perdía los partidos, tampoco el avión. Con tal de jugar un minuto más, lo imposible se hacía posible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38b498470ea97c29bc06be990d071ac4"><strong>Se plantó Estefi con sus compañeras. Terminado el Mundial de Francia 2019, con algunas compañeras más pidió cambios en el cuerpo técnico. Para crecer, para ser mejores. Esos reclamos tan justos como necesarios no fueron escuchados ni comprendidos en su medida. Dejar sin jugar fue, una vez más, la dolorosa respuesta.</strong> Pasó el tiempo de la rabia y las lágrimas. Un nuevo cuerpo técnico convoca. Y algunas de las que se atrevieron a levantar la voz son nuevamente citadas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-249bf7e948617b48f00e453e0259d6d5">Banini había sido incluida en un once ideal de todo el mundo. Venía de ganar la Copa de la Reina con el Atlético Madrid. Con una carrera inmensa y a los 33 años, se vuelve a poner la camiseta que más queremos para representar a la Argentina en el Mundial de Nueva Zelanda y Australia. Ya es 2023 y anuncia que será el último y el seguro retiro de la Selección Argentina.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9bc97589617652961ee203dce97a49d2">El debut contra Italia la encuentra nuevamente defendiendo el potrero, la gambeta, los caños de futsal y la cabeza levantada. No podrá ganar un partido con la Selección. Pero la frase “jugamos de igual a igual” será su sello distintivo para siempre. Como el pelo atado, como el ceño fruncido, como la sonrisa imperceptible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3a0b09ca89629b4de3d1489eef9d3283"><strong>Tenemos historia, lo sabemos. Voces que se levantan y enfrentan el orden establecido. Queremos ser mejores, queremos las mismas posibilidades. Amamos el juego. Como las pioneras de todas las épocas, aquellas que nos enseñaron que no hay nada más importante que la compañera que camina a tu lado.</strong> La que produce el milagro de estar juntas. Las que jamás se dejaron vencer porque llevan revolución en sus botines.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b879cd098822a89b0c3745d6eebf6a26">Será siempre nuestra Banini, nunca la Messi. Será Estefi para miles de pibitas que hoy agarran la pelota y saltan a la cancha. Quieren enganchar, dejar rivales en el camino como lo hace ella. La que lleva la 10 en la espalda y si no la dejan luce el 22.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5adcff4cec7780ae8ccdb4af2725d3d">Dice la 10 del 10: “Para mí Diego fue, es y será sinónimo de fútbol. Aunque no sólo eso, la pasión que reflejaba y transmitía por la selección argentina es incomparable. Marcó la infancia de nuestros padres, quienes se encargaron de transmitirnos todo, y me siento en la hermosa obligación de seguir con esa tradición”, dijo Estefi luego de la partida física de Maradona. Dos que hablan un mismo idioma en la cancha y que se conectan en este proyecto que se llama <em>La Pelota Siempre al 10</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4babb1885e87471308682336c68ec87c">En ese sentido, <strong>celebramos esta decisión de realizar un número sobre una futbolista mujer. Sin nosotras, los relatos de fútbol son incompletos, les falta una pata, dejan afuera tantas historias para contar. </strong>Pero la pelota no se mancha y más temprano que tarde la cancha se empareja.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-687a43729df230f9cf9bf0036608eba3">Mientras haya futbolistas habrá posibilidad de transformarlo todo. El fútbol y la vida. Trepar y mirar del otro lado del muro de la cordillera. Observar el mundo con nuestros sentidos, saberes, historia y grupalidades. Con la pelota debajo de la suela. Con nuestras idolas y con nuestras canciones. Estefanía Banini es bien nuestra y hay que disfrutarla. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="671" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1-1024x671.png" alt="" class="wp-image-2735" style="width:740px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1-1024x671.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1-300x197.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1-768x504.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1-1536x1007.png 1536w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/12/image-1.png 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Gentileza Diario Los Andes</figcaption></figure>
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		<title>Huracán, el primer escalón hacia la gloria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:17:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El Huracán campeón no se construyó de la noche a la mañana; fue el fruto del trabajo a conciencia de un líder excepcional.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Alejandro J. Lomuto (<a href="https://x.com/ajlomuto">@ajlomuto</a></strong>)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8feeb9fcd61ca10dcf95d14bda6ea39">César Menotti colgó los botines a fines de 1969 y no perdió tiempo. “Yo no sabía ordenar a un equipo adentro de la cancha, pero allá por el 70 decidí que quería ser entrenador, así que me fui al Mundial de México, para poder aprender”, recordaría muchos años después. Allí, además de observar entrenamientos y analizar partidos con el periodista Osvaldo Ardizzone, ratificó su devoción por el estilo de juego de Brasil, donde había pasado sus últimos dos años como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0aaffec3581d8ee5861425f7a6ddde9e">En abril de 1971 hizo su debut como DT en Huracán. Tenía 32 años y apenas una breve experiencia como ayudante del <em>Gitano</em> Miguel Antonio Juárez. No era un desafío sencillo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10704b88a8e70ed7240479657d10cd04">El Globo era el único de los seis grandes que no había sido campeón de liga en cuatro décadas de profesionalismo y en los últimos años habían pasado por su <em>silla eléctrica</em> varios entrenadores de renombre –Renato Cesarini, <em>Pipo</em> Rossi, Adolfo Pedernera, Carmelo Faraone y Osvaldo Zubeldía, entre otros–, todos sin éxito. Y en el plantel, si bien no faltaban jugadores de buen pie, escaseaba la disciplina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-356c4e60f92437c5a8d2c6d9902a4483">El comienzo no fue alentador: casi sin tiempo para el trabajo futbolístico –se apretaron 12 partidos en dos meses–, el equipo cayó a puestos de descenso. <strong>Un receso de 40 días le permitió al Flaco imponer sus reglas, las futbolísticas y las de convivencia, y Huracán terminó noveno en el torneo. Pero eso no alcanzaba para la sufrida hinchada </strong><strong><em>quemera</em></strong><strong>. Había que apuntar más alto.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a213088229792fc625a8b161bcbeeab">La idea de juego ya la tenía, como me dijo en 2023: “Brasil del 70 trabajaba en la recuperación de la pelota, más que en lo físico, en los espacios. Ellos achicaban para atrás y donde vos metías una pelota había tres brasileños. Yo tenía esa idea en la cabeza. La mejor manera de defenderse es con la pelota.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e914ada9fd2bccac0ee758105946f0b8">Había algunos intérpretes –Miguel Brindisi, Carlos Babington, Roque Avallay, Alfio Basile– y los que faltaban fue encontrándolos en los sucesivos mercados de pases. Así, en 1972 llegaron Francisco Russo y Omar Larrosa, y en 1973, Jorge Carrascosa, Nelson Chabay y René Houseman.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-495e7ab2587fcc254b7fb442b03d3ddf">Tuvo su cuota de suerte: aunque parezca inimaginable hoy, Houseman no fue la primera ni la segunda opción consideradas por Menotti para ser el puntero derecho titular de Huracán en 1973. El primer candidato fue el brasileño Marcos Pereira Martins, que había jugado en el 72 pero prefirió volver a su país, y el segundo fue un joven Daniel Bertoni, pero los dirigentes del Globo consideraron demasiado caro lo que Quilmes pidió por su pase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff6936488cf5f788d4c83d660be599db">Pero no todo fue cuestión de suerte. En realidad, casi nada lo fue. <strong>Si la idea estaba clara de entrada, Menotti trabajó mucho en la semana para que los solistas hicieran sonar a la </strong><strong><em>orquesta</em></strong><strong> como él quería. Que le gustara el juego elegante no quiere decir que dejara todo librado a la improvisación y que no le interesaran los resultados.</strong> Y vaya si trabajó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cfa8646d6f8b23fafdc2b2562bbe32e4">“La única vez que usé el pizarrón en Huracán fue a mediados del 71, cuando expliqué cuál era el funcionamiento que pretendía, y en ese funcionamiento el número cinco era un jugador clave”, reveló en 1973. Entonces aún no estaba Russo, que llegó al año siguiente después de tres temporadas en Platense. En el Globo empezó de atrás, hasta que se convirtió en el número cinco que Menotti pretendía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31a1aa8b9185094f0cd5de6c35896eb9">Con <em>Fatiga</em> Russo como eje, Huracán levantó hasta terminar el torneo Metropolitano de 1972 en el tercer puesto, como el equipo más goleador y con algunos partidos memorables, como el 5-1 a Boca Juniors, el 3-0 al San Lorenzo que acababa de consagrarse campeón y el 2-1 a River en el Monumental. En noviembre, el diario Clarín bautizó al equipo como <em>Los hermanos de Pelé</em>, entonces el mejor futbolista del universo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bab57d51d392aaad9a3cf7f80a46aca">Además de Russo, ese Huracán tenía varios recursos que resultaron claves. Uno de los más interesantes era que Brindisi y Babington jugaban al revés de como lo hacían el ocho y el diez en los demás equipos (en este caso era el diez el que se quedaba más cerca del cinco y el ocho, el que participaba más del ataque), lo que complicaba las marcas a los mediocampos adversarios.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc351b16b23aab5e435933dea53c4153">Desde la izquierda partía Omar Larrosa, un falso extremo que sabía cómo acompañarlos de la mejor manera: “<strong>Hay un momento de cada partido jugado por Huracán en estas dos últimas temporadas en que Omar se convierte en el jugador más importante para el equipo</strong> –explicó Menotti en 1973–. Es la última media hora, cuando abandona la raya izquierda y pasa a trabajar desde atrás, cerca de Russo, relevando a Brindisi.”&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59e5692a5e388bdc99143eb5d92ecbf1">Y por supuesto, en el fondo lideraba Basile, líder indiscutido del plantel dentro y fuera de la cancha: “Siempre digo que vos podés tener los jugadores que tenía Huracán, pero no sé qué hubiese pasado si no estaba <em>Coco</em>”, me dijo Babington en 2002.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43b79f3d0947dc4a076b17733e5c1d75">Había también <em>laboratorio</em>. “Se preparaba todo, los tiros libres y los corners, en los que íbamos a cabecear Basile, Buglione, Avallay y yo; no tirábamos 20 corners o tiros libres, sino tres, pero lo practicábamos”, me dijo Russo. “Todo era trabajado; César por ahí no quería mostrarlo públicamente, pero lo hacíamos”, ratificó Larrosa.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXcxwVVCBrVkaLAHjj36pwp6-MWY6lu3lrs4lV9u5UdeV9yfYoYQjkte_n_HVpcI2AFU2GFMW4ZgqfeR-MKV4jQAismM7EIDNYfAPFSdwzNpxLZ4InKJo7NRbrH0oRMBP401N-W95KAv7Mr7bgT_BHNYXj-6KKFwO3yZPfsc?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82da34da81cc705561fe0db867a74714">Pero aún faltaba un poco más. El recambio de jugadores en el verano de 1973 obligó a Menotti a seguir trabajando, especialmente en la defensa, en la que todos sus integrantes llevaron su sello.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff7977a6432c5a71c46a0e1d3f733cbb">A Chabay lo ubicó de lateral derecho, la posición en la que menos había jugado pese a que podía ocupar cualquiera de los cuatro puestos del fondo; a Buglione, un zaguero fuerte y expeditivo, lo convenció de salir jugando por abajo; a Basile, disminuido por una rodilla lesionada que lo obligó a infiltrarse antes de cada partido y en cada entretiempo, lo hizo jugar más contenido, y a Carrascosa le quitó responsabilidades ofensivas a las que estaba acostumbrado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-efaa07968a2b0c0e53c75e6fca143d9f"><strong>El Globo empezó el Metropolitano del 73 con ritmo demoledor: 6-1 a Argentinos Juniors, 2-0 a Newell’s en Rosario, 5-2 a Atlanta, 3-1 a Colón en Santa Fe y 5-0 a Racing. Con otras goleadas –incluido un brillante 5-0 a Rosario Central como visitante–, terminó la primera rueda con 46 goles, a un promedio de 2,88 por partido. Ganaba, goleaba y gustaba.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-385cccb7ebf1724903b2ecd27f2acc04">Pero a poco de comenzar la segunda rueda, la Selección que se preparaba para jugar las eliminatorias para el Mundial de 1974 les quitó a los clubes sus principales jugadores, y Huracán debió afrontar 13 de los 32 partidos del torneo sin Brindisi, Avallay y, en varios de esos encuentros, sin Russo, Houseman y Babington.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c8759cc857d3b5d5ecd767e586b6b53">Con un plantel <em>corto</em> y reemplazantes de características diferentes, el equipo perdió fuerza ofensiva y, en cambio, fortaleció la defensa. Desde que perdió a esos futbolistas y hasta que se consagró campeón, solo volvió a ganar dos partidos consecutivos en una sola ocasión y terminó superado en la cantidad de goles a favor, pero tuvo en cambio la valla menos vencida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12889712397c349bd2d36cc5701a5751">Menotti dirigiría a Huracán hasta el último partido de 1974 –para entonces ya había asumido como director técnico de la Selección– pero el Globo, con otros entrenadores, completaría un quinquenio en el que jugó muy bien, goleó a menudo y no bajó del tercer puesto: campeón en el 73, tercero en el 72 y el 74, y subcampeón en el 75 y el 76. En su debut como director técnico, el Flaco acababa de producir un cambio de época en un club y se aprestaba a iniciar otro, mucho más duradero, en la Selección.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXfZHfddOkYPfejvPd2a6QO0t9fNCvD7kUiWkcMxh4mNu7P4QLzWQkBKkBpPz2FJFVTq9i-bPg39r5Ci9B-Td668671nUkM8g3j1xWTPn6oLUH5MSz0prwmoiQmJyMHk3BJ14R1RyFg5vYILbSPqwM8BhKdgpNByLUAnP1SxVA?key=9V6jepSw3LOCMx9azbzDVg" alt=""/></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-medium-font-size"><strong><em>Este artículo fue publicado originalmente en nuestra octava revista, dedicada a César Luis Menotti. Podés conseguirla en preventa en <a href="https://t.co/2xNAHzCzzK">este link</a>.</em></strong></p>
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