<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diego Eterno archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<atom:link href="https://lapelotasiempreal10.com/category/diego-eterno/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/category/diego-eterno/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sun, 01 Feb 2026 18:30:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2022/04/cropped-logo-512-32x32.png</url>
	<title>Diego Eterno archivos - La Pelota Siempre al 10</title>
	<link>https://lapelotasiempreal10.com/category/diego-eterno/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>#BuscandoAlEnganche: ¿Qué libertad es posible?</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/series/buscandoalenganche/buscandoalenganche-que-libertad-es-posible/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/series/buscandoalenganche/buscandoalenganche-que-libertad-es-posible/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 18:14:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[#BuscandoAlEnganche]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Series]]></category>
		<category><![CDATA[Alain Delon]]></category>
		<category><![CDATA[Cine y fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[James Rodriguez]]></category>
		<category><![CDATA[Juanfer Quintero]]></category>
		<category><![CDATA[Melville]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3623</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Por qué está muriendo el número 10 tal como lo conocíamos? ¿De dónde nace y en qué se convierte al llegar al fútbol profesional?</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/series/buscandoalenganche/buscandoalenganche-que-libertad-es-posible/">#BuscandoAlEnganche: ¿Qué libertad es posible?</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Natanael GFM (<a href="https://x.com/gerafutebol">@gerafutebol</a>)</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Traducción y adaptación de Emiliano Rossenblum (<a href="http://x.com/emirossen">@EmiRossen</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab908166ba554993e403bf70dd6858ef">Al ver<em> Le Samouraï</em> (1967, traducida al español como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_silencio_de_un_hombre"><em>El silencio de un hombre</em></a>), apenas vemos a Alain Delon abrir la boca. Lo más humano del personaje es precisamente esta aparente ausencia de vida en un hombre aprisionado por el método y el objetivo, que existe para producir y que avanza de esta manera.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f521852827e9a3bfc7265b34d46d08e5">Delon es una criatura casi invisible, aparece y desaparece entre el humo y las sombras como si fuera un fantasma. Silencioso, meticuloso, frío, pero letal. <strong>Se expresa poco porque no se le permite mucho más allá de la ejecución de tareas. Y en todo lo que hace parece haber una preocupación primordial por la eficiencia.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-81f05ef572a1b08a856132aa366678cf">La forma en que esto se muestra no es solo una construcción visual; de hecho, toda la estructura parece querer evocar estas ideas. Esta prisión del mundo de Delon, más allá de la representación, se transmite a través del estilo. La rigidez, el desapego, la lentitud deliberada. Las localizaciones son frías, grises, distantes, pero solo porque revelan la impersonalidad presente. La imposibilidad de escapar de la prisión.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="736" height="414" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-1.png" alt="" class="wp-image-3627" style="width:412px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-1.png 736w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-1-300x169.png 300w" sizes="(max-width: 736px) 100vw, 736px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ontología del 10</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14205e65aa6e0ce7ca3a0017395bfb51">Me interesa conectar el número 10 con Melville y Le Samouraï, pero primero debemos intentar entender qué es un 10. Hoy en día, cuando hablamos del número 10, o del «10 clásico», solemos asociarlo con una posición: el mediocampista que juega atrás de los delanteros, cuyas principales características son desequilibrar al rival mediante la técnica y tener gran parte de la responsabilidad creativa del equipo. Pero creo que la mística del 10 es también un concepto estético.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-feff979f78fa9a4019607085b19800f8">La mística del 10 comienza con Pelé, pero no solo por lo que Pelé produjo, sino por su forma de jugar. La forma en que Pelé manejaba la pelota, la forma en que marcaba goles, la forma en que driblaba y pasaba, la forma en que Pelé existía para el juego. Esto también ocurrió con otros números que se asociaron con ciertas posiciones, funciones y estilos de juego. Pero con el 10 la mística es totalmente diferente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c5551724340d9580ceab8693d189f32d">El 10 es la estrella del equipo, el que juega con belleza, el que más desequilibra. <strong>Por lo tanto, debemos entender que el 10 es un concepto estético, y que la estética no existe como algo separado de la técnica o la calidad; no existe solo como algo para complacer nuestros sentidos, sino que también es un canal de recepción para nosotros. </strong>Esto es fundamental en nuestra formación como hinchas o investigadores del fútbol, ​​e incluso en la formación del propio jugador.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La libertad del jugador</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-2-1024x768.png" alt="" class="wp-image-3628" style="width:449px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-2-1024x768.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-2-300x225.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-2-768x576.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-2.png 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">James Rodríguez.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a0fa9337207a575a7a359461ece93242">En el propio juego la idea de <em>libertad </em>ya sufre ciertas limitaciones inherentes a su dinámica. ¿Qué libertad individual es realmente posible dentro de un juego colectivo con tantas reglas y una organización formal y sistémica, a menudo rígida?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-978abeb4c6603ac2d73a61e96f16a950">La libertad puede entenderse aquí como el sistema, el esquema, el modelo de juego; y sus dinámicas trabajarán para encontrar, dentro de un equipo, las relaciones más complementarias y para cada jugador.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4507737632f59681a0d7f775c6493f5e">El 10 destacó precisamente por su capacidad disruptiva para romper algunas de estas barreras. Era un jugador que cuando tenía la pelota resolvía los problemas colectivos. La cuestión es que el 10 no es un 10 por ser el más dotado técnicamente o el más productivo; es un 10 por ser el más imaginativo y disruptivo. <strong>Hablamos del jugador que encarna la capacidad más grande que existe en el fútbol: desafiar su propia estructura.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d8b91820b90118c7cba80c4272e2a14">Su idea es intentar superar los propios límites y los que impone la realidad que lo rodea. Transforma una jugada con poco peligro de gol en una obra maestra, convirtiendo a la pelota en una especie de prisionera rendida a sus pies, descifrando las defensas más cerradas, enfrentándolas de frente como un hombre que atraviesa un ejército, marcando no el ritmo más frenético, sino el que mejor se adapta al juego del equipo.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo atractivo de la figura</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-4.png" alt="" class="wp-image-3630" style="width:393px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Juanfer Quintero.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e10c24d602cd4c5d20c23941fa6cb88d">Aunque todo esto sigue regido por el formalismo del juego, de la competición, es un tipo de jugador que inevitablemente hace que el juego gire en torno a él. Por eso también es el jugador que más nos inspira, el que más nos llama la atención y, sí, quien moldea nuestra percepción estética del fútbol.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a94d3d423ec15bb759ad9e8b49784ddf">Así que el 10 es casi siempre el más dotado técnicamente, pero lo que lo convierte en un jugador cautivador es que desafía las exigencias y limitaciones del juego para crear algo que escapa a una concepción formal de la técnica y la ejecución. Eso trasciende los términos banales del juego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7a40bbdf390834033b2e239851264711"><strong>Él es la solución, pero también es el showman. Existe dentro de una estructura limitante actuando en la frontera de lo posible. </strong>Pero aunque no todo es posible, aunque exista un límite, lo que hacen los genios es expandir esa frontera hasta donde su imaginación se lo permita.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿De dónde viene el 10?</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="682" height="449" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-3.png" alt="" class="wp-image-3629" style="width:466px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-3.png 682w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-3-300x198.png 300w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption">La casa de infancia de Diego en Villa Fiorito.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a224db7934b8c2909197d9ade504532c">Si asumimos que no podemos entender simplemente al 10 como un jugador que domina los fundamentos técnicos, también podemos entender que no es el entrenamiento futbolístico formal lo que le otorga este don con la pelota. El talento para la improvisación y la imaginación proviene de haber pasado sus años de formación como un ser humano con necesidad de improvisar e imaginar.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4670b0af15959dbddebe308e8a9a170">Cuando nos inspiramos en nuestros ídolos durante partidos en canchas de barrio de tierra, asfalto o adoquín, lo hacemos porque la mayoría tiene una historia de superación -de ahí la película de fútbol más repetida-, pero también porque queremos jugar al fútbol como ellos. Y los jugadores que más nos inspiran son los 10. La forma en que percibimos el juego de estos jugadores también se convierte en la forma en que nos gustaría jugar, y algunas veces esta idea logra salir de nuestra imaginación y cobra vida con nuestros propios pies.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-032010e61ee5375c0b533e8fe9a5853b">Si tuviéramos que definir un lugar para el nacimiento del 10, ese lugar no sería el mundo profesional, sino la calle, la liga amateur, los partidos informales, las villas, los suburbios, etc. Por eso cuando entra en la competición profesional lo que hace es subvertir las estructuras rígidas del juego, creando algo nuevo e inesperado. <strong>Nos gusta el 10 porque es el responsable de transformar el juego en algo impredecible.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El jugador completo</h2>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="879" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-5.png" alt="" class="wp-image-3631" style="width:457px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-5.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-5-300x258.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-5-768x659.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Roberto Baggio tras fallar su penal en la final del Mundial &#8217;94.</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8794462a768858fe76587b167d546487">Lo que más ha cambiado en el fútbol es quizás la relación del juego con el espacio y el tiempo. La forma de defender y presionar, principalmente, influye enormemente en la ausencia de este «10 clásico» en la mayoría de los equipos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-705f8935df225ef69de2c9f258110e6d">Hoy el juego se desarrolla a un ritmo vertiginoso, los jugadores pasan cada vez menos tiempo con la pelota y el espacio disponible entre líneas es cada vez menor. Además, el rol del 10 ha cambiado. Antes los mejores números 10 del mundo destacaban por su capacidad para crear y desequilibrar defensas con su imaginación, y los equipos se adaptaban para asegurar que este jugador se centrara principalmente en eso. <strong>Ahora el abanico de responsabilidades es mucho mayor.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d44f9b6b4561c500b59f4a1cc3c26eb7">Por lo tanto, el 10 que exigen la mayoría de los entrenadores ya no es un especialista ni un genio, sino lo que muchos llaman un «jugador completo». Por eso jugadores como James, que no son tan físicos ni corren mucho, tienen dificultades para encontrar club. Y cuando lo hacen, les cuesta jugar. Lo cierto es que en la mayoría de los casos el «jugador completo» no es necesariamente un genio, sino que logra desempeñar con excelencia diversas funciones. Y el verdadero genio se queda sin lugar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué mató al 10?</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4d7acd559d7a8293c37467bff7d92d5a">Lo que provocó esta desaparición son los cambios sociales que siempre impactan al mundo y, sobre todo, impactan en nuestro deseo de trascender como individuos. El número 10 en el fútbol profesional «murió» porque <strong>la profesión gradualmente comenzó a valorar el automatismo más que la excepcionalidad. Relegó a este jugador, que también es un trabajador, a procesos que escapan a su propio control.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d85ea38d40dab0b145781eb20df739a9">Pero estos límites, estas barreras, no existen solo en el fútbol. Volviendo a <em>Le Samouraï</em>, Melville buscó reflexionar sobre esta alienación y este encarcelamiento por el objetivismo, por las barreras materiales que aparecen y que a veces comienzan a absorber al individuo hasta que <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/vaciamiento-futbol-bidimensional/">él se convierte en su profesión</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8dd7ee743621eff4716e16c5ae11928a">Lo que el «10 clásico» encuentra es una dificultad para existir frente a esta realidad. Riquelme, por ejemplo, ya ha declarado que no jugaría en el fútbol actual porque no hay espacio para él. Creo que jugaría, pero no como jugaba en aquel entonces. Y esto podría comprometer mucho de lo que hizo especial a un jugador como Riquelme.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-705c79daf01c69242d7605e361172e95">Si la mala noticia es que el número 10 ha muerto, la buena noticia es que puede renacer en cualquier momento mientras esta relación entre el hombre y la pelota siga siendo tan íntima. O incluso dentro del limitado mundo profesional, seguir inspirándonos como lo hacen James Rodríguez y Juanfer Quintero, en lugares donde la inspiración todavía no está prohibida.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="537" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-1024x537.png" alt="" class="wp-image-3626" style="width:595px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-1024x537.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-300x157.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image-768x403.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/02/image.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Le Samouraï, James Rodríguez y Juanfer Quintero.</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Una versión más extensa de este artículo fue publicada originalmente en portugués acá: <a href="https://opontofuturo.com/que-liberdade-e-possivel/">https://opontofuturo.com/que-liberdade-e-possivel/</a></em></p>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/series/buscandoalenganche/buscandoalenganche-que-libertad-es-posible/">#BuscandoAlEnganche: ¿Qué libertad es posible?</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/series/buscandoalenganche/buscandoalenganche-que-libertad-es-posible/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sebastian Tafuro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 18:12:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Salud mental]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3559</guid>

					<description><![CDATA[<p>Compartió una rehabilitación con #UnDiosHumano... y él le salvó la vida. Una entrevista que emociona hasta las lágrimas, extraída de nuestra décima revista.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/">Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Sebastián Tafuro (<a href="http://x.com/tafurel">@tafurel</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14c4144e14b5d831b93dcf72db57212">Hace 18 años, Mariana Copland debió asumir un cuadro de depresión e internarse en una clínica de rehabilitación. Al poco tiempo de estar ahí, Diego Armando Maradona, acuciado por otras problemáticas, hizo lo mismo y durante un tiempo fueron dos pacientes que abordaron juntos sus recuperaciones. Se hicieron compinches en el medio de un lugar no deseado y Diego, con su altruismo a flor de piel y aún pasando ese mal momento, logró que ella salga de esa situación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c7f04254f54e8d5a5e5966bdaf09a7d"><strong>La Pelota Siempre al 10: </strong>Contanos primero qué era de tu vida en la previa a conocer a Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2728b9778e34f399fb9d5c7efba00cf"><strong>Mariana Copland: </strong>Vengo de una historia bastante compleja. Estuve de novia de los 14 a los 22 con quien fue el novio de mi adolescencia, empecé a laburar y me fui a vivir sola muy pendeja, después conviví con él y finalmente me separo. Estaba viviendo la vida de una mina de 35 y tenía 22. Se me rompió la estructura. Me enteré que tenía depresión, una enfermedad con la que vivís el resto de tu vida, y la Ley de Salud Mental era diferente pero llegaba un punto en el que si eras peligrosa para vos misma te internaban.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-324af747f801f3952f07d0b0da13cf4e"><strong>LPSA10: </strong>¿Vos llegaste antes que él?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19e350be7cb03ebd2473c5b6cae4a940"><strong>MC: </strong>Mucho antes. Y cuando me estabilicé un toque, no me quería mover de ahí. <strong>En ese momento pensás que el mundo es una mierda y decís “adentro está mejor”. </strong>Pero cuando empezás a estar mejor, te empiezan a soltar la piola. Como soy una trastornada y al mismo tiempo muy lectora, se me ocurrió que quería ir a la Feria del Libro. Salimos de ahí con mi mamá, nos fuimos a merendar y vemos el titular en la tele: “Diego Maradona internado”. A mi vieja se le transformó la cara cuando vio que también lo habían internado en la Clínica Avril.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a88950fa7878ff293798a4440840dba1"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo fue ese momento de regresar y saber que estaba Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8d48159839f38176c896cb9b905f632"><strong>MC: </strong>Yo estaba en Narnia. Y esa imagen no me la olvido más. Estaba Diego tomando mate con Verónica. Dentro del Narnia en el que vivía, veo a Maradona, no veo a Diego. Para mí está Maradona y está Diego. Y mirá que yo soy cero cholula, pero fue un montón. Sentí que le tenía que dar la bienvenida porque ese lugar era una mierda. Me acerqué, les di un beso a cada uno, me presenté. Charlamos dos segundos y me fui.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="512" height="341" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png" alt="" class="wp-image-3563" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23.png 512w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-23-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: elmundo.es</figcaption></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb140081d0b4f685ba3917c73295f9b8"><strong>LPSA10: </strong>¿Cómo lo tomaste desde ahí?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bd9af658bbc6ce539623198169a619b"><strong>MC: </strong>Fue como si llegara otro internado. Para mí fue completamente natural, las conversaciones eran las que podías tener con cualquier persona.<strong> Cagarte de la risa porque era un tipo muy gracioso, con una rapidez mental para contestar increíble. Ya cagarte de la risa en una situación así es un montón</strong>, pero después siguió el mismo régimen de internación que todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-af2f100e2c6457c9c495b597385ff46f"><strong>LPSA10: </strong>¿No tenía ningún «privilegio»?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8d390c8478e959dad7af85e2d3edd1b"><strong>MC: </strong>Lo único diferente es que con Verónica compartían la habitación. Ella se internó con él. Entonces, lo único que él tenía, que no teníamos todos los demás, es que podía ir a la habitación cuando se le cantaba. Pero no porque fuera Maradona, sino porque estaba internado con Verónica, no podía estar solo. Lo demás era todo igual.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c82840942716591396e82dd0f321b017"><strong>LPSA10: </strong>¿Se hicieron amigos ahí adentro?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8c38870903f46be780007a1bf42b3457"><strong>MC: </strong>Sentí que desde el minuto cero me apañó. Hablábamos mucho, nos cagábamos mucho de la risa, tomábamos mucho mate&#8230; <strong>Él además no había manera de que no te empujara a levantarte si te veía medio para abajo.</strong> Capaz que no te querías mover y él arrancaba “eh vos, dejá de escribir”. Y teníamos además un mismo código. Entonces nos hicimos muy compinches. Horas y horas, la mesa, el mate, yo escribía, dibujaba, ahí empezaron a surgir los apodos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b1ae16ffd85403f254ec8d8aebb8fb4"><strong>LPSA10: </strong>El “Lapicera Veloz».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5322c77c92e1f7ba0cb8d23c41405f8"><strong>MC: </strong>Primero fue Malba [NdeE: por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires]. Lo pienso ahora y digo, “no puede ser tan rápido”. Porque me podría haber dicho cualquier otra pelotudez pero me gritó «Malba». Y el apodo “Lapicera Veloz” se dio un día en que todos estaban jugando al vóley en el patio. Me acuerdo que estaba escribiendo y él gritando “vamos a jugar”. Yo no quería hacer nada. Y ahí me tira “eh, Lapicera Veloz, ¿vos no vas a jugar conmigo? ¿No vas a gritar un gol conmigo?”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b785ae3ba1f18aed3a1211f91d926be0"><strong>LPSA10: </strong>Imposible decirle que no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd653dedf3403ae09ce91c612a0af379"><strong>MC: </strong>¡Obvio! Muchos años después te das cuenta, sobre todo cuando sos madre, ahí hay cosas que se te transforman. El tipo lo hacía sin pensar, era “che, esta piba tiene que mover el orto porque está todo el día sin hacer nada». El tipo era eso, siempre quería sacarte del bajón en el que estabas.<strong> </strong>Y el jodía mucho con «me quiero poner bien». Quizás la procesión va por dentro, pero no vi una persona peligrosa ni extremadamente para abajo, vi una persona normal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="291" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png" alt="" class="wp-image-3564" style="width:454px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-24-50x50.png 50w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4cad141f706315f46ef5a6da20f48b44"><strong>LPSA10: </strong>Y ahí vos le contás tu historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e65d50d64ee90879ed77f536e3c4d63a"><strong>MC: </strong>Un día le hablo de este pibe con el que yo estaba de novia. A los días cae un pedido suyo para visitarme, y él me dice “Ah, pero es un pelotudo”. <strong>Me pide un papel, le digo que se llamaba Nicolás y ahí escribe “Nicolás, sos un pelele”. Y lo firma, me interpela para que se lo dé y cierre esa historia. </strong>No me acuerdo ni de la visita del pibe, pero el papel se lo debo haber dado porque mi vieja guardó esos cuadernos y ahí no está.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d77f21a01a09f5fc28fcfcc8914e6e17"><strong>LPSA10: </strong>¿Cuánto tiempo estuviste vos ahí adentro?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1779efba44b225d9d0cca8e8657f674b">MC: Debo haber estado dos meses y medio. Y cuando salí tuve que hacer 3 meses de hospital de día, que es casi peor. En algún momento hubo un quiebre en mí y fue tomar conciencia de dónde estaba. Pasé a que me agarraran unos ataques insoportables de llanto, de mucha angustia. Cuando a uno le agarra mucha angustia y empieza a llorar, en una situación que la recuerdo muy traumática, me agarran entre dos enfermeros, me llevan abajo y me dan un antipsicótico muy potente, Midax.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6be4f428cb9405debd42fe0be752d77f"><strong>LPSA10: </strong>Terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3525ae99260debd6ce353a0e00d51aee"><strong>MC: </strong>El rígido se te apaga. Cuando vuelvo, al otro día me empiezo a dar cuenta que tenía la mitad del cuerpo paralizada. Voy a mi terapia y el médico que me trataba se levanta hecho una furia y me dice «espérame acá». Cuando vuelve, vuelve ya con un acta firmada por él, me la muestra y me dice «esto que pasó no debería haber pasado, no están autorizados a darte más medicación de la que yo te estoy suministrando”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-905b3d1aae50f7a30518eb6bf5f23c4f"><strong>LPSA10: </strong>¿Diego te vio cómo estabas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7af19e334c5bbd0e49192bacf263a55"><strong>MC: </strong>Sí, y ahí es cuando va a intervenir en lo que hubiera sido una segunda vez así. Habrán pasado cuatro, cinco días más que se da la misma situación. La única diferencia es que en el SUM estaban Diego y Verónica y <strong>cuando vienen a agarrarme los enfermeros, se me pone Diego adelante y les dice: “Con la nena no, no la vas a tocar”. Los enfermeros le decían que había que estabilizarme, pero Diego se puso firme y se les plantó.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-93a3a8755ae90d510b98038b85987f1a"><strong>LPSA10: </strong>Y era difícil plantarse contra él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc5056870cb2cc5d93bcf3aec8986971"><strong>MC: </strong>Se arma una situación tipo batahola, yo estaba en el medio, no paraba de llorar y Diego le dice a uno de los enfermeros que le traiga el teléfono. Ya había pasado el horario de la única llamada por día que teníamos permitida. Diego se cansó. “Tráeme el teléfono, porque yo en dos minutos te prendo fuego todo». No había dudas de que podía hacerlo. Le traen el teléfono, él se daba vuelta y conmigo era una seda. Y Verónica, muy bajito, me decía «quédate tranquila que no le van a ganar, no te van a tocar y punto”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b84f1edc50a4891e052abc4f6daa3431"><strong>LPSA10: </strong>Para ella quizás ya era más normal verlo así, pero a vos seguro te pegó distinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e3e29322a897454e7d4b2fa2b65408a"><strong>MC: </strong>Mi recuerdo es quedarme en el mismo lugar con ella atrás y él agarra el teléfono y me grita “¿cómo es el teléfono de mamá?». Y llama. <strong>«Hola, señora, habla Diego. Diego Maradona”. Le contó que estaba bien pero que le parecía mejor que yo no durmiese ahí. “¿Por qué no la venís a buscar?”, le dijo.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="427" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png" alt="" class="wp-image-3566" style="width:342px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25.png 640w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-25-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c5a0dc04987631cc713a34acce96ea9"><strong>LPSA10: </strong>Inmenso gesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ff2afed293d04736e406732099db92b"><strong>MC: </strong>Al toque me vinieron a decir que preparara algunas cosas, que hoy no dormía ahí. Mi vieja debe haber llamado luego a la clínica y me vino a buscar. Entonces, a partir de eso iba todo el día ahí y a la noche me iba. Estuvimos así cinco, seis días más hasta que se tenía que desocupar una plaza del hospital y me fui.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d9d687d76b6c9f1f2011aad3d21524f"><strong>LPSA10: </strong>¿Te pudiste despedir de Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b39cc84deae06f5df56db2aab17843b5"><strong>MC: </strong>Cuando abren la plaza para el hospital de día, voy a buscar todas mis cosas y Diego me dice “te traje esto” y me firma el libro <em>Yo soy el Diego</em>. Y además que había pedido que le trajeran una camiseta. Y ahí me acordé de la camiseta que me había regalado mi bisabuelo Daniel en San Luis, la camiseta azul del &#8217;94. Llamé a mi mamá para que me la traiga y él me la firmó: “Para Marianita con mucho amor”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-08a73d10390efdd4e9ec5fd0440cc4f9"><strong>LPSA10: </strong>Recuerdos que quedan para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbe5f110743eeb247f29ddaf7d957f42"><strong>MC: </strong>Antes de irse, él pide hablar con mi mamá y se encierran en una habitación. Mi vieja le había traído un perfume. <strong>Y ahí nos despedimos, con él en la puerta. Yo en ese momento no entendía ni el llanto de mi mamá, ni el agradecimiento, ni el perfume.</strong> Durante muchos años no fue ni una anécdota para mí. Primero, porque salí, me recuperé y andar contando que estuviste internada en un neuropsiquiátrico no era grato o no era algo que tenía asimilado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1309" height="1636" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg" alt="" class="wp-image-3567" style="width:409px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited.jpeg 1309w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-240x300.jpeg 240w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-819x1024.jpeg 819w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-768x960.jpeg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1229x1536.jpeg 1229w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/1769104468748-edited-1024x1280.jpeg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1309px) 100vw, 1309px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-268e10d149d95cab867bb402d7d95f7f"><strong>LPSA10: </strong>¿Y cómo decidís contarlo en Twitter ya en 2020?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f693ba39dad21400e9e3f1f7938cf972"><strong>MC: </strong>La historia sigue como la conocemos todos. Toda su vida fue pública y después tuvo un sinfín de internaciones. Y de repente la última, no me preguntés por qué, pero llamo a una amiga y le digo: “che, no va a zafar de ésta”. Ella me dice “pero Maru, es Diego, zafa todas” y yo le insistía. Antes de irme a dormir el 4 de noviembre, en un momento muy lúcido que puedo escribir todo de corrido, cuento eso en Twitter. No lo vio ni mi vieja.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-230daa8d8bbce8fa9c70eedd0cf0fc2a"><strong>LPSA10: </strong>Y a los 20 días fallece.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-00496b9b003abede18aec545e6054a55"><strong>MC: </strong>Estábamos en pandemia. Mi hija tenía clases virtuales y yo laburaba solo por Zoom. Ana en ese momento tenía 9 años y no sabía absolutamente nada de lo que te acabo de contar. Mueve la puerta del balcón donde estaba y me dice: “están diciendo los chicos en el Zoom que se murió Maradona”. Estaba en una reunión y dije que tenía que cortar. En ese momento yo estaba casada y mi marido estaba trabajando dos pisos arriba. <strong>Entré a su oficina y me caí, fue tipo “no puede ser”. Creo que estuve así una semana.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9f8e2fc3df82947db6561e6a1513395e"><strong>LPSA10: </strong>Te tocaba una fibra especial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f7ce56f4aac8174b03646b9287fc3633"><strong>MC: </strong>De ahí salto al 24 de Febrero del 2021, que estábamos en un asado y empiezo a ver un sinfín de notificaciones. Entro a Twitter y veo que Varsky lo había retuiteado, y ahí explotó. Cuando me voy a dormir tenía la casilla de mensajes explotada, no lo podía gestionar. Y un mensaje de Gianinna que no me lo voy a olvidar nunca más: “Estoy llorando. Te agradezco muchísimo que hayas compartido esta parte de mi papá”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bfbb04d264019c9b02bfa9bb6041eea"><strong>LPSA10: </strong>Después llega el encuentro con Dalma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97944387059a45b7fbcd35d99e1b4d08"><strong>MC: </strong>Claro, en el medio me escriben de la producción del programa que tenía Dalma en ese momento en la Metro. Tenían una sección que era como “tu historia con el 10”. Me llama el productor y ahí está la nota con Dalma, terminamos las dos llorando y le pude agradecer. Le dije <strong>“esto me pasó a mí porque tu viejo estaba en un lugar donde no tenía que estar, porque donde tenía que estar era al lado de ustedes”</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-953c270520b3329a3a1053bb42d31689"><strong>LPSA10: </strong>Cerraste el círculo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-adf4a30fe83acfd80e648576d073bd60"><strong>MC: </strong>Un año después yo trabajaba en la revista Oh La La y decidimos hacerle una nota a Dalma. Cuando terminamos, el fotógrafo le comenta que yo soy Lapicera Veloz. Se le inyectan los ojos de lágrimas y me dice: «No te voy a perdonar nunca que no me lo contaras en el minuto cero”. Y me abraza. Al día siguiente le escribo: ”Yo no creo en nada pero, ¿vos sabés que nos conocimos un 24 de febrero y que fue exactamente hace un año que explotó el tuit?”. Su respuesta fue: «Vos no creés en nada, pero este es mi papá”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="894" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg" alt="" class="wp-image-3561" style="width:422px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4.jpeg 720w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2026/01/image-4-242x300.jpeg 242w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-edd89e967b7c4f85cee8f2c11c82a42a"><em>Este artículo fue originalmente publicado en nuestra décima revista, dedicada a explorar la parte humana de Diego. Podés conseguirla acá: </em><a href="https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona"><em>https://lapelotasiemprealdiez.mitiendanube.com/productos/revista-n10-diego-armando-maradona</em></a></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/">Mariana Copland: «Cuando vienen a agarrarme los enfermeros, Diego se puso firme y se les plantó»</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/mariana-copland-diego-se-puso-firme-y-se-les-planto-a-los-enfermeros/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Somos inmortales</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/somos-inmortales/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/somos-inmortales/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Oct 2025 11:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Zona Norte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3344</guid>

					<description><![CDATA[<p>Para cambiar el destino hay que saber gambetear.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/somos-inmortales/">Somos inmortales</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Leonardo Nieto (<a href="https://www.instagram.com/leonardo_nieto17octubre/?hl=es">@leonardo_nieto17octubre</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44ae1c5dba6543249f5e680bb73c63d9">Nieto el mayor se cansó de esperar a su hermano -que debía recogerlo en un auto en la Plaza San Martín, justo donde comienza (o termina, según el punto de vista de quien la transite) la peatonal Belgrano, y decidió tomar el colectivo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-710534f9c60dc2bbc384f2b0113f5382">Estaba enojado con su hermano, desde ya, por esa insistente impuntualidad y con el resultado del partido del domingo: no tanto con el resultado, es decir, el empate en uno, de local, sino con el juego que había mostrado el equipo. Y enojado como estaba, entonces, caminó unos metros hasta la parada del 161. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0832294142caa6e4383608aac7d854c9">El colectivo también se tomó su tiempo. Encendió un cigarrillo y se dispuso a contemplar la larga fila en la que tuvo que alinearse y de la que enseguida dejó de ocupar la retaguardia: apenas giró la cabeza hacia atrás, cuatro personas lo increpaban con la vista a la cara como diciendo <em>qué mirás</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5d988ca1354bb22cce547d91eb0a3a0d">-Nieto y la puta madre que te parió- pensó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b0ed48c4ba8832e2476826ec42da8ebc">La fila mostraba cierta variedad y le llamó la atención que nadie hablara de fútbol con nadie. Ni rastros de la fecha pasada ni un comentario sobre el clásico de Rosario ni un resto sobre el desempeño arbitral en el Florencio Sola. Nada. Ni hablar del estado del campo de juego en Tucumán. Cero. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-936510a1a403f7dad485b0fd547f43b1"><em>Y para qué mencionar el gol de tiro libre del colombiano este que es un fenómeno y que no entiendo por qué no viene, por qué no lo compran. ¿Es que a nadie se le ocurre llamarlo? ¿Qué carajo están viendo los dirigentes y los técnicos cuando no laburan, cuando no tienen que ver o dirigir a sus equipos? ¿Ven, los dirigentes y los técnicos, fútbol cuando no es el propio club el que juega? ¿Ven -se me ocurre ahora- fútbol los jugadores cuando tienen tiempo libre? Quiero decir, un jugador lesionado, que no concentra -o que no concentra porque le duele la panza o levantó dos liñitas de temperatura o se carajeó con el técnico o por lo que carajo sea-, ¿se queda en su casa y ve fútbol? Cuando les dan descanso, más de una vez inmerecido, ¿ven fútbol? No digo que vean fútbol en directo, entiendo que eso es difícil, pero hoy tenés todo al alcance de la mano, hoy podés ver lo que quieras, el partido que quieras, cuando se te canten las pelotas. ¿Dónde mierda estás, Nieto? ¿Para qué ponemos una hora? Todo al pedo. Me voy a cobrar ésta, eh, te voy avisando. Y nadie habla de fútbol acá. Como si no se hubiera jugado la fecha, directamente.</em> </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bcb81bf424e19154001984dbe9014bc5">Nadie hablaba de fútbol. Apenas dos chicos adolescentes que debían de ir para la escuela<em>. </em>Por las mochilas, piensa Nieto el mayor, deben de ir, no de volver en tanto y cuanto todavía se los ve arregladitos y bien peinados, todo sano, no hay barro, no hay moretones. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-592d1d3132e9e6eb633ba7d09796f93b">Tenían el uno la camiseta del Barcelona &#8211;<em>Barcelona</em>, pensó y tiró un besito al cielo- y el otro una cuyo club representado Nieto el mayor no iba a adivinar jamás: conocía la del equipo catalán porque tenía los mismos colores que San Lorenzo de Almagro y porque su equipo, el equipo de Nieto, lo había enfrentado y en el historial el saldo era -aunque por la mínima- positivo en favor de su club; pero el otro, la otra camiseta, no tenía idea. Parecía de un club de afuera, de Europa y, como él no miraba fútbol europeo, pensó en esos colores que veía y sin ponerles nombre tiró besito al cielo también. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14a5fd54353c688b68648b7778cd6183">El colectivo llegó por fin. Venía repleto. Difícil saber para quien jamás ha viajado en el 161 cómo cupo toda la gente de la fila en ese coche. Nieto el mayor abordó a las puteadas en voz baja. Se hizo paso hasta el fondo a fuerza de empujones y algún que otro pisotón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2ec85f6e2d7c2b638d88f28a30043c8c">Al tipo ya lo había visto desde que cruzara la mitad del micro. Algo en el viejo le llamaba la atención así que venía relojeándolo. Viajó apretado y sin siquiera poder levantar un brazo para tomarse del pasamanos. Cuando pasaron por la estación del ferrocarril, el colectivo, prácticamente, se vació pero otro tanto de personas -quizá más- volvió a subir. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-77cc526649fe6a58fab9b846e702ad56">Sin embargo, ahora Nieto el mayor estaba sentado: tuvo unos instantes -entre el descenso de una muchedumbre y el ascenso de otra- en los que se vio con cierta libertad para decidir qué asiento ocuparía. Cuando vio que se desocupaba el lugar justo a la derecha del viejo, no lo dudó: en dos o tres movimientos rápidos estuvo sentado en la última hilera -completos entonces los cinco escaños-, en el segundo asiento contando desde el lado de la puerta, entre una mujer que cosía al crochet y el viejo misterioso que, sentado al fondo y en el medio transversal del colectivo, parecía disimular su real interés y el verdadero propósito del viaje. Tenía cierto aire europeo y un llamativo parecido a Walt Whitman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-06913c0bd9ae3c959501a61c77bfa870">-¿Me puede decir la hora, por favor?- preguntó el viejo sin que se tratase realmente de una pregunta -al menos sin que se tratase realmente de aquella pregunta-.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec4effe31f4033f41ae41d97f497c8ad">Nieto el mayor miró el reloj en su muñeca izquierda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b64918a0d0246256d2f64545ebff899a">-15:10.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11773e565eadb1d00ac49d8be5bc4b78">-Gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e62ee0a0166e9ee12de02ac295da2a6">Nieto el mayor venía pensando en la fecha del fin de semana y trataba de entender por qué el fútbol argentino le gustaba tanto cuando éste le ofrecía cada vez menos. Salían de la estación ya cuando el viejo lo distrajo, aunque no del todo, de sus cavilaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-89b7cd037076893a4814b54a4a7fd8c8">-Hoy en día, cualquiera puede llevar reloj y sin embargo muy poca gente lo hace.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29fe2f852f22aff87781c18286c021e3">Nieto el mayor inclinó el torso hacia la derecha, apenas lo suficiente como para permitirse cierta distancia, girar un poco y mirar al viejo a la cara. No dijo nada pero inquirió al otro con la mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ea21f3383c53118203ecc72a23cff00b">-Antes- continuó el viejo- era el burgués el que llevaba reloj. Solamente. Todo ha cambiado. Fijesé. Hasta yo mismo he usado reloj alguna vez. Pecado de juventud, como el box. Y hoy, estos tiempos quiero decir, en que la cosa se ha vuelto más democrática, más socialista, sabrá disculparme, y cualquiera puede tener su reloj… Pues le aviso: usted es el único en este ómnibus que lo tiene. Usted y el mayoral. Pero no cuenta. Porque no tiene agujas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-879aeeae9c14715bd0d3555294768c3e">-Permitamé hacerle una pregunta- dijo Nieto el mayor inclinando levemente la cabeza hacia la izquierda, hacia el viejo, buscando un algo como intimidad pero mirando hacia adelante, hacia el asiento del chofer al que no podía ver en tanto y cuanto el colectivo explotaba de gente. El viejo realizó el mismo gesto pero en sentido contrario, es decir, se recostó sobre su derecha y mirando hacia el piso del coche se dispuso con verdadera atención a oír.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a8783283c00403770f296d1a38e27a10">-Usted dirá.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2fd41281c59e6d8e6b62c3e34a972cf7">Nieto el mayor se cruzó de piernas no sin cierta dificultad y espetó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c53417a924f79b68b08519b152909db">-¿Para qué tanto preámbulo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8b21a9606f5b198255d6b334d69a590c">-A decir verdad, no me sorprende su sagacidad, su perspicacia. Es que soy un hombre que disfruta de una buena conversación. Quería aprovechar esta agradable circunstancia antes de cumplir con mi cometido. Sólo pretendo saber, si está usted de acuerdo, cómo se ha dado cuenta. ¿Es que acaso he cometido algún error? Quizás estoy viejo para esto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4a1de447f8a88752137b35d934b6e144">-Tranquilo. No ha cometido error alguno. Y no tiene que ver con su edad, no, la cual es…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5b6f11dcf48f4c919443b64cd0fef242">-Noventa y seis. Aunque esta barba a lo Laiseca me agrega unos cuantos años, lo sé.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7aecacd477a1b602e863d0517fdebc69">-Pues se lo ve muy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58b4dcde735f265e3cd61d41340b47f1">-Le agradezco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40046ea9eede330ccca52bcc1a5dce8f">Nieto el mayor bufó y comenzó a mirar en todas direcciones como buscando algo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59c0add3f72a8b3e07ab93b43aa63aaf">-¿Recuerda usted cuando se podía fumar en el ómnibus?- preguntó con ansiedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-be00e8c5231695c5ff155fde8c44e7fd">-Todo tiempo pasado fue mejor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-096ea51c43e25c2ecd0e8588f8c6064b">-Lo han arruinado todo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75888cf502184c69b065287027572f8e">El viaje continuó y poco a poco el colectivo se fue vaciando. En cada parada subía menos gente de la que bajaba; no pasó mucho tiempo hasta que el coche transportaba unas siete personas, incluido el chofer. Nieto el mayor y el viejo conversaron de fútbol, de literatura y de Abelardo Castillo -padrino de Ulysses, la más joven generación de los Nieto-.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1803036c98369fb79e42720b7f83a52">-En fin- dijo el viejo como para ir cerrando la conversación y pasar así a los bifes-, si le pega bien, es gol.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-921d8a6f16bf4702481cc03ee2517f73">-Puede ser. Me agarra desprevenido y sin un juicio fundamentado que me permita refutar su axioma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f946047aadbdb3c15dc248a2a7858fca">-Es bueno encontrarlo desprevenido: será más fácil matarlo, Nieto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ce3e94897b0f16d6c9de4dc2df94dbe7">-Le advierto que muchos lo han intentado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8bf954ae57eeeeff7810a2fcf1ef6729">-Nada personal, eh. Sé que usted es peronista. Ojalá se hallara una solución alternativa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-386b89f98fbffe488280a40682af8b32">-Tiene que saber que conozco la manera en que habré de morir. Y el momento exacto. Me lo dijo la pitonisa del quinto piso del Edificio RAF. Y no será así.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e405ec1e4958a13288b4e76899bb10e4">-La gente de RAF, sí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f5bc8342b2a869a9a41fb98071572532">-Digamé: ¿qué lleva en la sobaquera?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c25a857ea9ad25aab84560f75883b42b">-Walther PPK.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-165451781803a111462217c06f17ff95">-Bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8e516911d1a6d0b0421136d23761b571">-¿Qué lleva usted?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ce0573bd420c1e315541702e3de3333">-Voy cambiando. Pero hace un tiempo que Ruger .22- contestó Nieto el mayor asintiendo con la cabeza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8df7d61bc9893feac7d388a76c42ace9">-No esperaba menos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5e30b5b483d6866b52e5d15a3d3b1238">-Uno trata de ser profesional, qué se yo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0689cbb8b48eb73a3783fab05350438e">-Le advierto que después de matarlo a usted iremos por su hermano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae1324f47bab9eb2e1e544e509384aa1">-Entiendo. Suerte con eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7ae0b0338e21a86626fbc2c8037602f5">-A ciertas personas no les gusta lo del tráfico de animales. El tipo se ha metido en el negocio equivocado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d372f47fcd5c043127724d41b283af5c">-Para variar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c69b7fa1b3d782b46c163ab53a22608b">-Bueno- dijo el viejo mientras se llevaba la mano derecha a la sobaquera bajo el saco-, vamos finalizando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f4749337c19dd4033b5e78318bcf1ae2">-Basta de cháchara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ef13239900e057cf1365a718fd5af22">-Basta de cháchara, eso. Tan sólo una cosa más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c87bb26c6897c3b3786e18309a76127">-Diga.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ba6b3531aefbd4b37bc646629be1ff38">-¿Cómo es que se dio cuenta de que yo estaba aquí para matarlo? Si no he cometido ningún error, ¿acaso cuenta usted con una suerte de sexto sentido, a lo Cátulo Castillo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2d43bf38a921cef65cf5c2b812298e89">-Cosa de mi hermano. Él es el de los poderes. Me enseñó algunas cosas. A anticiparme, más que nada. Una que otra se me ha quedado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64b1d541cffaf161bca4b7966777ae62">-Entiendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d8b5fe51f621a9ea32db82adea6c8bcb">En ese momento, el colectivo sufrió el choque de un vehículo que venía a toda prisa desde atrás. El chofer se sobrepuso llamativamente rápido y mirando por el retrovisor derecho vio un Jeep Gladiator del setenta medio desvencijado que se abría e intentaba ponérsele a la par. En la parte trasera del coche de pasajeros, ya paralelo al mismo, manteniendo la velocidad, el conductor del Gladiator se asomó por la ventanilla y gritó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-816b635c8d9aad9ff1303e584959c69f">-¡Nieto! ¡El viejo! ¡El viejo te la quiere dar!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1520f3381405f671113b86d9d69355bf">Nieto el mayor se puso de pie y quedó justo frente a la puerta de descenso. Accionó el mecanismo de apertura manual, tiró y la abrió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b6755da070df2fb7e279f3939c02a167">-¿Qué es todo esto?- se inquietó el viejo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7db209692c2c88c4ff16500c275233f4">-Disculpemé, viejo. Quedará para otra ocasión. Me pasan a buscar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54d07a8c5b1f24988682b1cb9a68ac3a">-¡Nieto! ¡Saltá, Nieto, que yo te agarro!- gritaba alguien desde la caja del Gladiator.- ¡Dale que tengo lo tuyo!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d06f05cdc2882e8887805d9680cab761">-¿Ése es Maradona?- preguntó el viejo sin saber bien a quién le hacía la pregunta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f51e5c03c3dfca4ca04111ab8c444ff6">-El mismo- contestó Nieto el mayor. Me debe dinero y, ya ve usted, es un tipo de palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-440ca24dd152d29b0d8efa5fa969bc97">Diego estaba saltando en la caja del Jeep, eufórico como si estuviera en la popular de la Bombonera, gordo, muy gordo, con una camiseta de Boca que le quedaba chica, con una vincha negra que le absorbía el sudor de la frente, muñequeras también negras, un pantalón tres cuartos y unas sandalias como las que bien pudo haber usado Cristo. Con una mano se asía de algún sitio y estiraba la otra para atajar a Nieto el mayor. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58fb50cfc580b4fce3716700cf6aaaad">El viejo volvió a mirar. Era Maradona, sí. Intentó sacar el arma pero Nieto el mayor le metió un cachetazo, tomó impulso y saltó. Diego lo atajó y cayeron juntos en la caja del Jeep. Nieto el menor aceleró a fondo por Avenida de los Constituyentes. Diego miró al viejo y echado en el piso de la caja, como un panda panza arriba, le hizo algún gesto obsceno. Nieto el mayor se incorporó, ayudó a Diego a levantarse y se abrazaron.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e76243782e03018a8815af3ac4c971e6">-Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4f7ed4c8932fa4767eb6a64f582710bb">-Nieto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c67d53ec29b90721d813c8fe40c07156">Inmediatamente después, Nieto el mayor golpeó el techo de la cabina con el puño dos veces en señal de agradecimiento a su hermano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b6d37d7df1d5675efa22ae76fabb51a">-Lo tenía controlado, igual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bf466f88e17a3a923dd7c421c45f8403">-Cómo sos, eh. Una piedra. Cuando crezca quiero ser como vos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5a538d297c57c87877abb3a26375c468">Nieto el mayor manoteó los cigarrillos del bolsillo del saco pero Diego, que sacaba tres puros del bolsillo del pescador, lo amenazó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-009b6e122bd25efcaf2be1089ffd0524">-Dejá eso, Nieto. Salen esos Montecristo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-72f524bbe037c720f3428f2f25d920f2">Encendió él mismo los tres. El primero se lo pasó a Nieto el mayor, que se lo pasó a su vez a Nieto el menor, que sacaba ya el brazo por la ventanilla y tanteaba el techo de la cabina. En la muñeca tenía enrollada una culebra verde que a Nieto el mayor le causó cierta impresión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4afa58284eb59cc616fe8f29fc7d207">-Siempre puntual, vos- le dijo el primogénito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-da349f215add0b0bfa94e61f7cf86a9e">El segundo cigarro fue para él y ya Diego lanzaba una tremenda bocanada cuando le hizo señas para que se sentaran. Apoyados en la parte trasera de la cabina, sentados en la caja, fumaban. Diego sonreía, feliz. De pronto metió la mano en el otro bolsillo del pescador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7832659e6077d5be9c5de55f266fb80c">-Tomá, Nieto. Tus cincuenta pesos. Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fe0258aa94135293060aa65d2a9fdefc">-Gracias a vos, Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-09e54bdcaabc97b4413804a7c9290bb0">Empezaba a nublarse. Nieto el mayor vio los dos relojes. Uno sobre cada muñequera. Sonrió.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a51e459805302d4b666e8b228de4723c">-¿Qué hora es, Diego?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aeff2969a4844197528c86ee2f1bc429">-Dejá de joder, Nieto. Ahora, justito ahora, no hay tiempo. Somos inmortales.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="405" height="405" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/10/OIG1-1.jpg" alt="" class="wp-image-3347" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/10/OIG1-1.jpg 405w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/10/OIG1-1-300x300.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/10/OIG1-1-150x150.jpg 150w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/10/OIG1-1-50x50.jpg 50w" sizes="auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/somos-inmortales/">Somos inmortales</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/somos-inmortales/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Llamado a D10S</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/llamado-a-d10s/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/llamado-a-d10s/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jun 2025 16:20:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Moncho Monzon]]></category>
		<category><![CDATA[Seleccion Argentina]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3223</guid>

					<description><![CDATA[<p>Quizás sea la historia más emocionante de la faceta humana de Diego: su lealtad salvó la vida de un excompañero de Selección. Texto extraído de nuestra décima revista.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/llamado-a-d10s/">Llamado a D10S</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Claudio Gómez (<a href="https://x.com/claudio_gmz">@claudio_gmz</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-75b7df24c002a3b615430d8be13b8110">El Moncho está entregado. Nunca había llegado tan al borde, nunca como ahora había estado tan convencido de que nada en este mundo tiene sentido. Ni siquiera su vida. Sigue tirado sobre los fríos mosaicos de un local que alguien le prestó para que por lo menos tuviera un techo. Lo único que conserva es una mesa, una silla y un revólver.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ab7766448336de31e5392981a684b17"><strong>Monzón se incorpora, apoya el arma sobre la mesa, rebota contra esas cuatro paredes húmedas.</strong> <strong>Está seguro de que no hay salida, que seguir es inútil. Sólo necesita tener la valentía suficiente como para apretar ese maldito gatillo.</strong> El tobogán de las adicciones está por llegar a su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a30750f35de2340bdaaee33606276d3">Hace un par de años que el Moncho dejó el fútbol. Desde entonces las luces se fueron apagando y las tribunas se acallaron. Dentro de ese túnel de oscuridad y silencio disfruta cuando recuerda sus momentos de gloria: diez años en Independiente, la Libertadores, la Intercontinental, el gol a Rumania en el Mundial 90, la expulsión en la final ante Alemania, la tribuna de la Doble Visera en medio de la barra, esas historias que ya contó cientos de veces.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9c9ab5995263880f9c56771f2885849b">Pero todo eso no existe más. Aquel defensor temperamental, fuerte, que con una mirada imponía temor, quedó en el pasado. En ese momento Pedro Damián Monzón es el más débil de los mortales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b551c381391e5c9c39fd680c4f28642">Pasaron unos meses desde que nació su hija Luz, pero el Moncho no puede viajar a Tucumán para conocerla. No tiene plata ni para comer, pensar en comprar un pasaje en micro es una utopía.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31f4ee95c18d90313db781fc16147bb9">En ese estado de desesperación toma la decisión final. <strong>El revólver, sobre la mesa, es su aliado. Lo mira, lo agarra, lo empuña. Pero no se lo lleva a la sien, apretando bien las muelas. Antes se ilumina: “lo llamo a Diego, y si no viene me mato”.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a420f0aed00eb67223667ddb76031c52">Monzón agarra unas monedas, sale a la calle y va hasta el teléfono público de la esquina. Marca el número, que se acuerda de memoria, y lo atiende Maradona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d75ae3ac154e80c71abab34f74ed7d26">-Hola, Diego, soy el Moncho. Necesito hablar con vos, no estoy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4df740af159f2296d19665deacadda7e">-Decime dónde estás, en un rato ando por ahí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94366bc69af2a4319b36619d4c402c41">No hizo falta que le explicara nada. El Diego entendió todo. Su amigo arde en el mismo infierno que él habitó durante tanto tiempo. El Moncho le pasa la dirección y le explica cómo llegar: cruzás el Puente Pueyrredón, agarrás la avenida Belgrano, hacés unas cuadras y doblás en Alsina, es antes de llegar a la cancha de Racing.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cdcbe0131c5c1b5f6006da7874d3e8a">Un par de horas después unos golpes en la persiana sobresaltan al Moncho. Sale para ver quién es. Y ahí está, con un short y las zapatillas desabrochadas, el Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0edfbc429ecc7fe2d429c8084e10d8a8">Monzón lo hace pasar y lo invita a que se siente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c33ace7d4be5fd8887efe7d24ad09715">-Pero hay una silla sola -señala el Diego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-911675093471035e3d02d1da439cd4f6">-Si, usala.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-819a0d6256811534065817e72285b846">-No, dejá, sentémonos los dos en el piso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-074c9c9b54a69995cfc1fad9fa925909">Estuvieron hablando como dos horas y Monzón no se anima a contarle su intento suicida, pero le enumera sus padecimientos. <strong>El Diego trata de contenerlo, de aconsejarlo, de escucharlo. Le ofrece plata para que pueda viajar a Tucuman y conocer a su hija. Le da un abrazo y se despide.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f5ffd5bfe466fda19c74701ed2aa602">Ese encuentro fue el que corrió el eje del Moncho. Necesitaba un gesto así para reaccionar, para despejar tantos años de oscuridad. Viajó a Tucumán, conoció a su hija y se convenció de que merecía otra vida, sin carencias, sin miserias, sin tóxicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3b7c07a546faf44f82a335273da668d">En enero de 2021 el Moncho Monzón firmó contrato con Independiente para ser ayudante de campo del entrenador Julio César Falcioni. Por eso el Pollo Vignolo lo invita a su programa en ESPN.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-069931398b68335791d43e752c7ce6ec">Monzón entra al estudio junto con Octavia, su octava hija, una niña de cuatro o cinco años. Habían pasado dos meses de la muerte de Maradona y el Moncho muestra un flamante tatuaje que se había hecho en el antebrazo derecho: la cara del Diego, el amigo que veinte años atrás le salvó la vida. <strong>Dice que lo extraña, que lo ama, que no puede entender su ausencia. Se quiebra. Las palabras se le traban en la garganta.</strong> Pero toma aire y sigue.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-182127054b110820a34d627e0e64ebe5">-Siempre les hablé a mis hijos para que ellos también lo amen.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-931b0ab9ab4974016968ad6f36fe86ab">Y como si hiciera falta una prueba de ese amor, el Moncho llama a su hija, que no para de merodear por la escenografía, y le muestra el tatuaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6ac978a7345e45ea8c4201ed4d4a85bc">-¿Quién es? -pregunta el padre orgulloso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-243338c9517158a6486d372560d64e69">-Diego Maradona -responde la nena con una vocecita mínima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e575aeca49236c54cb0aad7ee360cfa">-¿Y dónde está?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22ffb70d6332d73d8c30341455b087ed">-Nos cuida desde el cielo con los angelitos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="381" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png" alt="" class="wp-image-3225" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-10-300x190.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/llamado-a-d10s/">Llamado a D10S</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/llamado-a-d10s/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mejor persona que jugador</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2025 19:56:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[La Pampa]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1994]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3196</guid>

					<description><![CDATA[<p>Diego tiene mil y una historias dentro de sus mil y una vidas. En este cuento se retrata una de las que mejor reflejan lo que era como ser humano.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/">Mejor persona que jugador</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Diego Dal Santo (<a href="http://x.com/diego1010ar">@diego1010ar</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cf194b1dd9ca44086785cf4a956f0f1">Una provincia de horizontes bajos, de caminos que parecen repetirse. De viento y tierra. De cielos azules y atardeceres amarillos anaranjados. La Pampa no era noticia. No lo había sido nunca. ¡O sí! Algunas veces. Y después de esos días, pasaría lo mismo. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4aa83df15febe7f310cb0c42dc0fcc8c">En 1994, mientras el mundo ajustaba sus ojos para mirar a Estados Unidos, Diego Maradona -el Diego real, el de carne y hueso, de errores y gloria- se refugiaba entre los caldenes, buscando algo más que estado físico. Tal vez paz. Tal vez redención. Tal vez todo junto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c93e8f3abf7edb9cbf993cfd15f7c12a">Se decía que había venido a entrenarse para el Mundial, a bajar los kilos que la noche y los fantasmas le habían puesto encima. Pero también creo que Diego vino a esconderse del ruido, a lamer sus heridas. A reencontrarse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ebaaeb2be946ceacf0c68da0be91dd28">Y en ese exilio voluntario, ocurrió algo que no salió en los diarios. Una mañana de domingo, se apareció por la Escuela Hogar de Jagüel del Monte. Un rincón olvidado incluso por los mapas. Llegó en su auto, con un par de acompañantes. Llevaba puesta una remera blanca y en la cara, la mezcla exacta entre agotamiento y ternura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-647459a8cb0070478df133aaba853662">No hubo flashes ni discursos oficiales. Solo el asombro de los chicos, que habían decorado la escuela esperando su ingreso.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0e3f1604bbd06dfdf6974f8a7ba79f5b">&#8211; ¿Es él?, preguntó uno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f04de72ae85a71ad978a8a573570c2a7">&#8211; ¡Es El Diego!, dijo otro, como si con eso bastara para entenderlo todo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a8acbb10ecb63bcffe15c5fced3fb50e">No quiso honores ni distancias. Se sentó entre ellos. Recorrió sus lugares. Preguntó sus nombres. Escuchó historias. Se rió con ganas, mientras tomaba un chocolate caliente que habían preparado en una olla enorme. Se sorprendieron cuando lo veían devorarse las galletitas de coco. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f4baf9c141e75e7e03f5151c7195db3">A un pibe que le mostró un dibujo de su gol a los ingleses, le dijo que estaba mejor que el relato de Víctor Hugo. A otro que quería ser arquero, le prometió: “Si te entrenás fuerte, algún día me atajás un penal… pero no muchos, ¿eh?”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62fb262ef60d4883f9c9020901337633">Después, cuando todos callaron, se puso de pie y habló. No fue una arenga de esas que ya había hecho tantas veces. Más bien fue una confesión. Con el corazón en la mano. Y sin la escafandra que significaba la camiseta 10.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a71ac00e3159350ade73b986c58939a">&#8211; Yo no vengo a darles lecciones. Vengo a contarles que también fui como ustedes. Que pasé frío, hambre y que muchas veces estuve a punto de largar todo. Pero no lo hice. Y no porque fuera un genio, sino porque soñaba. Soñaba con que algún día iba a cambiar mi suerte. Iba a cumplir mis sueños. Y con ellos, ayudar a mi familia para que tuvieran una vida mejor que hasta ese momento».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c4089c9efe70d9dfde140e476e2594a">Hizo una larga pausa. Lo miraban como si fuera un abuelo joven, un sobreviviente del otro lado del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb5c23ac94d17246fb8755e7f3ede3a6">&#8211; Me equivoqué muchas veces. Y me voy a seguir equivocando. Pero siempre me levanté. Porque eso es lo que hace la gente que ama lo que hace: se cae, se lastima, y vuelve a intentarlo». </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e807cd9ce0fb0b165c9769497cc751f8">¿Sabía lo que le tocaría vivir 2 meses más adelante, enfermera de la mano mediante?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ceb47f5314e35f2192a31a0b8511c3c">Hubo un silencio. Entonces, bajó un poco la voz y agregó:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45297fb18e646bd4e45ddac0b9be19be">&#8211; Y si alguna vez dudan, si no saben para dónde ir… miren a sus viejos. A sus madres, a sus padres. A estos maestros. A los que se rompen el lomo por ustedes. Ellos son los verdaderos ejemplos. Yo, soy solo un jugador de fútbol que quiso darle alegrías al pueblo. Pero no quiero ser ejemplo de nadie. Quizás ese día, con otras palabras, ensayó por primera vez aquello de “yo me equivoqué y pagué…”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-df10e254d6f99a52f22dd6faf5e36fa4">Volvió a sentarse. No hubo aplausos. Solo murmullos que se parecieron al respeto. A la emoción contenida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ea2d14ec10a68bad8616614274d4c59">Antes de irse, firmó una pelota y la dejó de regalo para los chicos de la escuela. Abrazó a cada uno y prometió regresar. No volvió. Pero no hacía falta. Ese día dejó algo que no se borra con el tiempo. Quedaron algunas fotos. Pero, sobre todo, dejó palabras que calaron hondo. Palabras sin marketing, sin escudos, sin banderas. Palabras humanas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9eb90886b6f7fd146abb59b085c1a19f">Años después, uno de esos chicos, ya hombre, diría: “Cuando las cosas se me ponían difíciles, me acordaba del Diego diciéndonos que no dejáramos de intentarlo. Y seguía”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff3250d57b618c63d8674de71f113e5a">Otro, aún conserva una servilleta doblada, con manchas del chocolate caliente, y un garabato azul: “Sos más fuerte de lo que creés. Aguantá. Diego 10”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-99c8aceb10ee0007d0416369d1d86aec">Por eso, en esta tierra de viento y enormes caldenes, algunos decimos sin miedo que Diego fue mejor persona que jugador. Y eso, conociendo al jugador que fue, no es poca cosa. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdac60edd4f153947808806858ef59cd"><em><strong>Este relato ganó el cuarto puesto en el concurso de cuentos «Mejor persona que jugador», organizado por La Pelota Siempre Al 10. El jurado que lo eligió fue compuesto por Ariel Scher, Viviana Vila y Alejandro Duchini.</strong></em></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="491" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-1024x491.jpg" alt="" class="wp-image-3202" style="width:654px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-1024x491.jpg 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-300x144.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24-768x368.jpg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/0c472af7-bc30-4a37-8b3c-2a2110bb5e24.jpg 1252w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fuente: Roberto Esteban Ros</figcaption></figure>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/">Mejor persona que jugador</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/diego-eterno/mejor-persona-que-jugador/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/cuando-no-teniamos-nada-teniamos-a-maradona/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/cuando-no-teniamos-nada-teniamos-a-maradona/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2025 17:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[#UnDiosHumano]]></category>
		<category><![CDATA[Maravilla Martínez]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3216</guid>

					<description><![CDATA[<p>Disponibilizamos el prólogo de nuestra décima revista dedicada a #UnDiosHumano: Diego.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/cuando-no-teniamos-nada-teniamos-a-maradona/">Cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Daniel Arcucci (<a href="http://x.com/daniarcucci">@daniarcucci</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4d9214a3370d9427d5b7468a6c8a0208">Así como en el ring, donde era capaz de asestar un golpe de nocaut con belleza, con poesía, Sergio <em>Maravilla</em> Martínez supo hacer lo mismo con sus palabras. El efecto, en definitiva, fue el mismo: demoledor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2418dfbdd4a473b11c2ab0205e0071ea">Claro que, antes de llegar a esa frase fantástica y contundente, había construido, como si de una estrategia de pelea se tratara, un clima lo suficientemente revelador acerca de su infancia llena de carencias como para que lo dicho tuviera el efecto deseado. Es decir, que se entendiera el verdadero significado y el verdadero alcance de <em>“</em>cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-814ca21b2b325ee49c0d9488be2b88b7">Esa frase bien podría ser el título de esta antología de historias que hablan de un aspecto de Diego muchas veces menospreciado, a veces tapado por su divinidad futbolística, a veces tapado por sus imperfecciones humanas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64d9a828a5bf5445e088b62a60b43fd5">Tal vez por estar enrolado entre quienes las valoran fue que hace un tiempo, después de celebrar la fecha de su cumpleaños &#8211; porque Diego sigue cumpliendo años &#8211; fue que me sorprendí a mí mismo sentenciando algo sobre él. <strong>“Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista,” solté al aire, en el aire, hasta quedarme sin aire, con un nudo en la garganta.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6c10d0cc29968465e3996ee0baa14c7">Durante años evité juzgarlo. Ni para bien, ni para mal. Ni para absolverlo, ni para condenarlo. El sólo hecho de escribirlo me confirma que no era ni soy quién para hacerlo. Que no hay quien lo sea.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-86963177d1e4f1c5a42569b8ba9b75f3">Siempre traté de entenderlo, que no es lo mismo que justificarlo. Y, por supuesto, después contarlo, con la no siempre lograda misión de explicarlo. Pero aquella vez de no hace tanto tiempo, alguien o algo me impulsó a decir lo que dije. <strong>La preparación para ese golpe, metafóricamente imitando a Maravilla, fue admitir cierto hartazgo ante una máxima demasiadas veces escuchada, no siempre con buena intención y generalmente con poco conocimiento: “A mí dame al Maradona futbolista, pero no al Maradona persona…”</strong>.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8b38882707822bfd5fcbbdec1015f815">Lo dije. Inconsciente primero y consciente después de que lo dicho no quedaría en un simple punto y aparte.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01888da3cb8c79661bd9ece84b859b9d">Lo sostengo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-578af5190af62dec1c6d3d58c2d27b3c">Y a partir de aquí muchos ayudarán a explicar por qué esto es cierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d5e3e17720848c6dff0e70fe5c2bac7c">“Tuve pocos encuentros con él. Pero me mostró una generosidad ilimitada. Tengo una deuda de gratitud”, confesó alguna vez el gigante Manu Ginóbili, entronizado, él sí, en una fallida vocería que pretendió enumerar a la constelación de “zurdos célebres de la Argentina” dejando al margen al propio Diego.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bf5342c8cf80faf65092be1c40df121">Messi sí figuraba allí, curiosamente el mismo Messi que alguna vez, ya campeón del mundo, en íntimo diálogo con otro grande como Zidane, declaró: “En la Argentina, todos los chicos queríamos usar la 10 para ser como Diego, aunque nunca lo logramos”. Y Angel Di Maria, también nombrado allí, que en algún momento supo decir: “Me bancó cuando todo el mundo me mataba. Se sentaba en la cama y se quedaba una hora hablando conmigo, preguntando por mi familia. Solo tengo palabras de agradecimiento”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e75b8b48c7149708552987931f5ef69f"><strong>Diego ayudaba. No siempre se supo. Casi nunca se mostró. Pero ayudaba. A muchos. A muchísimos. A tantos que no alcanzan estas páginas para enumerarlos.</strong> A veces, con dinero. Otras, con presencia. Con una palabra. Con una aparición. Con una camiseta firmada que terminaba en una rifa que salvaba un tratamiento médico. Con un llamado que devolvía las ganas de vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7e2e2f022b8553f4a1da1a59f39aa91">Lo vi hacerlo. Lo escuché. Lo supe por otros. Como aquel día en Totoras, un pueblo de Santa Fe, donde un joven futbolista había perdido las piernas en un accidente y Diego se le apareció&nbsp; para jugar un partido en su beneficio. Le dio un abrazo y le dijo: “Mis piernas son tus piernas.”<br>¿Qué más querés?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9acbce0566c19684555667bc7dbb01c4">Jugó también en el humilde poblado de Acerra, en las afueras de Napoli, en medio del barro. Un partido a beneficio de un chico enfermo. Sin permiso del Napoli, porque para ayudar no hay que pedirle permiso a nadie. Muchos años después se reencontró con aquel chico al que había ayudado, como quien vuelve al origen de las cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a25f523640b3527281046f5d985b27df">Pocos como él para entender a los pares. A los del palo. A los que enfrentaron demonios similares a los que él enfrentó, como por ejemplo el Moncho Monzón, en una historia que nos sigue conmoviendo. Cuando más lo necesitaron, allí estuvo Diego. Sin querer que se sepa, sin querer nada a cambio. <strong>Nada de estar al lado de los que ganan, mejor estar al lado de los que están perdiendo.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2677bf78e7d1e09d1468c380b585a0fe">Nadie dio tanta alegría como él. No solo en la cancha. En la vida. En los gestos. En la forma de hablar. En la manera en que representaba una Argentina pura, y por eso imperfecta. Esa zurda hizo creer que era posible ganarle al mundo, aunque el mundo podía aplastar. Hizo sentir invencibles a los rotos, a los vencibles. <em>Il Re degli Ultimi</em>, “El Rey de los últimos», se titula un fantástico libro que narra sus siete años “maravillosos y locos” en Napoli.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97f246bff80693eb4d7000f60364d5d6">Aquellos goles a Inglaterra en México ’86 fueron más que goles. Fueron justicia poética. “¡Los ha humillado!”, como grita emocionado en un balcón, frente a un televisor, el tío del niño protagonista de esa obra de arte llamada <em>Fue la mano de Dios</em>, del genial cineasta napolitano Paolo Sorrentino.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5086fb2736f3e96093c2d58dbaecd1e6">Sí, hizo felices a los más golpeados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-67e92c1119f3b1de650ad1e5394dbdb3"><strong>Diego jugó por todos los Diego que no pudieron. Por los que quedaron en el camino. Por los que eran buenos pero no tuvieron suerte. Por los que no fueron vistos. Por los que fueron olvidados.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d2c1a1a96c1473dbd6c00d705b5989ac">Lo sabía. Lo decía. Y lo vivía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0909dd613b120fc4a2c5186a5e4154da">Charly García, desde otro planeta, escribió: “Espero que estés en el club de los 27 con Kurt Cobain, Brian Jones y gente buena. Invita la casa. No te equivoques con el paraíso”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d9b6ba7c640aa5e9baf480e1e6ac6a3f">Son frases, sí. Pero también son retratos. Retazos de un mismo mosaico: el Diego humano. No el héroe perfecto. El tipo que se equivocó, que sufrió, que peleó. Que nunca se creyó más que nadie, aunque fuera más que todos. Que jamás se olvidó de dónde vino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01e8e78773d164de7677dae8c664fbcf"><strong>No se intenta santificarlo. Qué va. El no querría eso. Se intenta, eso sí, completarlo.</strong> Mostrarlo cuando se arremangaba para jugar en un potrero inundado, cuando se tomaba el tiempo de consolar a un pibe desconocido, cuando sostenía a otro en plena caída. Mostrarlo cuando era uno más. Porque ahí, precisamente ahí, fue cuando fue más grande.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c2d66f0e25effbebcb874f27db36377">Como persona, con sus limitaciones, con sus enfermedades, que nada tienen que ver con la maldad. Maradona como persona fue mejor incluso que como futbolista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed42706ea4da710d06ca2a019289c895">Porque cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona. No es poco decir; es decir todo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png" alt="" class="wp-image-3218" style="width:502px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-1024x683.png 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-300x200.png 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8-768x512.png 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-8.png 1030w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/cuando-no-teniamos-nada-teniamos-a-maradona/">Cuando no teníamos nada, teníamos a Maradona</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/siempre-al-10/cuando-no-teniamos-nada-teniamos-a-maradona/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El colchonero y Maradona</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/el-colchonero-y-maradona/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/el-colchonero-y-maradona/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Jun 2025 19:56:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilados]]></category>
		<category><![CDATA[Luchas sociales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=3191</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un cuento que recuerda la lucha de Diego por los jubilados y retrata todo su -difícil- contexto.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/el-colchonero-y-maradona/">El colchonero y Maradona</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Hernán Ocantos (<a href="https://www.instagram.com/hernanocantos">@hernanocantos</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9c0f088d2dd78b5fc73188d578dce924">Mi abuelo es colchonero. Ya no trabaja tanto porque ahora los colchones ya no se hacen de lana. Está jubilado y cobra la mínima así que cuando le sale un trabajo, se pone muy contento. Mi abuela no está jubilada porque no hizo aportes, trabaja en la casa sacándole las rebabas (“rebarbas” dice ella) a unos gusanitos de plástico que son para repuestos de autos. Yo antes jugaba un montón con los gusanitos, pero desde que empecé la secundaria ya no me divierten tanto.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd6a949b420e194ed9db2cc8456eaf03">A mi abuelo hay cosas que no le envidio. Por ejemplo, que no le alcance la plata. A nosotros tampoco nos alcanza, pero ellos no se lo merecen. No digo que mi mamá, mi papá y mis hermanos nos lo merezcamos, pero ellos no se lo merecen porque trabajaron siempre, y son grandes, y son buenos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19ddce7456b4006e81e4a9db8eca8007">Amo el fútbol. Desde los 6 años juego en Huracán, estoy en la prenovena. Soy hincha del Globo porque juego ahí, pero soy un poco más de Boca, por mi papá. Y por Diego. Mi abuela también es hincha de Huracán, ella siempre cuenta que tuvo un novio en su infancia y que se hizo quemera por él. A mi abuelo le da una bronca cada vez que ella cuenta esa anécdota&#8230;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56391259cf0a033cdbaff8131a9e20db">En el &#8217;86 lloramos juntos escuchando por radio los penales contra Italiano por el descenso. Ese día habíamos llorado con Diego también, unas horas antes, pero de felicidad. En ese momento no lo entendía, pero qué rara puede ser la vida a veces: lo mejor y lo peor, todo en un ratito. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-81dc5fc6e94419896ae83f51dc41286f">Cuando yo era chico me decían que era muy bueno jugando, me iban a ver y decían que podía ser un nuevo Maradona. Me imagino que a todos los pibes les dirían lo mismo. Yo lo amo a Diego, y me encantaría jugar como él, pero, ahora que soy un poco más grande, sé que eso no va a pasar. Nadie es como él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58a4cc6f50e49d1308dc8fc6a2296550">Hay cosas que no les envidio a mis abuelos. Dejaron de pagar el alquiler hace unos meses porque la señora que les alquilaba la casilla del fondo de su casa se enfermó y se fue a vivir a San Luis con su hija, y no les cobraron más. Así y todo, la plata no les alcanza. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1bed7c26bb7686bc76d2330a36f62394">A mí me gusta ir a la casa de ellos, jugamos al truco, al chinchón, miramos la tele en blanco y negro, leo el diario que a pesar de todo no dejaron de comprar. El baño no me gusta tanto porque está afuera. La casa anterior de ellos, en Pompeya, también lo tenía afuera. Mi abuela no me dejaba usarlo porque era compartido con otra gente, por eso me hacía hacer pis o caca en una pelela de loza. Ahora no, porque hago en mi casa que queda a dos cuadras, y estoy grande para eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58203ee66bd9e3f94fae287f82429337">Sé que envidiar está mal, pero a mi abuelo hay cosas que sí le envidio. No sé si la palabra justa sea esa. Tal vez sea admiración. Entre esas cosas que le envidio o le admiro, están sus lecturas. Ahora que estoy en la secundaria entiendo que leer no es fácil, que hay que estar concentrado, hay que entender. Y él es muy lector. Especialmente el diario lee. Yo creo que lo siguen comprando por mí. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f87bb88f010535cf2415db4d3063954f">A veces, cuando vuelvo del colegio, o de practicar (ahora voy solo en colectivo, antes me llevaba mi abuelo en el Renault 4 que ya no anda), lo encuentro en la esquina, sentado en un tronco, debajo de un sauce llorón que hay ahí, leyendo el único libro que tiene. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab5f7854991740cd65452188ebb2780a">Debe ser extraño ver a ese hombre ahí, en medio del quilombo del barrio, como fuera de la realidad. Mi abuelo no tiene biblioteca, y dejó el colegio en primer grado de la primaria. El único libro que tiene yo no lo leí, no me tienta tanto. Es un Martín Fierro en versión castellano-ruso. Nunca le pregunté de dónde lo sacó, es raro. Él dice que los gauchos le recuerdan a su pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-95980681fa84a8a2ad5c1ae56adbb81b">Mi abuelo es un trabajador común y corriente por eso nunca le pasó nada extraordinario. Hasta el otro día. Esa tarde volví del colegio y, como casi siempre, fui a verlo. Últimamente no andaba muy bien. Mi papá me decía que era porque estaba tomando mucho y que además estaba bajoneado porque ya no tenía trabajo. Pero esa tarde lo vi contento.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b1655668c0c0250a67f52f05364475bd">—Una señora quiere que le haga un colchón. Vive cerca de Tribunales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3881816ba8ed90bbc283d190488368ae">Me puse feliz porque él estaba feliz.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6f93ef61d5c1d55320bb0852241877e">Ese día volvió de ver el trabajo, sin olor a alcohol, ese que intentaba disimular con pastillas de menta cristal, y fue directo a mi casa, casi desesperado, a verme.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cbbbd6210e7979d420411916c297897a">—¿Qué pasa, abuelo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff1cfb4d7af2bbdcecc4205b7b3fd2c8">—¡Prendé la tele! ¡Poné el noticiero!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cf7f06dcbd1bd0b54ce90b7e44afad6a">Nos morfamos media hora y nada. Hasta que el anuncio de la conductora fue tapado por los gritos de mi abuelo:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d924b7dc85851d8629cf85f340f324a0">—¡Ahí está!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0c62660992738f174f4c70ff9fa29c79">Yo lo amo a Maradona, desde siempre, creo que desde antes de nacer porque yo soy del &#8217;77 y él en el &#8217;75 ya jugaba en primera. Y yo ya lo amaba. Debe ser por eso que lo lloré tantas veces: en el &#8217;86, en el &#8217;90, en el dóping en el Nápoli, en mis broncas contra los que le decían negro villero. Y ahí estaba Diego, en la tele, peleando. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71a2b44311d59feb45da9ca229d3af2d">Lo miré a mi abuelo con intriga y me dijo que esperara, que seguro lo pasaban. El comentario de la conductora hablaba de una citación en Tribunales, de un Diego irascible porque le habían robado una gorrita, de una pelea con un hombre que pasaba. Una noticia más, pensé. Hasta que Diego habló:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4569749a6ef1af3247eae4db6b95f6aa">—¡¡A muerte estoy con los jubilados!! ¡¡Lo que les hacen es una vergüenza!!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c322301c3e151c7b84d7014061889caf">No fue la frase tan hermosa lo que me hizo llorar, fue la imagen: mi abuelo estaba detrás del Diego. El colchonero, el jubilado escuchando cómo Maradona defendía a todos los que eran como él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e56ce8fb4f4197dc5c5d3e654dd0867f">—Le quise pedir un autógrafo para vos, pero casi me tiran al diablo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-792e7b021664fba37eb541ae42099177">Hay cosas no le envidio a mi abuelo. Esta tampoco porque me la regaló, es mía, para siempre.&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a53b681cf7c2fefa359eb504f273bc75"><em><strong>Este relato ganó el tercer puesto en el concurso de cuentos «Mejor persona que jugador», organizado por La Pelota Siempre Al 10. El jurado que lo eligió fue compuesto por Ariel Scher, Viviana Vila y Alejandro Duchini.</strong></em></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="610" height="511" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-5.png" alt="" class="wp-image-3193" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-5.png 610w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2025/06/image-5-300x251.png 300w" sizes="auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/el-colchonero-y-maradona/">El colchonero y Maradona</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/el-colchonero-y-maradona/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La noche del Diez</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/la-noche-del-diez/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/la-noche-del-diez/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Sep 2024 18:39:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Brindisi]]></category>
		<category><![CDATA[Kempes]]></category>
		<category><![CDATA[Superclásico]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=2590</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Diego de principios de los 80's, narrado desde la vereda de enfrente en uno de los Superclásicos más icónicos de todos los tiempos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/la-noche-del-diez/">La noche del Diez</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Mariano Tosca (<a href="https://www.instagram.com/marianotosca6/">@marianotosca6</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b10bed5af2f7e00a98622d2fc734b23">“Lo quería Barcelona, lo quería River Plate; Maradona es de Boca, porque gallina no es”. Así cantaba «La 12” por aquellos oscuros días de 1981. Se dicen muchas cosas acerca de su pase; el pibe de oro que la rompía en Argentinos Juniors tenía ofrecimientos de todos lados. Y entre esas historias que se tejen alrededor de una mesa de café, algunos sostienen que Diego ya tenía el pase&nbsp;de palabra con River, pero no se llegó a firmar por un problema con el presidente Aragón Cabrera. Tampoco pudieron los catalanes y finalmente se puso la camiseta de Boca.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-272e00c2364a15d258e2e34a9843a94a">Yo tenía 9 años y ya entendía la pasión. Porque mi infancia transcurrió en un parque rodeado de pasto no tan parejo, lleno de pozos y una pelota siempre en el medio.&nbsp;Aquella noche de abril el otoño ya se hacía notar, era un viernes lluvioso y La Bombonera era epicentro de una ciudad que se preparaba para un fin de semana no tan futbolero: el domingo había Gran Premio de Fórmula 1 y corría Lole Reutemann. Se decidió que el superclásico no se superponga con la carrera que tenía al país en vilo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c3c3d3eb27ef9bed34a3b7a5b4442da6">-Quedate tranquilo –me decía mi viejo- ellos tienen a Maradona pero nosotros tenemos a Mario Alberto Kempes, en el arco está Ubaldo Matildo Fillol, y como si eso fuera poco está Leopoldo Jacinto Luque; cuatro campeones del mundo. Por más que tengan al pibe les ganamos fácil. Nombrándolos así, con su primer y segundo nombre a mí me daba mas seguridad; esos hombres gigantes y con esos nombres, nada podía salir mal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b9d005db7513b72368721427d666627">Esa noche mi vieja no estaba en casa, y el clima era de libertad, de una noche especial, como si nos dejaran solos. Mi viejo era mi cómplice, la autoridad caía sobre “la Tacher” como la llamábamos con mis hermanos, aludiendo a la “Dama de hierro”. Mi hermano mas grande tampoco estaba; con mi viejo y mi hermano mellizo, que a esa altura todavía no había cometido la terrible traición de hacerse de Huracán, nos quedamos en la cocina, y mientras se escuchaba la lluvia pegar sobre el toldo de chapa en el patio cerrado, escuchábamos la radio sobre la heladera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-eeefb77eb6cef093025a1bc256d5876c">Una velada íntima, una noche especial. La voz de Victor Hugo, el relator recién llegado de Uruguay, que ya se estaba quedando con la audiencia que lideraba el relator de América, José María Muñoz, nos empezaba a contar las primeras incidencias del partido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-815eadae384b62eeaecb9207bbfb17db">El primer tiempo fue muy peleado, se luchaba en el barro; hubo expulsados, uno de cada lado; en Boca Escudero y en River, nada extraño, Mostaza Merlo. Me venció el sueño, me quede dormido en la mesa y apenas arrancó el segundo tiempo me fui a dormir. El sueño fue maravilloso; Tarantini y Passarella no dejaron que se acerquen mucho al arco; las veces que llegaron el Pato se lució como en el Mundial 7&#8217;8; arriba el Beto Alonso se cansó de asistir a Mario Kempes, y el Matador hizo dos goles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a82965a0f2ba3691f849309a6ec1164e">Al despertar el sábado a la mañana, y mientras me preparaba los botines para el primer picado en el parque, lo primero que pregunte fue cual había sido el desenlace del partido.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-005060fc68ab2eddbf454e642c08eaa9">&#8211; No se puede hacer nada con este pibe – me dijo mi viejo con aire de resignación-. Por algo se lo quieren llevar a Europa, y encima con Brindisi al lado&#8230; sí, el que jugaba en Huracán y vimos en el Ducó hace poco todavía jugando en el Globo.&nbsp;3 a 0 abajo. Ni el Pato nos pudo salvar. Vayan a jugar al parque; está&nbsp; un poco embarrado todavía. Como el partido de ayer…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dbc821b0f9351b107677e7ad9efa0756">Mi sueño no había tenido nada que ver con la realidad; salvo por una sola cosa. En mi sueño también Maradona había jugado de maravillas; es que ni siquiera en el sueño mas surrealista el pibe de rulos podía llegar a jugar mal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="1008" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/09/image-3.png" alt="" class="wp-image-2592" style="width:354px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/09/image-3.png 720w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/09/image-3-214x300.png 214w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/la-noche-del-diez/">La noche del Diez</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/cuentos/la-noche-del-diez/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Esa zurda inmortal</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/esa-zurda-inmortal/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/esa-zurda-inmortal/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Aug 2024 17:12:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Deporte argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=2517</guid>

					<description><![CDATA[<p>El vocero del gobierno argentino despreció la figura de Diego. Pero lo único que logró es engrandecer su ya enorme importancia para el pueblo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/esa-zurda-inmortal/">Esa zurda inmortal</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Rocío Gorozo (<a href="https://x.com/RGorozo">@RGorozo</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-47c1c2e0786d6827c9de8d22129afa9c"><em>«Por último, hoy es el Día Internacional del Zurdo. Saludar a Lionel Messi, Ángel Di María, Emanuel Ginóbili, Sergio &#8216;Maravilla&#8217; Martínez y a Guillermo Vilas. También a grandes músicos argentinos como Gustavo Cerati o Charly García. Grandes zurdos que en estos casos sí aportaron a la grandeza de la Argentina».</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a712cd0a0f3b981ab1ce7d3c26feee04"><em>&#8211; ¡Maradona!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae1b3163329ae52f50e914ee06c5d971"><em>&#8211; ¿Quién?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a712cd0a0f3b981ab1ce7d3c26feee04"><em>&#8211; ¡Maradona!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae1b3163329ae52f50e914ee06c5d971"><em>&#8211; ¿Quién?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a712cd0a0f3b981ab1ce7d3c26feee04"><em>&#8211; ¡Maradona!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-466d8b7f49e2acf06ca9e53624be848a"><em>&#8211; Ah sí, era zurdo.</em>«</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24f530fd16e2022ae1634c780df2c9d4">Así cerró la conferencia de prensa del martes pasado Manuel Adorni, vocero del presidente Javier Milei. Es sabido -además de que lo han demostrado explícitamente-, el desprecio que les despierta la figura de Diego Armando Maradona.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-72e12127263b6f004aa853a8d0c3bdb9"><strong>No tardaron en llegar los mensajes de repudio a tales declaraciones</strong>: Desde ex-jugadores como Héctor «el Negro» Enrique, Juan Sebastián Verón y Osvaldo Ardiles,  pasando por Fernando Signorini (ex preparador físico de la Selección Argentina), hasta los hijos del Diez, al igual que su nieto Benjamín Agüero. Incluso las cuentas oficiales de los clubes Nápoli y Gimnasia y Esgrima La Plata aparecieron para homenajearlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-357db069832787e8fcb7ed1e80005b50">Más allá de todo aquello, no deja de sorprender y de conmover la reacción de los hombres y mujeres comunes, que no tendrán una cámara o micrófono que los capte, pero que sí cuentan con sus redes sociales. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b258e2c0411607438ff5df017c92376d">Facebook, Instagram y Twitter se inundaron de publicaciones en defensa de Maradona, reposteando y trayendo a colación canciones, murales, banderas, anécdotas y relatos de personalidades de la música, del deporte, del periodismo y de ex-combatientes de Malvinas, que reivindican lo que fue, lo que es y lo que seguirá significando para la Argentina (y para el resto del mundo). Algo que excede a su hazaña en 1986, de la revancha simbólica contra los ingleses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fbfeff9efbaf44da6033823dd28033a0"><strong>Diego no era sólo un futbolista. Para empezar, nunca se desligó de ese pibe, hijo de «Don Diego” y “Doña Tota”, que nació y creció en una casa muy humilde de Villa Fiorito. </strong>Era el que exigía que les aumentasen el sueldo a los fisioterapeutas, utileros, cancheros y cocineros de la AFA. Era el que en 1992, se sumó a una marcha de los jubilados contra las medidas de Carlos Menem. Era ese que en 1995, se llegó a Totoras (Santa Fe), para participar en un torneo a beneficio de Hernán Fonseca, un arquero que había quedado en silla de ruedas. También apoyaba la causa de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c78adeff5e7ae8be5598753710d6c96e">Alentó siempre a Las Leonas, siendo emblemática su aparición en la semifinal de los JJOO del año 2008 y su contención a las chicas luego de que perdieran el partido.  Respaldó la carrera futbolística de muchísimos futbolistas. Hinchó por Juan Martín Del Potro en la Copa Davis 2016, viajando a Croacia para estar en la histórica final. Momentos como esos hay de sobra, porque donde flameaba la bandera albiceleste, él daba su «presente».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-463abc5ed93f8568a5fb2692e2dc55f7">Es inevitable pensar en <a href="https://lapelotasiempreal10.com/category/series/sidiegoviviera/">«qué pasaría si siguiera acá»</a>. Hay quienes lo soñábamos en Qatar entregando la Copa del Mundo a la Pulga, abrazando al Fideo y pidiéndole disculpas a Scaloni por no depositarle su confianza cuando asumió como director técnico. Muchos lamentan que la vida no nos haya permitido ser testigos de un encuentro de potencias con Emiliano «el Dibu» Martínez, a puras risas, gestos pícaros y bailes. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8eaa72adc34c58cd172b4643bcb8d3d2">Seguramente su voto en las elecciones de Boca hubiera sido para “el Último 10” (a pesar del distanciamiento que existió entre ambos), y hubiera sido el primero en defender a Enzo Fernández de las críticas francesas, tras los festejos de la Copa América.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28afeb3111742edebc0ceb60efb90710"><strong>Ni dudamos en que le hubiera saltado a la yugular a Gonzalo Peillat</strong>, ese jugador de hockey masculino que le gritó el gol de Alemania en la cara a sus ex-compañeros de Los Leones, en los Juegos Olímpicos de este año. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b073742e42c41e606fcf9b2ecce7e84">Hoy también lo imaginamos inventándole apodos ocurrentes a unos cuantos (por ejemplo, al propio Adorni), como así alzando su voz por los jubilados, los estudiantes, los trabajadores, los derechos humanos y los clubes de barrio, porque Maradona era (es) sinónimo de pueblo, de la «argentinidad al palo», en su máxima expresión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c4cd7db9a8e1a29eee125efb4e41e4c">Amado por muchos y odiado por algunos, que lo cuestionan por su vida personal y sus posicionamientos ideológico-partidarios; con virtudes y defectos (pues, al fin y al cabo, era humano), sigue consolidándose como héroe, ídolo y símbolo patrio. Una vez leí que con su fallecimiento nos quedamos huérfanos e, inmediatamente, recuerdo que no sabía qué hacer para calmar el llanto desconsolado y desgarrador de mi padre, a sus 52 años, aquel fatídico 25 de noviembre de 2020.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0c205aea46ae5268d00aad7dadcbeaf3">Es común que los gobiernos se empeñen en construir una «historia oficial», destacando a ciertas figuras, ninguneando otras. <strong>No sería la primera ni la única vez que esto ocurre; sin embargo, la gente no ignora a quien la hizo feliz y la verdadera muerte es el olvido.</strong> Tal como lo expresó Juan Román Riquelme, «<em>tener poder es que te quieran mucho</em>«. Es por eso que, más aún en un mundo injusto y diseñado para los diestros, la zurda intrépida, irreverente y sagrada de Maradona será inmortal, por los siglos de los siglos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="453" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/08/image-8.png" alt="" class="wp-image-2518" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/08/image-8.png 602w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/08/image-8-300x226.png 300w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /><figcaption class="wp-element-caption">Mural en Villa María, Córdoba, hecho por <a href="https://www.instagram.com/magdombatattoo?igsh=MWdqZ3FnMjVuajFhaA==">@magdombatattoo</a>.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/esa-zurda-inmortal/">Esa zurda inmortal</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/esa-zurda-inmortal/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El día después de (M)añana</title>
		<link>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-dia-despues-de-manana/</link>
					<comments>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-dia-despues-de-manana/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Pelota Siempre al 10]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jul 2024 17:26:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coberturas]]></category>
		<category><![CDATA[Copa América 2024]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Eterno]]></category>
		<category><![CDATA[Lo Último]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Messi]]></category>
		<category><![CDATA[Scaloni]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lapelotasiempreal10.com/?p=2314</guid>

					<description><![CDATA[<p>Es una posibilidad cierta que Messi se pierda un partido de eliminación directa de la Selección por primera vez desde Alemania 2006. ¿Una realidad a la que nos tenemos que empezar a acostumbrar?</p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-dia-despues-de-manana/">El día después de (M)añana</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>Por Leo Timossi (<a href="http://x.com/leotimossi">@leotimossi</a>)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-91ae09d1735faa8d155e5803dd9139bf"><em>“Llegará un día, aunque nunca llegue, en que llamaremos a las cosas por su nombre…”</em>. Cuando el recordado Alorsa iniciaba el recitado desde un escenario improvisado con pallets de madera -con el espíritu de su Tolosa natal, lejos del calibre de su genio- todo el mundo se quedaba en silencio. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25bd213bd1e2ce5449ce6d57be18f897">Aquel poema, en el que el autor versaba sobre los billetes y nuestros héroes, merecía una atención solemne: no era más que el preámbulo de la que quizá sea la canción más hermosa que alguien haya escrito sobre Diego Armando Maradona. Ni más, ni menos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b4221eedfc4fbce511af5ac0f57f570">¿Cuántas veces puede un país ser bendecido? Perdón, no es intención esquivar el foco. Adelantemos. Hay un momento en «Para Verte Gambetear» en el que Alorsa (de nombre mortal, Jorge Pandelucos) <strong>describe con una precisión quirúrgica la angustia que sobrevoló un país aquella tarde en la que, sin saberlo, El Primer Diez jugaría ante Nigeria su último partido con la camiseta de la Selección.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb1c9a3077c9f3196e37668052623f02"><em>Barrilete, pecho inflado,&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3345a57d962d47e704d6484561d14cbe"><em>con el sol de nuestros sueños&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4fe88be987ed3c030e337fc2387c3b12"><em>te volviste a iluminar</em><em><br></em><em>empachado de ilusiones,&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ddfe57b88ceddae83588d75f95247024"><em>cuando vos eras el dueño&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-883051d0d5709896fa1065eea18449ea"><em>te fueron a desterrar</em><em><br></em><em>y en las calles,&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-010d2fc457bb8c36a0f0d6dcff4f1a53"><em>cada lágrima fue el precio&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-431190c659034d059337a82c9621c439"><em>para verte gambetear.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-85b14a068734899a2cec37bf7fb43074">¿Cuánto más hubiésemos llorado de haber sabido que…?</p>



<h2 class="wp-block-heading">La negación</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-69e6c5c887ea4878e2c3e32effb6e630">Hay gente que no quiere aceptarlo. Que todavía evita devolver la pelota con la mano pero que no esquiva sin embargo el compromiso de mandarla lejos y patearla afuera. De eso no se habla<em>.</em> Mentir no es una opción: quizá encuentre a quien escribe estas líneas entre ellos, <em>los negadores</em>, los que -sin poder maquillar la noticia- eligen deliberadamente ignorarla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f357675871dbb5e9da0a3a76c2fcb235">Lionel Andrés Messi Cuccittini está dando señales inequívocas, la última de ellas hace un puñado de horas: festejó muy suelto de cuerpo sus 37 calendarios como si nada pasara. Se había puesto la ropa oficial de Argentina por primera vez ese mismo 24 de junio pero veinte años atrás, en 2004. El Diez Regente lleva más tiempo de vida vinculado a la Selección que fuera de ella.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28d30de3426390b70b516e4e758e0e6d">El sábado pasado, ante Perú, estuvimos frente a otra advertencia histórica: Messi se perdió su segundo partido entre las siete Copas América que disputó (hasta ahora). Había faltado solamente al debut de la edición 2016, en el que, sin él, Argentina derrotó a la campeona Chile.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-099704254cd07c4ee017b4977849b8cc">Por estas horas se cocina el guiso de una situación todavía más apremiante. Aunque todo puede cambiar, de momento se baraja la posibilidad de que Messi esté ausente en un duelo de eliminación directa por primera vez desde aquellos fatídicos cuartos de final en Alemania 2006. <strong>El Diez Regente jamás volvió a ver, desde aquel desaire de Pekerman, un duelo decisivo de la Selección del lado externo de la línea de cal.</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="649" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Alemania-02-1024x649.jpg" alt="" class="wp-image-2316" style="width:665px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Alemania-02-1024x649.jpg 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Alemania-02-300x190.jpg 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Alemania-02-768x486.jpg 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Alemania-02.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El equipo puede soportarlo</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3fe0a7a598fec644f16998eef08ccf54">Scaloni tiene herramientas para superar el trance. Nunca nadie podrá suplir la ausencia del Diez pero sí se podrá, al menos, disimularla desde la virtud colectiva. Y Argentina la tiene. Hay una forma, una estructura de equipo que perderá más o menos poder de fuego pero que no se resiente ante las variantes. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd64cacc16101881415129f53ee4cdff">Más allá de la capitanía de Di María -que merece también algún estadio a su nombre- y el estado de gracia de Lautaro Martínez, hay nombres que invitan a creer en la Albiceleste como favorita: desde la omnipresencia de Julián, el desgaste profundo de Nico González hasta la desfachatez líquida de Alejandro Garnacho o el atrevimiento de Valentín Carboni.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52c15f916b394a590c514ff50fabae6f">Algo de eso se vio ante el combinado incaico. De mayor a menor, el extremo del Manchester United dio muestras de poder ser la llave que destraba defensas, más allá de su ineficacia para cerrar las jugadas. <strong>Al olfato del goleador del Inter hay que sumar la multiplicación de pases gestada en la zona media aun con imprecisiones (lo dijo Messi: aunque cambien los intérpretes, sobran los enganches) y la genialidad del Fideo para ensayar una asistencia al filo del offside y lo verosímil. </strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Garnacho-03-768x1024.avif" alt="" class="wp-image-2317" style="width:408px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Garnacho-03-768x1024.avif 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Garnacho-03-225x300.avif 225w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-Garnacho-03.avif 992w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc3a15b6c8a0dc87549d2085a8f362fd">En el horizonte próximo está Ecuador, un rival que tiene en la frescura de Kendry Paéz su máxima esperanza. Un rival que intentará aprovechar desde la potencia de Enner Valencia cierto desacople en el corazón de la defensa albiceleste toda vez que la encuentran retrocediendo en una contra. También un rival al que Messi, dicho sea de paso, le convirtió siete tantos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3899d92e7324b6e3d79b4fb76ac6c2c9">Aunque intentemos negarlo, aunque el astro rosarino sea finalmente de la partida, el de su posible ausencia es un escenario al que nos tenemos que empezar a acostumbrar. A los 37 años y en el último club de su carrera, es hora de entender que estamos asistiendo a su Tour de Despedida. Su última Copa América, su último cruce de Eliminatorias, su último Mundial, su último partido…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e423ceaa22160b434b88a456e0442220"><strong>Más pronto que tarde, la orfandad será un hecho. Tenemos, a diferencia de lo que pasó con Diego, la posibilidad de digerirla para que sea menos traumática.</strong> Estas grajeas son, quizá, una pequeña muestra gratis del porvenir. Es posible que Lionel Andrés Messi Cuccittini se pierda el duelo de cuartos de final ante Ecuador, el que también puede ser despedida de su amigo<em>.</em> Tiene herramientas Scaloni para suplirlo. </p>



<h2 class="wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1d3b103fb257c36384be7a966cd5d146">¿Y nosotros?</h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-97de55f173317f21f7009b0bdacbbaf3">¿Qué herramientas tenemos con hinchas? Por lo pronto, construir una coraza alrededor de este grupo de entusiastas que también tocó la gloria en Qatar. Acompañar desde la confianza a una Selección que, junto a Uruguay y Colombia, revalida partido a partido su mote de campeona defensora y máxima candidata. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4810d1dcb94fbc3d879f4e1170bb4aa5">Ver en el <em>Dibu</em> a cada niño que hoy elije ser arquero, al <em>Cuti</em> Romero representando el bruxismo nacional en cada anticipo recargado de vehemencia. En el sueño de pasar de instancia y volver a ver al capitán de la Selección, después de tanto sufrimiento, alzando un nuevo título continental.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2715854657566fc7a52b29af7daad53a">¿Y después? ¿Qué va a pasar después? ¿Qué podemos esperar más allá de Diego y Leo? ¿Qué más podemos pedir? ¿A quién más? ¿Qué nos hace falta? <strong>Nos queda apenas la esperanza de que esta tierra regada de sangre y gloria haga otra vez de las suyas. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-212740f624b6fd3b674fdc6bdc3afb16">Que los potreros de césped invisible y pozos zigzagueantes sigan puliendo nuestras futuras estrellas. Que aquel que nos hace sufrir nos mande, cada 27 inviernos, otro nuevo prócer para convertir en bandera. Si las proyecciones son correctas, la varita volvió a posarse sobre estos lares en 2014. Nuestro próximo héroe estaría cumpliendo once años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a6bd5f46344f76530488a5b3a8b6076b">¿Cuántas veces puede un país ser bendecido?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40375cccfd9365978910df1ded7900bc">Tal vez sea tiempo -por las dudas- de ir ensayando las gracias.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-04-1024x683.avif" alt="" class="wp-image-2318" style="width:706px;height:auto" srcset="https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-04-1024x683.avif 1024w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-04-300x200.avif 300w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-04-768x512.avif 768w, https://lapelotasiempreal10.com/wp-content/uploads/2024/07/Messi-04.avif 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Este artículo forma parte de nuestra cobertura de #CopaAméricaEnLaPelota. ¡Seguinos en todas nuestras redes para enterarte las últimas novedades!</em></p>
<p>La entrada <a href="https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-dia-despues-de-manana/">El día después de (M)añana</a> se publicó primero en <a href="https://lapelotasiempreal10.com">La Pelota Siempre al 10</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lapelotasiempreal10.com/reflexiones/el-dia-despues-de-manana/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
